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07 agosto 2022

Y Él esperando dentro...

Esta mañana he ido a misa en mi pueblo. Me encontraba sola, rezando, esperando que llegara el sacerdote.

En mi pueblo normalmente no se tocan las campanas hasta que él llega y la gente no viene a la iglesia hasta que las tocan. El pueblo es pequeño, en 2 minutos a lo sumo llegas al templo desde la parte más lejana; así que, mientras el sacerdote se reviste, se van sentando en los bancos, mientras aprovechan para saludarse y contarse las últimas novedades.

Antes de entrar a la iglesia, el anciano del pueblo encargado de la llave me había dicho que algunas personas le habían comentado que querían ir a misa pero que cambiarla a las 13h en agosto era muy tarde, y que también faltarían algunas mujeres (como su esposa) porque había que preparar la comida a esas horas...

Mientras rezaba sola, en la oscuridad, escuché a personas fuera (la puerta estaba abierta) que se encontraban, saludaban, comentaban, reían... Reconocí algunas voces, de unos primos lejanos que son Testigos de Jehová. Evidentemente, ellos no iban a entrar a misa...

En diálogo con el Señor sobre todas estas personas que no vendrían, me han resonado con fuerza estas palabras del p. Leocadio...

Si estas almas supieran que dentro les esperaba el Pan de Vida Eterna... 





30 enero 2022

Y tú, ¿por qué no? Él te está esperando (2ª parte)

 Testimonios de adoradoras de la capilla de adoración perpetua de Alcorcón

«Si me preguntas por qué voy a adorar al Señor, te diré que porque quiero ir al cielo. Y para eso tengo que cuidar mi mayor tesoro, que es el alma. El alma tiene que llenarse de luz, de luz de Dios para un día estar con Jesús, nuestro verdadero Amor eterno.

Ahora, cuando voy a la capilla, ya estoy ante Él, cara a cara. Y, como dice en el evangelio, “salía de Él una fuerza” (Lc 6, 19) que te cura. Y por eso voy, para que me cure, para que me sane heridas, preocupaciones, inquietud, angustias, tristezas… y estar con Él. Y al estar con Él todo se pone en su sitio. Todo pasa en esta vida del hombre. Esta vida del hombre es muy limitada y el tiempo humano se agota. La adoración al Señor es comprender quién es Él y quiénes somos nosotros: sus criaturas pequeñas, muy miserables. Si no adoras a Dios te adoras a ti mismo. 

Estar con Dios es estar con el que todo lo puede. Es estar con el vencedor. Es no tener miedo de nada. Estando con Él, pasando largos ratos con el Señor, entiendes que si crees en Él tienes que confiar en Él. Y confiar en Él es amarle. Y el amor solo nace de la confianza y encuentras la felicidad, esa felicidad que el hombre busca y que solo está en Dios, aunque plena solo estará en el cielo.

El Señor te va quitando esas caretas que el ser humano se va poniendo en esta vida. Te hace ser libre, porque sabes que solo a Él tienes que rendir cuentas, que solo le perteneces a Él, que no somos posesión de nadie. Te enseña a vivir el momento presente, el momento en el que respiras y lo notas, sin mirar el pasado ni el mañana. Todo está en sus manos. Todo lo sabe, todo lo puede. Nosotros no sabemos.

Nos ama sin medida. En la adoración no es lo que uno hace, es lo que Él hace: estar en el cielo y ahí solo cabe la alegría. Así confío en Él, tengo que pedir con alegría, con confianza. Con una confianza que sé que lleva un tiempo de espera para que me dé aquello que yo anhelo y que es bueno para mí. Pero me enseña a esperar y a confiar.

Y, para ganar el cielo, hay que gastar la vida ganando la vida eterna. Hay que ser buenos, ser santos, y eso sin Dios es imposible. Solo con Él, en la adoración, adorándole luego en la santa misa, tiene uno fuerzas para combatir, luchar, para perdonar, volver a empezar, olvidar rencores, curar heridas… todo y así hasta el final.

A veces pienso, cuando voy a la capilla a rezar, que yo elijo el momento y la hora. Personalmente me gusta ir en la madrugada, pero un día será Él el que elija ese momento y esa hora en que me encuentre con Él cara a cara para siempre» (Paloma)

«Primeramente hay un encuentro con Jesús vivo. Este encuentro se da con una Persona viva. Vives una realidad, una relación, y eso hace que te enamores de Él. Y cuando te enamoras de una persona quieres estar con esa persona el mayor tiempo posible y hacer cosas que le puedan agradar.

