lunes, 20 de octubre de 2014

Si quieres ser perfecto...

Hace unos días estuve compartiendo comida con unos hermanos en el Señor. Hablamos de distintas cosas, entre ellas de un servicio en música que habíamos compartido juntos. Uno de los hermanos, inocentemente y sin ninguna mala fe de su parte, habló regulín de los hermanos que habían llevado uno de los instrumentos desde su experiencia en el tema.

Se me quedó en el corazón el comentario y, para no variar, acabó saltando el juicio en mí: "ya que tú eres experto y sabes de esto... haber llevado tú ese instrumento..."

Pero el Señor puso esta palabra en mi corazón respondiendo a mi juicio: "Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres (...); luego ven, y sígueme" (Mt 19, 21)

En este caso el Señor no me hablaba de cosas materiales, de por ejemplo dar mi dinero a los pobres, sino que su corrección iba más allá. Yo juzgaba al hermano desde "mi" concepto de perfección: "si tú, hermano, quieres vivir la caridad cristiana, no puedes emitir ese tipo de juicios sobre otros hermanos y mucho menos en público".

Madre mía... qué roñoso puede llegar a ser mi corazón, mirando la paja en el ojo ajeno y obviando mi propia viga... Pero el Señor me corrigió: "si TÚ quieres ser perfecta, vende lo que tienes: tus ideas, tus juicios, tus conceptos de perfección... incluso los que tienes sobre tu propia vida... y a cambio dales a los pobres, a los que son como tú, a los que os cuesta amar y vivir con Misericordia, todo lo que tienes y que, en el fondo, recibes de mí: el AMOR". Porque nuestra pobreza vive de su Gracia. Gracia totalmente inmerecida. Porque, ¿qué hemos hecho nosotros para merecer su inmensa Misericordia?

"Y luego ven... y sígueme...". Y el camino del Señor acaba en la cruz. Ahí nos invita a vivir: a sus pies en la cruz, recibiendo todo de Él, aprendiendo a amar como Él y desde Él. Dejándonos cautivar por su Gracia, dejándonos llevar por el Espíritu Santo a la Verdad.

Yo no sé amar, me queda mucho para aprender a amar como Cristo en la cruz. Pero todo lo espero de Él, porque:

"Toda mi esperanza estriba únicamente en su muy grande Misericordia" (San Agustín)


Canción: Por mí murió
Autor: Hillsong
https://www.youtube.com/watch?v=5576XxEcitE



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