Hoy en Misa el sacerdote nos comentaba la alegría del anciano Simeón por poder ver al Mesías hecho Niño, por ver la promesa de Dios cumplida en los brazos de una joven de Galilea. Pero que Simeón hubiera dado cualquier cosa, incluso su vida, por el inmenso gozo que tenemos cualquiera de nosotros por poder comer al mismo Hijo de Dios y por poderlo contemplar, vivo y resucitado, en cualquier sagrario.
En el rato de adoración que he podido disfrutar después he hecho un repaso a todo este año 2015 que estamos a punto de terminar. Y no podía más que dar gracias, como el anciano Simeón, por ser testigo privilegiado del paso de Dios por mi vida y por la vida de los que me rodean, por todas las veces que he podido comulgar y tenerle dentro, por tantas horas de adoración rendida a sus pies... Ha sido un año lleno de bendiciones de Dios y de errores por mi parte. En definitiva, una historia de Amor normal y corriente, de lo más típica, entre el inmenso, incalculable, infinito, sorprendente etc., etc., etc. Amor de este Dios Misericordioso que se complace en hacerse pequeño para ponerse al mismo nivel de su criatura, pequeña, infiel, muy finita, llena de miserias... pero inmensamente amada y redimida por su Misericordia.
Porque creo que ahí está la clave de todo: que Dios tiene Misericordia. Porque sí, porque "le da la gana". Y, la verdad sea dicha... no me lo pienso dos veces: ¡¡yo me apunto a ser recipiente de su ternura y Misericordia!! Porque sí, porque lo necesito. Porque sin ella, no soy capaz de amar como soy amada, ni de entregarme como Él entregó su Vida, ni de perdonar como soy perdonada... Porque mi horizonte es muy limitado cuando pierdo de vista la promesa de mi Dios de algún día contemplar, de su mano, la inmensidad de su Corazón redentor en la vida eterna...
¡Qué gran sintonía tiene nuestro querido Papa Francisco con el Espíritu Santo, que nos ha regalado este Año de la Misericordia! El único deseo que tengo para el 2016 es que este Año de la Misericordia realmente se haga carne en mi vida, que lo viva de verdad, que no lo viva en paralelo y se me escape de entre los dedos...
Con este deseo y anhelo recomienzo este blog. Pero como aún quedan muchas horas para que llegue el 2016... os deseo a todos una ¡¡MUY FELIZ NAVIDAD!!
Canción: Dios es Amor
Autor: Hillsong (interpretado por Marcos Witt)
https://www.youtube.com/watch?v=3tTyGbOEDHs
29 diciembre 2015
17 septiembre 2015
Impresión de las llagas a San Francisco de Asís+
Querido padre San Francisco: concédenos la Gracia de amar como tú amaste a Cristo pobre y crucificado, y dejarnos hacer, como tú, alter Christus. Amén+
Aparición del serafín e impresión de las llagas a San Francisco
En cuanto a la tercera consideración, que es la de la aparición del serafín y de la impresión de las llagas, se ha de considerar que, estando próxima la fiesta de la cruz de septiembre (1), fue una noche el hermano León, a la hora acostumbrada, para rezar los maitines con San Francisco. Lo mismo que otras veces, dijo desde el extremo de la pasarela: Domine, labia mea aperies, y San Francisco no respondió. El hermano León no se volvió atrás, como San Francisco se lo tenía ordenado, sino que, con buena y santa intención, pasó y entró suavemente en su celda; no encontrándolo, pensó que estaría en oración en algún lugar del bosque. Salió fuera, y fue buscando sigilosamente por el bosque a la luz de la luna. Por fin oyó la voz de San Francisco, y, acercándose, lo halló arrodillado, con el rostro y las manos levantadas hacia el cielo, mientras decía lleno de fervor de espíritu:
-- ¿Quién eres tú, dulcísimo Dios mío? Y ¿quién soy yo, gusano vilísimo e inútil siervo tuyo?
Y repetía siempre las mismas palabras, sin decir otra cosa. El hermano León, fuertemente sorprendido de lo que veía, levantó los ojos y miró hacia el cielo; y, mientras estaba mirando, vio bajar del cielo un haz de luz bellísima y deslumbrante, que vino a posarse sobre la cabeza de San Francisco; y oyó que de la llama luminosa salía una voz que hablaba con San Francisco; pero el hermano León no entendía lo que hablaba. Al ver esto, y reputándose indigno de estar tan cerca de aquel santo sitio donde tenía lugar la aparición y temiendo, por otra parte, ofender a San Francisco o estorbarle en su consolación si se daba cuenta, se fue retirando poco a poco sin hacer ruido, y desde lejos esperó hasta ver el final. Y, mirando con atención, vio cómo San Francisco extendía por tres veces las manos hacia la llama; finalmente, al cabo de un buen rato, vio cómo la llama volvía al cielo.
Marchóse entonces, seguro y alegre por lo que había visto, y se encaminó a su celda. Como iba descuidado, San Francisco oyó el ruido que producían sus pies en las hojas del suelo, y le mandó que le esperase y no se moviese. El hermano León obedeció y se estuvo quieto esperándole; tan sobrecogido de miedo, que, como él lo refirió después a los compañeros, en aquel momento hubiera preferido que lo tragara la tierra antes que esperar a San Francisco, por pensar que estaría incomodado contra él; porque ponía sumo cuidado en no ofender a tan buen padre, no fuera que, por su culpa, San Francisco le privase de su compañía. Cuando estuvo cerca San Francisco, le preguntó:
-- ¿Quién eres tú?
-- Yo soy el hermano León, Padre mío -respondió temblando de pies a cabeza.
-- Y ¿por qué has venido aquí, hermano ovejuela? -prosiguió San Francisco-. ¿No te tengo dicho que no andes observándome? Te mando, por santa obediencia, que me digas si has visto u oído algo.
El hermano León respondió:
-- Padre, yo te he oído hablar y decir varias veces: «¿Quién eres tú, dulcísimo Dios mío?» y «¿Quién soy yo, gusano vilísimo e inútil siervo tuyo?»
Cayendo entonces de rodillas el hermano León a los pies de San Francisco, se reconoció culpable de desobediencia contra la orden recibida y le pidió perdón con muchas lágrimas. Y en seguida le rogó devotamente que le explicara aquellas palabras que él había oído y le dijera las otras que no había entendido.
