05 marzo 2020

Sed de amor...

¿Os ha pasado alguna vez que echáis de menos a alguien que hasta os duele el corazón? A mí me ha pasado, hasta saltarse las lágrimas sin poder evitarlo.

Y este dolor me ha llevado a pensar en el dolor del Corazón de Dios. Porque si así me duele a mí, en un corazón humano, con relaciones humanas, ¿cuánto no le dolerá a su Corazón, tan sensible, tan dulce, que lo único que contiene es Amor?

Creo que el Señor a veces nos echa profundamente de menos: cuando pecamos, porque nos alejamos de Él. Cuando nos distraemos con las cosas de este mundo y le dejamos a un lado (aunque sea sin querer), porque colocamos a ídolos en el trono que sólo le corresponde a Él. Y en tantas otras situaciones que seguro pensáis...

La Madre Teresa de Calcuta escribió una preciosa oración inspirada por el Corazón del Señor. Os comparto un fragmento (aquí la podéis encontrar completa: https://es.catholic.net/op/articulos/48825/cat/741/tengo-sed-de-ti.html#modal):

"TENGO SED DE TI. Sí, esa es la única manera en que apenas puedo empezar a describir mi Amor. TENGO SED DE TI. Tengo sed de amarte y de que tú me ames. Tan precioso eres para mí que TENGO SED DE TI. Ven a Mí y llenaré tu corazón y sanaré tus heridas. Te haré una nueva creación y te daré la paz aún en tus pruebas. TENGO SED DE TI. Nunca debes dudar de Mi Misericordia, de mi deseo de perdonarte, de Mi anhelo por bendecirte y vivir Mi vida en ti, y de que te acepto sin importar lo que hayas hecho. TENGO SED DE TI. Si te sientes de poco valor a los ojos del mundo, no importa. No hay nadie que me interese más en todo el mundo que tú. TENGO SED DE TI. Ábrete a Mí, ven a Mí, ten sed de Mí, dame tu vida. Yo te probaré qué tan valioso eres para Mi Corazón."

Jesús tiene sed de nuestro amor... Qué locura... qué inmensa locura... Dios mendigando nuestro amor...

"Por eso yo voy a seducirla; la llevaré al desierto y hablaré a su corazón." (Oseas 2, 16)

En esta Cuaresma Jesús te lleva al desierto. Entra con Él. Déjate seducir por su Amor... Te echa de menos, déjate conquistar por la ternura de su Corazón...

Canción: Tu ternura
Autor: Comunidade Católica Shalom


 


03 marzo 2020

Caminar...

Cuando alguien es perfeccionista como yo, equivocarse se convierte habitualmente en un disgusto grande, disgustos que se dan a menudo. Pero cuando la vida está llena de errores... se corre el riesgo de hundirse y de convertir, incluso, la vida en una tragedia para uno mismo y para los demás. Os aseguro que para una mente perfeccionista lo que digo no es exagerado, aunque os lo parezca.

Llevo un programa como voluntaria en Radio María España. Tal y como iban las cosas, para mí el Señor estaba derramando su Misericordia en abundancia y todo iba saliendo muy bien, no perfecto...pero casi... Se veía la mano de Dios por esas "Diosidencias" en las que Él llevaba a cabo la "cuadratura del círculo". 

Hasta que he "metido la pata", equivocándome en las fechas y realizando un programa que habla del Aleluya ya comenzada la Cuaresma... En fin... qué mal rato cuando me he dado cuenta...

Y ojalá fuera el único error de mi vida. De veras que no soy exagerada cuando digo que llevo un buen historial a mis espaldas. Claro, también jalonado por algún que otro éxito... que siempre ha venido de la mano de Dios...

Porque esto es lo que aprendo con cada error: que cuando me empeño en llevar las riendas de mi vida, no suele acabar muy bien. Pero que cuando me abandono... es Dios quien vive su vida en mí y todo sale "como Dios quiere"... Y, desde luego, Dios sigue derramando su Misericordia en abundancia aunque yo me equivoque en los programas...

Hoy me venía a la memoria el título de una entrada de este blog que escribí hace tres años, titulada "Necesito más Cuaresma" (aquí tenéis el enlace, por si queréis leerlo: https://poverella.blogspot.com/2017/03/necesito-mas-cuaresma.html). Así me siento hoy de nuevo: que necesito este tiempo precioso de Cuaresma. Creo que en el fondo todos los necesitamos vitalmente.  

Entrar en el desierto, de la mano de Dios, despojándonos de lo que nos pesa, de lo que nos sobra, de aquellas cadenas que vamos arrastrando, de aquellos errores del pasado que siguen dejando huella en el presente, de esos apegos a este mundo que nos quitan la vida, de esos "costumbrismos" que nos han alejado de la frescura y novedad del evangelio, de esos egoísmos que nos han recluido en nosotros mismos y no nos han dejado abrirnos a la donación al otro y del otro, de nuestra soberbia, de nuestro orgullo... 

