13 enero 2021

Letanías de san José

Letanías de san José

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo...

Dios Espíritu Santo...

Santa Trinidad, un solo Dios...

Santa María, ruega por nosotros.

San José...                                                    

Ínclito descendiente de David...                                         

Lumbrera de los Patriarcas...                                             

Esposo de la Madre de Dios...                                         

Custodio casto de la Virgen...                                        

Padre nutricio del Hijo de Dios...                                 

Solícito defensor de Cristo...                                        

Jefe de la Sagrada Familia...                                         

José justísimo...                                                        

José castísimo...                                                                

José prudentísimo...

José fortísimo...

José obedientísimo...

José fidelísimo...

Espejo de paciencia...

Amante de la pobreza...

Modelo de los obreros...

Honra de la vida doméstica...

Custodio de las vírgenes...

Amparo de las familias...

Consuelo de los desgraciados...

Esperanza de los enfermos...

Abogado de los moribundos...

Terror de los demonios...

Protector de las Santa Iglesia...

 

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten Misericordia de nosotros.

 

R. Dios le ha constituido señor de su casa.

V. Y dispensador de todos sus bienes.

Oremos: Oh Dios que, con inefable Providencia, te dignaste elegir a San José para esposo de tu Madre Santísima, te rogamos nos concedas que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle por intercesor en el Cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. 

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)



06 enero 2021

Con san José llegas en buen momento

Hoy compartimos un testimonio del obrar de san José:

«Un obispo misionero irlandés, Monseñor O. Hair, estuvo ejerciendo el apostolado durante muchos años en Sudáfrica, en un territorio tan extenso como Inglaterra.

De vez en cuando, visitaba su rebaño muy desesperado. En una de sus caminatas, se pierde. No sabiendo qué hacer, invoca a su ángel de la guarda, a san José y a Nuestra Señora del Buen Consejo, y sigue su camino completamente desorientado. Al fin, llega a un grupo de casas. Precisamente, un campesino está en ese momento trabajando cerca de su morada. «Usted llega en buen momento, le dice al recién llegado, en la casa vecina un hombre se está muriendo».

El obispo se presenta en casa del moribundo. A su vista, se pone a llorar de alegría y exclama: «¡Oh, san José! ¡Yo sabía que antes de morir me enviarías un sacerdote!»

«¿Cómo es esto?», le pregunta el misionero.

Entonces el enfermo le cuenta: «Yo soy irlandés. Cuando era niño, mi madre me enseñó a rezar a san José: “Oh san José, obtenedme la gracia de una santa muerte”. He rezado esta plegaria durante todos los días de mi vida. A los 21 años, después de haber participado en la guerra contra los Cafres, me quedé en África. Cuando caí enfermo, le recé a san José con más fervor aún y ahora me manda un padre de forma inesperada». 

Al día siguiente, el enfermo murió en la paz del Señor.»

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)

Con san José, siempre llegamos en buen momento. 

(del libro "Id a José" de la Abadía San José de Clairval: https://www.clairval.com/index.php/es/)



01 enero 2021

Vayamos a San José

 ¡Feliz año nuevo a todos!

El Señor es muy bueno y hace bastante tiempo me puso en el corazón adquirir un pequeño librito titulado “Id a José”, de la Abadía San José de Clairval, en Francia (https://www.clairval.com/index.php/es/)

Y es un hermoso regalo de su Misericordia, porque Él sabía que el Papa Francisco convocaría un año santo en honor a San José desde el 8 de diciembre del 2020 al 8 de diciembre del 2021, y cuánta falta me haría ponerme bajo su patrocinio y enseñanza (puedes ver los documentos aquí: http://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_letters/documents/papa-francesco-lettera-ap_20201208_patris-corde.html y http://www.vatican.va/roman_curia/tribunals/apost_penit/documents/rc_trib_appen_pro_20201208_decreto-indulgenze-sangiuseppe_sp.html)

He comenzado a orar con el librito y es una preciosidad, con textos (de santos, etc.), testimonios y oraciones. Voy a ir compartiendo hasta el 8 de diciembre algunos de ellos los miércoles (día consagrado a él en la Iglesia por el Papa León XIII, el 5 de Julio de 1883), pero hoy comienzo con el consejo que nos da Santa Teresa de Jesús.