Entonces, San Francisco, en vista de que Dios había revelado o concedido al humilde hermano León, por su sencillez y candor, ver algunas cosas, condescendió en manifestarle y explicarle lo que pedía, y le habló así:
-- Has de saber, hermano ovejuela de Jesucristo, que, cuando yo decía las palabras que tú escuchaste, mi alma era iluminada con dos luces: una me daba la noticia y el conocimiento del Creador, la otra me daba el conocimiento de mí mismo. Cuando yo decía: «¿Quién eres tú, dulcísimo Dios mío?», me hallaba invadido por una luz de contemplación, en la cual yo veía el abismo de la infinita bondad, sabiduría y omnipotencia de Dios. Y cuando yo decía: «¿Quién soy yo», etc.?, la otra luz de contemplación me hacía ver el fondo deplorable de mi vileza y miseria. Por eso decía: «¿Quién eres tú, Señor de infinita bondad, sabiduría y omnipotencia, que te dignas visitarme a mí, que soy un gusano vil y abominable?» En aquella llama que viste estaba Dios, que me hablaba bajo aquella forma, como había hablado antiguamente a Moisés. Y, entre otras cosas que me dijo, me pidió que le ofreciese tres dones; yo le respondí: «Señor mío, yo soy todo tuyo. Tú sabes bien que no tengo otra cosa que el hábito, la cuerda y los calzones, y aun estas tres cosas son tuyas; ¿qué es lo que puedo, pues, ofrecer o dar a tu majestad?» Entonces Dios me dijo: «Busca en tu seno y ofréceme lo que encuentres». Busqué, y hallé una bola de oro, y se la ofrecí a Dios; hice lo mismo por tres veces, pues Dios me lo mandó tres veces; y después me arrodillé tres veces, bendiciendo y dando gracias a Dios, que me había dado alguna cosa que ofrecerle. En seguida se me dio a entender que aquellos tres dones significaban la santa obediencia, la altísima pobreza y la resplandeciente castidad, que Dios, por gracia suya, me ha concedido observar tan perfectamente, que nada me reprende la conciencia. Y así como tú me veías meter la mano en el seno y ofrecer a Dios estas tres virtudes, significadas por aquellas tres bolas de oro que me había puesto Dios en el seno, así me ha dado Dios tal virtud en el alma, que no ceso de alabarle y glorificarle con el corazón y con la boca por todos los bienes y todas las gracias que me ha concedido. Estas son las palabras que has oído y aquel elevar las manos por tres veces que has visto. Pero guárdate bien, hermano ovejuela, de seguir espiándome; vuélvete a tu celda con la bendición de Dios. Y ten buen cuidado de mí, porque, dentro de pocos días, Dios va a realizar cosas tan grandes y maravillosas sobre esta montaña, que todo el mundo se admirará; cosas nuevas que Él nunca ha hecho con creatura alguna en este mundo.
Dicho esto, se hizo traer el libro de los evangelios, pues Dios le había sugerido interiormente que, al abrir por tres veces el libro de los evangelios, le sería mostrado lo que Dios quería obrar en él. Traído el libro, San Francisco se postró en oración; cuando hubo orado, se hizo abrir tres veces el libro, por mano del hermano León, en el nombre de la Santísima Trinidad; y plugo a la divina voluntad que las tres veces se le pusiese delante la pasión de Cristo. Con ello se le dio a entender que como había seguido a Cristo en los actos de la vida, así le debía seguir y conformarse a él en las aflicciones y dolores de la pasión antes de dejar esta vida (2).
A partir de aquel momento comenzó San Francisco a gustar y sentir con mayor abundancia la dulzura de la divina contemplación y de las visitas divinas. Entre éstas tuvo una que fue como la preparación inmediata a la impresión de las llagas, y fue de este modo: El día que precede a la fiesta de la Cruz de septiembre, hallándose San Francisco en oración recogido en su celda, se le apareció el ángel de Dios y le dijo de parte de Dios:
-- Vengo a confortarte y a avisarte que te prepares y dispongas con humildad y paciencia para recibir lo que Dios quiera hacer en ti.
Respondió San Francisco:
-- Estoy preparado para soportar pacientemente todo lo que mi Señor quiera de mí.
Dicho esto, el ángel desapareció.
Llegó el día siguiente, o sea, el de la fiesta de la Cruz (3), y San Francisco muy de mañana, antes de amanecer, se postró en oración delante de la puerta de su celda, con el rostro vuelto hacia el oriente; y oraba de este modo:
-- Señor mío Jesucristo, dos gracias te pido me concedas antes de mi muerte: la primera, que yo experimente en vida, en el alma y en el cuerpo, aquel dolor que tú, dulce Jesús, soportaste en la hora de tu acerbísima pasión; la segunda, que yo experimente en mi corazón, en la medida posible, aquel amor sin medida en que tú, Hijo de Dios, ardías cuando te ofreciste a sufrir tantos padecimientos por nosotros pecadores.
Y, permaneciendo por largo tiempo en esta plegaria, entendió que Dios le escucharía y que, en cuanto es posible a una pura creatura, le sería concedido en breve experimentar dichas cosas.
Animado con esta promesa, comenzó San Francisco a contemplar con gran devoción la pasión de Cristo y su infinita caridad. Y crecía tanto en él el fervor de la devoción, que se transformaba totalmente en Jesús por el amor y por la compasión. Estando así inflamado en esta contemplación, aquella misma mañana vio bajar del cielo un serafín con seis alas de fuego resplandecientes. El serafín se acercó a San Francisco en raudo vuelo tan próximo, que él podía observarlo bien: vio claramente que presentaba la imagen de un hombre crucificado y que las alas estaban dispuestas de tal manera, que dos de ellas se extendían sobre la cabeza, dos se desplegaban para volar y las otras dos cubrían todo el cuerpo.
Ante tal visión, San Francisco quedó fuertemente turbado, al mismo tiempo que lleno de alegría, mezclada de dolor y de admiración. Sentía grandísima alegría ante el gracioso aspecto de Cristo, que se le aparecía con tanta familiaridad y que le miraba tan amorosamente; pero, por otro lado, al verlo clavado en la cruz, experimentaba desmedido dolor de compasión. Luego, no cabía de admiración ante una visión tan estupenda e insólita, pues sabía muy bien que la debilidad de la pasión no dice bien con la inmortalidad de un espíritu seráfico. Absorto en esta admiración, le reveló el que se le aparecía que, por disposición divina, le era mostrada la visión en aquella forma para que entendiese que no por martirio corporal, sino por incendio espiritual, había de quedar él totalmente transformado en expresa semejanza de Cristo crucificado (4).
