04 noviembre 2018

Dos corazones en el Corazón de Cristo (4ª parte)

Claudio

¿Quiénes son estos dos jóvenes religiosos que el 21 de junio de 1675 se sienten tan profundamente unidos en el Señor para un encargo que les desborda? Hace apenas cuatro meses que se han visto por primera vez y ya les da la impresión de conocerse desde siempre. Dios parece haberles preparado para este encuentro, para esta misión de dar a conocer al mundo el Amor misericordioso del Corazón de Jesús. A primera vista nada parece hacerles aptos para dar a conocer y propagar esta devoción que, poco después de su muerte, se extenderá triunfalmente por toda la Iglesia.

Claudio se había hecho jesuita con 17 años apenas cumplidos. Le costó decidirse a seguir el llamamiento de Dios: "Cuando me hice religioso tenía una horrible aversión por la vida a la que me había comprometido", confesará más tarde. Era el tercero de una familia de siete hijos, dos de los cuales murieron de niños; tres hermanos se hicieron sacerdotes, la hermana se hizo religiosa y solo uno se casó. Al terminar sus estudios en el colegio, en 1658 ingresó en el noviciado de Aviñón. Allí pasará dos años, de silencio, de estudio religioso, de meditación, de interiorización de la espiritualidad ignaciana. Hace sus primeros votos y se queda otros seis años en Aviñón. Estudia y al mismo tiempo da clase a los pequeños del colegio jesuita de la ciudad. A finales de 1666 se le envía a París para prepararse al sacerdocio. Sintió dejar la ciudad donde había hecho tantos amigos: "Usted se queda en Aviñón -escribía a otro religioso- le tendría envidia por muchos motivos, si no fuera porque estoy seguro de que Dios me quiere aquí en París".

El 6 de abril de 1669 es ordenado sacerdote: tiene 28 años. En 1670 volvió a Lyon a ser profesor de retórica. Empieza a destacar como excelente predicador. Hace su tercera probación en 1674. Se conservan las abundantes notas de los Ejercicios de mes que hace entonces para prepararse a sus votos solemnes. Claudio tiene un temperamento sensible y afectuoso, muy inclinado a la amistad. Piensa que debe purificar esa tendencia de su corazón. Leídos hoy, esos apuntes nos parecen excesivamente exigentes. Están en consonancia con la espiritualidad grave, seria y hasta austera del siglo XVII, influenciada por el Jansenismo. De estos apuntes destacamos estos párrafos sobre la amistad:

"Me siento inclinado a imitar esta sencillez de Dios... en mis afectos, no amando más que a Dios solo, no recibiendo en mí más que ese solo amor".

De pronto una queja brota de lo más profundo de su alma:

"Pero mis amigos me aman, yo los amo; se ve y lo siento. ¡Dios mío, único bueno y único amable! Habrá que sacrificarlos puesto que me queréis todo para vos: lo haré, sí, este sacrificio que me costará mucho más que el primero que hice al dejar padre y madre... 
Pero sed su amigo, Jesús, único y verdadero amigo. Sedlo también mío, ya que me ordenáis serlo vuestro".

También de estos años es la admirable oración al verdadero amigo que se encuentra en unos apuntes suyos sobre "San Juan, el amigo de Jesucristo" (copiada cambiando el "tú", es decir tuteando, en lugar del "Vos" de la época):