Si queréis seguir esta publicaciones, podéis suscribiros al blog (para que os llegue al correo) o mirar mis redes los miércoles. Espero que nos ayude a todos para crecer en el cariño y conocimiento de San José. Que Dios os bendiga+

Testimonio de Santa Teresa de Jesús

La famosa santa del Carmelo cuenta, en la historia de su vida, el episodio de una enfermedad que iba a ponerla a prueba durante tres años. Veamos con qué palabras nos habla de San José.

«El extremo de flaqueza no se puede decir, que solo los huesos tenía ya. Digo que estar así me duró más de ocho meses; el estar tullida, aunque iba mejorando, casi tres años. Cuando comencé a andar a gatas, alababa a Dios. Todo lo que estuve tan mala me duró mucha guarda de mi conciencia, cuanto a pecados mortales. ¡Oh, válame Dios, que deseaba yo la salud para más servirle, y fue causa de todo mi daño! Pues como me vi tan tullida y en tan poca edad, y cual me habían parado los médicos de la tierra, determiné acudir a los del cielo para que me sanasen, que todavía deseaba la salud, aunque con mucha alegría lo llevaba; y pensaba algunas veces, que si estando buena me había de condenar, que mejor estaba así; mas todavía pensaba que servía mucho más a Dios con la salud. Este es nuestro engaño, no nos dejar del todo a lo que el Señor hace, que sabe mejor lo que nos conviene.

Comencé a hacer devociones a Misas, y cosas muy aprobadas de oraciones, que nunca fui amiga de otras devociones que hacen algunas personas, con ceremonias que yo no podía sufrir, y a ellas les hacían devoción, y tomé por abogado y señor al glorioso San José, y encomendéme mucho a él. Vi claro que así de esta necesidad, como de otras mayores de honra y pérdida de alma, este padre y señor mío me sacó, con más bien que yo le sabía pedir.

No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; que a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad; a este glorioso santo, tengo experiencia que socorre en todas, y que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra (que como tenía nombre de padre, siendo ayo, le podía mandar), así en el cielo hace cuanto le pide. Esto han visto otras algunas personas a quien yo decía se encomendasen a él, también por experiencia: y aún hay muchas que le son devotas de nuevo, experimentando esta verdad.

Procuraba yo hacer su fiesta con toda la solemnidad que podía, más llena de vanidad que de espíritu, queriendo se hiciese muy curiosamente y bien, aunque con buen intento; mas esto tenía de malo, si algún bien el Señor me daba gracia que hiciese, que era lleno de imperfecciones y con muchas faltas. Para el mal y curiosidad y vanidad, tenía gran maña y diligencia: el Señor me perdone.

Querría yo persuadir a todos fuesen devotos de este glorioso santo, por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios. No he conocido persona que de veras le sea devota y haga particulares servicios, que no la vea más aprovechada en la virtud; porque aprovecha en gran manera a las almas que a él se encomiendan. Paréceme, ha algunos años, que cada año en su día le pido una cosa y siempre la veo cumplida. Si va algo torcida la petición, él la endereza para más bien mío. Si fuera persona que tuviera autoridad de escribir, de buena manera me alargara en decir muy por menudo las mercedes que ha hecho este glorioso santo a mí y a otras personas; mas por no hacer más de lo que me mandaron, en muchas cosas seré corta, más de lo que quisiera; en otras, más larga que era menester. En fin, como quien en todo lo bueno tiene poca discreción. Solo pido, por amor de Dios, que lo pruebe quien no me creyere, y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción. En especial personas de oración siempre le habían de ser aficionadas; que no sé cómo se puede pensar en la Reina de los Ángeles, en el tiempo que tanto pasó con el Niño Jesús, que no le den gracias a San José, por lo bien que les ayudó en ellos. Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso santo por maestro, y no errará en el camino.» (Santa Teresa, “Libro de su vida”, cap.6)

En su piedad filial, Santa Teresa de Jesús no cesará nunca de llamar a San José: “Señor y padre mío”.