Durante esta admirable aparición parecía que todo el monte Alverna estuviera ardiendo entre llamas resplandecientes, que iluminaban todos los montes y los valles del contorno como si el sol brillara sobre la tierra. Así, los pastores que velaban en aquella comarca, al ver el monte en llamas y semejante resplandor en torno, tuvieron muchísimo miedo, como ellos lo refirieron después a los hermanos, y afirmaban que aquella llama había permanecido sobre el monte Alverna una hora o más. Asimismo, al resplandor de esa luz, que penetraba por las ventanas de las casas de la comarca, algunos arrieros que iban a la Romaña se levantaron, creyendo que ya había salido el sol, ensillaron y cargaron sus bestias, y, cuando ya iban de camino, vieron que desaparecía dicha luz y nacía el sol natural.
En esa aparición seráfica, Cristo, que era quien se aparecía, habló a San Francisco de ciertas cosas secretas y sublimes, que San Francisco jamás quiso manifestar a nadie en vida, pero después de su muerte las reveló, como se verá más adelante. Y las palabras fueron éstas:
-- ¿Sabes tú -dijo Cristo- lo que yo he hecho? Te he hecho el don de las llagas, que son las señales de mi pasión, para que tú seas mi portaestandarte (5). Y así como yo el día de mi muerte bajé al limbo y saqué de él a todas las almas que encontré allí en virtud de estas mis llagas, de la misma manera te concedo que cada año, el día de tu muerte, vayas al purgatorio y saques de él, por la virtud de tus llagas, a todas las almas que encuentres allí de tus tres Ordenes, o sea, de los menores, de las monjas y de los continentes (6), y también las de otros que hayan sido muy devotos tuyos, y las lleves a la gloria del paraíso, a fin de que seas conforme a mí en la muerte como lo has sido en la vida.
Cuando desapareció esta visión admirable, después de largo espacio de tiempo y de secreto coloquio, dejó en el corazón de San Francisco un ardor desbordante y una llama de amor divino, y en su carne, la maravillosa imagen y huella de la pasión de Cristo. Porque al punto comenzaron a aparecer en las manos y en los pies de San Francisco las señales de los clavos, de la misma manera que él las había visto en el cuerpo de Jesús crucificado, que se le apareció bajo la figura de un serafín. Sus manos y sus pies aparecían, en efecto, clavados en la mitad con clavos, cuyas cabezas, sobresaliendo de la piel, se hallaban en las palmas de las manos y en los empeines de los pies, y cuyas puntas asomaban en el dorso de las manos y en las plantas de los pies, retorcidas y remachadas de tal forma, que por debajo del remache, que sobresalía todo de la carne, se hubiera podido introducir fácilmente el dedo de la mano, como en un anillo. Las cabezas de los clavos eran redondas y negras.
Asimismo, en el costado derecho aparecía una herida de lanza, sin cicatrizar, roja y ensangrentada, que más tarde echaba con frecuencia sangre del santo pecho de San Francisco, ensangrentándole la túnica y los calzones. Lo advirtieron los compañeros antes de saberlo de él mismo, observando cómo no descubría las manos ni los pies y que no podía asentar en tierra las plantas de los pies, y cuando, al lavarle la túnica y los calzones, los hallaban ensangrentados; llegaron, pues, a convencerse de que en las manos, en los pies y en el costado llevaba claramente impresa la imagen y la semejanza de Cristo crucificado.
Y por mucho que él anduviera cuidadoso de ocultar y disimular esas llagas gloriosas, tan patentemente impresas en su carne, viendo, por otra parte, que con dificultad podía encubrirlas a los compañeros sus familiares, mas temiendo publicar los secretos de Dios, estuvo muy perplejo sobre si debía manifestar o no la visión seráfica y la impresión de las llagas. Por fin, acosado por la conciencia, llamó junto a sí a algunos hermanos de más confianza, les propuso la duda en términos generales, sin mencionar el hecho, y les pidió su consejo. Entre ellos había uno de gran santidad, de nombre hermano Iluminado (7); éste, verdaderamente iluminado por Dios, sospechando que San Francisco debía de haber visto cosas maravillosas, le respondió:
-- Hermano Francisco, debes saber que, si Dios te muestra alguna vez sus sagrados secretos, no es para ti sólo, sino también para los demás; tienes, pues, motivo para temer que, si tienes oculto lo que Dios te ha manifestado para utilidad de los demás, te hagas merecedor de reprensión.
Entonces, San Francisco, movido por estas palabras, les refirió, con grandísima repugnancia, la sobredicha visión punto por punto, añadiendo que Cristo durante la aparición le había dicho ciertas cosas que él no manifestaría jamás mientras viviera (8).
Si bien aquellas llagas santísimas, por haberle sido impresas por Cristo, eran causa de grandísima alegría para su corazón, con todo le producían dolores intolerables en su carne y en los sentidos corporales. Por ello, forzado de la necesidad, escogió al hermano León, el más sencillo y el más puro de todos, para confiarle su secreto; a él le dejaba ver y tocar sus santas llagas y vendárselas con lienzos para calmar el dolor y recoger la sangre que brotaba y corría de ellas. Cuando estaba enfermo, se dejaba cambiar con frecuencia las vendas, aun cada día, excepto desde la tarde del jueves hasta la mañana del sábado, porque no quería que le fuese mitigado con ningún remedio humano ni medicina el dolor de la pasión de Cristo que llevaba en su cuerpo durante todo ese tiempo en que nuestro Señor Jesucristo había sido, por nosotros, preso, crucificado, muerto y sepultado. Sucedió alguna vez que, cuando el hermano León le cambiaba la venda de la llaga del costado, San Francisco, por la violencia del dolor al despegarse el lienzo ensangrentado, puso la mano en el pecho del hermano León; al contacto de aquellas manos sagradas, el hermano León sintió tal dulzura, que faltó poco para que cayera en tierra desvanecido.
Finalmente, por lo que hace a esta tercera consideración, cuando terminó San Francisco la cuaresma de San Miguel Arcángel, se dispuso, por divina inspiración, a regresar a Santa María de los Ángeles. Llamó, pues, a los hermanos Maseo y Ángel y, después de muchas palabras y santas enseñanzas, les recomendó aquel monte santo con todo el encarecimiento que pudo, diciéndoles que le convenía volver, juntamente con el hermano León, a Santa María de los Ángeles. Dicho esto, se despidió de ellos, los bendijo en nombre de Jesucristo crucificado y, condescendiendo con sus ruegos, les tendió sus santísimas manos, adornadas de las gloriosas llagas, para que las vieran, tocaran y besaran. Dejándolos así consolados, se despidió de ellos y emprendió el descenso de la montaña santa (9).
En alabanza de Cristo. Amén.
1) La fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, 14 de septiembre.
2) El relato viene de 1 Cel 92s, pero el autor de las Consideraciones ha tenido delante, más bien, la LM 13,2.