"Jesús, Tú eres el único y verdadero amigo.
Participas en todos mi males, cargas con ellos y sabes el secreto de transformármelos en bienes. Me escuchas con bondad cuando te cuento mis aflicciones y nunca dejas de mitigarlas.
Te encuentro siempre y en todas partes; nunca te alejas; y si tengo que cambiar de casa, allí donde yo voy allí estás Tú.
Nunca te hartas de escucharme; nunca te cansas de hacerme el bien. Si te amo, estoy seguro de ser amado por ti.
De poco te sirven mis bienes, pero nunca te empobreces al comunicarme los tuyos.
Por miserable que yo sea, nunca otro más noble, ni más inteligente, ni siquiera más santo me quitará tu amistad; y la muerte, que me separará de todos mis demás amigos, me reunirá contigo.
Todas las miserias de la edad y de la fortuna nunca te alejarán de mí; al contrario, nunca gozaré con más plenitud de ti, nunca te tendré más cercano que cuando todas las cosas se pongan en mi contra.
Aguantas todos mis defectos con una paciencia admirable. Ni siquiera mis infidelidades y mis ingratitudes te hieren hasta el punto de no estar siempre dispuesto a volver, si yo así lo quiero".

Quien es capaz de expresar estos sentimientos no puede menos de ser "fiel servidor y amigo perfecto". Y esta purificación del corazón le prepara, no solo a la amistad con Dios, sino también a las numerosas amistades de las personas a las que va a acompañar espiritualmente. Está preparado para ser el "hermano" de Margarita María, según la expresión del mismo Jesús.


Canción: Purifícame
Autor: Kiki Troia
https://youtu.be/hArLbkOs2RY


Retrato de San Claudio La Colombière

02 noviembre 2018

Dos corazones en el Corazón de Cristo (3ª parte)

"Como hermano y hermana..."

El padre Claudio volvió al convento para las confesiones en los días de témporas de Cuaresma, que ese año caían los días 6, 8 y 9 de marzo.

Van pasando una tras otra las religiosas. Margarita María no se da a conocer ni le dice nada de especial. Pero, "sin que nunca nos hubiéramos visto y hablado, me retuvo mucho tiempo, y me hablaba como si hubiera comprendido lo que pasaba en mí. Pero no quise decirle nada por esa vez; y como vio que quería retirarme por miedo a molestar a la comunidad, me dijo que, si yo quería, él vendría otra vez a hablar conmigo. Pero mi natural tímido, que temía todas esas comunicaciones, hizo que le respondiera que, no perteneciéndome, haría todo lo que la obediencia me mandara. Me retiré después de haber estado con él alrededor de hora y media". (Autobiografía, 80)

El padre Claudio volvió. A pesar de que Margarita María comprende que es voluntad de Dios que ella se lo cuente todo, siente una enorme repugnancia a abrirle del todo su corazón. Se lo dijo con toda sencillez. Su respuesta, medio divertida, la puso inmediatamente en confianza: "Me respondió que estaba encantado de darme una ocasión de ofrecer un sacrificio a Dios. Entonces, tal como me fue brotando, le abrí mi corazón y le descubrí hasta el fondo de mi alma". Roto el hielo, el padre lo recibe todo con sencillez; la escucha, le hace hablar, le pregunta. Le dice que puede estar tranquila, que lo que está viviendo viene de Dios; y no del demonio como algunos le habían insinuado.

Durante los meses siguientes, Claudio queda asociado a la maravillosa aventura de Margarita María. Un día, ella le transmite un mensaje de parte del Señor:

"Dile de mi parte que haga todo lo posible para establecer esta devoción (al Sagrado Corazón) y de dar este gusto a mi Divino Corazón; que no se desanime ante las dificultades que pueda encontrar, que no le van a faltar. Pero que sepa que es todopoderoso quien desconfía del todo de sí mismo para confiar del todo en mí".

