Mostrando entradas con la etiqueta Escrituras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escrituras. Mostrar todas las entradas

22 abril 2022

Gracias, Señor, por "El beso de Dios"

A veces el Señor nos tiene preparadas sorpresas. Así fue ayer para mí: tarde más o menos programada, y Él sale a mi encuentro con un mensaje y me cambia los planes.

Y el mensaje era un regalo muy grande: una invitación para ver uno de los preestrenos del documental sobre la Eucaristía «El beso de Dios», del director Pietro Ditano.

¿Y qué puedo decir sobre él?

Que lloré porque me tocó hondo.

Que me fue llevando de tal manera que, en un momento determinado, anhelaba ponerme de rodillas y adorar al Señor que daba la vida por nuestra salvación.

Que su belleza plástica es impresionante.

Que su profundidad teológica es grande, aunque explicada con palabras sencillas y entendibles.

Que los testimonios, algunos en un lenguaje muy actual y divertido, tocan el corazón.

Y hay más cosas, pero esas quedan entre el Señor y yo 😊

Sí tengo dos cosas en el corazón que compartiros:

La primera, animaros a ir al cine a verla (ya sabéis aquello de que el primer fin de semana es importante y hoy es el estreno). Y que luego contéis vuestra experiencia (al menos la parte que se pueda contar), porque el Señor seguro os saldrá al encuentro.

La segunda, orar por Pietro y todo el equipo maravilloso que le ha rodeado, para que sigan adelante, deleitándonos con nuevos proyectos llenos de Espíritu Santo.

Gracias, amigo Pietro, por la invitación. Y, ya sabes, «El Señor siempre hace "lo que le da la gana"». Y Él ha querido esto. Gracias por tu sí. Enhorabuena por tu trabajo. Gracias por dejarte hacer.

Link del trailer: https://youtu.be/_VnrC2BKCmk

Página web oficial: EL BESO DE DIOS. El documental de la Misa | Película (2022)






29 septiembre 2021

Familias bajo el patrocinio de san José

Las familias que quieren ser cristianas deben valerse del patrocinio de san José, recibirán auxilios muy particulares para realizar su noble ideal.

«José nos lleva directamente a María, y María a la fuente de toda santidad, a Jesús, quien por su sumisión a José y a María consagró las virtudes familiares. Ahora bien, nuestro deseo es ver a todas las familias cristianas renovarse teniendo como modelos a tan hermosos ejemplos de virtud.

Así, a partir del momento en que la comunidad del género humano descanse sobre el fundamento de la familia, el día en que la sociedad doméstica adquiera más estabilidad, en que la santidad conyugal, que no admite de ningún modo la contracepción o el aborto, la concordia y la fidelidad sean salvaguardadas en ella más religiosamente, en el mismo instante se verá como una fuerza nueva, una sangre nueva, derramarse sobre todos los miembros de la sociedad humana y la virtud de Cristo penetrar en ella hasta sus últimos repliegues: ese día, veremos florecer la reforma no sólo de las virtudes privadas, sino también de la vida social y nacional» (Benedicto XV)

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)


 

04 agosto 2021

Primacía de la vida interior

«El clima de silencio que acompaña todo lo que se refiere a la figura de san José se extiende también a su trabajo de carpintero en la casa de Nazaret. Sin embargo, es un silencio el que revela de una manera especial el perfil interior de esta figura. Los Evangelios hablan exclusivamente de lo que "hizo" san José, pero permiten descubrir en sus acciones, rodeadas de silencio, un clima de profunda contemplación. José estaba tan diariamente en contacto con el misterio escondido desde hacía siglos, que estableció su morada bajo su techo. Eso explica, por ejemplo, por qué santa Teresa de Jesús, la gran reformadora del Carmelo contemplativo, se hizo la promotora de la renovación del culto a san José en la cristiandad occidental.

El sacrificio absoluto que san José hizo de toda su existencia ante las exigencias de la venida del Mesías a su casa, encuentra su justo motivo en su insondable vida interior, de donde le vienen las órdenes y los consuelos completamente especiales y de donde fluyen para él la lógica y la fuerza, propias de las almas simples y transparentes, las grandes decisiones, como la de poner inmediatamente a disposición de los designios divinos su libertad, su vocación humana legítima, su felicidad conyugal, aceptando la condición, la responsabilidad y el peso de la familia y renunciando, en beneficio de un amor virginal incomparable, al amor conyugal natural que la constituye y alimenta.

