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04 agosto 2021

Primacía de la vida interior

«El clima de silencio que acompaña todo lo que se refiere a la figura de san José se extiende también a su trabajo de carpintero en la casa de Nazaret. Sin embargo, es un silencio el que revela de una manera especial el perfil interior de esta figura. Los Evangelios hablan exclusivamente de lo que "hizo" san José, pero permiten descubrir en sus acciones, rodeadas de silencio, un clima de profunda contemplación. José estaba tan diariamente en contacto con el misterio escondido desde hacía siglos, que estableció su morada bajo su techo. Eso explica, por ejemplo, por qué santa Teresa de Jesús, la gran reformadora del Carmelo contemplativo, se hizo la promotora de la renovación del culto a san José en la cristiandad occidental.

El sacrificio absoluto que san José hizo de toda su existencia ante las exigencias de la venida del Mesías a su casa, encuentra su justo motivo en su insondable vida interior, de donde le vienen las órdenes y los consuelos completamente especiales y de donde fluyen para él la lógica y la fuerza, propias de las almas simples y transparentes, las grandes decisiones, como la de poner inmediatamente a disposición de los designios divinos su libertad, su vocación humana legítima, su felicidad conyugal, aceptando la condición, la responsabilidad y el peso de la familia y renunciando, en beneficio de un amor virginal incomparable, al amor conyugal natural que la constituye y alimenta.

Esta sumisión a Dios, que es prontitud de la voluntad para consagrarse a todo lo que concierne a su servicio, no es otra cosa que el ejercicio de la devoción que constituye una de las expresiones de la virtud de religión.

La comunión de vida entre José y Jesús nos lleva a considerar también el misterio de la Encarnación precisamente bajo el aspecto de la humanidad de Cristo, instrumento eficaz de la divinidad para la santificación de los hombres: en virtud de la divinidad, las acciones humanas de Cristo han sido salvadoras para nosotros, al producir en nosotros la gracia tanto en razón del mérito como por su eficacia verdadera.

Entre las acciones, los evangelistas resaltan las que conciernen al misterio pascual, pero no omiten el subrayar la importancia del contacto físico con Jesús a propósito de las curaciones (Mc 1, 41) y la influencia que ejerce sobre Juan Bautista cuando ambos estaban en el seno materno (Lc 1, 41-44)

El testimonio apostólico no dejó de narrar el nacimiento de Jesús, la circuncisión, la presentación en el Templo, la huida a Egipto y la vida escondida en Nazaret, y ello en razón del " misterio" de gracia contenido en tales "gestos", todos salvíficos, porque participan de la misma fuente de amor: la divinidad de Cristo.

Si este amor a su humanidad irradiaba sobre todos los hombres, los primeros beneficiarios eran evidentemente aquellos que la voluntad divina había colocado en su intimidad más cercana: María, su madre, y José, su padre nutricio.

Puesto que el amor "paternal" de José no podía dejar de influir sobre el amor "filial" de Jesús y puesto que, recíprocamente, el amor "filial" de Jesús no podía dejar de influir sobre el amor paternal de José, ¿cómo llegar a conocer en profundidad esta relación totalmente singular? Las almas más sensibles a los impulsos del amor divino ven con justo título en José un ejemplo luminoso de vida interior.

Además, la aparente contradicción entre la vida activa y la vida contemplativa es superada en él de manera ideal, como ocurre en el que posee la perfección de la caridad. Según la distinción bien conocida entre el amor de la verdad (caritas veritatis) y la exigencia del amor (necessitas caritatis), podemos decir que José experimentó tanto el amor de la verdad, es decir, el puro amor de contemplación de la Verdad divina que irradiaba de la humanidad de Cristo, como la exigencia del amor, es decir el amor, puro también, de servicio, requerido por la protección y el desarrollo de esta misma humanidad» (Papa san Juan Pablo II)

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)

24 marzo 2021

“Alguien que os quiere bien”

Acudamos a san José con confianza en nuestras necesidades. Un par de historias que nos ayudarán a hacerlo.

«A comienzos de febrero, cuenta una comunidad de religiosas de Estados Unidos, nosotras habíamos colocado junto a la estatua de san José, en el vestíbulo de la entrada, la foto de un pequeño coche con una nota explicativa de nuestra necesidad. Llegó marzo sin traer respuesta... pero el miércoles de la última semana un señor llamó por teléfono, diciendo que quería regalarnos un coche. Preguntaba si una hermana podía acompañarlo al comercio, a fin de traérselo a nuestro convento. Cuando el vendedor presentó el coche en cuestión, era exactamente el modelo representado en la foto: ¡un pequeño Ford azul oscuro!

La bendición del vehículo tuvo lugar algunos días más tarde y vamos a hacer celebrar una Santa Misa de acción de gracias en honor de san José. ¿No había sido él, en cierto modo, el que había "firmado" su respuesta?»