Efectivamente, los disgustos no faltan. Las frecuentes entrevistas del Padre con su dirigida no pasan desapercibidas. Muchas religiosas, prevenidas contra Margarita María, murmuran contra las -según ellas- excesivas atenciones que el nuevo confesor le presta. Dice ella misma: "El padre tuvo que sufrir mucho por culpa mía, pues se decía que le quería engañar como lo había hecho con los demás". Otras decían que el padre era tan visionario como ella y "que era una chiquillada entretenerse tanto tiempo con una persona de tan poca cabeza". Imperturbable, Claudio La Colombière la escucha, le hace poner sus cosas por escrito a pesar de la repugnancia que ella siente en hacerlo. Discierne, reza... y aprueba y anima. El mismo Señor se encarga de tranquilizar a sus dos amigos:

"Una vez que vino a decir la santa misa a nuestra iglesia, nuestro Señor le concedió grandes Gracias, y a mí también. En efecto, cuando me acercaba para recibirle en la comunión, me mostró su Sagrado Corazón como un horno ardiente, y otros dos corazones que iban a unirse y a abismarse en el, diciéndome: `Así es como mi puro Amor une estos tres corazones para siempre´. Y después me dio a entender que esta unión era totalmente para Gloria de su Sagrado Corazón, del que quería que yo le descubriese los tesoros, para que él los diese a conocer y publicara su importancia y utilidad; y que para ello quería que fuéramos como hermano y hermana, compartiendo por igual los bienes espirituales. Y como yo le hiciera notar mi pobreza, y la desigualdad que existía entre un hombre de tan gran virtud y mérito, y una pobre débil pecadora como yo, me dijo: `Las riquezas infinitas de mi Corazón suplirán y lo igualarán todo. Díselo todo sin temor´. Así lo hice en la siguiente entrevista".


Un encargo difícil

La revelación al mundo entero del Amor misericordioso del Corazón de Cristo va a hacerse a través de la íntima amistad de Margarita María y Claudio en Él, en Cristo Jesús. Con qué alegría debió de acoger el padre Claudio lo que su amiga le comunicaba de parte del Señor. Ella lo recuerda:

"¡Con cuanta humildad y agradecimiento recibió esto y otras cosas que le dije de parte de mi soberano Dueño! Su actitud me emocionó tanto que me hizo más bien que todos los sermones que hubiera podido oír".

El 16 de junio de ese mismo año 1675 - Domingo dentro de la octava del Corpus Chirsti - estando Margarita María en adoración ante el Santísimo, el Señor le muestra su divino Corazón y le dice:

"He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres, que nada ha dejado de hacer, hasta agotarse y consumirse, para demostrarles su amor; y en pago no recibo de la mayor parte de ellos más que ingratitud, por sus irreverencias y sacrilegios, por la frialdad y el desprecio que tienen para conmigo en este Sacramento de Amor. Pero lo que más me duele es que son algunos corazones que me están consagrados los que se portan así. 
Por eso te pido que el primer viernes después de la octava del Santísimo Sacramento sea dedicado a una fiesta especial para honrar mi Corazón, comulgando ese día, pidiendo perdón para reparar las indignidades que ha recibido en el tiempo en que ha sido expuesto en los altares. Te prometo también que mi Corazón se dilatará para derramar con abundancia los influjos de su divino Amor sobre los que le rindan estos honores y los que procuren que se los rindan".

Otra vez Margarita María responde al Señor que no sabe cómo va a poder hacer eso, y Él le indica que para algo está allí el padre La Colombière. Este, prudente como siempre, se lo hace poner por escrito. Como la fecha indicada por el Señor está cercana, deciden ser ellos los primeros en poner en práctica lo que ha pedido. El 21 de junio, viernes después de la octava del Corpus, cada uno por su parte se consagra al Corazón de Jesús. ¿Dónde tuvo lugar esta doble consagración? ¿En la capilla del convento de la Visitación, en la del colegio de los jesuitas, durante la misa, en una visita al Santísimo? ¿Margarita María detrás de la reja y el padre Claudio en el presbiterio? No lo sabemos. Lo importante es que se hizo. Los dos amigos, unidos en Cristo y por Cristo, acababan de celebrar la primera fiesta del Sagrado Corazón de Jesús.

[Nota: debajo os dejo el calendario de la visita de las reliquias de Santa Margarita a España.]