Y entre esas cosas está el apuntarse cuando se va a inaugurar la capilla de adoración, donde se encuentra Dios vivo, mi Jesús, para estar una hora semanal con Él, creyendo que yo iba a hacer algo o iba a dar algo, cuando en el fondo la que recibía era yo.

Es el ejemplo que se pone muchas veces: es como estar delante del sol. Aunque no tienes consciencia de que esté pasando algo, sí está pasando. Es el Sol el que penetra dentro de uno, todos sus dones, sus Gracias, y en el fondo recibimos más de lo que damos, su paz.

En mi caso es una necesidad creada, no puedo pasar sin ello. Es una sed que viene del Señor, que Él pone en mí, y que solo estando con Él, en la capilla de adoración, se apaga, se mitiga. Te apetece, quieres y necesitas estar con Él, y nada más. No tienes que hacer nada más. A veces rezas, otras lees, otras le cuentas las penas o necesidades, o le cuentas tus preocupaciones, alegrías; y otras, la mayoría, no dices nada y te callas, le adoras, le miras y le contemplas. Es un contacto directo, una relación directa con una persona. Y cuando quieres estar con una persona quedas con ella, estás con ella porque te produce alegría el encuentro.

Y es evidente que esa sed que tengo no viene de mí, sino que Él la pone en mi interior; y después Él te sacia y te apaga esa sed cuando estás con Él, y te va transformando por dentro. Y, aunque tú no lo notas, van cambiando muchas cosas y ya se te queda corto ir solamente una hora a la semana y necesitas más, pues es tan grande el gozo, la paz y la tranquilidad que recibes que, al igual que necesitas comer y beber a diario, también de esa manera necesitas ir a diario a estar con Él. Ya no basta con un ratito a la semana, sino que lo necesitas a diario».

Como compartía al inicio, a veces, cuando estoy ante Él y veo bancos vacíos, pienso en ti… Sí, en ti que me estás leyendo. Porque ese espacio del banco que ahora está vacío es el que Jesús te ha reservado, en el que te espera, en el que te anhela. ¿Le dirás que sí?

Te invito a acercarte un ratito a la capilla de Alcorcón. Y, ante Él, mirándoos cara a cara, Corazón a corazón, dejar que te susurre lo mucho que te ama y te necesita a su lado. Si aceptas su invitación, entra en esta página: https://www.adoracionalcorcon.com/ Me atrevo a asegurarte que acabarás descubriendo que Él te estaba esperando hace mucho tiempo… y que eres tú quien realmente le necesita…

En la pestaña “Apúntate”, bajo el formulario, verás los turnos que hay y en los que son precisos más adoradores.

Y tú, ¿por qué no ser uno de ellos? Él te está esperando. ¿Le dirás que sí?

23 enero 2022

Y tú, ¿por qué no? Él te está esperando (1ª parte)


La Adoración Eucarística es un regalo para toda la Iglesia. Incluso me atrevería a decir que lo es para toda la humanidad, pues son innumerables los frutos y bendiciones emanados de estos espacios llenos de la Gracia de Dios, de los que muchas veces no somos conscientes y que llegan mucho más allá de los muros que la abrazan.

En nuestra Diócesis de Getafe tenemos el inmenso privilegio de contar con 5 capillas en distintos arciprestazgos: Alcorcón, Getafe, Leganés, Móstoles y Valdemoro, además de la Adoración Permanente del Cerro de los Ángeles.

Son espacios donde se goza de una profunda intimidad con Cristo. Y Él, que nunca se deja ganar en generosidad, se desborda abundantemente sobre el corazón y la vida de aquellos que humildemente se ponen a sus pies. Muy abundantemente.

A veces, cuando estoy ante Él y veo bancos vacíos, pienso en cuántos se están perdiendo el regalo de estar a su lado. Y le miro y veo la necesidad de su Corazón, cuánto echa de menos a sus hijos que nunca van a verle… Y de ahí ha brotado este artículo.