Esta sumisión a Dios, que es prontitud de la voluntad para consagrarse a todo lo que concierne a su servicio, no es otra cosa que el ejercicio de la devoción que constituye una de las expresiones de la virtud de religión.

La comunión de vida entre José y Jesús nos lleva a considerar también el misterio de la Encarnación precisamente bajo el aspecto de la humanidad de Cristo, instrumento eficaz de la divinidad para la santificación de los hombres: en virtud de la divinidad, las acciones humanas de Cristo han sido salvadoras para nosotros, al producir en nosotros la gracia tanto en razón del mérito como por su eficacia verdadera.

Entre las acciones, los evangelistas resaltan las que conciernen al misterio pascual, pero no omiten el subrayar la importancia del contacto físico con Jesús a propósito de las curaciones (Mc 1, 41) y la influencia que ejerce sobre Juan Bautista cuando ambos estaban en el seno materno (Lc 1, 41-44)

El testimonio apostólico no dejó de narrar el nacimiento de Jesús, la circuncisión, la presentación en el Templo, la huida a Egipto y la vida escondida en Nazaret, y ello en razón del " misterio" de gracia contenido en tales "gestos", todos salvíficos, porque participan de la misma fuente de amor: la divinidad de Cristo.

Si este amor a su humanidad irradiaba sobre todos los hombres, los primeros beneficiarios eran evidentemente aquellos que la voluntad divina había colocado en su intimidad más cercana: María, su madre, y José, su padre nutricio.

Puesto que el amor "paternal" de José no podía dejar de influir sobre el amor "filial" de Jesús y puesto que, recíprocamente, el amor "filial" de Jesús no podía dejar de influir sobre el amor paternal de José, ¿cómo llegar a conocer en profundidad esta relación totalmente singular? Las almas más sensibles a los impulsos del amor divino ven con justo título en José un ejemplo luminoso de vida interior.

Además, la aparente contradicción entre la vida activa y la vida contemplativa es superada en él de manera ideal, como ocurre en el que posee la perfección de la caridad. Según la distinción bien conocida entre el amor de la verdad (caritas veritatis) y la exigencia del amor (necessitas caritatis), podemos decir que José experimentó tanto el amor de la verdad, es decir, el puro amor de contemplación de la Verdad divina que irradiaba de la humanidad de Cristo, como la exigencia del amor, es decir el amor, puro también, de servicio, requerido por la protección y el desarrollo de esta misma humanidad» (Papa san Juan Pablo II)

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)

26 mayo 2021

La huida a Egipto

«Cuando los santos Magos informaron a Herodes que el Rey de los Judíos acababa de nacer, este príncipe bárbaro ordenó matar a todos los niños que se encontraban entonces en los alrededores de Belén. Ahora bien, como Dios quería preservar, de momento, a su Hijo de la muerte, envió a un ángel para advertir a José que tomara al Niño y a su Madre y que huyera a Egipto.

Considerad aquí la pronta obediencia de José, quien, tinque el ángel no le prescribiera el instante de la parada, no opuso ninguna dificultad, ni en cuanto al tiempo, ni en cuanto al modo de realizar semejante viaje, ni en cuanto al lugar en donde podrían establecerse en Egipto, sino que se dispuso a partir. Así, pues, en el mismo instante, se lo comunicó a María.

¡Cuánta debió de ser la pena de san José en ese viaje cuando veía sufrir así a su querida esposa, poco acostumbrada a los caminos, llevando en sus brazos al querido Niño que, mientras huían, se pasaban el uno al otro, con el temor constante de encontrar a cada paso a los soldados de Herodes, y todo eso en el más riguroso tiempo de invierno, con la incomodidad del viento y de la nieve!

¿Con qué podrían alimentarse durante ese viaje, como no fuera con un pedazo de pan que habían traído de su casa o que habían recibido de limosna?

De noche, ¿dónde podrían descansar como no fuera en alguna mala choza, o al campo raso, o a lo sumo, bajo algún árbol? José estaba muy resignado a la voluntad del Padre Eterno que quería que su Hijo comenzara a sufrir desde su infancia para expiar los pecados de los hombres; pero el corazón tierno y amante de san José no podía dejar de sentir una pena muy viva oyendo a Jesús llorar a causa del frío y de las otras incomodidades que experimentaba.