Canción: Tuyo
Intérpretes: Vuelta en U
https://youtu.be/nwyumJwwQgM


Reja del coro del convento de la Visitación de Paray-le-Monial donde el Sagrado Corazón se apareció a Santa Margarita. Al fondo, el presbiterio donde San Claudio celebraba la Eucaristía.

Calendario de la visita de las reliquias de Santa Margarita María en España.

30 octubre 2018

Dos corazones en el Corazón de Cristo (2ª parte)

"Me descubrió las maravillas de su Amor..."

Cuando San Claudio y la hermana Margarita María se encuentran por primera vez, ella es una hermana joven. Tiene 28 años y hace apenas cuatro que ha ingresado en el convento. Dos años antes, el 6 de noviembre de 1672, ha hecho sus votos. Está viviendo una aventura espiritual maravillosa pero desconcertante. Al decir maravillosa hay que entender también dura, porque es bien sabido que el Señor a sus mejores amigos los asocia a su cruz. Además, el Señor le está pidiendo una misión especial.

El 27 de diciembre de 1673, fiesta de San Juan Evangelista, Margarita estaba en adoración ante el Santísimo Sacramento. De pronto se sintió "totalmente investida" de esa divina presencia. Así lo cuenta ella en la autobiografía que la obligaron a escribir hacia el fin de su vida. Jesús le invitó a descansar su cabeza sobre su pecho como lo había hecho San Juan en la Última Cena.

"...Y allí me descubrió las maravillas de su Amor y los secretos inefables de su Sagrado Corazón: ´Mi divino Corazón está tan apasionado por los hombres, y en ti en particular, que no pudiendo reprimir en sí mismo las llamas de su ardiente caridad, necesita derramarlas por medio tuyo´".

El Señor le pide que le entregue su corazón y entonces...

"Lo puso en el suyo adorable, en el que me lo mostró como un pequeño átomo que se consumía en ese horno encendido" (Autobiografía, 54)

El Señor le pide que comulgue cuantas veces se lo permitan y sobre todo los primeros viernes de cada mes. Le habla familiarmente, le da encargos que le cuesta cumplir. Le dice:

"Busco para mi Corazón una víctima que quiera sacrificarse como hostia de inmolación para el cumplimiento de mis designios".

Ella acepta, pero tiene miedo de singularizarse y de vivir en la ilusión. Por eso le dice al Señor: "Señor, bien sabéis que no me pertenezco y que no haré más que lo que la superiora me ordene". Y recibe esta luminosa respuesta:

"Quiero que hagas solo lo que tus superiores te digan. Más aún, que no hagas nada de lo que yo te ordene sin su consentimiento, pues amo la obediencia, y sin ella es imposible complacerme". (Autobiografía, 47)

Pero ella lo pasaba mal, tanto más que se daba cuenta de que muchas hermanas se sentían molestias por sus "rarezas".

"Te he escogido..."

"El Señor me hizo ver que el ardiente deseo que tenía de ser amado por los hombres y de sacarlos del camino de la perdición por el que Satanás arrastra a tantos, le había llevado a manifestar su Corazón: `He aquí por qué te he escogido y te he colmado de favores cuidando de ti desde la cuna. Me he hecho tu maestro y tu director para prepararte a cumplir este gran proyecto y para confiarte este gran tesoro que te descubro´".

Pero sor Margarita no acaba de comprender cómo ella, pobre religiosa de clausura, joven y sin ningún talento especial, podrá llevar a cabo una misión tan importante. Por eso se resiste:

"-Pero, mi Señor, ¿a quién os dirigís? A una débil criatura y pobre pecadora, que con su indignidad sería capaz de impedir el cumplimiento de vuestro proyecto... ¡Hay tantas otras almas generosas!...
-Ah, qué pobre inocente eres, ¿no sabes que me sirvo de las personas más débiles para confundir a los fuertes? ¿Y que habitualmente es en los pequeños y pobres de espíritu en quienes hago brillar mi poder con más fuerza para que no se atribuyan nada a sí mismos?
-Dadme pues -le dije-, el medio de realizar lo que me mandáis".

