miércoles, 8 de abril de 2020

Qué celebramos el Jueves Santo (1ª parte)

La liturgia del Jueves Santo es una invitación a profundizar en el misterio de la Pasión que comenzó en el Corazón de Cristo. Porque todo lo que vendrá después (los latigazos, los clavos, los golpes…) ya los vivió Cristo en su Corazón durante los acontecimientos que celebramos el Jueves Santo, enmarcados en la Última Cena y en el Huerto de Getsemaní. 

Para poder comprenderlo es importante conocer algunos detalles de la cena pascual de los judíos: aunque en occidente tendemos a imaginarnos la Última Cena como el cuadro de Miguel Ángel, realmente los judíos se sentaban en forma de U. Y no sentados en sillas, sino acostados, reclinados, sobre triclinios (como divanes). El invitado de honor no se sentaba en el centro, sino el segundo empezando por la izquierda, sobre un triclinio un poco más alto. Y, a ambos lados, tenía siempre a las personas a las que él deseaba mostrar más afecto y cercanía durante esa cena.

Si Juan se reclinó en su Corazón, significa que estaría recostado al lado derecho de Jesús, es decir, en la esquina. Y Judas se encontraría en el otro lado de Jesús, pues el evangelio nos dice que Jesús le dio a comer un trozo de pan untado, gesto también de las comidas de los judíos que hablaba de deferencia. Es decir, que Jesús mostró hasta el final a Judas su cariño y predilección. 

Pedro no sabemos con certeza dónde estaba, pero es muy probable que estuviera justo al otro lado, en la esquina contraria, pues el texto nos indica que le hizo gestos a Juan para que preguntara a Jesús quién le iba a negar. Y, conociendo el fuerte carácter de Pedro, es muy probable que le hubiera molestado que Jesús hubiera escogido a Juan y a Judas, en lugar de a él, para estar a su derecha y a su izquierda. Así que, enfadado, se iría al último lugar. Ese lugar era el más cercano a la puerta para ayudar a ir a por agua o vino si hacía falta. Y, por lo tanto, Pedro estaría al lado de la jofaina con la que se lavaron los pies. Por eso Pedro se negó, porque era algo que debía hacer por estar él en el último lugar.  

Y entre Pedro, Judas y los demás apóstoles, que cenaban sin darse cuenta de lo que ocurría en el interior del Maestro, tenemos a Juan, el discípulo amado, reclinado, apoyándose en su pecho. Él, quizá, podía intuir, por esa sintonía con el Señor, lo que estaba pasando en lo recóndito de su Corazón. 

“En aquel tiempo, Jesús profundamente conmovido, dijo: «En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar». Releer el momento de la Última Cena en el capítulo 13 de San Juan nos ayuda a entender la conciencia con la que Jesús iba luego a consumar el sacrificio en la cruz. Él anticipa en sus gestos, de alguna forma, de un modo incruento, lo que luego sucederá cruentamente. A veces nos quedamos, en los relatos de la Pasión, en aquello que es externamente más cruel: el prendimiento, la flagelación, la corona de espinas, la crucifixión… y es verdad que todo esto produce un gran dolor al Señor. Pero este dolor físico viene precedido por un dolor espiritual, de su Corazón. Así como en la tormenta el relámpago precede al trueno, en la vida de Jesús todo aquello que sufrió físicamente vino precedido por un sufrimiento del Corazón que no se ve, pero que se puede intuir. Es un signo de todo lo que Él estaba viviendo internamente. 