Considerad, finalmente, cuánto debió sufrir José durante su estancia de siete años en Egipto, en medio de una nación idólatra, bárbara y desconocida, puesto que no tenía allí ni parientes, ni amigos que pudieran ayudarlo. Por eso, san Bernardo decía que, para alimentar a su esposa y a ese Divino Niño que provee el alimento a todos los hombres y a todos los animales de la tierra, el Santo Patriarca estaba obligado a trabajar día y noche» (San Alfonso de Ligorio)

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)


01 mayo 2020

¿Cómo conocer la voluntad de Dios?

Una alumna me preguntó hace unos días cómo saber cuál es la voluntad de Dios por una decisión que tenía que tomar en su vida. Con mucha pobreza me animé a escribirle esto que hoy os comparto también, por si ayuda:

Es cierto que a veces no es fácil conocer la voluntad de Dios. Justo por lo que decías: ¿cómo saber si es cosa mía o de Él? Pero es importante que en el fondo de nuestro corazón esté esta certeza: Dios no juega con nosotros al escondite. Él SIEMPRE quiere lo mejor para nosotros y se busca las maneras para salir a nuestro encuentro. Y nunca deja de responder a aquellos que buscan hacer su voluntad de todo corazón.

Hay algunas claves que se pueden aplicar:

* La más importante: cuando tienes que tomar una decisión, ¿te pones en oración e invocas al Espíritu Santo para que te ilumine? ¿Pides con humildad a Dios su luz y sabiduría para hacer lo más acorde a su voluntad? Cuando acabas la oración, ¿le das gracias por ese momento y le dices que te ayude para que esa decisión, sea o no equivocada, sea siempre para su Gloria?

* La segunda más importante: imagínate que tienes un colador y vuelvas en él un líquido con "grumitos" que tienes en un vaso. Los grumitos se quedarían en el colador, ¿verdad? Vale. Pues ahora imagínate que vuelcas tu decisión sobre el colador del Amor de Dios. ¿Eso que estás pensando pasaría o se quedaría "enganchado"? Es decir, ¿has pasado tu decisión por el filtro del amor? ¿La decisión pasa por el filtro de intentar que sea lo más bueno posible, lo más honrado posible, lo más justo posible... siempre desde el amor? Si presentas tu decisión delante de Dios, ¿Él qué pensaría? ¿La miraría con agrado o no? Esa decisión, ¿me hace más parecido a Jesús o a la Virgen? ¿Qué harían Jesús o María en mi lugar?

* Imagínate que tomas esa decisión en firme. ¿Te da paz? ¿Qué consecuencias se producen? ¿Ves que son buenas? Imagínate que tomas la decisión contraria y hazte las mismas preguntas. ¿Ves si cada una de esas opciones es factible, es decir, que realmente se pueden llevar a cabo?

* La voluntad de Dios pasa por nuestras obligaciones "de estado". Es decir, mis obligaciones del presente, lo que ahora me toca vivir. Esa decisión que tienes que tomar, ¿te separa de tus obligaciones y responsabilidades? ¿Te hace mejor o peor persona?
También es importante tener en cuenta otras cosillas:

* Preguntar a muchas personas al final te va a dar muchas soluciones. Es mejor confiar en el criterio de una, dos o tres como sumo. Eso sí, intenta no buscar a personas de tu "mismo nivel". Es decir, que si necesitas claridad sobre una situación no busques ayuda en alguien de tu misma edad que pueda estar pasando por lo mismo. Es mejor buscar consejo en alguien más maduro, que ya lo haya vivido... que te pueda dar otras perspectivas a las que recibirías de personas que lo miran con tus mismos ojos. Ya hemos hablado de la figura del director o acompañante espiritual. Es bueno buscar uno en quien confiar y a quien abrir el corazón y pedir consejo.

* A veces es bueno preguntar a alguien que esté "metido en el ajo" como tú, pero también a alguien que no, para que te dé un punto de vista desde fuera, algo más imparcial y no tan influenciado por la situación que sea.