Fue entonces cuando "me prometió que me enviaría su fiel servidor y amigo perfecto, y que me enseñaría a conocerlo y abandonarme a él sin resistencia".

Por fin ahí estaba "el fiel servidor y amigo perfecto" que el Señor le había prometido. Sin que se cruzara entre ellos la más mínima palabra se habían reconocido mutuamente.

[Nota: debajo os dejo el calendario de la visita de las reliquias de Santa Margarita a España.]

Canción: Aquí estoy
Autor: Ezel Féliz
Intérprete: Celinés y D´fe
https://youtu.be/HdRTjfF6Jq0


Capilla del convento de la Visitación de Paray-le-Monial (Francia)

Calendario de la visita de las reliquias de Santa Margarita María en España

28 octubre 2018

Dos corazones en el Corazón de Cristo (1ª parte)

Con motivo del Centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón (que celebraremos del 2 de diciembre de 2018 al 24 de noviembre de 2019), las reliquias de Santa Margarita María de Alacoque están visitando nuestro país desde el pasado 20 de octubre.

Este Centenario está siendo preparado con especial cariño por la Diócesis de Getafe (Madrid), sede del monumento al Corazón de Jesús donde se realizó esta consagración el 30 de mayo de 1919. Podéis seguir estos preparativos, encontrar materiales, conferencias, etc. en la página web: https://corazondecristo.org/

En las próximas entradas del blog voy a compartiros algunos retazos del libro "Amigos en el Señor" de José María Salaverri (Editorial Encuentro), donde se habla (entre otros) de dos corazones unidos por el Corazón de Cristo: Santa Margarita María y San Claudio de la Colombière. Es un libro que a mí me ha ayudado mucho y me ha apasionado aún más por la vida de los santos, libro que os recomiendo vivamente. Y creo que conocer un poco más a estos dos amigos en el Señor nos ayudará a amar aún más a este Dios nuestro que se nos muestra con toda su ternura y Misericordia a través de su Costado abierto de par en par por nosotros.

Y para aquellos que me leéis allende nuestras fronteras... quién sabe si estas líneas os apasionarán tanto por la vida de estos santos y por el Señor, que os lancéis a propagar la devoción al Corazón de Jesús en vuestros lugares e, incluso, a promover también la consagración de vuestros países a "este Corazón que tanto ha amado a los hombres"... (cfr. aparición a Santa Margarita en la octava del Corpus de 1675)

Comenzamos...

"Ese es el que yo te envío..."

Paray-le-Monial, 15 de febrero de 1675. En el convento de la Visitación de esta pequeña ciudad francesa, un jesuita joven y recién llegado está dando una charla a las religiosas de la comunidad. Claudio La Colombière tiene 34 años recién cumplidos, y el 2 de febrero - precisamente el día de su cumpleaños - acaba de hacer en Lyon su profesión solemne. Lo han enviado como superior de la pequeña comunidad de cinco jesuitas de ese pueblo casi desconocido.

A su llegada se había presentado a la Madre Marie-Françoise de Saumaise, superiora de la comunidad de las Salesas. Venía a saludar y ponerse a su disposición, ya que le habían nombrado confesor de la comunidad. Por eso está ahí ese 15 de febrero. Las religiosas lo escuchan con atención y curiosidad - "¿cómo será este nuevo padre?" -, pero muy pronto se sienten atraídas por su palabra serena, sus ideas claras, sus ejemplos vivos y oportunos. Entre las cincuenta monjas que lo escuchan hay una que parece beber sus palabras. Ha oído en lo más íntimo de su corazón una voz que le dice: "Ese es el que yo te envío". Por su parte, el padre Claudio, mientras habla delante de la reja, ha localizado espontáneamente entre su numeroso auditorio una hermana que sigue con particular atención sus palabras.