3) El autor de las Consideraciones fija con precisión la lecha de la impresión de las llagas: el 14 de septiembre. Tomás de Celano no da ninguna fecha; San Buenaventura se limita a decir: «un día próximo a la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz» (LM 13,3). La fiesta litúrgica ha venido celebrándose el 17 de septiembre.
4) Es la idea reiteradamente expresada por San Buenaventura, a quien sigue casi literalmente el autor (cf. LM 13,3): Francisco anheló durante toda su vida el martirio por Cristo; no logró el martirio corporal, pero Cristo le reservaba otro martirio más meritorio: el de su transformación en el Crucificado.
5) En italiano, gonfaloniere. Es otra de las ideas de San Buenaventura: «Cristo le entregó su estandarte, esto es, la señal del Crucificado».
6) Las tres Ordenes de San Francisco: Menores, Clarisas y Terciarios. Estamos ante otra revelación, fruto tardío de la fantasía de ciertos ambientes conventuales, en que las glorias de la Orden suponían más que la imitación sincera del humilde Poverello.
7) El hermano Iluminado de Rieti, que había sido compañero del Santo en Egipto.
8) El texto de Actus 9,71 termina el relato de la estigmatización con estas palabras: «Estos hechos los supo el hermano Jacobo de Massa de boca del hermano León, y el hermano Hugolino de Monte Santa María los supo de boca de dicho hermano Jacobo, y yo, que lo escribo, de boca del hermano Hugolino, hombre enteramente digno de fe».
9) Fue el 30 de septiembre de 1224.
16 agosto 2015
La soledad de la luz en medio de la oscuridad
Estos días en los que muchos salimos de nuestros ambientes habituales y nos acercamos a los pueblos donde han vivido nuestros antepasados, suponen por lo general un cambio en nuestro modo de orar y acercanos a los sacramentos.
Para algunos no hay cambios, pues la facilidad es la misma. Pero para otros no es así.
Hace unos días escuchaba el dolor de un alma que sólo podía orar sentándose en la puerta de la iglesia de su pueblo. Yo soy más afortunada: siempre que pido la llave me la dejan y puedo entrar cuando quiera a orar ante el sagrario de la hermosa y pequeña iglesia románica de mi pueblo.
Y en la soledad, frescura y oscuridad que hay entre sus muros, el Señor siempre me espera. Al fondo del ábside, indicado con una pequeña luz junto al sagrario.
Y qué solo está Aquel que es la Luz del mundo... Los veraneantes pasan junto a la iglesia y, al tener la puerta abierta, a veces me llegan sus palabras. Pero sólo algún turista entra a verla... y, sin querer a veces, también le ven a Él. Humilde y escondido, sin queja, recibiendo a todo aquel que entra con una gran sonrisa y los brazos abiertos en acogida.
Estos días siento más que nunca la soledad del Corazón de mi Dios en tantos sagrarios. Y también experimento la soledad de los que tenemos fe en un mundo que pasa de largo ante Cristo. No es fácil ser una pequeña vela que intenta iluminar tanta oscuridad. Y más aún cuando los que también se consideran creyentes, pero viven impregnados de relativismo, soplan con fuerza para intentar apagar tan frágil llama.
En esos momentos sólo veo una salida: la débil vela debe morir. Debe dejarse abrasar por el Fuego del Espíritu de Dios. Porque sólo fundida en Él podrá realmente iluminar. Una vez más disminuir, hasta ser nada, para que Cristo crezca y lo sea todo (cfr. Juan 3, 30)
Canción: Sólo Cristo
Intérprete: Hillsong United
https://youtu.be/mbHvX9tKs1wPara algunos no hay cambios, pues la facilidad es la misma. Pero para otros no es así.
Hace unos días escuchaba el dolor de un alma que sólo podía orar sentándose en la puerta de la iglesia de su pueblo. Yo soy más afortunada: siempre que pido la llave me la dejan y puedo entrar cuando quiera a orar ante el sagrario de la hermosa y pequeña iglesia románica de mi pueblo.
Y en la soledad, frescura y oscuridad que hay entre sus muros, el Señor siempre me espera. Al fondo del ábside, indicado con una pequeña luz junto al sagrario.
Y qué solo está Aquel que es la Luz del mundo... Los veraneantes pasan junto a la iglesia y, al tener la puerta abierta, a veces me llegan sus palabras. Pero sólo algún turista entra a verla... y, sin querer a veces, también le ven a Él. Humilde y escondido, sin queja, recibiendo a todo aquel que entra con una gran sonrisa y los brazos abiertos en acogida.
Estos días siento más que nunca la soledad del Corazón de mi Dios en tantos sagrarios. Y también experimento la soledad de los que tenemos fe en un mundo que pasa de largo ante Cristo. No es fácil ser una pequeña vela que intenta iluminar tanta oscuridad. Y más aún cuando los que también se consideran creyentes, pero viven impregnados de relativismo, soplan con fuerza para intentar apagar tan frágil llama.
En esos momentos sólo veo una salida: la débil vela debe morir. Debe dejarse abrasar por el Fuego del Espíritu de Dios. Porque sólo fundida en Él podrá realmente iluminar. Una vez más disminuir, hasta ser nada, para que Cristo crezca y lo sea todo (cfr. Juan 3, 30)
Canción: Sólo Cristo
Intérprete: Hillsong United
12 agosto 2015
La Visitación: un regalo de Dios para la Iglesia y para mi vida
Hoy celebramos a Santa Juana Francisca de Chantal, fundadora (junto con San Francisco de Sales) de la Orden de la Visitación de Santa María, popularmente conocidas como Salesas.
Otra gran mujer, esposa y madre, amiga y compañera espiritual de un Santo, y Santa. Tengo grandes amigas y hermanas en la Visitación. Para que las conozcáis un poco más, os dejo un extracto de sus Constituciones:
"...fue fundada para dar a Dios hijas de oración, tan interiores que sean encontradas dignas de adorarle en espíritu y verdad. Un espíritu que no busca sino a Dios y tiende continuamente a unirse a Él; un espíritu de profunda humildad para con Dios y de gran dulzura para con el prójimo; un espíritu que no pone el acento en las austeridades exteriores, deben suplirla con la renuncia interior y una gran sencillez y alegría en la vida común."