02 noviembre 2020

Canción "Nómadas del Espíritu"

Mi muy querido amigo y hermano en Cristo Javier Salvado ha compuesto esta preciosa canción inspirada en este blog y en el carisma de San Francisco Javier. 

Y no ha podido poner mejor y más amado fondo para mí en su vídeo...

Mil gracias, Javier, es muy hermosa. Me emociona... Tu padre, a quien se la dedicas, la estará gozando, seguro. Que Dios te bendiga abundantemente.
 
Os comparto esta hermosa canción que seguro vais a disfrutar.
 
Canción: Nómadas del Espíritu.
Autor: Javier Salvado (de Chiclana, Cádiz)
 
 

 

¿Cuál es mi excusa?

Ayer fue un día hermoso para nosotros, los cristianos. Celebrábamos la fiesta de todos aquellos hermanos nuestros que ya están en el seno de la Trinidad. Y hoy es un día igualmente hermoso, al recordar a todos aquellos seres queridos que partieron de nuestro lado camino a esa eternidad en el Amor sin fin de Dios, aunque aún no tengamos la certeza de si culminaron ya su camino...

Ayer, durante la homilía, nuestro párroco nos leyó un texto que luego generosamente me envió. Os lo transcribo:

"Jacob era tramposo, Pedro tenía temperamento fuerte,

David fue adúltero, Noé se embriagó, Jonás huyó de Dios,

Pablo era asesino, Miriam era una chismosa, Marta se angustiaba,

Tomás dudaba, Sara era impaciente, Moisés tartamudeaba,

Zaqueo era pequeño, Abraham era viejo y Lázaro estaba muerto.

 Ahora, ¿cuál es tu excusa?

¿Dios te puede usar o no?"

Impresionante repaso a algunos de nuestros antepasados en la fe, ¿verdad? E impactantes preguntas...

Todos los días 2 de noviembre no puedo evitar recordar, creo que como todos, a personas concretas cuya presencia física ya no puedo disfrutar (aunque este tipo de presencia no sea la única, gracias a la comunión de los santos). Y hoy, teniendo de fondo estas preguntas, me acuerdo especialmente de mi abuela materna. Ella fue un pilar en mi comienzo en la fe, arrastrándome los Domingos a misa (casi literalmente muchos días, porque en ocasiones "me tiraba" más irme con la bici y mis amigos, que no iban a la misa) en los largos veranos que pasábamos con ellos mi hermano y yo, mientras mis padres trabajaban. Cuando ella murió, siendo yo muy joven, sentí que me seguía invitando con insistencia a continuar en el camino de la fe. Y así lo hice, yendo a mi primera Pascua juvenil con personas a las que no conocía de nada. Sin mi abuela yo no viviría hoy todo lo que vivo con el Señor.

Años después de su muerte, en una conversación con mi abuelo, a quien pedí me contara cosas de ella, me dijo que mi abuela era muy generosa y hacía caridad "escondida": siempre llenaba alguna bolsa de comida para vecinos que tuvieran necesidades, acompañaba y cuidaba a los enfermos, siempre estaba pendiente de servir a todos... 

Es decir, mi abuela era una "santa de la puerta de al lado" (cfr. Papa Francisco, exhortación apostólica Gaudete et exultate: http://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html)

Y mi abuela podría haber tenido suficientes "excusas" para no hacerlo: criando a 5 hijos, con mi abuelo en 2 trabajos (y uno "extra") para poder subsistir... 

No, ella no ponía excusas. Y yo pongo tantas... 

De nuevo, Señor, vuelvo mi ser hacia Ti y te digo: aquí estoy, con todo lo que tengo, con todo lo que soy. Con toda mi pobreza, debilidad y limitaciones, que son enormes... pero con mi anhelo más enorme aún de decirte que sí. Úsame, Señor. Hágase tu voluntad, sin condiciones.


Canción: Vuelvo a Ti.

Autores: P. Enrique da Fonseca y P. Pedro Pablo Celis (Padres de Schoenstatt)

https://youtu.be/kDDfK2q8Uw4

 


 

19 octubre 2020

Solo 24 horas...

El evangelio de hoy me ha recordado mucho a una reflexión que escuché a un sacerdote hace unos días. 