A la salida, cuando la Madre de Saumaise viene a darle las gracias, le pregunta: -"¿Quién es esa religiosa tan joven y tan modesta que estaba en tal sitio?". -"Es la hermana Margarita María de Alacoque". -"Pues sepa, Madre, que es un alma escogida". Y se marchó.

Tal fue el primer encuentro, misterioso encuentro, de la hermana Margarita María Alacoque y del padre Claudio la Colombière.

[Nota: abajo os dejo el calendario de la visita de las reliquias de Santa Margarita a España.]

Canción: Eres mi Dios
Autora: Paulina Rojas
Intérpretes: Paulina Rojas y Kiki Troia
https://youtu.be/30BWPjKqJsk


Convento de la Visitación en Paray-le-Monial (Francia)


Calendario de la visita de las reliquias de Santa Margarita María en España

22 octubre 2018

Rezar el rosario...rezado

Hola a todos, queridos lectores del blog. Comenzamos este nuevo curso como lo acabamos, de la mano de la Virgen María.

Como sabéis, el Papa nos ha invitado a rezar en este mes de octubre, mes del rosario, de forma especial todos los días esta preciosa y letánica oración mariana, incluyendo dos oraciones para la protección de la Iglesia en estos convulsos tiempos (podéis ver esta invitación aquí: Comunicado 29.09.2018)

El rosario es una oración querida por María, así lo ha dicho Ella en distintas apariciones aprobadas. Y si a la Madre le gusta... ¿cómo no complacer su deseo? Además, bien sabemos que cuando María nos pide algo es realmente lo mejor para nosotros. Como el "haced lo que Él os diga" (Juan 2,5): ¿acaso hay algo mejor que cumplir la voluntad de Dios, cuyo objeto es nuestra santificación y felicidad?

Pero tengo que reconocer que muchas veces me da pena el modo en el que lo rezamos. Cuántas veces olvidamos que nos estamos dirigiendo a una persona VIVA, que nos ama, que nos cuida, que ejerce su maternidad divina formando en nosotros a Jesucristo:

"San Agustín llama a María molde viviente de Dios. Y, en efecto, lo es. Quiero decir que sólo en Ella se formó Dios como hombre perfecto, sin faltarle rasgo alguno de la divinidad, y que sólo en Ella se transforma el hombre perfectamente en Dios por la gracia de Jesucristo, en cuanto lo permite la naturaleza humana. (...)
María es el molde maravilloso de Dios, hecho por el Espíritu Santo para formar a la perfección a un HombreDios por la encarnación y para hacer al hombre partícipe de la naturaleza divina, mediante la gracia. María es el molde en el cual no falta ni un solo rasgo de la divinidad. Quien se arroje en él y se deje moldear, recibirá todos los rasgos de Jesucristo, verdadero Dios." 

La primera que entona el mea culpa soy yo: cuántas veces, al rezarlo, me despisto. Pierdo la atención en otras tontunas y se me pasa el misterio sin realmente haberlo meditado.

Pero algo que realmente me duele, y que he sentido que a la Madre también le duele en distintas ocasiones, es cuando lo rezamos tan rápido que nos comemos unos a otros en las frases. ¿Por qué tenemos prisa? ¿Por qué nos olvidamos que estamos rezando, hablando con María, y que Ella nos está escuchando y nos responde derramando abundantes Gracias en nuestra vida? O a veces ocurre lo contrario: lo rezamos tan, tan lento, que tampoco es real el diálogo con la Madre. 

Unámonos a María en esta oración. Recemos con el corazón esta oración. Meditemos en profundidad, de su mano, los misterios de la vida de Jesús. Dejémonos conducir por Ella como le condujo a Él, bien agarrados de su mano. Entreguemos a la Madre toda nuestra vida, todo lo que llevamos en el corazón y en la mente, todas nuestras certezas y dudas, todas nuestras inseguridades y gozos, todo nuestro pecado y nuestros anhelos de santidad... Y entreguemos también la vida de nuestra Iglesia con el Papa Francisco al frente. Ella, a cambio, en el molde de su seno, por medio del Espíritu Santo, formará en nosotros a otro Cristo. 


