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24 noviembre 2022

Película "Madre ven"

Hace unos días tuve ocasión de ir a uno de los preestrenos de la película-documental "Madre ven".

Os voy a ser sincera: cuando surgió la peregrinación sobre la que se basa esta película, "algo" oí de ella. Pero no mucho porque no le presté demasiada atención en ese momento. Aún así, si sobre el tema me llegaba alguna noticia a través de las redes sociales la compartía (reconozco que sin profundizar en su contenido demasiado), pero tampoco andaba pendiente de buscarlo.

Y eso que, según escuché, la propuesta había nacido en el seno de mi Diócesis...

Lo que sí me llegó, como voluntaria del Cerro de los Ángeles, es información sobre la finalizacion de la peregrinación en este lugar y los actos programados vinculados a su acogida. Y pensé: "Bueno, Madre, al menos participaré en esta ocasión, aunque sea al final". Tampoco pudo ser...

Por aquellos días escuché que la imagen sería introducida en el convento de las Madres Carmelitas del Cerro, donde quedaría custodiada. Y ahí sí, en el último suspiro, me acerqué al Cerro y entré en la iglesia del convento.

En ese momento solo había una mujer rezando en semioscuridad en uno de los bancos de la derecha, frente a la imagen. Así que me acerqué y me puse de rodillas ante Ella. Y sí, he escrito bien "Ella" con mayúscula. Porque ante la oración de mi corazón ("Madre, perdóname por llegar tan tarde a verte, ya al final") y el cruce de nuestras miradas, experimenté una presencia poderosa de María a través de esta imagen. Era Ella, nuestra Madre del Cielo, la que me miraba y sonreía. Y estaba contenta de mi visita, tan pobre y desastrosa, como yo misma soy. No pude evitar que se me saltaran las lágrimas y aún ahora, al recordarlo, tampoco puedo evitarlo. 

Cuando acudí al preestreno no llevaba ninguna expectativa concreta al desconocer en profundidad el tema, pero para mí Goya Producciones ya es sinómino de calidad. Y no me defraudó. Primero, por ver TODO lo que hay detrás de tan gran y hermosa peregrinación mariana como ha sido "Madre ven", tan maravillosamente plasmado en la pantalla (y de lo que no pienso adelantaros nada para que podáis descubirlo asombrados, como yo lo hice. Solo diré ¡qué grande nuestra madre Iglesia en sus pequeños hijos!). También por disfrutar de testimonios que me emocionaron profundamente y corroboraron que lo que yo había experimentado en su día en el Cerro no había sido un sueño sino una bella realidad, un inmenso regalo de nuestra Madre. Porque Ella ha venido a vernos, a todos, y ha cruzado su mirada con muchos, muchos... los que nos hemos puesto "a tiro".

Mañana se estrena en los cines de muchas ciudades españolas esta espléndida película-documental. No puedo más que recomendarte que vayas a verla. Porque el regalo no es solo para los que ya lo hemos experimentado. Te invito a que dejes a María tocar tu corazón como el de tantos y tantos ante su mirada. Te invito a dejarte sorprender por los regalos de la Madre. 

Ahora la Virgen viene a verte a ti. ¿La recibirás?

07 agosto 2022

Y Él esperando dentro...

Esta mañana he ido a misa en mi pueblo. Me encontraba sola, rezando, esperando que llegara el sacerdote.

En mi pueblo normalmente no se tocan las campanas hasta que él llega y la gente no viene a la iglesia hasta que las tocan. El pueblo es pequeño, en 2 minutos a lo sumo llegas al templo desde la parte más lejana; así que, mientras el sacerdote se reviste, se van sentando en los bancos, mientras aprovechan para saludarse y contarse las últimas novedades.

Antes de entrar a la iglesia, el anciano del pueblo encargado de la llave me había dicho que algunas personas le habían comentado que querían ir a misa pero que cambiarla a las 13h en agosto era muy tarde, y que también faltarían algunas mujeres (como su esposa) porque había que preparar la comida a esas horas...