Os invito a conocer la capilla del arciprestazgo de Alcorcón a través de estas líneas. Lola, coordinadora general de la capilla, nos adentra en la historia de su instauración. Y después gozaremos de los testimonios de dos adoradoras: Paloma y una hermana que prefiere permanecer en el anonimato, pues toda la gloria es siempre para Él y solo para Él. Ambas nos abren con inmensa generosidad sus corazones y su experiencia como adoradoras.

Historia de la capilla de adoración perpetua de Alcorcón

«En toda la Iglesia se está experimentando un resurgir de la Adoración Eucarística y nuestro obispo de entonces, Excmo. y Rvdmo. D. Don Joaquín María López de Andújar, estaba en la tarea de constituir capillas de adoración perpetua, para poner en el centro de la vida diocesana a Jesucristo Eucaristía.

Y gracias a la acción de Dios y a la ayuda del Misionero de la Santísima Eucaristía el padre D. Justo Lofeudo, van surgiendo las diferentes capillas en la diócesis: primero la de Getafe y casi a la vez, se abre la capilla de Valdemoro, en el año 2010. En el 2013 se inaugura la capilla de Móstoles y en marzo del 2017, se abre la nuestra de Alcorcón. Posteriormente, en septiembre del 2018, comienza su andadura la capilla de Leganés.

De igual modo, en los últimos años en Alcorcón se iba exponiendo cada vez más al Señor a los fieles en las diferentes parroquias del arciprestazgo, pero solo durante unas horas a la semana.

La gran diferencia entre los dos tipos de adoración es que, mientras en las parroquias se expone durante unas horas concretas a la semana, a las que se tiene que adaptar el fiel, el ámbito de acción de la capilla de adoración perpetua es mucho mayor: permite tener abierta la iglesia durante todos los días del año y a cualquier hora, por lo que no hay ningún inconveniente de tiempo para ir a adorar. El estar abierta siempre favorece que cualquier persona, aunque no esté comprometida con la capilla, pueda estar en la presencia real y viva de Jesús Sacramentado, y también permite que personas que no saben lo que significa la adoración eucarística católica pueden conocerla y, en ocasiones, es la manera que emplea el Señor para tocar su corazón. Al poder tener la capilla abierta permanentemente, gracias a la pequeña aportación de una hora semanal de cada uno de los adoradores inscritos, piedras vivas de nuestra capilla, la acción de Dios se va difundiendo en el mundo.

Así que, en las reuniones semanales de nuestros párrocos, se va perfilando cómo y dónde abrir esa ansiada capilla de adoración perpetua en nuestra ciudad, y se decide que sea en la Parroquia de Santo Domingo de la Calzada, ya que es la única que tiene edificada la capilla de forma aislada del templo. Durante el verano del 2016 se hacen obras de acondicionamiento en la capilla parroquial y en diciembre del 2016 viene el padre Justo para impulsar la inscripción de los futuros adoradores.

Va de parroquia en parroquia, predicando en las homilías dominicales y animando a todos los oyentes a que se inscriban, y en febrero del 2017 ya tenemos un 90% de los turnos cubiertos. Se decide entonces la fecha de inauguración y se elige el día de san José, al que nombramos, junto con el Corazón Inmaculado de María como patronos y guardianes de la capilla de Adoración Perpetua.

Comenzamos con 490 adoradores inscritos pero, por desgracia, no todos lo que se apuntaron sabían muy bien a lo que se comprometían… así que rápidamente desaparecen muchos de ellos… Después, hemos estado sobre los 400 adoradores, con altas y bajas que el Señor iba equilibrando. Hasta que ha llegado el Coronavirus y todos sus inconvenientes: tuvimos que cerrar de forma total la capilla durante los tres meses del confinamiento nacional; nos vimos obligados a cancelar la misa del aniversario del 2020, que íbamos a celebrar unos días después de comenzar el confinamiento; luego tuvimos limitación de horas de adoración pública por los toques de queda aplicados en nuestra ciudad, limitaciones de aforo que nos hicieron cambiar el lugar de la adoración de la capilla al templo parroquial, con mucha mayor capacidad, las limitaciones de movimiento de nuestros adoradores, distribuidos en las diferentes zonas básicas de salud, y no sé si se me olvida alguna cosa más…

Pero, gracias a Dios, seguimos adelante. En octubre de este 2021 se ha realizado la renovación de los miembros del equipo de coordinación, programada inicialmente para septiembre del 2020 y que no pudimos realizar por las restricciones de la pandemia, y aunque he vuelto a ser elegida como coordinadora general, en el resto de los puestos ha habido bastantes cambios, pero siempre se encuentran personas dispuestas a entregar su tiempo y sus capacidades al servicio del Señor

 ALABADO SEA EL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR».