Nos invitaba a los oyentes a pensar sobre qué es lo importante en nuestra vida, las cosas que tenemos que cuidar. A imaginarnos que nos quedan 24 horas de vida y escribir lo que haríamos en esas 24 horas. Así veríamos las cosas realmente importantes de nuestra vida, aquellas que nos urgiría hacer, dejando fuera aquellas otras menos importantes (como acumular dinero o fama) al no quedarnos tiempo para ello.

La verdad es que es impresionante cuando Jesús se pone serio en el evangelio. Siempre pienso en el dolor que para Él supondría tener que hacerlo por el Amor que nos tiene. Pero, ¿qué padre no corrige a sus hijos? (cfr. Proverbios 3, 12; 13, 24). Y Dios es Padre, muy Padre...

Me impresiona mucho esta frase de la parábola de hoy: 

"Necio, esta noche te van a reclamar el alma"  

(puedes leer el texto completo - Lucas 12, 13-21 - aquí: https://conferenciaepiscopal.es/biblia/)

Es impresionante, ¿verdad? Y me invita a reflexionar sobre lo que el sacerdote decía: "si solo me quedaran 24 horas de vida, ¿qué haría?".

Si esta noche me reclamaran el alma, si fuera al encuentro de Dios Padre, ¿qué haría...?

............................

Y si lo tengo tan claro... ¿por qué no lo vivo ya, sin esperar a que el tiempo se me acabe? Porque, realmente, no sé cuándo se va a acabar... ¿Esperaré a que urja y puede que pierda la oportunidad?

El tiempo que se me concede es un tiempo de Misericordia de Dios, es un kayros... ¿Lo voy a aprovechar?

¿Qué es lo realmente importante en mi vida, aquello o aquellos que quiero cuidar de verdad, aquello que tiene valor de eternidad...?

No esperemos.

 

Canción: Teu proceder

Autor: P. Francys Adao, sj (traducido e interpretado por el P. Cristóbal Fones, sj)

https://youtu.be/5wXCLdnOQj4

 

 

18 octubre 2020

Tu Gracia me sostiene

No soy experta en Biblia y es muy posible que me equivoque, pero hoy al orar con el evangelio me he quedado con una frase distinta a otras veces. Y es una frase que me ha "rechinado" mucho.

 "Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias" (cfr. Mateo 22, 15-21)

¿Habéis visto a qué me refiero, dónde está el "tufillo" a rancio? Exacto: "sin que te importe nadie".

Creo que todas las demás frases se mueven en la verdad de cómo es nuestro Señor: es sincero (Él es la Verdad), enseña el camino de Dios conforme a la verdad (Él es el Camino, el rostro de Dios entre nosotros), no se fija en apariencias (pues conoce bien nuestro corazón, que Él ha creado, y no se queda en lo exterior)

Pero lo de que no le importe nadie.... Cierto que podemos verlo desde el punto de vista de que es profundamente libre y vive en la verdad de Dios por encima de componendas, sin acepción de personas, sin importarle jugarse la vida por presentar la verdad sin tapujos.

Pero me ha "rechinado" la frase porque le importamos tanto ¡que dio la vida por nosotros! Nos ama tanto que no dudó en entregarse a la terrible muerte de cruz... 

Y le importamos tanto que no puede dejarnos vivir en la mentira ni en una mediocridad que nos hace vivir una vida arrastrada mientras ponemos "caretas" delante de los demás. Me impresionó muchísimo el evangelio de hace unos días donde Jesús afirmaba:

"¡Ay de vosotros, que sois como tumbas no señaladas, que la gente pisa sin saberlo!" (cfr. Lucas 11, 42-46)

No puedo dejar de pensar en tantas ocasiones que escucho alabanzas y pienso por dentro "si tú supieras la verdad de cómo soy y cómo vivo"... Cuántas veces vivo un evangelio hecho a mi medida, donde justifico constantemente mis decisiones basándome en excusas y autojustificaciones, y no en la realidad del evangelio hecha vida. Donde olvido que, aunque eres Misericordia, también eres justo y me invitas a vivir en la verdad. En tu Verdad, no en la mía.