Mientras rezaba sola, en la oscuridad, escuché a personas fuera (la puerta estaba abierta) que se encontraban, saludaban, comentaban, reían... Reconocí algunas voces, de unos primos lejanos que son Testigos de Jehová. Evidentemente, ellos no iban a entrar a misa...

En diálogo con el Señor sobre todas estas personas que no vendrían, me han resonado con fuerza estas palabras del p. Leocadio...

Si estas almas supieran que dentro les esperaba el Pan de Vida Eterna... 





22 abril 2022

Gracias, Señor, por "El beso de Dios"

A veces el Señor nos tiene preparadas sorpresas. Así fue ayer para mí: tarde más o menos programada, y Él sale a mi encuentro con un mensaje y me cambia los planes.

Y el mensaje era un regalo muy grande: una invitación para ver uno de los preestrenos del documental sobre la Eucaristía «El beso de Dios», del director Pietro Ditano.

¿Y qué puedo decir sobre él?

Que lloré porque me tocó hondo.

Que me fue llevando de tal manera que, en un momento determinado, anhelaba ponerme de rodillas y adorar al Señor que daba la vida por nuestra salvación.

Que su belleza plástica es impresionante.

Que su profundidad teológica es grande, aunque explicada con palabras sencillas y entendibles.

Que los testimonios, algunos en un lenguaje muy actual y divertido, tocan el corazón.

Y hay más cosas, pero esas quedan entre el Señor y yo 😊

Sí tengo dos cosas en el corazón que compartiros:

La primera, animaros a ir al cine a verla (ya sabéis aquello de que el primer fin de semana es importante y hoy es el estreno). Y que luego contéis vuestra experiencia (al menos la parte que se pueda contar), porque el Señor seguro os saldrá al encuentro.

La segunda, orar por Pietro y todo el equipo maravilloso que le ha rodeado, para que sigan adelante, deleitándonos con nuevos proyectos llenos de Espíritu Santo.

Gracias, amigo Pietro, por la invitación. Y, ya sabes, «El Señor siempre hace "lo que le da la gana"». Y Él ha querido esto. Gracias por tu sí. Enhorabuena por tu trabajo. Gracias por dejarte hacer.

Link del trailer: https://youtu.be/_VnrC2BKCmk

Página web oficial: EL BESO DE DIOS. El documental de la Misa | Película (2022)






07 marzo 2022

El tesoro escondido del Cerro de los Ángeles

¿Te has enterado? Sí, sí, hay un "tesoro escondido" en el Cerro de los Ángeles. 

¿Y dónde?, te preguntarás. -Solo tienes que seguir las señales...

¿Y quién me puede indicar dónde están las señales? -¡Justo, esa es la pregunta clave!

Algunos te dirán: "Los chalecos rojos". Otros: "Los del cartelito colgado al cuello". Otros: "Acércate a la tienda, que seguro te lo dicen".

Y todos tienen razón, porque bajo nombres tan dispares se reúnen LOS VOLUNTARIOS DEL CERRO DE LOS ÁNGELES.

Ellos te mostrarán las señales para encontrar el "tesoro escondido" del Cerro...y que no está tan escondido. Unos, en la tienda (esa pequeña casetita con tejado verde); otros, ayudándote para que el tráfico con tu coche y el de los demás sea fluido; otros, mostrándote como buenos guías las bellezas que todos los rincones del Cerro atesoran (en la Ermita de Ntra. Sra. de los Ángeles, en el convento de las Carmelitas, en el antiguo monumento, en la Basílica bajo el nuevo... y alguna sorpresita más); otros, acompañándote durante las celebraciones eucarísticas; otros... (es que hacemos muchas más cosas...)

Y todas esas señales te llevarán al Tesoro...