Canción: Hazme como Tú
Intérprete: Lucy Hilario




22 julio 2018

Pequeñas ideas para la oración (6ª y última parte)

Y María dijo al ángel: "Hágase en mí según tu palabra". Y el ángel se fue (cfr. Lucas 1, 38)

Se fue, porque no había nada más que decir. Se fue porque ahora era el turno del Espíritu Santo y el mensajero había terminado su misión. Se fue porque pocas cosas complacen tanto a Dios como un alma que SE ABANDONA TOTALMENTE A SU VOLUNTAD.

Para esto hemos nacido. Para esto estamos en este mundo. No hay gloria más grande para nuestra vida que ser totalmente de Dios y cumplir siempre y en todo su voluntad, como María.

María, la humilde sierva. María, la humilde esclava. María, la discípula predilecta. María, la más dichosa porque su corazón es limpio. María, la Madre y Maestra que nos enseña a cumplir siempre y en todo la voluntad de Dios para llegar algún día a compartir la dicha eterna a su lado (cfr. Mateo 7, 21). María, la que nos enseña a ser madre, padre, hermana, hermano de Cristo (cfr. Mateo 12, 50)

María te dice: ora, querido hijo. Ama, querida hija. Pon tus ojos en mi Hijo y no apartes jamás tu mirada de Él. Déjate hacer por Él, déjate amar por Él. Déjate perdonar y restaurar por su Misericordia. Déjate llevar de su mano a esa vida nueva por la que todo tu ser anhela y suspira.

Y después María... calla... María, Madre del silencio orante, que nos enseña a hacer silencio y descansar en el Corazón Amante de su Hijo, abandonándonos totalmente a su amorosa y santa voluntad. Nos ha enseñado cómo Ella amó hasta el fin y se entregó hasta el fin a Dios.

Es tiempo de caminar. Ella te ha puesto en el camino recto. Ahora... camina.


Canción: Hasta la locura
Autor: Pablo Martínez
https://youtu.be/8Tm744_jKZw




14 julio 2018

Pequeñas ideas para la oración (5ª parte)

Hoy la Virgen María nos invita a HACER ORACIÓN CON LA PALABRA DE DIOS.

Cada día la Iglesia, como Madre sabia, nos ofrece una lectura continuada de la Escritura, a través de la primera lectura, el salmo y el Evangelio. Y los Domingos, además, contamos con una segunda lectura.

Podemos orar con estos textos que a diario nos ofrece la Iglesia. Y también podemos, sencillamente, coger los distintos libros de la Biblia y orar con ellos.

Es precioso adentrarse en las historias de nuestros hermanos mayores en la fe (cfr. Juan Pablo II, visita a la sinagoga de Roma del 13/04/1986) recogidos en lo que conocemos como Antiguo Testamento o en las peripecias de los primeros cristianos (el libro de los Hechos, las Cartas...) en el Nuevo.

Y cómo no, sumergirnos en la plenitud de la Revelación del mismo Dios hecho Hombre y la vida que nos regala, su misma Vida, en el Evangelio.

La Biblia es la historia de amor entre Dios y los seres humanos (cfr. Benedicto XVI, Deus caritas est, 9 y 17), en la que podemos reconocer el paso de Dios por nuestra propia historia. "Nosotros no buscamos a tientas ni necesitamos esperar que Dios nos dirija la palabra, porque realmente Dios ha hablado, ya no es el gran desconocido sino que se ha mostrado. Acojamos el sublime tesoro de la Palabra revelada" (Papa Francisco, Evangelii Gaudium, 175)

Y como dice San Jerónimo, experto en las Escrituras, patrono de las ciencias bíblicas y doctor de la Iglesia, "si, como dice el apóstol Pablo, Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios, y el que no conoce las Escrituras no conoce el poder de Dios ni su sabiduría, de ahí se sigue que ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo" (comentario de San Jerónimo sobre el libro del profeta Isaías, 1.2)

Tengamos sed de conocer más y más a Cristo. ¿Acaso el Amado no anhela ser conocido plenamente por el amante y el amante conocer plenamente a su Amado?