Juan comienza diciendo que Jesús estaba profundamente conmovido. Es decir, estaba revuelto, estaba mal interiormente, no podía más. Y la razón por la que se encontraba así es porque, de aquellos que Él había elegido con amor, con cariño, uno de los más cercanos le iba a entregar; y a aquel que había nombrado como “príncipe de los apóstoles”, como “piedra” de su Iglesia, le anuncia que le va a negar; que, al final, todos le iban a dejar solo… y que iba a cargar sobre sí todo el pecado de la humanidad esa noche. Tu pecado y el mío. Todo ello produce en el Corazón de Jesús estar profundamente conmovido. Al Señor le duele que los más cercanos le dejen, y le duelen nuestras negaciones y nuestras traiciones. Porque, aunque desearíamos ser ese Juan que esté cerca del Señor, sintonizando con su Corazón, intentando consolarle… tantas veces somos Pedro, tantas veces somos Judas… 

Señor, te pido tu Gracia porque quisiera ser siempre como Juan, pero a veces te traiciono como Judas y me voy con otros ídolos. O soy Pedro y, por pudor, por respetos humanos, te niego. Te pido, Señor, la Gracia de la intimidad contigo. Que viva estos días santos tan unida a tu Corazón que sienta tu conmoción interna en mí. Que quiera corresponder a tu Amor entregado, como hicieron María de Betania y el apóstol Juan los días previos a tu Pasión, con gestos sencillos, pero llenos de intimidad, amor y ternura hacia Ti, Jesús. 

Canción: Graba en mi corazón
Autor: Miguel Horacio
https://youtu.be/csqRMutx30Y


martes, 7 de abril de 2020

MIÉRCOLES SANTO – Hasta el final


“El Maestro dice: Mi momento está cerca; 
deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos.” (Mateo 26,14-25)

Sí, el momento está cerca, y hemos sido invitados a compartir contigo la mesa. Hemos sido invitados por Ti, a celebrar la Pascua contigo. A ser partícipes y testigos de tu entrega hasta el final. 

Ser partícipes y testigos de tu Amor hasta morir por nosotros… y a vivir después nosotros lo mismo, contigo, con los demás… hasta la eternidad… 

¿Estoy dispuesto a aceptar la invitación? ¿O le voy a dejar solo ir hacia la cruz...?

Canción: Hasta el final
Autor: Estación Cero




lunes, 6 de abril de 2020

MARTES SANTO – Hasta la locura

"Simón Pedro le dijo: - «Señor, ¿a dónde vas?».
Jesús le respondió: - «Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde».
Pedro replicó: - «Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti».
Jesús le contestó: - «¿Con que darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces»." (Juan 13, 21-33.36-38)

¿Cuántas veces te hemos negado, Jesús? ¿Cuántas veces nos has llamado y estábamos sordos? ¿Cuántas veces te nos has mostrado y estábamos ciegos? ¿Cuántas veces te hemos crucificado con nuestros pecados?
Y aun así nos invitas a seguir adelante, detrás de ti, contigo. A entregarte lo que somos y tenemos, contigo, por la redención del mundo. Y solo hay una respuesta que podemos darte: te amamos, Señor, ya no hay dudas en nuestro corazón. 
Por todas esas veces que te hemos negado, hoy queremos darnos a Ti, sin reservas, hasta el final.

Canción: Hasta la locura
Autor: Pablo Martínez.

 

Lunes Santo - Te entrego mi vida

“María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.” (Juan 12, 1-11)
Jesús avanza hacia la Pascua. Hacia su Pascua y hacia la nuestra. Y María, que en su corazón de mujer intuye el dolor en el Corazón del Maestro, toma una libra de nardo, auténtico y costoso, y hace un precioso gesto de amor y adoración. 
Fíjate que dice el texto que era nardo auténtico. Ella lo entrega todo y de verdad. Sin reservas, sin guardarse nada. 
¿Y yo? ¿Le entrego de verdad todo al Señor, toda mi vida, con todo mi amor y con plena adoración?
"Ama totalmente a quien totalmente se entregó por tu amor" (Sta. Clara de Asís) 
Despojémonos, entreguémonos sin medida al Señor, a Aquel que nos lo ha dado todo en Él, y toda la casa, la Iglesia, el mundo entero, se llenará de perfume de amor y santidad.

Canción: Te entrego mi vida
Autor:Kiki Troia, interpretado con MaryCarmen


domingo, 5 de abril de 2020

Domingo de Ramos - Por qué convenía la Pasión de Jesús

En la Misa de hoy se proclama el evangelio de la Pasión. Un evangelio largo, donde podemos encontrar prácticamente toda la Semana Santa resumida. 