***

«La colecta habitual del mes de septiembre en Kerala debió ser suspendida ese año, cuentan las Hermanitas de los Pobres de una casa del sur de la India. Ellas acudieron a san José con gran fervor, y esa inmensa confianza que comparten todas las Hermanas de la Congregación, pidiéndole que les solucionara ese problema, porque la gente de este Estado aprecia la obra en favor de las personas de edad y es muy generosa.

Apenas había sido tomada la decisión, nuestro buen santo comenzó a enviarles sorpresas. Una de las más inesperadas fue una ofrenda de 1.500 dólares, de parte de una persona desconocida de las religiosas.

Algún tiempo después, otra persona, que no había oído hablar jamás de la Congregación, realizó la venta de un terreno en condiciones ventajosas. Hablando con un funcionario de Kotagir, ciudad bastante alejada de la de las Hermanas, expresó su deseo de hacer algo por los pobres. Este funcionario, que antes había trabajado en la ciudad de las religiosas, le dijo que conocía una institución en la cual su contribución sería bien utilizada. El bienhechor las visitó sin dar razón de su presencia allí. Muy impresionado por los residentes y por todo lo que había visto, puso en manos de la Madre Superiora, en el momento de despedirse, un cheque de 750 dólares. Como ella le preguntaba a nombre de quién debía hacer el recibo, él respondió: “Alguien que os quiere bien”».

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)


 

03 marzo 2021

Aprendamos a escuchar la voz de san José

Santa Teresa de Jesús se había ido de Valladolid para ir a fundar un monasterio en Beas, en Andalucía, cuando atravesando los desfiladeros de Sierra Morena, los conductores de los carros se extravían. Avanzan imprudentemente a lo largo de un pasaje tan estrecho que pronto no pueden ni avanzar ni retroceder. Teresa y sus compañeras permanecen suspendidas encima de precipicios y barrancos; al menor movimiento, van a rodar al fondo con los demás viajeros.

-¡Recemos, hijas mías!, dice la santa; pidamos a Dios por la intercesión de san José que nos libre de este peligro.

En ese mismo momento, una voz semejante a la de un anciano les grita con vigor:

-¡Deténganse, deténganse! Si avanzan, están perdidos.

-Pero, ¿cómo salir de este peligro?, preguntan.

-Inclinen los carros hacia este lado concreto, prosigue la voz, y den marcha atrás.

Se siguen las indicaciones; los guías, con gran sorpresa, vuelven a hallar inmediatamente un camino excelente, y, llenos de reconocimiento hacia su salvador, se lanzan hacia el lugar de donde les hablaba, a fin de darle las gracias. Teresa los sigue con la mirada, viéndolos correr a toda prisa y buscar en vano:

-Verdaderamente, dice a sus hijas, no sé por qué dejamos partir a esa buena gente, porque es la voz de mi padre san José la que nosotros oímos y ellos no lo encontrarán.

 

Aprendamos a escuchar la voz de tan gran padre que siempre anhela cuidarnos y guiarnos.

 

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)


 

 

26 marzo 2020

Las Escrituras tienen que ver con nuestra vida

Os comparto la reflexión basada en el evangelio de hoy de un sacerdote amigo, que prefiere permanecer en el anonimato:

"Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida!"

Con estas palabras se dirige hoy Jesús a los judíos que estaban escuchándole y a todos nosotros.
Soy cura, he terminado la carrera de teología y tengo un máster en el pontificio Instituto Juan Pablo II. Muchos de vosotros tendréis más o menos conocimiento de la teología, de las Sagradas Escrituras. Aunque sea lo básico de la catequesis recibida para la primera comunión.
Pero todo el conocimiento que uno tiene hay momentos en los que no basta para dar una respuesta a las circunstancias que se viven.
Y eso sucede ahora precisamente. Hay muchas personas a mi alrededor que, con menos “letras” que yo me están dando constantes lecciones de vida.
Porque lo que construye la vida, lo que nos cambia la mirada y nos hace ver más allá, con un horizonte más amplio, no es lo mucho que uno estudia (que no quiere decir que no ayude y no sea una herramienta) sino la experiencia.

Decía el papa Benedicto XVI: "No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva."

Es Cristo quien que tiene la respuesta, quien tiene el consuelo, quien tiene la vida. No es lo mucho que se sepa de Él, lo erudito que uno sea en temas teológicos, sino tener una experiencia personal de Él, de que te quiere, que no te abandona.
Lo demás, sin esta experiencia, sin el Dios real que sale a tu encuentro en cada acontecimiento, es papel mojado que es incapaz de responder a los verdaderos problemas que nos asaltan; especialmente en estos tiempos.