27 noviembre 2021

Una pequeña cruz de metal sobre una cruz de madera

La verdad es que impresiona rezar ante la cruz profanada de Irak que estos días tenemos el regalo de venerar en nuestra parroquia. La hemos acogido con inmenso aprecio, llegada de la mano de nuestros jóvenes que a su vez la recibieron de nuestro obispo D. Ginés en la pasada OCEO (Oración con el Obispo) del viernes 12 de noviembre en la Catedral de Getafe.

Vista desde fuera no es más que una pequeña cruz de metal sobre una cruz de madera. Aparentemente es eso. Pero es mucho más: es el símbolo más hermoso que hay en el mundo del Amor más grande que jamás habrá, el de nuestro Dios entregándose en la cruz por nosotros. Y es una reliquia que está indisolublemente asociada a nuestros hermanos cristianos que, allende nuestras fronteras, llegan a dar incluso la vida por manifestar su fe en Aquel que murió en esa cruz por ellos y que ahora está vivo. Como me comentaba una hermana de la parroquia: "Si esa cruz hablara... cuánto sufrimiento de nuestros hermanos ha visto...". Y cuántos frutos de fidelidad...

Contemplar esta pequeña cruz, con esa apariencia de sencillez y pobreza, me lleva a pensar sobre nosotros, los cristianos. Realmente somos así de pobres, como ella. Somo portadores de un Tesoro en vasijas de barro. Desde fuera no siempre es fácil ver la grandeza de la VIDA que nos habita, la mayor parte de las veces porque parece que nos empeñamos en ocultarla con nuestras miserias. Somos así de pobres.

Pero lo cierto es que también somos portadores de Cristo. Y cuando somos capaces de mirar más allá de esa "primera capa" de barro vemos a todo un Dios manifestado su obra. Con delicadeza, con ternura, sin forzar nuestro ritmo.

Cuando somos capaces, por su Misericordia, de mirar más allá de la pobreza de la cruz, vemos el Rostro de Cristo Vivo. Y qué Rostro más bello...


27 octubre 2021

San José, patrón de la buena muerte

Un hombre indiferente, incrédulo, iba a morir con la blasfemia en los labios y la desesperación en el corazón. Su mujer rezaba y lloraba y Dios parecía no oírla. Sin embargo, la muerte llegaba a grandes pasos.

Apresúrese, dijo el ministro de la Iglesia a la esposa del enfermo, vaya a buscar a un pobre y dele limosna en nombre de San José por la conversión de su marido.

Ella corrió por las calles y encontró a un anciano cubierto de harapos, le dio una limosna generosa, diciéndole que rezara por la conversión de un pecador... En ese momento, el moribundo había tomado la mano del sacer dote, se la había besado bañado en lágrimas y había pedido perdón con arrepentimiento de sus pecados. La conversión fue sincera y edificante. Algunas horas después, este hombre entraba en la eternidad, salvado por la limosna dada en nombre de san José y por la oración del pobre...

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Una joven, educada en una casa del Sagrado Corazón, fue elegida por Dios para una gran obra. Desde la más tierna edad, se hacía a menudo esta pregunta: "Dios es nuestra Providencia, ¿cómo podemos nosotros llegar a ser su instrumento?" Y la gracia puso en su corazón esta respuesta: "Pagando la deuda del Purgatorio".

El 2 de noviembre de 1853, se concibió el proyecto de establecer una congregación religiosa; su principal finalidad será acudir en auxilio de estas pobres almas, mediante el trabajo, la oración y el sufrimiento. El santo Cura de Ars, maravillado por la idea, aportó toda su ayuda a la obra, dando a menudo consejos y avisos a esta piadosa fundadora.