Por pura Misericordia soy voluntaria del Cerro desde la primera convocatoria que se nos hizo de cara a la preparación del Centenario en el año 2019. Y solo puedo decir que he recibido bendición tras bendición en todas las tareas que se me han encomendado, y que han sido y son de lo más variado. En todas ellas he encontrado el TESORO... EL CORAZÓN DE CRISTO, que late con un Amor que le llevó a la locura de la cruz por mi Salvación... Y por la tuya... Y allí, en el Cerro, se experimenta este latir de una forma muy especial. Porque el Cerro de los Ángeles es uno de los hogares que el Corazón de Cristo ha escogido para sí.

Este año, entre otras labores, tengo el regado de acompañar una misa semanal. Somos casi siempre los mismos los que acudimos a esa cita y me resulta entrañable ir conociendo sus rostros. En especial el de un hombrecillo mayor que, a pesar de sus dificultades físicas para andar, es fiel semana tras semana. Y si no le veo me preocupo...

Porque en el Cerro de los Ángeles uno vive en familia: la familia de los voluntarios y la familia de aquellos a los que servimos por amor a ellos y al Corazón de Cristo.

El próximo 26 de marzo tendremos un ENCUENTRO DE VOLUNTARIOS del Cerro... en el Cerro, no podía ser en otro lugar mejor. Os invito a acompañarnos en esta jornada mañanera y conocer a nuestra familia. Y si no puedes ir, acércate cualquier otro día y pregunta a uno de los voluntarios. O contacta a través del teléfono del cartel. El Corazón de Cristo no cesa de llamar a su servicio. La recompensa es enorme: ÉL MISMO, Él es el TESORO que te espera en cada rincón. ¿Seguro que no te llama a ti?

Y si piensas que no tienes mucha experiencia o capacidades, ¡déjate sorprender! Hay tal variedad de tareas que seguro encontrarás tu sitio.

Atrévete a decirle "sí" al Corazón de Jesús. ¡No te arrepentirás!

27 noviembre 2021

Una pequeña cruz de metal sobre una cruz de madera

La verdad es que impresiona rezar ante la cruz profanada de Irak que estos días tenemos el regalo de venerar en nuestra parroquia. La hemos acogido con inmenso aprecio, llegada de la mano de nuestros jóvenes que a su vez la recibieron de nuestro obispo D. Ginés en la pasada OCEO (Oración con el Obispo) del viernes 12 de noviembre en la Catedral de Getafe.

Vista desde fuera no es más que una pequeña cruz de metal sobre una cruz de madera. Aparentemente es eso. Pero es mucho más: es el símbolo más hermoso que hay en el mundo del Amor más grande que jamás habrá, el de nuestro Dios entregándose en la cruz por nosotros. Y es una reliquia que está indisolublemente asociada a nuestros hermanos cristianos que, allende nuestras fronteras, llegan a dar incluso la vida por manifestar su fe en Aquel que murió en esa cruz por ellos y que ahora está vivo. Como me comentaba una hermana de la parroquia: "Si esa cruz hablara... cuánto sufrimiento de nuestros hermanos ha visto...". Y cuántos frutos de fidelidad...

Contemplar esta pequeña cruz, con esa apariencia de sencillez y pobreza, me lleva a pensar sobre nosotros, los cristianos. Realmente somos así de pobres, como ella. Somo portadores de un Tesoro en vasijas de barro. Desde fuera no siempre es fácil ver la grandeza de la VIDA que nos habita, la mayor parte de las veces porque parece que nos empeñamos en ocultarla con nuestras miserias. Somos así de pobres.

Pero lo cierto es que también somos portadores de Cristo. Y cuando somos capaces de mirar más allá de esa "primera capa" de barro vemos a todo un Dios manifestado su obra. Con delicadeza, con ternura, sin forzar nuestro ritmo.

Cuando somos capaces, por su Misericordia, de mirar más allá de la pobreza de la cruz, vemos el Rostro de Cristo Vivo. Y qué Rostro más bello...


17 noviembre 2021

¡Gracias, san José!

MARÍA REPETTO (beatificada por el Papa Juan Pablo II en 1998) había nacido el 5 de enero de 1807 en Voltaggio, al norte de Génova. A los veintidós años, entre en el convento de las Hijas de Nuestra Señora del Refugie en Bisagno. Siendo de salud precaria, la emplean en la costura, luego pasa a la enfermería y finalmente a la portería.