* Y, por último... a veces solo toca esperar con paciencia. Dios tiene sus tiempos, que no siempre coinciden con nuestras prisas. Hay que presentarle al Señor las cosas, dejarlas en sus manos y esperar con confianza a que hable. Eso no quiere decir olvidar el tema sin más (aunque a veces es lo más recomendable: confiarlo a las manos de Dios o a las manos de la Virgen y dejarlo estar, porque si le damos demasiadas vueltas podemos emborronarlo todo), sino que hay que dejarlo con confianza en sus manos y, de vez en cuando, decirle: "Señor, te recuerdo que tenemos este tema pendiente. Y si ya me estás dando una respuesta, por favor, hazlo más claro que no me entero, porque quiero cumplir tu voluntad". Pero hacerlo sin agobios, sin prisas... con confianza y descansando en el saber que Él quiere lo mejor para nosotros.

Y si ves que lleva mucho tiempo sin contestar... la opción de la "puerta trasera" que han usado muchos santos: "¿¡a que se lo digo a tu Madre!?", jeje.

Pero nunca, nunca, nunca olvides la cita de Romanos 8, 28: "Todo sucede para bien de los que ama el Señor". Y si es todo, es todo. Incluso si al final tomas una decisión que después se considera equivocada, Dios proveerá para que al final se pueda sacar algo bueno desde su Amor. Además, a veces equivocarnos nos puede venir bien, para crecer en humildad y en la certeza de que no somos perfectos. No hay nada como darse cuenta de un error y disculparse para crecer en madurez y sabiduría de vida. No hay que tener miedo a equivocarse. Es peor quedarse estancado por no intentarlo, porque así no sabemos lo que realmente nos estamos perdiendo (lo que vendría después) y no crecemos.

Así que... tomes la decisión que tomes... tómala y deja de darle vueltas. Descansa y deja que Él se haga cargo si te has equivocado. Y si no, descansa en saber que lo has hecho bien. Sea como sea... ¡las "ralladas" no son buenas!

Espero haber sido capaz de dar un poco más de luz...


Canción: Quiero hacer tu voluntad
Autor: Nana Angarita



26 abril 2020

Tarde te amé...

Hoy Domingo, al exponer el Santísimo, mi párroco ha puesto la canción que pongo más abajo en el enlace y después ha leído, como siempre hace, el evangelio del día (Lucas 24, 13-35)

Y yo no he podido evitar unir el versículo "Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo" (v.16) con el estribillo de la canción (basada en un texto de san Agustín): "Tarde te amé"...

Sí, Señor, tarde te amé. Tantas y tantas veces mi corazón se queda enganchado a las cosas de este mundo y olvido levantar la mirada a Ti. 

Creo que a veces nos puede ocurrir como a los discípulos de Emaús: que no sabemos reconocer a Jesús que pasa a nuestro lado.

Como decía mi párroco, cuando el sufrimiento llega a nuestra vida, cuando nos cuesta mucho entender alguna situación, nos puede ocurrir que nuestro corazón y nuestra mente se queden ahí enganchados. Como a ellos, que solo eran capaces de ver con tristeza ese momento de su historia: "Nosotros esperábamos..." (v.21). 

Es como si solo viéramos un trocito de una película.

Jesús ayudó a los discípulos de Emaús a mirar la vida desde los ojos de Dios. Él conoce toda la "película" de nuestra vida, desde el principio hasta el final. Y sabe que, incluso esos momentos que no entendemos y nos hacen sufrir, forman parte de una historia de Amor mucho más grande.

Necesitamos levantar la mirada más a menudo para ver nuestra vida, los acontecimientos que nos rodean, nuestra historia, con los ojos de Dios. Recordar una y otra vez que Él es Amor y Misericordia, que todo está en sus manos amorosas y que algún día entenderemos el por qué de lo que acontece, pero que ya desde ahora lo podemos vivir con fe y esperanza. 

Oremos con el texto de san Agustín hecho canción. Yo hoy le pido a este santo que me ayude a recorrer el camino de conversión que Él recorrió. Que me enseñe a no quedarme solo con las cosas de fuera, con lo meramente humano, sino a tener una mirada de fe sobrenatural sobre mi historia y la historia de los demás. 

Canción: Tarde te amé
Texto: san Agustín
Música: Antonio Valdoni
Intérprete: Ana Moya
https://youtu.be/_pkCCIEuQEY

05 abril 2020

Domingo de Ramos - Por qué convenía la Pasión de Jesús

En la Misa de hoy se proclama el evangelio de la Pasión. Un evangelio largo, donde podemos encontrar prácticamente toda la Semana Santa resumida. 