... y caminar. Caminar. Adentrarnos en el Corazón de Cristo y dejar que Él, poco a poco, nos vaya calentando el alma, sanando heridas, restaurando brechas, quitándonos máscaras y armaduras que (por la vida, los demás o por nosotros mismos) nos hemos ido colocando, poniendo luz en medio de nuestras tinieblas, claridad en medio de nuestra oscuridad, valentía en medio de nuestras cobardías, sensatez en medio de nuestros desvaríos, dejarnos hacer por su humildad, su sencillez, su caridad, su entrega... 

Caminar, caminar... libres, despojados de todo, solo con Cristo... 

Hay un desierto largo delante de nosotros. Caminemos confiados, que Él viene a nuestro lado, y al final nos espera una vida nueva en Cristo y con Cristo.

Sí, Tú eres el Rey de mi vida, Señor... A Ti yo te rindo todo lo que soy...

Canción: El Rey de mi vida
Autor: Joan Sánchez y Río Todopoderoso Band





01 marzo 2020

I Domingo de Cuaresma - Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo

Señor, frente a la tentación, quiero responder como Tú, con profunda humildad y obediencia al Padre. Con las palabras del Cardenal Merry del Val, imploro el precioso don de la humildad:

Jesús manso y humilde de Corazón, -Óyeme.

(Después de cada frase decir: Líbrame Jesús)
Del deseo de ser lisonjeado,
Del deseo de ser alabado,
Del deseo de ser honrado,
Del deseo de ser aplaudido,
Del deseo de ser preferido a otros,
Del deseo de ser consultado,
Del deseo de ser aceptado,
Del temor de ser humillado,
Del temor de ser despreciado,
Del temor de ser reprendido,
Del temor de ser calumniado,
Del temor de ser olvidado,
Del temor de ser puesto en ridículo,
Del temor de ser injuriado,
Del temor de ser juzgado con malicia

(Después de cada frase decir: Jesús dame la gracia de desearlo)
Que otros sean más amados que yo,
Que otros sean más estimados que yo,
Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse,
Que otros sean alabados y de mí no se haga caso,
Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil,
Que otros sean preferidos a mí en todo,
Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda,

Oración:

Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo.

Amén.
 

29 febrero 2020

La muerte no podrá contra el Amor

En mi parroquia contamos con el privilegio de tener una capilla de adoración perpetua. Poder acudir en cualquier momento del día a sus pies es un regalo de su Misericordia. 

Ayer acudí con el corazón "cargado". Llevaba conmigo a muchas personas, muchas situaciones, muchos sufrimientos de personas muy queridas. Y según se los iba entregando al Señor, en lo profundo de mi corazón surgió una pregunta que, con cierta tristeza, abrí al Señor: "¿por qué estos cristianos, que tanto te aman, que te han entregado todo lo que son y tienen, sufren tanto? Señor, a veces me cuesta entender el misterio del sufrimiento de aquellos que te siguen y que intentan ser coherentes en su fe".

En la pared del fondo de la capilla tenemos una pintura basada en la Última Cena, con Jesús rodeado de sus apóstoles y con el dedo señalando al sagrario. He mirado esa imagen muchas, muchas veces. Pero ayer los ojos se me fueron a la frase de abajo: "Haced esto en conmemoración mía". E inmediatamente subieron a la frase de la izquierda y después a la frase de la derecha. Y creo que me regalaste entenderlo, Señor, aunque no sé si seré capaz de explicarlo.

El mundo en que vivimos está mal, muy mal. Y de eso se dan cuenta hasta mis alumnos que no viven la fe en una comunidad cristiana. No les gusta... se sienten revueltos aunque no entienden por qué, ya que son hijos de esta época y no han conocido otra cosa. 

El mundo necesita redención. Te necesita a Ti, Señor, entregándote por Amor al sufrimiento de la cruz para la Redención de la humanidad. Los cristianos estamos llamados a ser otros Cristos en medio del mundo. Estamos llamados a hacer lo que Tú hiciste, en una memoria viva, hecha carne, "aterrizada" en lo concreto de cada día. Estamos llamados a dejarnos comer como cuerpo entregado por todos, a entregar hasta nuestra sangre si hace falta por el perdón de los pecados. Nos necesita a ti y a mí entregándonos por amor al sufrimiento de la cruz de cada día para la Redención de la humanidad, unidos siempre, siempre, a Cristo crucificado.

El misterio del sufrimiento, la unión profunda con Cristo crucificado, es una llamada de todo cristiano. Y que cada vez se extiende más porque el mundo está cada vez peor. El cristiano debe unirse a Cristo crucificado. El cristiano debe sufrir para la salvación del mundo. Es necesario. 