Señor, no me dejes vivir como tumba no señalada que la gente pisa sin saberlo... No me dejes vivir en apariencias y con caretas... Que tu Espíritu abrase de tal modo mi vida que solo pueda vivir en tu Verdad, siguiéndote a ti fielmente que eres el único Camino- Que mi Corazón sea semejante al tuyo para que vivas tu Vida en mí y a través de mí. Que de verdad el evangelio sea mi mas profunda regla de vida, hasta que se haga totalmente vida en mí. Jesús, confío en Ti, en tu Gracia que me sostiene y en la fuerza de tu Resurrección que puede transformar totalmente cualquier vida. Amén+


Canción: Tu Gracia me sostiene

Autor: Marcos Witt

https://youtu.be/zV6d0ez5OdY



13 octubre 2020

"Peazo" mes de octubre

Sí, "peazo" mes, aunque la verdad es que podríamos decir lo mismo de cualquier mes del año sabiendo a qué me refiero: los santos.

Sí, es increíble lo "plagadito" que está este mes de octubre. ¡Rebosa santidad por los cuatro costados! Para empezar, es un mes dedicado al rosario, oración que ama y nos ha recomendado "la Santa" por excelencia: nuestra Madre, la Virgen María. Ya eso dice mucho de este mes...

Casi todos los días celebramos algún santo de esos "grandes", de los más conocidos, y que han movido a millones de corazones a ser más de Dios. 

Y, casi empezando el mes, el Señor nos ha regalado la beatificación de un chaval que está llamado a cosas grandes desde el Cielo y que ya ha comenzado a remover mucho: Carlo Acutis. Él, que no conseguía entender por qué los estadios estaban llenos de gente y las iglesias vacías, repetía: "tienen que ver, tienen que entender", nos cuenta su madre. Gracias, Carlo, porque muchos verán y entenderán gracias a ti...

Me encanta leer vidas de santos. Es un impulso para crecer, para mirar siempre hacia arriba. Para tirar cada vez más alto, más alto...

Estos días no puedo evitar pensar que si un chico de 15 años ya es beato, yo estoy perdiendo el tiempo. Se me escapa la vida y aquí ando, con mis mediocridades. 

El Domingo pasado invitaba a los seminaristas de mi parroquia a que cada día que les viera y les preguntara "¿qué tal?" me respondieran: "creciendo en santidad". Porque solo eso vale la pena al final. 

Para vivirlo tenemos la abundante Gracia derramada en los sacramentos; el inmenso regalo del encuentro con Dios en la oración, donde podemos dialogar con Él corazón a Corazón; tenemos la Palabra de Dios, y los textos del Magisterio, y la Tradición, tantas cosas...

Y tenemos muchos testigos que nos ha dejado nuestra madre Iglesia para seguir sus pasos. Cada día más de uno: los santos. Podemos leer sus testimonios de vida, encomendarnos a ellos, dejar que sean los "hermanos mayores" que nos amen y guíen como ellos anhelan, crecer en la esperanza de que si el Señor pudo con su "materia prima" hacer grandes cosas también lo logrará con nosotros si le dejamos obrar... 

Santa Teresita del Niño Jesús (que también celebramos este mes) decía: "No me arrepiento de haberme entregado al Amor". Si nos entregamos a Dios por entero, Él se entregará a nosotros. Sin reservas. Y nos conducirá por caminos de santidad.

Con nuestras virtudes y defectos, no hacen falta grandes heroicidades. Vivir en un proceso de conversión continua, donde demos cada día un poquito más de lo mejor de nosotros mismos en Cristo. Luchar, como los santos, por poner a Dios en el primer lugar en lo sencillo y cotidiano, con un amor apasionado por Él. Y que al final en nuestro corazón encuentren eco las palabras de Santa Teresa de Jesús (otra santa de octubre) y de tantos santos: solo Dios, "solo Dios basta"...

"La tristeza es dirigir la mirada hacia uno mismo, la felicidad es dirigir la mirada hacia Dios. La conversión no es otra cosa que desviar la mirada desde abajo hacia lo alto. Basta un simple movimiento de ojos" (Beato Carlo Acutis)

Lo tenemos todo. ¿A qué estamos esperando? La Gracia está dada. Podemos ser santos, lo importante es quererlo y dejar a Dios ser Dios. Caminemos.