Hoy nuestro párroco, en la Eucaristía, nos hablaba de Santo Tomás de Aquino y su reflexión de por qué era necesario que Cristo muriera en la cruz, haciendo realidad la palabra profética de Caifás, el Sumo Sacerdote del año en que condenaron a Jesús: 

"Vosotros no entendéis ni palabra: no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera" (Juan 11, 49-50)

Santo Tomás da 5 razones por las que convenía que muriera Jesús en la cruz. Por qué no es casual, por qué el Padre, en su infinita providencia, entendía que era necesaria:

1. Porque la Pasión de Cristo es una lección de Amor: Dios no solo se nos revela como Amor sino que nos enseña también lo que significa amar. Nos habla de la gratuidad del Amor de Dios por nosotros: "mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros" (Romanos 5, 8). Y nosotros, aun con nuestra debilidad, estamos llamados a vivir en esta dimensión del Amor gratuito de Dios, sin estar midiendo, sin estar calculando la correspondencia que podamos o no recibir, sin esperar incluso correspondencia...

2. Porque la Pasión de Cristo es una lección de todas las virtudes: "Cristo padeció por nosotros dejándonos ejemplo para seguir sus huellas" (1 Pedro 2, 21). Y de todas las virtudes que podemos aprender de la Pasión de Cristo, quizá tres sean muy importantes: la obediencia, la humildad y la constancia se ven muy bien reflejadas en su Pasión, porque Cristo se hizo obediente hasta la muerte y una muerte de cruz (cfr. Filipenses 2, 8)

3. Porque nos enseña a tener aversión al pecado: "considerad, hermanos, cómo habéis sido comprados al precio de la Sangre de Cristo" (1 Corintios 6, 20). Eso es lo que le hemos costado a Dios: el precio de la Sangre de Cristo. Por nuestros pecados: por mi pecado personal, social, estructural, por el pecado de ayer, de hoy y de siempre. Por el mal, el "misterio de iniquidad", que llama San Pablo (2 Tesalonicenses 2, 7)

No desaprovechemos, que no caiga en saco roto la Sangre de Cristo derramada por mí, por mis pecados. Que no caiga... Por eso es importante contemplar la Pasión de Cristo, porque la única forma de entender nuestro pecado es a la luz de Cristo crucificado. Porque nosotros tenemos una tendencia muy fácil, fruto de nuestra cultura, de racionalizar nuestro pecado. E incluso llegando a decir: bueno, no es para tanto. Porque lo racionalizamos. Es necesario contemplar mi pecado a la luz del Misterio de la Pasión y entonces pedir al Señor esa Gracia de aprender de Cristo la lección que nos enseña de detestar el pecado.

4. Para que crezca la dignidad del hombre, la que había perdido por el pecado original. Es decir, recuperar nuestra dignidad de hijos de Dios y coherederos con Cristo: "Gracias sean dadas a Dios porque nos ha hecho partícipes de la victoria de Cristo" (1 Corintios 15). Nos hace partícipes en su victoria, pero también nos hace partícipes en su batalla.

5. Para la humillación del diablo: la obediencia de Cristo es la humillación del diablo y su victoria sobre el pecado y la muerte.

Ojalá nosotros hoy, esta Semana Santa y siempre, podamos tener en cuenta estas consideraciones a la hora de contemplar la Pasión de Cristo.Que no sea una Semana Santa más, que no sea una más...

Canción: Preciosa Sangre
Autor: Padre Miguel Ángel Méndez Longoria




26 marzo 2020

V Domingo de Cuaresma - Amigos hasta la eternidad

"Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro."

Es profundamente hermosa esta frase, ¿verdad? Jesús amaba a sus amigos... porque Jesús, verdadero Dios y verdadero Hombre, tenía amigos... 

De niños, en catequesis, se nos invita a hacernos amigos de Jesús y también se nos dice que es nuestro mejor amigo. No sé vosotros, pero hasta ahora que soy adulta y con un camino de fe recorrido, no comienzo sino a intuir qué significa que Jesús sea mi mejor amigo. Y sí, quiero dejarle ser (porque a veces no dejamos que se acerque demasiado) mi mejor amigo. Mi Amado Amigo, como sé que yo sí que soy para Él su amada amiga, aunque no siempre corresponda bien a tan preciado don.