Doy fe que así viven y os animo a acercaros a cualquier monasterio de Salesas a conocerlas. Podéis encontrar más información sobre su carisma, espiritualidad y la localización de sus monasterios en: http://monasteriosvisitacion.com/
Además, hoy os invito a conocer la página http://misericordiadivina.org/
Es la página que están llevando desde el monasterio de la Visitación de Burgos: hace ya muchos años, el Señor les encomendó la misión de sostener y extender la devoción a la Divina Misericordia en España (podéis mirar cualquier folletito o estampita, y veréis que indica c/ Barrantes, 4 en Burgos, la dirección del monasterio)
En pocos meses entraremos en el Año de la Misericordia convocado por el Papa. ¿Qué mejor manera de irnos preparando que una página dedicada a ello por las hermanas en cuya Orden se manifestó el Corazón de Jesús?
Si queréis más información sobre las Salesas o la devoción a la Misericordia (también para recibir material, etc.), o pasar unos días con ellas de retiro y oración (sólo para mujeres según las Constituciones, lo siento chicos, jeje), no dudéis en llamarlas al 947 201 335.
Son un verdadero regalo de Dios, para la Iglesia y para mi vida, pues siempre me he encontrado acogida allí como mi familia :-)
Otra gran mujer, esposa y madre, amiga y compañera espiritual de un Santo, y Santa. Tengo grandes amigas y hermanas en la Visitación. Para que las conozcáis un poco más, os dejo un extracto de sus Constituciones:
"...fue fundada para dar a Dios hijas de oración, tan interiores que sean encontradas dignas de adorarle en espíritu y verdad. Un espíritu que no busca sino a Dios y tiende continuamente a unirse a Él; un espíritu de profunda humildad para con Dios y de gran dulzura para con el prójimo; un espíritu que no pone el acento en las austeridades exteriores, deben suplirla con la renuncia interior y una gran sencillez y alegría en la vida común."
Doy fe que así viven y os animo a acercaros a cualquier monasterio de Salesas a conocerlas. Podéis encontrar más información sobre su carisma, espiritualidad y la localización de sus monasterios en: http://monasteriosvisitacion.com/
Además, hoy os invito a conocer la página http://misericordiadivina.org/
Es la página que están llevando desde el monasterio de la Visitación de Burgos: hace ya muchos años, el Señor les encomendó la misión de sostener y extender la devoción a la Divina Misericordia en España (podéis mirar cualquier folletito o estampita, y veréis que indica c/ Barrantes, 4 en Burgos, la dirección del monasterio)
En pocos meses entraremos en el Año de la Misericordia convocado por el Papa. ¿Qué mejor manera de irnos preparando que una página dedicada a ello por las hermanas en cuya Orden se manifestó el Corazón de Jesús?
Si queréis más información sobre las Salesas o la devoción a la Misericordia (también para recibir material, etc.), o pasar unos días con ellas de retiro y oración (sólo para mujeres según las Constituciones, lo siento chicos, jeje), no dudéis en llamarlas al 947 201 335.
Son un verdadero regalo de Dios, para la Iglesia y para mi vida, pues siempre me he encontrado acogida allí como mi familia :-)
26 julio 2015
Hablemos un poco de la santidad
Y hoy me he encontrado esta viñeta, colgada por Mons. Munilla en su Twitter. Con su permiso, la copio en esta entrada del blog, pues me ha parecido muy inspiradora.
Estos días de peregrinación he reflexionado sobre la santidad. No sólo la de los Santos (con mayúscula, esos que ya están en la presencia de Dios en el Cielo) a cuyos lugares hemos podido peregrinar, sino esa santidad en la vida ordinaria que es la llamada que todos tenemos aquí y ahora. Realmente es nuestra verdadera vocación, más allá de nuestro estado de vida.
¿Qué tenían de especial Sta. Margarita o S. Claudio de la Colombiere, o S. Juan María Vianney? Si uno lo piensa humanamente... nada. Más bien al contrario, como ocurría con S. Juan María. A los ojos de lo mundano, no tenían nada especial.
Pero a los ojos de Dios, sí: como todos los Santos, una confianza ciega, sincera y sencilla en la Misericordia de Dios y en su Divina Providencia. Y cuando uno vive eso, se nota. Hasta el mundo lo nota. Es "ese algo" especial que los que lo hemos palpado conocemos bien.
Estos días he podido contemplar y gozar de la compañía de muchos cristianos de a pie. Sencillos, con sus virtudes y defectos, con sus fortalezas y debilidades. Pero con una inmensa apertura a la acción de Dios en sus vidas. Y se les notaba. Por miles de pequeños detalles. Hoy sólo comparto uno, el más importante: amaban y se entregaban, en lo pequeño, en lo sencillo.
Yo quiero ser santa. Es la llamada que Dios me hace. La misma que hace a toda la humanidad. Si me paro a contemplar mi vida, si soy sincera, mi vida es la de la viñeta. Pero no quiero quedarme "en mi ombligo". Porque mi santidad no depende de mí, sino de la promesa de Dios sobre mi vida. Y Él SIEMPRE cumple sus promesas. Esa es mi confianza, mi alegría, mi gozo y mi descanso. Su Misericordia es infinitamente mayor que mi miseria. Dios es y eso me basta (cfr. San Francisco de Asís)
Y, en eso, soy igual que nuestros hermanos los Santos. Así que... Señor, mi Dios, haz en mí según Tú quieras en esta mi pequeñez y mi pobreza. Amén.
Canción: Lo que agrada a Dios (basada en textos de Santa Teresita de Lisieux)
Autor: Luis Alfredo Díaz
https://www.youtube.com/watch?v=_sZDmpHQ4Ao
13 julio 2015
"...la sanación en el Espíritu Santo ha transformado lo que era un barco hundido en un gran submarino"
Hoy quiero compartir con vosotros las palabras de mi amigo y hermano en Cristo Alfredo García Huetos. Poeta, escritor, compositor y gran cristiano, del que aprendo en cada uno de nuestros encuentros a ser mejor en Cristo.
Pone en hermosas y poéticas palabras lo que muchas veces tantos hemos experimentado al dejar que el poder sanador y liberador del Espíritu Santo toque nuestros corazones y nuestras vidas.
Gracias, Alfredo, por tu vida. Gracias, Señor, por su vida.
".... Hablando de intimidad clausurada, me venía a la mente una imagen: La imagen de un pozo, cegado, seco, abandonado, donde hemos ido echando escombros, cascotes, ropa vieja, desengaños y zapatos rotos.
Canción: Santo.
Autor: Jonathan Narvaez.
Intérpretes: Athenas Vénica y Jonathan Narvaez.
https://www.youtube.com/watch?v=gkQH4XhaD0o
Pone en hermosas y poéticas palabras lo que muchas veces tantos hemos experimentado al dejar que el poder sanador y liberador del Espíritu Santo toque nuestros corazones y nuestras vidas.
