Mostrando entradas con la etiqueta Trinidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trinidad. Mostrar todas las entradas

17 noviembre 2021

¡Gracias, san José!

MARÍA REPETTO (beatificada por el Papa Juan Pablo II en 1998) había nacido el 5 de enero de 1807 en Voltaggio, al norte de Génova. A los veintidós años, entre en el convento de las Hijas de Nuestra Señora del Refugie en Bisagno. Siendo de salud precaria, la emplean en la costura, luego pasa a la enfermería y finalmente a la portería.

Como portera, manifiesta su gran devoción a san José; a los visitantes, les aconseja acudir al Esposo de María. Si alguien viene al locutorio a pedirle consejo y ayuda, ella pide al visitante que espere un instante, luego va a rezar delante de la estatua de san José en el corredor inmediato. Después de un momento, regresa y da la respuesta esperada.

En otra ocasión, una esposa pide a la Hermana oraciones por su marido condenado a la ceguera. La religiosa le aconseja rezar a san José, luego va a su habitación y coloca mirando a la pared el cuadro del santo Patriarca a la par que le dice : «Probad un poco, vos también, lo que es estar a oscuras».

Al día siguiente, la mujer vuelve y anuncia que su marido recobró la vista. Enseguida, la Hermana María corre a su habitación a dar la vuelta al cuadro y dice: «¿Os habéis dado cuenta de lo que es permanecer en la oscuridad?». Luego, con sencillez, añade: «i Gracias, San José!».

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)


20 octubre 2021

San José devolvió la alegría a un hogar

Una familia de Lyon tenía un hijo que parecía iba a ser su corona a los ojos de los hombres y a los ojos de Dios. Ese joven piadoso se sintió llamado a dejar el mundo y a consagrarse al Señor en la vida religiosa. Contrariados por esta determinación, sus padres se arrojaron a su cuello, derramaron tantas lágrimas y le pusieron tantos reparos que lograron debilitar su resolución; obtuvieron al menos una demora.

Ellos lo lanzaron entonces al mundo para modificar sus gustos y el joven se dejó caer en la trampa demasiado fácilmente. Pronto despreció sus prácticas de piedad, se alejó de los sacramentos y se entregó a todos los desórdenes.

Para escapar a la vergüenza de los escándalos y a los reproches de sus padres, se alejó de su tierra y se alistó en el ejército. Su padre y su madre estaban desolados, abrumados por los remordimientos y la pena; casi no se animaban a dirigirse a Dios, después de haberle arrebatado su hijo para entregarlo al demonio. Pensaron en dirigirse a san José para obtener a la vez su perdón y la conversión de su hijo.

Comenzaron entonces una novena con varias personas piadosas y rogaron con el fervor más intenso.

Apenas llevaban unos días rezando, cuando el pródigo llamó a la puerta de la casa paterna y se arrojó humillado y llorando a los pies de sus padres. Estaba completamente cambiado. El padre y la madre estallaron en sollozos y abrazaron y perdonaron a este hijo ingrato, que de nuevo quería vivir como verdadero cristiano, y la alegría volvió con él al hogar. Se lo debían a san José y le rindieron solemnes acciones de gracias.

Aprendamos con este ejemplo qué importante es escuchar la voz de Dios y responder a la gracia de nuestra vocación. Dirijámonos a san José, él nos dará la fuerza para vencer todas las aversiones de la naturaleza.

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)


 

24 marzo 2021

“Alguien que os quiere bien”

Acudamos a san José con confianza en nuestras necesidades. Un par de historias que nos ayudarán a hacerlo.

«A comienzos de febrero, cuenta una comunidad de religiosas de Estados Unidos, nosotras habíamos colocado junto a la estatua de san José, en el vestíbulo de la entrada, la foto de un pequeño coche con una nota explicativa de nuestra necesidad. Llegó marzo sin traer respuesta... pero el miércoles de la última semana un señor llamó por teléfono, diciendo que quería regalarnos un coche. Preguntaba si una hermana podía acompañarlo al comercio, a fin de traérselo a nuestro convento. Cuando el vendedor presentó el coche en cuestión, era exactamente el modelo representado en la foto: ¡un pequeño Ford azul oscuro!

La bendición del vehículo tuvo lugar algunos días más tarde y vamos a hacer celebrar una Santa Misa de acción de gracias en honor de san José. ¿No había sido él, en cierto modo, el que había "firmado" su respuesta?»

***

«La colecta habitual del mes de septiembre en Kerala debió ser suspendida ese año, cuentan las Hermanitas de los Pobres de una casa del sur de la India. Ellas acudieron a san José con gran fervor, y esa inmensa confianza que comparten todas las Hermanas de la Congregación, pidiéndole que les solucionara ese problema, porque la gente de este Estado aprecia la obra en favor de las personas de edad y es muy generosa.

Apenas había sido tomada la decisión, nuestro buen santo comenzó a enviarles sorpresas. Una de las más inesperadas fue una ofrenda de 1.500 dólares, de parte de una persona desconocida de las religiosas.