Hoy nuestro párroco, en la Eucaristía, nos hablaba de Santo Tomás de Aquino y su reflexión de por qué era necesario que Cristo muriera en la cruz, haciendo realidad la palabra profética de Caifás, el Sumo Sacerdote del año en que condenaron a Jesús: 

"Vosotros no entendéis ni palabra: no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera" (Juan 11, 49-50)

Santo Tomás da 5 razones por las que convenía que muriera Jesús en la cruz. Por qué no es casual, por qué el Padre, en su infinita providencia, entendía que era necesaria:

1. Porque la Pasión de Cristo es una lección de Amor: Dios no solo se nos revela como Amor sino que nos enseña también lo que significa amar. Nos habla de la gratuidad del Amor de Dios por nosotros: "mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros" (Romanos 5, 8). Y nosotros, aun con nuestra debilidad, estamos llamados a vivir en esta dimensión del Amor gratuito de Dios, sin estar midiendo, sin estar calculando la correspondencia que podamos o no recibir, sin esperar incluso correspondencia...

2. Porque la Pasión de Cristo es una lección de todas las virtudes: "Cristo padeció por nosotros dejándonos ejemplo para seguir sus huellas" (1 Pedro 2, 21). Y de todas las virtudes que podemos aprender de la Pasión de Cristo, quizá tres sean muy importantes: la obediencia, la humildad y la constancia se ven muy bien reflejadas en su Pasión, porque Cristo se hizo obediente hasta la muerte y una muerte de cruz (cfr. Filipenses 2, 8)

3. Porque nos enseña a tener aversión al pecado: "considerad, hermanos, cómo habéis sido comprados al precio de la Sangre de Cristo" (1 Corintios 6, 20). Eso es lo que le hemos costado a Dios: el precio de la Sangre de Cristo. Por nuestros pecados: por mi pecado personal, social, estructural, por el pecado de ayer, de hoy y de siempre. Por el mal, el "misterio de iniquidad", que llama San Pablo (2 Tesalonicenses 2, 7)

No desaprovechemos, que no caiga en saco roto la Sangre de Cristo derramada por mí, por mis pecados. Que no caiga... Por eso es importante contemplar la Pasión de Cristo, porque la única forma de entender nuestro pecado es a la luz de Cristo crucificado. Porque nosotros tenemos una tendencia muy fácil, fruto de nuestra cultura, de racionalizar nuestro pecado. E incluso llegando a decir: bueno, no es para tanto. Porque lo racionalizamos. Es necesario contemplar mi pecado a la luz del Misterio de la Pasión y entonces pedir al Señor esa Gracia de aprender de Cristo la lección que nos enseña de detestar el pecado.

4. Para que crezca la dignidad del hombre, la que había perdido por el pecado original. Es decir, recuperar nuestra dignidad de hijos de Dios y coherederos con Cristo: "Gracias sean dadas a Dios porque nos ha hecho partícipes de la victoria de Cristo" (1 Corintios 15). Nos hace partícipes en su victoria, pero también nos hace partícipes en su batalla.

5. Para la humillación del diablo: la obediencia de Cristo es la humillación del diablo y su victoria sobre el pecado y la muerte.

Ojalá nosotros hoy, esta Semana Santa y siempre, podamos tener en cuenta estas consideraciones a la hora de contemplar la Pasión de Cristo.Que no sea una Semana Santa más, que no sea una más...

Canción: Preciosa Sangre
Autor: Padre Miguel Ángel Méndez Longoria




jueves, 26 de marzo de 2020

V Domingo de Cuaresma - Amigos hasta la eternidad

"Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro."

Es profundamente hermosa esta frase, ¿verdad? Jesús amaba a sus amigos... porque Jesús, verdadero Dios y verdadero Hombre, tenía amigos... 