Prometieron a san José, si la obra se establecía, que la primera estatua colocada en la primera casa de las personas que iban a consagrarse enteramente al alivio de las almas del Purgatorio, sería la suya. San José tuvo cuidado de no olvidar esta promesa. La Providencia les proporcionó el adquirir una casa en París; y las religiosas tomaron el nombre de Auxiliadoras de las almas del Purgatorio. Al día siguiente, un empleado llega y deposita una estatua del santo, de parte de una persona que desconoce todo, tanto el piadoso deseo como la misma adquisición. San José había querido de este modo declararse protector de esta obra heroica que, en medio de la gran ciudad de París, se ocupa de un ministerio escondido.

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)


 

04 agosto 2021

Primacía de la vida interior

«El clima de silencio que acompaña todo lo que se refiere a la figura de san José se extiende también a su trabajo de carpintero en la casa de Nazaret. Sin embargo, es un silencio el que revela de una manera especial el perfil interior de esta figura. Los Evangelios hablan exclusivamente de lo que "hizo" san José, pero permiten descubrir en sus acciones, rodeadas de silencio, un clima de profunda contemplación. José estaba tan diariamente en contacto con el misterio escondido desde hacía siglos, que estableció su morada bajo su techo. Eso explica, por ejemplo, por qué santa Teresa de Jesús, la gran reformadora del Carmelo contemplativo, se hizo la promotora de la renovación del culto a san José en la cristiandad occidental.

El sacrificio absoluto que san José hizo de toda su existencia ante las exigencias de la venida del Mesías a su casa, encuentra su justo motivo en su insondable vida interior, de donde le vienen las órdenes y los consuelos completamente especiales y de donde fluyen para él la lógica y la fuerza, propias de las almas simples y transparentes, las grandes decisiones, como la de poner inmediatamente a disposición de los designios divinos su libertad, su vocación humana legítima, su felicidad conyugal, aceptando la condición, la responsabilidad y el peso de la familia y renunciando, en beneficio de un amor virginal incomparable, al amor conyugal natural que la constituye y alimenta.

Esta sumisión a Dios, que es prontitud de la voluntad para consagrarse a todo lo que concierne a su servicio, no es otra cosa que el ejercicio de la devoción que constituye una de las expresiones de la virtud de religión.

La comunión de vida entre José y Jesús nos lleva a considerar también el misterio de la Encarnación precisamente bajo el aspecto de la humanidad de Cristo, instrumento eficaz de la divinidad para la santificación de los hombres: en virtud de la divinidad, las acciones humanas de Cristo han sido salvadoras para nosotros, al producir en nosotros la gracia tanto en razón del mérito como por su eficacia verdadera.

Entre las acciones, los evangelistas resaltan las que conciernen al misterio pascual, pero no omiten el subrayar la importancia del contacto físico con Jesús a propósito de las curaciones (Mc 1, 41) y la influencia que ejerce sobre Juan Bautista cuando ambos estaban en el seno materno (Lc 1, 41-44)

El testimonio apostólico no dejó de narrar el nacimiento de Jesús, la circuncisión, la presentación en el Templo, la huida a Egipto y la vida escondida en Nazaret, y ello en razón del " misterio" de gracia contenido en tales "gestos", todos salvíficos, porque participan de la misma fuente de amor: la divinidad de Cristo.

Si este amor a su humanidad irradiaba sobre todos los hombres, los primeros beneficiarios eran evidentemente aquellos que la voluntad divina había colocado en su intimidad más cercana: María, su madre, y José, su padre nutricio.

Puesto que el amor "paternal" de José no podía dejar de influir sobre el amor "filial" de Jesús y puesto que, recíprocamente, el amor "filial" de Jesús no podía dejar de influir sobre el amor paternal de José, ¿cómo llegar a conocer en profundidad esta relación totalmente singular? Las almas más sensibles a los impulsos del amor divino ven con justo título en José un ejemplo luminoso de vida interior.

Además, la aparente contradicción entre la vida activa y la vida contemplativa es superada en él de manera ideal, como ocurre en el que posee la perfección de la caridad. Según la distinción bien conocida entre el amor de la verdad (caritas veritatis) y la exigencia del amor (necessitas caritatis), podemos decir que José experimentó tanto el amor de la verdad, es decir, el puro amor de contemplación de la Verdad divina que irradiaba de la humanidad de Cristo, como la exigencia del amor, es decir el amor, puro también, de servicio, requerido por la protección y el desarrollo de esta misma humanidad» (Papa san Juan Pablo II)

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)