Gracias, Alfredo, por tu vida. Gracias, Señor, por su vida.
".... Hablando de intimidad clausurada, me venía a la mente una imagen: La imagen de un pozo, cegado, seco, abandonado, donde hemos ido echando escombros, cascotes, ropa vieja, desengaños y zapatos rotos.
Esa era nuestra vida.
Lo que nunca podríamos imaginar es que en el fondo de ese pozo, el agua podía brotar alguna vez...
¿Quién puede desescombrar el pozo de mi vida?
("Tú eres, Jesús, el agua viva que brota en mí eternamente")
¿Quién puede restaurar nuestro cuerpo violentado y maltrecho?
("Sólo el recuerdo de ti, Siervo de Yavé, desfigurado por mi culpa")
¿Quién nos puede sanar las heridas?
("Tus cicatrices, Señor, fueron mi sanación")
¿Cómo el hombre, siendo viejo, puede comenzar a vivir de nuevo?
("Por tu gracia, Jesús, hoy quiero ser bautizado en tu Espíritu...")
Y al llegar a este punto, es donde las fuerzas humanas, las terapias, la razón, la psiquiatría, comienzan a flaquear. No tienen nada que decir. No sólo no pueden acceder a lo profundo del ser sino que el milagro de la restauración del alma se les escapa.
Por fortuna, la sanación en el Espíritu Santo ha transformado lo que era un barco hundido en un gran submarino."
Canción: Santo.
Autor: Jonathan Narvaez.
Intérpretes: Athenas Vénica y Jonathan Narvaez.
https://www.youtube.com/watch?v=gkQH4XhaD0o
09 julio 2015
Sobre el famoso regalo que Evo Morales ha hecho al Papa
No paro de leer comentarios sobre el regalo que Evo Morales ha hecho al Papa.
Cuando he visto las imágenes esta mañana, he sentido dolor al ver el rostro cansado, sorprendido y serio del Papa. Pero más dolor me están causando los comentarios por haber recibido, esbozando una sonrisa, el regalo de la cruz unida a la hoz y el martillo.
Para empezar, ¿qué clase de católicos somos que nos permitimos juzgar un rostro (el del Papa) o un gesto (el del Sr. Morales) únicamente desde el exterior y sin conocer el interior? ¿Qué clase de católicos somos que nos permitimos juzgar al Vicario de Cristo sólo porque ha hecho algo que "a nuestro entender" no es adecuado? ¿Quiénes somos nosotros para calificar de insulto, desprecio o maledicencia la entrega de un regalo? ¿Quiénes somos nosotros para considerar que el Papa ha "rebajado" el cristianismo por aceptarlo? ¿Quiénes somos nosotros....? (y podéis añadir todos los comentarios que andan por ahí circulando)
Sólo Dios conoce el interior del corazón del hombre. Algunas citas, entre muchas, que podéis encontrar:
*"No es como ve el hombre, pues el hombre ve las apariencias, pero Yahvé ve el corazón" (1 Samuel 16, 7)
*"Yo, Yahvé, examino el corazón, sondeo el corazón de los hombres" (Jeremías 17, 10)
*"Señor, tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos" (Salmo 138, 1-2)
*"Algunos de los escribas se dijeron: Este blasfema. Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?" (Mateo 9, 4)
*"...pero Jesús no se confiaba a ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre" (Juan 2, 24-25)
*"Pues, ¿quién conoce lo íntimo del hombre, sino el espíritu del hombre, que está dentro de él?" (1 Corintios 2, 11)
Si creemos que el Espíritu Santo dirige al Papa, lo creemos SIEMPRE, no sólo cuando encaje en nuestros esquemas particulares: "Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios. Por otra parte, sabemos que a los que aman a Dios TODO les sirve para el bien; a los cuales ha llamado conforme a su designio" (Romanos 8, 27-28).
Se nos llena la boca alabando al Santo Padre por hablarnos de salir a las periferias, por verle acariciar a enfermos, niños y ancianos, por ser tan cariñoso y accesible... Pues, queridos hermanos, ESTO ES TAMBIÉN SALIR A LAS PERIFERIAS: anda, echad un vistazo a la parábola de la oveja perdida (Lucas 15, 3-7) y decidme en qué momento Jesús se para a mirar si la suciedad de la oveja (que seguro está sucia por andar descarriada por el camino) le mancha el vestido. Más bien "cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento".
Queridos hermanos en Cristo, esto es lo que ha hecho el Papa: con humildad "ha cargado" sobre sus hombros a la oveja tal y como está. Ha acogido con sencillez su regalo, porque es lo que buenamente le ha ofertado. No quiero pensar que el Sr. Morales lo ha hecho a mala fe. Como se puede leer en algunos sitios, ese crucifijo fue diseñado por el padre jesuita Luis Espinal Camps, cuando estuvo como misionero en Bolivia, para dar a entender que había puesto su fe al servicio de los movimientos mineros que luchaban contra las dictaduras instauradas en Bolivia. Y eso le costó la vida.
Los viajes del Papa se planifican con muchos meses de antelación. Por lo tanto, en el plan estaba indicado que el Papa haría una parada en el trayecto desde El Alto a la ciudad de La Paz, donde oró y rindió homenaje, con un minuto de silencio, al sacerdote jesuita asesinado. Y allí el Papa dijo: "Predicó el evangelio y ese evangelio molestó, y por eso le eliminaron". Los organizadores del viaje papal en Bolivia SABÍAN que el Papa haría esa parada y quiero buenamente pensar que han considerado una forma de agradar al Papa el entregarle algo que diseñó un jesuita hermano suyo. Porque, si hubieran querido desagraviar al Papa, directamente lo hubieran hecho negándose a que entrara en el país o no dándole el recibimiento caluroso y fastuoso como le han hecho.
El Papa está en continua salida a las periferias y, una vez más, ha ido al encuentro de la oveja perdida. Tal y como esta oveja está. ¿Qué clase de testimonio hubiera dado si se niega a acoger el regalo?
En Bolivia el Papa hizo lo que decía unas horas antes en Quiché: "Servicio, servir, servir y no hacer otra cosa. Y servir cuando estamos cansados. Y servir cuando la gente nos harta (...) Eso tiene mucha sabiduría, porque quien va por el camino del servir tiene que dejarse hartar sin perder la paciencia porque está al servicio. Ningún momento le pertenece. Estoy para servir, servir en lo que debo hacer".