De nuevo viene a mi mente la Carta a Diogneto (http://www.vatican.va/spirit/documents/spirit_20010522_diogneto_sp.html):

 "El alma está encerrada en el cuerpo, pero es ella la que mantiene unido el cuerpo; también los cristianos se hallan retenidos en el mundo como en una cárcel, pero ellos son los que mantienen la trabazón del mundo. El alma inmortal habita en una tienda mortal; también los cristianos viven como peregrinos en moradas corruptibles, mientras esperan la incorrupción celestial. El alma se perfecciona con la mortificación en el comer y beber; también los cristianos, constantemente mortificados, se multiplican más y más. TAN IMPORTANTE ES EL PUESTO QUE DIOS LES HA ASIGNADO, DEL QUE NO LES ES LÍCITO DESERTAR".

Hemos comenzado la Cuaresma. En ella nos unimos a Cristo crucificado con la mirada puesta en la Pascua, en la Resurrección. "¡Oh, feliz culpa, que nos mereció tal Redentor!", cantaremos en el Pregón Pascual. Oh, feliz sufrimiento que, unido al Redentor, redime al mundo. 

La muerte no podrá contra el amor... la muerte no podrá contra el Amor.

"Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros: así completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia" (Col 1, 24)

Canción: La muerte no podrá contra el amor.
Autor: Jonatan Narvaez.
Intérprete: Verónica Sanfilippo 



13 febrero 2020

La hora de los laicos

Hace unos días hablaba con un amigo sobre su parroquia. Me contaba algunas dificultades, algunas ilusiones... 

En especial me habló, con dolor, de su párroco que, por un tema de salud, no termina de encontrarse al 100% aunque intenta disimularlo. Y esta situación le ha cambiado el carácter. Sus parroquianos se han dado cuenta y, para dolor de mi corazón, escuchaba las murmuraciones a las que mi amigo hacía frente casi todos los días hablando del párroco.

Reconozco que, aunque el Señor va trabajando mi carácter, muchas veces me puede el genio (me arrepiento al instante). Sobre todo con cosas como estas. 

Me pregunto a qué estamos esperando los laicos para hacer realidad el llamamiento que nos hizo nuestra Madre Iglesia en el Concilio Vaticano II. Se nos llena la boca diciendo que es la hora de los laicos, que por qué los curas son tan clericales y acaparan todo el "poder" y a los laicos no se les deja... y tontunas (con perdón de la expresión) semejantes. 

Me refiero, evidentemente, a lo último, porque sí que es la hora de los laicos. Pero no es la hora de criticar, sino de tomar las riendas seriamente. Y tampoco es la hora de tomar estas riendas únicamente buscando ese supuesto "poder", sino en la responsabilidad profunda que tenemos nosotros también como Iglesia. 

Y le preguntaba a mi amigo: ante lo que les escuchas decir, ¿les preguntas si oran por su párroco? ¿Oran por sus sacerdotes? ¿Se ofrecen y sacrifican por ellos? ¿Piden por sus necesidades e intenciones? ¿Piden por las necesidades de la parroquia y sus feligreses, que son sus hermanos en Cristo? ¿Tienen ratos de oración largos en comunidad donde se rece especialmente por la parroquia y todos sus miembros? Pues... ¿a qué están esperando? 

¿Se ofrecen o se "ponen a tiro" por si hay que necesitarles para algún servicio? ¿Lo realizan con humildad, agradecimiento, en equipo y sencillez, o buscando que les vean y por vanagloria? ¿O seguimos tirando del cura para todo? Porque es muy fácil criticar y que se nos llene la boca de cosas, pero cuando toca remangarse y limpiar el barro que se nos pueda haber ido colando en casa... 

Aún no he tenido oportunidad de leer el último documento del Papa Francisco sobre la Amazonía, pero por algún comentario que he oído creo que va en esta línea. Porque no, no es cuestión de que los curas se casen o las mujeres seamos ordenadas. Que no. Que es cuestión de asumir con profundidad y responsabilidad el maravilloso puesto que el Señor nos ha asignado (vocación) a cada uno en el seno de la Iglesia. Saberse parte de ella, amarla en sus fragilidades, entregarse por ella como Cristo lo hizo (porque somos cristianos, ¿no?, por el bautismo somos sacerdotes, profetas y reyes como Él, así que hay que vivir como Él), y luchar cada día para que nuestra Madre muestre a través de nosotros su mejor rostro. Es decir, ser santos... en el hermoso lugar que se nos ha asignado, estando siempre Cristo en el medio.

"Tan importante es el puesto que Dios les ha asignado, del que no les es lícito desertar" 
(de la Carta a Diogneto)

Tal vez esta es una buena ocasión para releer esta hermosa carta, rezar con ella, asumirla en nuestras vidas. Porque somos parte de este cuerpo, que es la Iglesia. Somos miembros, ¡miembros!, no vivamos como si lo que ocurre en ella no fuera con nosotros. 

Aquí os dejo el enlace por si queréis leerla: http://www.vatican.va/spirit/documents/spirit_20010522_diogneto_sp.html

Que nuestra vida, con toda su pobreza, dé siempre Gloria al Señor. 

Canción: Háganlo todo
Autor: Jonatan Narváez
Intérprete: Athenas