Y ahora, desde esta profunda confianza, deposito en su Corazón esta súplica: "Señor, tu amigo está enfermo."

Sí, Señor, hay tantos y tantos enfermos... Y no solo hablo de la enfermedad física que asola continuamente nuestra frágil naturaleza humana. No, es mucho más: es esa profunda enfermedad espiritual que aleja a tus amados amigos de tu Corazón y de esa vida en Ti que es la única que nos puede dar la Salud verdadera. Incluso hay veces que, estando en tu casa, en la Iglesia, estamos contagiados creyéndonos sanos.

Pero lo más maravilloso es que la historia no acaba aquí. Tu historia, la mía, la de nuestros amigos... no acaba en la enfermedad y la muerte. Nuestro Dios tiene una Palabra sobre esto también:

"Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la Gloria de Dios, 
para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella"

En el horizonte ya se vislumbra un rayo de esperanza. ¿Lo ves?

Canción: Alma de amigo
Autor: Kiki Troia, interpretada junto con Ziza Fernandes
https://youtu.be/ReGOQQrZ_pE



Las Escrituras tienen que ver con nuestra vida

Os comparto la reflexión basada en el evangelio de hoy de un sacerdote amigo, que prefiere permanecer en el anonimato:

"Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida!"

Con estas palabras se dirige hoy Jesús a los judíos que estaban escuchándole y a todos nosotros.
Soy cura, he terminado la carrera de teología y tengo un máster en el pontificio Instituto Juan Pablo II. Muchos de vosotros tendréis más o menos conocimiento de la teología, de las Sagradas Escrituras. Aunque sea lo básico de la catequesis recibida para la primera comunión.
Pero todo el conocimiento que uno tiene hay momentos en los que no basta para dar una respuesta a las circunstancias que se viven.
Y eso sucede ahora precisamente. Hay muchas personas a mi alrededor que, con menos “letras” que yo me están dando constantes lecciones de vida.
Porque lo que construye la vida, lo que nos cambia la mirada y nos hace ver más allá, con un horizonte más amplio, no es lo mucho que uno estudia (que no quiere decir que no ayude y no sea una herramienta) sino la experiencia.

Decía el papa Benedicto XVI: "No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva."

Es Cristo quien que tiene la respuesta, quien tiene el consuelo, quien tiene la vida. No es lo mucho que se sepa de Él, lo erudito que uno sea en temas teológicos, sino tener una experiencia personal de Él, de que te quiere, que no te abandona.
Lo demás, sin esta experiencia, sin el Dios real que sale a tu encuentro en cada acontecimiento, es papel mojado que es incapaz de responder a los verdaderos problemas que nos asaltan; especialmente en estos tiempos.

Tal vez muchos de vosotros digáis: ¿y cómo es esa experiencia de Dios? ¿Viene una luz cegadora y una voz desde el cielo? ¿Veo a Jesús en el salón de mi casa? ¿Siento mariposas en el estómago?
Hay muchos modos por los que uno puede experimentar el amor de Dios. A veces del modo tan sencillo que puede ser en la paz de un rato de oración en tu casa, leer un texto de la Escritura que te ayuda a vivir la situación en la que estás, la fortaleza que experimentas en momentos difíciles sabiendo que en otro momento ya habrías tirado la toalla, el texto que te envía Fulanito y que te ayuda y te da paz, la paciencia que no creerías que tendrías con los niños en estos días, la conversación con una persona que te ayuda...
Todo eso pueden ser caricias, toques de Dios, que indican que está ahora a tu lado, que está vivo y que te quiere.

Y ese Dios concreto, no abstracto, es el que tiene la respuesta a todo esto. No las teorías sacadas de biblioteca, pues estas teorías no sirven para nada desvinculadas de Él.

Ánimo y que podamos experimentar que las Escrituras tienen que ver con nuestra vida porque Cristo está a nuestro lado y nos las ilumina. Así, en estos días, podemos decir con San Pablo: todo lo puedo en Aquel que me conforta (Fp 4,13)

Madre María, ayúdanos a poder estar atentos y experimentar que Jesús está vivo y está a nuestro lado para que, de la experiencia de su Amor podamos sacar la fortaleza para cada acontecimiento. Amén.