Querido Santo Padre, seguimos rezando por ti, seguimos rezando contigo. Humildemente te pedimos que nos sigas marcando el camino para ser como Jesús quiere, para vivir su evangelio, para hacernos pequeños y sencillos, para vivir según el Corazón de Cristo. Amén+
Cuando he visto las imágenes esta mañana, he sentido dolor al ver el rostro cansado, sorprendido y serio del Papa. Pero más dolor me están causando los comentarios por haber recibido, esbozando una sonrisa, el regalo de la cruz unida a la hoz y el martillo.
Para empezar, ¿qué clase de católicos somos que nos permitimos juzgar un rostro (el del Papa) o un gesto (el del Sr. Morales) únicamente desde el exterior y sin conocer el interior? ¿Qué clase de católicos somos que nos permitimos juzgar al Vicario de Cristo sólo porque ha hecho algo que "a nuestro entender" no es adecuado? ¿Quiénes somos nosotros para calificar de insulto, desprecio o maledicencia la entrega de un regalo? ¿Quiénes somos nosotros para considerar que el Papa ha "rebajado" el cristianismo por aceptarlo? ¿Quiénes somos nosotros....? (y podéis añadir todos los comentarios que andan por ahí circulando)
Sólo Dios conoce el interior del corazón del hombre. Algunas citas, entre muchas, que podéis encontrar:
*"No es como ve el hombre, pues el hombre ve las apariencias, pero Yahvé ve el corazón" (1 Samuel 16, 7)
*"Yo, Yahvé, examino el corazón, sondeo el corazón de los hombres" (Jeremías 17, 10)
*"Señor, tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos" (Salmo 138, 1-2)
*"Algunos de los escribas se dijeron: Este blasfema. Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?" (Mateo 9, 4)
*"...pero Jesús no se confiaba a ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre" (Juan 2, 24-25)
*"Pues, ¿quién conoce lo íntimo del hombre, sino el espíritu del hombre, que está dentro de él?" (1 Corintios 2, 11)
Si creemos que el Espíritu Santo dirige al Papa, lo creemos SIEMPRE, no sólo cuando encaje en nuestros esquemas particulares: "Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios. Por otra parte, sabemos que a los que aman a Dios TODO les sirve para el bien; a los cuales ha llamado conforme a su designio" (Romanos 8, 27-28).
Se nos llena la boca alabando al Santo Padre por hablarnos de salir a las periferias, por verle acariciar a enfermos, niños y ancianos, por ser tan cariñoso y accesible... Pues, queridos hermanos, ESTO ES TAMBIÉN SALIR A LAS PERIFERIAS: anda, echad un vistazo a la parábola de la oveja perdida (Lucas 15, 3-7) y decidme en qué momento Jesús se para a mirar si la suciedad de la oveja (que seguro está sucia por andar descarriada por el camino) le mancha el vestido. Más bien "cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento".
Queridos hermanos en Cristo, esto es lo que ha hecho el Papa: con humildad "ha cargado" sobre sus hombros a la oveja tal y como está. Ha acogido con sencillez su regalo, porque es lo que buenamente le ha ofertado. No quiero pensar que el Sr. Morales lo ha hecho a mala fe. Como se puede leer en algunos sitios, ese crucifijo fue diseñado por el padre jesuita Luis Espinal Camps, cuando estuvo como misionero en Bolivia, para dar a entender que había puesto su fe al servicio de los movimientos mineros que luchaban contra las dictaduras instauradas en Bolivia. Y eso le costó la vida.
Los viajes del Papa se planifican con muchos meses de antelación. Por lo tanto, en el plan estaba indicado que el Papa haría una parada en el trayecto desde El Alto a la ciudad de La Paz, donde oró y rindió homenaje, con un minuto de silencio, al sacerdote jesuita asesinado. Y allí el Papa dijo: "Predicó el evangelio y ese evangelio molestó, y por eso le eliminaron". Los organizadores del viaje papal en Bolivia SABÍAN que el Papa haría esa parada y quiero buenamente pensar que han considerado una forma de agradar al Papa el entregarle algo que diseñó un jesuita hermano suyo. Porque, si hubieran querido desagraviar al Papa, directamente lo hubieran hecho negándose a que entrara en el país o no dándole el recibimiento caluroso y fastuoso como le han hecho.
El Papa está en continua salida a las periferias y, una vez más, ha ido al encuentro de la oveja perdida. Tal y como esta oveja está. ¿Qué clase de testimonio hubiera dado si se niega a acoger el regalo?
En Bolivia el Papa hizo lo que decía unas horas antes en Quiché: "Servicio, servir, servir y no hacer otra cosa. Y servir cuando estamos cansados. Y servir cuando la gente nos harta (...) Eso tiene mucha sabiduría, porque quien va por el camino del servir tiene que dejarse hartar sin perder la paciencia porque está al servicio. Ningún momento le pertenece. Estoy para servir, servir en lo que debo hacer".
Querido Santo Padre, seguimos rezando por ti, seguimos rezando contigo. Humildemente te pedimos que nos sigas marcando el camino para ser como Jesús quiere, para vivir su evangelio, para hacernos pequeños y sencillos, para vivir según el Corazón de Cristo. Amén+
"Y se suscitó una discusión entre ellos, sobre quién de ellos sería el mayor.
Entonces Jesús, sabiendo lo que pensaban en sus corazones, tomó a un niño y lo puso a su lado,
y les dijo: El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe;
y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ese es grande." (Lucas 9, 47-48)
Texto del Papa en Quiche (Ecuador)
El Papa ayer tuvo un discurso improvisado a los consagrados en Quiche, donde también habló del pueblo Ecuatoriano.
Como siempre, las palabras del Papa no tienen desperdicio. Por el bautismo todos estamos consagrados a Dios. Acojamos estas palabras para nosotros, venidas de este padre bueno que, como buen pastor, nos sigue mostrando el camino a seguir.
Yo destacaría unas ideas básicas:
*Consagración a los Corazones de Jesús y María.
*Aprender a "discipulear" toda la vida, como la Virgen María que fue la primera discípula.
*Gratuidad en la elección de Dios ("somos objeto de gratuidad de Dios") y en cada segundo de nuestra vida para dar lo que gratis hemos recibido, evitando caer en la tentación de "hacernos importantes" y "cobrar la gracia".
*No tener "alzheimer espiritual, no pierdan la memoria, sobre todo, la memoria de dónde me sacaron (...) es decir, no te olvides de dónde te sacaron, no te olvides de tus raíces, no te sientas promovido." Ninguno merecemos la elección de Dios.
*"Sentido de la gratuidad. Él se hizo nada, se abajó. Se humilló. Se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza. Pura gratuidad sentido de la memoria. Y hacemos memoria de las maravillas que hizo el Señor en nuestra vida".