 

Canción: Tuyo soy

Intérprete: Estación Cero, junto con Ana Bolivar.

https://youtu.be/pCT_49mCgAo


09 octubre 2020

¿Acción de gracias en el 2020? Pues sí. Y alabanza, por Inés

Llevaba varios días pensando en retomar el blog bajo el título "¿Acción de gracias en el 2020?". Acabo de saber que una hermana en Cristo ha fallecido por COVID. Y, a pesar del dolor, me lanzo a esta acción de gracias. Y sí, también, a la alabanza al Señor.

Conocí a Inés cuando me incorporé por primera vez a un grupo de oración de la Renovación Carismática. De ella aprendí cómo es una persona carismática de pura cepa, cómo vivir anclada en la alabanza y en la Palabra de Dios. Aprendí de su ejemplo el servicio entregado, sin mirarse a uno mismo, y mantener la alabanza en todo momento a pesar del cansancio. Pude poner en práctica los conocimientos que tenía de liturgia sirviendo a su lado en las asambleas, pero el amor que tenía por todo lo que "tocaba" al Señor es algo que no se aprende en las clases. Su amor por el Señor Eucaristía era... tan grande... 

Y aprendí a interceder a base de orar con ella. Recuerdo nuestras largas charlas telefónicas que siempre acababan con Inés orando por mí y abriendo la Biblia para darme una Palabra. Otro de sus grandes amores: la Palabra se hacía vida en sus manos y en sus labios en todo momento. Me encantaba ver aquella Biblia viejita, super usada y subrayada suya. Y pensaba: yo quiero estar tan enamorada como ella de tu Palabra, Señor. Y orar tanto con ella que sea parte de mi lenguaje. Porque lo suyo no era fruto de estudios, sino de vida y oración.

Hace unos días celebramos las Témporas de acción de gracias y de petición, un regalo como todo lo que nos propone nuestra Madre Iglesia (si quieres conocer un poco más sobre el origen y sentido, puedes consultar este enlace: Las Témporas)

Con todo lo que estamos viviendo, para muchos puede ser difícil encontrar motivos para dar gracias. Tal vez sí para pedir, ¿pero dar gracias también, con la que está cayendo...? 

Creo que todos, de un modo u otro, hemos sufrido (y algunos mucho) en este 2020. Y aún no ha acabado, dirán algunos... Pero no puedo evitar que algo se "revuelva" en mí cada vez que veo un mensaje en el que se dicen cosas como:

"Querido Dios, ¿podrías, por favor, desinstalar y volver a instalar el 2020? ¡Tiene un virus!"

"Yo del 2020 quiero ver el trailer primero"

"Una cosa buena que me ha pasado en el 2020... no recuerdo ninguna..."

Cierto que algunos son graciosos, pero cuando los veo me pregunto: si soy cristiana, ¿dónde está mi fe en Dios y su mano providente en todo lo que ocurre? Porque en ellos no veo más que queja por lo que llevamos vivido este año. 

¿Y la acción de gracias? Porque el Señor no ha dejado de obrar en nosotros y en los que nos rodean (si le hemos dejado)

Estamos en octubre. Aún quedan unos meses para acabar este 2020. ¿Cómo los vamos a vivir: desde la queja o desde la acción de gracias viendo la mano de Dios sosteniéndonos en todo momento?

Yo me quedo con lo segundo. Inés me enseñó a vivirlo así y quiero ser digna de las enseñanzas de mi maestra y madre en la Renovación. Porque ella "me dio a luz" para la Renovación. Con su ejemplo vivo y con todos los retiros a los que me mandaba ir cuando era mi servidora para que me formase, de cara a servir yo también algún día.

Gracias, Señor, por la vida de Inés. Para todos los que la hemos conocido, sabemos que ha sido un regalo de tu Misericordia. Te alabo y te bendigo por ella, por su vida, por sus enseñanzas, por su servicio, por su testimonio, por su anhelo de evangelizar para que todos te conocieran, por su apasionado amor por Ti, Señor... y por su alabanza, siempre su alabanza, y ahora por toda la eternidad.

Gracias, Inés, por tanto. El Amado te ha llevado con Él. Qué feliz estarás...