De niños, en catequesis, se nos invita a hacernos amigos de Jesús y también se nos dice que es nuestro mejor amigo. No sé vosotros, pero hasta ahora que soy adulta y con un camino de fe recorrido, no comienzo sino a intuir qué significa que Jesús sea mi mejor amigo. Y sí, quiero dejarle ser (porque a veces no dejamos que se acerque demasiado) mi mejor amigo. Mi Amado Amigo, como sé que yo sí que soy para Él su amada amiga, aunque no siempre corresponda bien a tan preciado don.

Y ahora, desde esta profunda confianza, deposito en su Corazón esta súplica: "Señor, tu amigo está enfermo."

Sí, Señor, hay tantos y tantos enfermos... Y no solo hablo de la enfermedad física que asola continuamente nuestra frágil naturaleza humana. No, es mucho más: es esa profunda enfermedad espiritual que aleja a tus amados amigos de tu Corazón y de esa vida en Ti que es la única que nos puede dar la Salud verdadera. Incluso hay veces que, estando en tu casa, en la Iglesia, estamos contagiados creyéndonos sanos.

Pero lo más maravilloso es que la historia no acaba aquí. Tu historia, la mía, la de nuestros amigos... no acaba en la enfermedad y la muerte. Nuestro Dios tiene una Palabra sobre esto también:

"Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la Gloria de Dios, 
para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella"

En el horizonte ya se vislumbra un rayo de esperanza. ¿Lo ves?

Canción: Alma de amigo
Autor: Kiki Troia, interpretada junto con Ziza Fernandes
https://youtu.be/ReGOQQrZ_pE



Las Escrituras tienen que ver con nuestra vida

Os comparto la reflexión basada en el evangelio de hoy de un sacerdote amigo, que prefiere permanecer en el anonimato:

"Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida!"

Con estas palabras se dirige hoy Jesús a los judíos que estaban escuchándole y a todos nosotros.
Soy cura, he terminado la carrera de teología y tengo un máster en el pontificio Instituto Juan Pablo II. Muchos de vosotros tendréis más o menos conocimiento de la teología, de las Sagradas Escrituras. Aunque sea lo básico de la catequesis recibida para la primera comunión.
Pero todo el conocimiento que uno tiene hay momentos en los que no basta para dar una respuesta a las circunstancias que se viven.
Y eso sucede ahora precisamente. Hay muchas personas a mi alrededor que, con menos “letras” que yo me están dando constantes lecciones de vida.
Porque lo que construye la vida, lo que nos cambia la mirada y nos hace ver más allá, con un horizonte más amplio, no es lo mucho que uno estudia (que no quiere decir que no ayude y no sea una herramienta) sino la experiencia.

Decía el papa Benedicto XVI: "No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva."

Es Cristo quien que tiene la respuesta, quien tiene el consuelo, quien tiene la vida. No es lo mucho que se sepa de Él, lo erudito que uno sea en temas teológicos, sino tener una experiencia personal de Él, de que te quiere, que no te abandona.
Lo demás, sin esta experiencia, sin el Dios real que sale a tu encuentro en cada acontecimiento, es papel mojado que es incapaz de responder a los verdaderos problemas que nos asaltan; especialmente en estos tiempos.

Tal vez muchos de vosotros digáis: ¿y cómo es esa experiencia de Dios? ¿Viene una luz cegadora y una voz desde el cielo? ¿Veo a Jesús en el salón de mi casa? ¿Siento mariposas en el estómago?
Hay muchos modos por los que uno puede experimentar el amor de Dios. A veces del modo tan sencillo que puede ser en la paz de un rato de oración en tu casa, leer un texto de la Escritura que te ayuda a vivir la situación en la que estás, la fortaleza que experimentas en momentos difíciles sabiendo que en otro momento ya habrías tirado la toalla, el texto que te envía Fulanito y que te ayuda y te da paz, la paciencia que no creerías que tendrías con los niños en estos días, la conversación con una persona que te ayuda...
Todo eso pueden ser caricias, toques de Dios, que indican que está ahora a tu lado, que está vivo y que te quiere.