Tal vez muchos de vosotros digáis: ¿y cómo es esa experiencia de Dios? ¿Viene una luz cegadora y una voz desde el cielo? ¿Veo a Jesús en el salón de mi casa? ¿Siento mariposas en el estómago?
Hay muchos modos por los que uno puede experimentar el amor de Dios. A veces del modo tan sencillo que puede ser en la paz de un rato de oración en tu casa, leer un texto de la Escritura que te ayuda a vivir la situación en la que estás, la fortaleza que experimentas en momentos difíciles sabiendo que en otro momento ya habrías tirado la toalla, el texto que te envía Fulanito y que te ayuda y te da paz, la paciencia que no creerías que tendrías con los niños en estos días, la conversación con una persona que te ayuda...
Todo eso pueden ser caricias, toques de Dios, que indican que está ahora a tu lado, que está vivo y que te quiere.

Y ese Dios concreto, no abstracto, es el que tiene la respuesta a todo esto. No las teorías sacadas de biblioteca, pues estas teorías no sirven para nada desvinculadas de Él.

Ánimo y que podamos experimentar que las Escrituras tienen que ver con nuestra vida porque Cristo está a nuestro lado y nos las ilumina. Así, en estos días, podemos decir con San Pablo: todo lo puedo en Aquel que me conforta (Fp 4,13)

Madre María, ayúdanos a poder estar atentos y experimentar que Jesús está vivo y está a nuestro lado para que, de la experiencia de su Amor podamos sacar la fortaleza para cada acontecimiento. Amén.


02 agosto 2017

El Perdón de Asís

Hoy, 2 de Agosto, celebramos a Santa María de los Ángeles y el Perdón de Asís, un privilegio del que podemos gozar todos acercándonos a una parroquia franciscana. Abajo os dejo un vídeo para que podáis conocer un poco más.

Aprovechemos los regalos que Dios nos hace para librarnos de la tan pesada carga del pecado. De tu santidad nos beneficiamos todos. Así que... ¡sé santo, sé santa! :-)


EL PECADOR

Un hombre fue a confesarse con un sacerdote y le pidió que fuera su intercesor ante Dios, para ver si así dejaba sus pecados y su mala vida. El sacerdote así se lo prometió y así lo hizo; mas como al cabo de algún tiempo no paraba de quejarse de que seguía pecando y no le eran de provecho alguno aquellas oraciones, el sacerdote le dijo:

"Ven y ayúdame a levantar aquel costal de trigo que se le ha caído a esa mula".

Cogió el hombre por un lado y el sacerdote por otro, y cuanto más tiraba el pecador para arriba, más tiraba el sacerdote para abajo.

"¿Cómo lo vamos a levantar de esta manera?", preguntó el hombre.

"Pues igual haces tú, respondió el sacerdote, cuando pido a Dios que te libre de tus pecados, tú sigues tirando hacia abajo".







Esta historia forma parte de la sección HISTORIAS PARA REFLEXIONAR: pequeños textos que he ido encontrando en distintos sitios. A todos creo yo que se les puede sacar una moraleja o una reflexión sencilla para la vida cotidiana. Si os surge una, os animo a dejarla en los comentarios de abajo, para que todos nos podamos enriquecer con ellas :-)

23 febrero 2017

HISTORIAS PARA REFLEXIONAR - No es peso si hay amor

HISTORIAS PARA REFLEXIONAR: pequeños textos que he ido encontrando en distintos sitios. A todos creo yo que se les puede sacar una moraleja o una reflexión sencilla para la vida cotidiana. Si os surge una, os animo a dejarla en los comentarios de abajo, para que todos nos podamos enriquecer con ellas :-)

NO ES PESO SI HAY AMOR

Un arqueólogo fue al Himalaya de peregrinación. Por aquel entonces, los templos antiguos situados a gran altura eran muy complicados de alcanzar y mucha gente simplemente ya no volvía. Se llegaba a través de pequeños senderos al borde de precipicios extraordinariamente profundos, con nieves perpetuas. Tan sólo un pequeño resbalón y todo habría acabado. Ahora los caminos están en mejores condiciones, pero en el tiempo del que hablamos eran muy difíciles.

El arqueólogo iba cansado, aun llevando muy poco equipaje (porque llevar mucho equipaje a esas alturas se hace imposible). Además, según se asciende, se hace más difícil respirar. Delante de él, vio a una niña que no tendría más de diez años, cargando a un niño, muy gordito, sobre sus hombros. Ella iba sudando, respirando pesadamente, y cuando el hombre pasó a su lado le dijo: Niña, debes de estar muy cansada, Llevas mucho peso sobre ti,

La niña le respondió: Usted es quien lleva peso, esto no es un peso, esto es mi hermanito.

Canción: Amar
Autor: Luis Alfredo Díaz (basada en un texto de Sta. Teresita del Niño Jesús)
https://youtu.be/EmJEdchAT3I?list=PLIquW9Q_oS0AO0zgv5MK2_C1q_4mSB_Dd