Como portera, manifiesta su gran devoción a san José; a los visitantes, les aconseja acudir al Esposo de María. Si alguien viene al locutorio a pedirle consejo y ayuda, ella pide al visitante que espere un instante, luego va a rezar delante de la estatua de san José en el corredor inmediato. Después de un momento, regresa y da la respuesta esperada.

En otra ocasión, una esposa pide a la Hermana oraciones por su marido condenado a la ceguera. La religiosa le aconseja rezar a san José, luego va a su habitación y coloca mirando a la pared el cuadro del santo Patriarca a la par que le dice : «Probad un poco, vos también, lo que es estar a oscuras».

Al día siguiente, la mujer vuelve y anuncia que su marido recobró la vista. Enseguida, la Hermana María corre a su habitación a dar la vuelta al cuadro y dice: «¿Os habéis dado cuenta de lo que es permanecer en la oscuridad?». Luego, con sencillez, añade: «i Gracias, San José!».

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)


03 noviembre 2021

La bondad de san José

Por doquier el querido san José manifiesta su bondad.

Una pequeña árabe que había perdido a sus padres, había crecido como una hierba silvestre, sin encontrar afecto alguno. Las personas que la habían recogido la hacían trabajar sin darle mucho alimento. Era golpeada constantemente, por lo que se ponía más insoportable. Varias veces se había escapado, pero la habían atrapado. Llegó un día en que, no aguantando más, decidió arrojarse a un pozo en pleno campo.

Tiró sus sandalias al agua, para no dejar rastros. En el momento en que iba a tirarse, oyó unos pasos detrás de ella. Se dio la vuelta y vio a un hombre que le dijo: "¡Aun con todo, eso jamás!". Le devolvió sus sandalias y le dijo: "Ve, yo te ayudaré ", luego desapareció. La niña partió a la aventura. Cerca de una ciudad, fue acogida por un grupo de jóvenes que trabajaban en un campo. Le dieron de comer porque estaba hambrienta.

Al visitar su casa, la pequeña se detuvo emocionada delante de una estatua diciendo: "Es el Señor que me dijo: "¡Ve, yo te ayudaré!". Era una estatua de san José, y la casa era la del Buen Pastor. La niña quiso conocer quién era ese señor que ella había visto y que volvía a encontrar en ese momento. Después de san José, y con él, descubrió a la Santísima Virgen María, y luego a Jesucristo y a la Iglesia.

Al Bautismo le siguió la vocación religiosa y la toma de hábito con el nombre de hermana Magdalena de san José. Fue a reunirse con su Protector después de muchos años de vida feliz en la verdadera fe.

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)


 

27 octubre 2021

San José, patrón de la buena muerte

Un hombre indiferente, incrédulo, iba a morir con la blasfemia en los labios y la desesperación en el corazón. Su mujer rezaba y lloraba y Dios parecía no oírla. Sin embargo, la muerte llegaba a grandes pasos.

Apresúrese, dijo el ministro de la Iglesia a la esposa del enfermo, vaya a buscar a un pobre y dele limosna en nombre de San José por la conversión de su marido.

Ella corrió por las calles y encontró a un anciano cubierto de harapos, le dio una limosna generosa, diciéndole que rezara por la conversión de un pecador... En ese momento, el moribundo había tomado la mano del sacer dote, se la había besado bañado en lágrimas y había pedido perdón con arrepentimiento de sus pecados. La conversión fue sincera y edificante. Algunas horas después, este hombre entraba en la eternidad, salvado por la limosna dada en nombre de san José y por la oración del pobre...

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Una joven, educada en una casa del Sagrado Corazón, fue elegida por Dios para una gran obra. Desde la más tierna edad, se hacía a menudo esta pregunta: "Dios es nuestra Providencia, ¿cómo podemos nosotros llegar a ser su instrumento?" Y la gracia puso en su corazón esta respuesta: "Pagando la deuda del Purgatorio".