Y ese Dios concreto, no abstracto, es el que tiene la respuesta a todo esto. No las teorías sacadas de biblioteca, pues estas teorías no sirven para nada desvinculadas de Él.

Ánimo y que podamos experimentar que las Escrituras tienen que ver con nuestra vida porque Cristo está a nuestro lado y nos las ilumina. Así, en estos días, podemos decir con San Pablo: todo lo puedo en Aquel que me conforta (Fp 4,13)

Madre María, ayúdanos a poder estar atentos y experimentar que Jesús está vivo y está a nuestro lado para que, de la experiencia de su Amor podamos sacar la fortaleza para cada acontecimiento. Amén.


sábado, 21 de marzo de 2020

IV Domingo de Cuaresma - ¿Eres de verdad o solo "respiras"?

Hace unos días estaba de paseo con una amiga y vimos en una tienda de animales la imagen que acompaña esta entrada. 

Fijaos... una tienda de animales donde venden... mascotas de mentira que respiran...

La verdad es que me pareció algo tremendo. Me eché a reír con mi amiga y comentamos lo absurdo de nuestra sociedad actual. Seguimos camino pero, a los pocos segundos, me di la vuelta e hice esta foto. Y le comenté a mi amiga: se me ha ocurrido una entrada para el blog. Y así fue.

Estas mascotas de mentira (que, encima, están tumbadas, sin hacer nada) me hablaron de cuántas veces nos quedamos en las apariencias en nuestra vida. Sí, estas mascotas parecen animales de verdad (no veáis cuánto...) y el cartel anuncia que respiran. Es decir, que aparentan ser de verdad animales vivos. Pero no lo son. No lo son.

Cuántas veces nosotros, por fuera, parece que vivimos una vida cristiana coherente (al menos un poco, jeje), pero en el fondo llevamos puesta una máscara que es la que mostramos a los demás. Parece que "respiramos" a Cristo, que le servimos, dejándonos el pellejo incluso en multitud de actividades de Iglesia, pero en el fondo hemos pactado con la mediocridad y el pecado. 

Decimos ser verdaderos, pero somos de mentira y vivimos en la mentira. 

Parece que somos verdaderos, pero en el fondo solo "respiramos" por fuera y por dentro somos de mentira. Sepulcros blanqueados lo llamaba Cristo...

En el fondo... estamos ciegos...

Pero siempre, siempre, podemos recomenzar. Podemos iniciar un proceso de conversión, sanación y salvación de nuestra vida. Solo hay que, de verdad, tomar la decisión de romper del todo con ese pecado (y con las personas que nos atan a él), volver todo nuestro ser a Cristo (eso es la conversión) y comenzar a caminar. Puede que despacio, puede que los primeros pasitos sean pequeños, pero lo importante es tomar la decisión de convertirse (de verdad, no de palabrita)... y caminar. Caminar... 

En el camino encontraremos hermanos, regalitos del Señor de los que agarrarnos de la mano y sostenernos en los momentos de debilidad, que nos quieren, que se duelen con nosotros y por nosotros. Porque Jesús nunca, nunca nos abandona. Y siempre, siempre, sale una y otra vez a nuestro encuentro. Como con el ciego del evangelio de este Domingo:

"Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: ¿Crees tú en el Hijo del hombre?
Él contestó: ¿Y quién es, Señor, para que crea en él?
Jesús le dijo: "Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es."
Él dijo: "Creo, Señor". Y se postró ante él." (cfr. Juan 9, 1.6-9.13-17.34-38)

Jesús, quiero ver. Jesús, que vea. Creo, Señor, creo. Y me postro ante Ti. Conviérteme, Señor, conviérteme a Ti... ¿Y si hoy te digo que sí... y te dejo hacer en mí...? Seguro que escucharé al Cielo que exulta de alegría conmigo y por mí... (cfr. Lucas 15, 7)

Canción: Y si hoy
Autor: Paola Pablo
https://youtu.be/t93Yuo1hwm4



sábado, 14 de marzo de 2020

III Domingo de Cuaresma - La Samaritana: ¿A qué sabe el Amor de Dios?