Algún tiempo después, otra persona, que no había oído hablar jamás de la Congregación, realizó la venta de un terreno en condiciones ventajosas. Hablando con un funcionario de Kotagir, ciudad bastante alejada de la de las Hermanas, expresó su deseo de hacer algo por los pobres. Este funcionario, que antes había trabajado en la ciudad de las religiosas, le dijo que conocía una institución en la cual su contribución sería bien utilizada. El bienhechor las visitó sin dar razón de su presencia allí. Muy impresionado por los residentes y por todo lo que había visto, puso en manos de la Madre Superiora, en el momento de despedirse, un cheque de 750 dólares. Como ella le preguntaba a nombre de quién debía hacer el recibo, él respondió: “Alguien que os quiere bien”».

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)


 

24 febrero 2019

Qué significa la señal de la cruz en frente, labios y corazón

Os comparto un artículo que me han pedido como colaboración en la página Misioneros Digitales Católicos (https://misionerosdigitales.com/)

¿Qué significa la señal de la cruz sobre frente, labios y corazón 
que se hace en la Eucaristía antes del Evangelio?

Los cristianos hacemos con frecuencia la señal de la cruz sobre nuestras personas o nos la hacen otros ministros, como en el caso de los sacramentos o en las bendiciones. La señal de la cruz es una confesión de nuestra fe: Dios nos ha salvado en la cruz de Cristo. Es un signo de pertenencia, de posesión. Al hacer sobre nuestra persona esta señal es como si dijéramos: estoy bautizado, pertenezco a Cristo, él es mi Salvador, la cruz de Cristo es el origen y la razón de ser de mi existencia cristiana.

Durante las Eucaristías realizamos la señal de la cruz sobre nosotros en tres momentos:

1.    Al comienzo de la celebración: nos santiguamos, es decir, hacemos una gran cruz desde la frente al pecho y desde el hombro izquierdo al derecho cuando el celebrante dice: “En el nombre del Padre (tocar la frente), del Hijo (tocar el pecho) y del Espíritu (tocar el hombro izquierdo) Santo (tocar el hombro derecho)”.
2.    Antes de la lectura del Evangelio: nos signamos, realizamos una triple cruz pequeña en la frente, en la boca y el pecho, al oír las palabras: “Lectura del Santo Evangelio...”. El sacerdote o diácono que va a proclamar la Palabra también hace la señal de la cruz sobre el Evangelio y después se signa él. 
3.   Al finalizar la celebración, cuando el celebrante nos da la bendición, inclinamos suavemente la cabeza y nos santiguamos de nuevo, como al comienzo (también hay que inclinarse para recibir la bendición cuando el obispo la da con el evangeliario, libro que contiene únicamente las lecturas de los 4 Evangelios, en los días solemnes tras su lectura por un diácono o sacerdote concelebrante)

El signarnos antes de la escucha del Evangelio es una fuerte llamada que la Iglesia nos quiere hacer para subrayar la gran importancia que se le debe dar. “Somos llamados a ser un “Evangelio ilustrado”, “el quinto Evangelio”, no escrito con tinta, sino con nuestra propia vida. Acojamos con la mente, anunciemos con los labios, conservemos en el corazón, el tesoro de la Palabra y, a lo largo de este camino, confiémonos al Señor para ser reflejo de la verdadera luz en medio de las tinieblas del mundo de hoy” (Padre Antonio, monje en el Monasterio de San Benito de Monte Subiaco - Italia)

Es un acto hermoso con profundas raíces bíblicas. Por ejemplo, Dios explica al pueblo de Israel que recite una frase particular (“Escucha, Israel…”) de forma diaria, pero también que pongan esa frase “como una marca sobre tu frente” (Deuteronomio 6, 4ss). En segundo lugar, la oración evoca a cuando el profeta Isaías recibió una visión en la que un ángel purificó sus labios con carbón ardiendo (cfr. Isaías 6). Por último, la oración hace referencia a las palabras de la Carta a los hebreos, donde el autor escribe: “La Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4,12)

Por tanto, cuando hacemos este gesto en Misa, es verdaderamente una oración profunda que nos abre a las palabras de Jesucristo. Cada vez que escuchamos el Evangelio, Jesús llama a las puertas de nuestro corazón, esperando a poder entrar. 

Solamente tenemos que abrirle la puerta y permitir que su Palabra, llena de Amor por nosotros, transforme nuestra mente para tener los pensamientos de Cristo y mirar a los demás con su misma mirada; 

que llene nuestros labios de Espíritu Santo, para que siempre digamos palabras llenas de amor, ternura y consuelo, nunca de juicio y maldad, y para que proclamemos al mundo entero las maravillas de Dios; 

y que su mismo Corazón se haga carne en el nuestro, para que tengamos sus mismos sentimientos, que amemos como Él nos ama y ama a todos, que seamos otros Jesús en este mundo y construyamos, junto con Él, su Reino de Amor.


Canción: Tu Palabra es mi delicia
Autor: Jésed (Letra: Andrés Degollado. Música: Hugo Oviedo)
https://youtu.be/Hx76XBS9hWg