El 2 de noviembre de 1853, se concibió el proyecto de establecer una congregación religiosa; su principal finalidad será acudir en auxilio de estas pobres almas, mediante el trabajo, la oración y el sufrimiento. El santo Cura de Ars, maravillado por la idea, aportó toda su ayuda a la obra, dando a menudo consejos y avisos a esta piadosa fundadora.

Prometieron a san José, si la obra se establecía, que la primera estatua colocada en la primera casa de las personas que iban a consagrarse enteramente al alivio de las almas del Purgatorio, sería la suya. San José tuvo cuidado de no olvidar esta promesa. La Providencia les proporcionó el adquirir una casa en París; y las religiosas tomaron el nombre de Auxiliadoras de las almas del Purgatorio. Al día siguiente, un empleado llega y deposita una estatua del santo, de parte de una persona que desconoce todo, tanto el piadoso deseo como la misma adquisición. San José había querido de este modo declararse protector de esta obra heroica que, en medio de la gran ciudad de París, se ocupa de un ministerio escondido.

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)


 

13 octubre 2021

Servidor bueno y fiel

Es una regla general aplicada a todas las gracias extra ordinarias concedidas a una criatura dotada de razón: cada vez que la bondad divina elige a alguien para elevarlo a una gracia particular o a un estado sublime, da a la persona así elegida los carismas necesarios para su misión, lo que realza considerablemente su prestigio.

Este principio se verifica sobre todo en el gran san José, el padre adoptivo de Nuestro Señor Jesucristo y el verdadero esposo de la Reina del mundo y de la Soberana de los Ángeles. Elegido por el Padre Eterno como fiel nutricio y guardián de sus más preciados tesoros, su esposa y el Hijo de Dios, él cumplió esta tarea con toda fidelidad. Por eso, el Señor le dijo: «Servidor bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor».

Si relacionamos a san José con toda la Iglesia de Cristo, ¿no es este el hombre elegido y privilegiado, con cuya colaboración y bajo el amparo del cual Cristo fue introducido en el mundo conforme al orden y al honor? Así, pues, si toda la Iglesia es deudora de la Virgen Madre, puesto que por María la Iglesia fue digna de recibir a Cristo, sin ninguna duda, después de la Virgen, es a san José a quien la Iglesia debe un reconocimiento y una veneración únicos. Es él, en efecto, la clave del Antiguo Testamento, en la cual la dignidad de los patriarcas y de los profetas recogió el fruto de la promesa. Además, él solo posee corporalmente lo que la condescendencia divina les prometió.

Es, pues, prefigurado con razón por el patriarca José, que reservó el trigo candeal para los pueblos. Pero nuestro santo lo aventaja aún, porque no es solamente a los Egipcios a quienes procuró el pan de la vida material, sino que el Pan del Cielo que da la vida celestial es para todos los elegidos, a los que él alimentó con una extremada solicitud.

Con toda seguridad, no hay que ponerlo en duda: la familiaridad, el respeto y la dignidad muy elevada con que Cristo colmó a san José durante su vida terrena, como un hijo a su padre, no se los retiró en el cielo; más bien se los completó y llevó al grado más alto. Con razón, pues, el Señor añade a las palabras citadas más arriba: «Entra en el gozo de tu Señor». Por eso, aunque más bien sea el gozo de la eterna beatitud el que entra en el corazón del hombre, sin embargo, el Señor prefirió decirle: «Entra en el gozo». Con estas palabras, quiso insinuar misteriosamente que esta alegría no está solamente dentro de él, sino que lo rodea por todos lados, lo absorbe, lo sumerge en un abismo insondable.

Acordaos, pues, de nosotros, bienaventurado José, interceded por nosotros mediante la ayuda de vuestra oración junto a Aquel que fue considerado como vuestro hijo; al mismo tiempo, hacednos propicia a la bienaventurada Virgen, vuestra esposa y Reina de los cielos, donde el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo reinan en lo infinito por los siglos de los siglos (San Bernardino de Siena)

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)