"El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna" (cfr. Juan 4, 5-42)

Creo que, de un modo u otro, todos sabemos a qué "sabe" el mundo: sabe a una alegría que no sacia el gozo que anhela nuestro corazón. Sabe a un conocimiento que no sacia la sed de infinito que tenemos. Sabe a un amor que no puede colmar nuestro corazón, por más que nos aferremos a él. Sabe...

Estoy segura de que puedes añadir muchos "sabe a..." a la lista. Muchos. Pero, ¿sabes a qué sabe el Amor de Dios? 
 
¿Lo has experimentado? ¿Lo has probado?
 
Si tu respuesta es "no"... escucha la invitación que hoy nos hace nuestro Dios que se abaja a mendigar que su criatura (tú y yo) se deje saciar por su Amor... y que mendiga Él también ser saciado por nuestro amor...

Si tu respuesta es "sí"... ojalá brote con fuerza, empapando a los cercanos, "calándoles hasta los huesos" del Amor de Dios que reposa en lo más profundo... y que salta hasta la vida eterna... 

Para mí el Amor de Dios sabe a infinita Misericordia, infinita paciencia, ternura, suavidad, dulzura, mirada silenciosa... a tantas y tantas cosas...
 
Y a ti, ¿a qué te sabe el Amor de Dios?

Canción: Tengo sed de Ti
Autora: Hmna. Glenda



lunes, 9 de marzo de 2020

Siempre se me ocurre la misma idea: verte

Una vez escuché a una persona decirle a otra a la que quería: "por favor, no me mates anticipadamente". Esa misma persona que lo decía, unos pocos años después, no dudó en dejar de hablar a aquella persona a la que se dirigía. La había matado en su corazón, lo que pidió que no le hicieran antes.

Puede parecernos muy duro. Y realmente lo es. Es el misterio del corazón del hombre, capaz de grandes cosas por amor... y capaz de grandes cosas por dejarse llevar por el pecado...

Hace no mucho vi un paquetito de hojas para tomar notas y que tenía distintos mensajes serigrafiados. Lo ojeé por encima y me encantaron todos. Pero uno me llamó la atención especialmente. En esa hoja estaba escrito: "Siempre se me ocurre la misma idea: verte". Inmediatamente me trajo a la memoria la historia que os he contado al principio. Cogí esa hoja con tristeza, la guardé en mi cuaderno de oración y ahí quedó hasta casi un mes después. Las historias tristes siempre me producen tristeza, pero creo que se puede aprender mucho de ellas...

Un día, en la capilla de mi parroquia, cogí mi cuaderno y, al buscar por dónde me había quedado el día anterior, apareció la hoja del bloc de notas. La volví a leer y me trajo los mismos recuerdos y sentimientos. Así que levanté la mirada para entregar esa tristeza al Señor expuesto. 

Le miré, me miró... y entendí en lo profundo de mi corazón que me sonreía y me decía: "Elena, siempre se me ocurre la misma idea: verte. Gracias porque has venido a estar conmigo. Yo siempre quiero verte, yo siempre quiero estar contigo". 

En Cuaresma, nuestra Madre Iglesia nos propone un tiempo más largo de oración, de estar con Él. ¿Y por qué nos lo propone la Iglesia? Porque el Corazón del Señor anhela encontrarse con nosotros. Lo desea profundamente. Él siempre tiene la misma idea: vernos. Nos ama con locura, ¿por qué no escuchar su llamada, acudir a su encuentro, entregarle lo que estamos viviendo, lo que sentimos, lo que anhelamos... o sencillamente quedarnos en silencio...? A Él sí que le importa mucho. Mucho no, a Él sí que le importa todo... Y cuando vayamos, Jesús nos devolverá una preciosa sonrisa de alegría por vernos.

Y escucharemos en lo profundo de nuestro corazón: "Siempre se me ocurre la misma idea: verte". No hay nada como cruzar la mirada con el Señor...

Canción: Hermoso es tu Amor
Autor: Ester Hernández
Intérprete: Kairy Márquez