*El servicio: "servir, servir y no hacer otra cosa. Y servir cuando estamos cansados. Y servir cuando la gente nos harta". "Ningún momento me pertenece. Estoy para servir, servir en lo que debo hacer, servir delante del Sagrario pidiendo por el pueblo, pidiendo por mi trabajo".
Para quien desee leer el texto completo, aquí lo puede encontrar:
http://www.zenit.org/es/articles/texto-completo-del-santo-padre-en-el-quinche
Y quien prefiera el vídeo, en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=O7uMrwhTVyw
Como siempre, las palabras del Papa no tienen desperdicio. Por el bautismo todos estamos consagrados a Dios. Acojamos estas palabras para nosotros, venidas de este padre bueno que, como buen pastor, nos sigue mostrando el camino a seguir.
Yo destacaría unas ideas básicas:
*Consagración a los Corazones de Jesús y María.
*Aprender a "discipulear" toda la vida, como la Virgen María que fue la primera discípula.
*Gratuidad en la elección de Dios ("somos objeto de gratuidad de Dios") y en cada segundo de nuestra vida para dar lo que gratis hemos recibido, evitando caer en la tentación de "hacernos importantes" y "cobrar la gracia".
*No tener "alzheimer espiritual, no pierdan la memoria, sobre todo, la memoria de dónde me sacaron (...) es decir, no te olvides de dónde te sacaron, no te olvides de tus raíces, no te sientas promovido." Ninguno merecemos la elección de Dios.
*"Sentido de la gratuidad. Él se hizo nada, se abajó. Se humilló. Se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza. Pura gratuidad sentido de la memoria. Y hacemos memoria de las maravillas que hizo el Señor en nuestra vida".
*El servicio: "servir, servir y no hacer otra cosa. Y servir cuando estamos cansados. Y servir cuando la gente nos harta". "Ningún momento me pertenece. Estoy para servir, servir en lo que debo hacer, servir delante del Sagrario pidiendo por el pueblo, pidiendo por mi trabajo".
Para quien desee leer el texto completo, aquí lo puede encontrar:
http://www.zenit.org/es/articles/texto-completo-del-santo-padre-en-el-quinche
Y quien prefiera el vídeo, en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=O7uMrwhTVyw
07 julio 2015
Las hormigas tienen prisa
Me gusta observar a las hormigas. Me encanta su capacidad de trabajo, su organización, su disciplina y el modo en que son capaces de sustentar pesos muy superiores a sus fuerzas.
Hasta ahora, siempre que las he observado trabajaban con orden y cierta tranquilidad. En especial en estas fechas, en que tenían aún todo el verano por delante.
Sin embargo, estos días no están así y me ha sorprendido verlas trabajar muy aceleradas. Las hormigas tienen prisa.
Nuestro paso por esta vida es muy breve. Pero creo que muchas veces no somos conscientes de ello y no tenemos prisa. No nos urge la santidad personal, no nos urge el amor ni la salvación de nuestros hermanos.
Desde luego no hay que ser alarmistas ni apocalípticos, pero una sana urgencia no nos viene nada mal. Porque realmente no tenemos mucho tiempo.
Luego está ese darnos cuenta de nuestra tremenda pobreza y fragilidad para vivir ambas cosas. Pero esa es otra historia, porque Cristo sabe bien con qué material cuenta. Él sabe bien lo que hace para modelar nuestro pobre barro.
Las hormigas tienen prisa. ¿Y tú y yo?
Canción: The prayer
Autores: David Foster, Carole Bayer Sager, Alberto Testa y Tony Renis.
Intérpretes: Celine Dion y Josh Groban.
https://www.youtube.com/watch?v=4QCFzeGMSOg
Canción: The prayer
Autores: David Foster, Carole Bayer Sager, Alberto Testa y Tony Renis.
Intérpretes: Celine Dion y Josh Groban.
https://www.youtube.com/watch?v=4QCFzeGMSOg
06 julio 2015
Unidad en la diversidad como don del Espíritu Santo
Estos últimos días he tenido el regalo de participar en el ENE (Encuentro de Nueva Evangelización) en Astorga. Ha sido un verdadero regalazo. Nos decían que el ENE es para abrir puertas... y realmente las ha abierto. Ahora tengo una tremenda sensación de no saber por dónde empezar, jeje.
Pero lo que sí que tengo muy claro es la riqueza que supone compartir con otras realidades cristianas. Es algo que siempre he sabido, pero estos días he podido asentar en mi corazón. Compartir no sólo dentro de la propia Iglesia Católica, sino con otras confesiones cristianas.
Si es que Jesús ya oraba por ello. Y si oraba por ello es porque realmente nos hace mucho, mucho, mucho bien (Juan 7, 21)
Al volver de Astorga el Señor ha seguido dándome regalitos: el encuentro del Papa con la Renovación y otras confesiones cristianas en Roma, y la oración por la unidad en la asamblea nacional de la RCCE ayer en Madrid.
En un post anterior he recogido el discurso completo del Santo Padre en la Plaza de San Pedro. En este enlace, a partir del 1h 24:30 min. podéis ver la oración por la unidad en la asamblea nacional: https://www.youtube.com/watch?v=zntXR3BVvGM
Hoy mi oración es la del Papa, que os comparto en este vídeo. Sí, Espíritu Santo, ven sobre nosotros!, porque Tú eres el que nos da el carisma que hace las diferencias en la Iglesia pero también nos da la unidad. Ayúdanos a ir por este camino de la unidad reconciliada. Amén+
Pero lo que sí que tengo muy claro es la riqueza que supone compartir con otras realidades cristianas. Es algo que siempre he sabido, pero estos días he podido asentar en mi corazón. Compartir no sólo dentro de la propia Iglesia Católica, sino con otras confesiones cristianas.
Si es que Jesús ya oraba por ello. Y si oraba por ello es porque realmente nos hace mucho, mucho, mucho bien (Juan 7, 21)
Al volver de Astorga el Señor ha seguido dándome regalitos: el encuentro del Papa con la Renovación y otras confesiones cristianas en Roma, y la oración por la unidad en la asamblea nacional de la RCCE ayer en Madrid.
En un post anterior he recogido el discurso completo del Santo Padre en la Plaza de San Pedro. En este enlace, a partir del 1h 24:30 min. podéis ver la oración por la unidad en la asamblea nacional: https://www.youtube.com/watch?v=zntXR3BVvGM
Hoy mi oración es la del Papa, que os comparto en este vídeo. Sí, Espíritu Santo, ven sobre nosotros!, porque Tú eres el que nos da el carisma que hace las diferencias en la Iglesia pero también nos da la unidad. Ayúdanos a ir por este camino de la unidad reconciliada. Amén+
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