Canción: Vívela
Autor: Martín Valverde
https://youtu.be/joAtmWZRUNI



09 julio 2018

Pequeñas ideas para la oración (4ª parte)

Hemos recorrido un precioso camino junto con María para aprender de su mano cómo estar con Jesús. Nos ha enseñado a sonreírle y contemplar cómo nos sonríe. A mirarle y dejarnos atrapar por su mirada. Le hemos dicho que le queremos y hemos procurado consolar su Corazón por todos aquellos que no le consuelan ni le aman...

Hoy la Madre, nuestra Maestra, nos enseña un pasito más, el pasito de la gratuidad: PON TODO TU CORAZÓN Y TODO TU AFECTO EN DIOS, y conviértelo en una humilde ALABANZA extasiada ante su Belleza, su Bondad, su Verdad.

La alabanza brota de un corazón enamorado y fascinado ante lo que Dios es en sí mismo.

De la mano de María, aprendemos a alabar a Dios por ser Dios: te alabo, Señor, por estos instantes de oración en los que siento mi alma descansar en tu Amor y en tu fidelidad. Te alabo y te doy gracias, Señor, porque me regalas descansar en el saber que todo está en tus manos santas, amorosas, sabias y poderosas. Que todos nosotros y todo lo que ocurre está marcado con el precioso sello de tu Providencia. Sólo así descansa mi alma. Sólo así descansa mi mente. Sólo así descansa mi corazón.

Te alabo y te bendigo, Señor, porque hasta esto es obra tuya. Míos son los agobios, el mirarme al ombligo, el pensar sólo en mí misma, los rencores, los juicios... los y los y los... Pero tú no me retiras tu favor ni desmientes tu fidelidad.

Porque Tú eres Santo... Tú eres Bueno... Tú eres Glorioso... Tú eres Hermoso... Tú eres Bondad... Tú eres Sabiduría.. Tú eres Providencia... Tú eres Simpatía... Tú eres Ternura... Tú eres Dulzura... Tú eres Consuelo... Tú eres Esperanza...

Al final es eso, sólo eso: Tú.

Tú eres...y eso BASTA...


Canción: Santo
Autor: Athenas Vénica
https://youtu.be/gkQH4XhaD0o



03 julio 2018

Pequeñas ideas para la oración (3ª parte)

Ya llevamos unos días sonriendo a Jesús y dejando que nos envuelva en su sonrisa; y mirando a Jesús y dejándonos mirar por Él.

En ello estaba, gozándome, cuando María me susurró: "Dile que le quieres. A Jesús. DILE QUE LE QUIERES".

Cuántas veces acudimos a la oración con el corazón cargado. Y eso es maravilloso, porque no hay mejor lugar que su Divino Corazón para descansar el nuestro.

Pero acuérdate de que el Corazón de Jesús es un Corazón de hombre. Le encanta que le compartas tus cosas y te desahogues con Él. Pero si después queda ahí todo... le duele. El Corazón de Cristo es profundamente sensible para el amor...

Dile a Jesús que le quieres. Dale las gracias, sí. Pero sobre todo dile que le quieres. Porque el Corazón de Cristo desborda de Amor por ti y desea profundamente ser correspondido a ese Amor por ti.

Santa Teresita del Niño Jesús lo dice con palabras aún más bellas: "He aquí todo aquello que Jesús espera de nosotros: no tiene necesidad de nuestras obras, sino sólo de nuestro amor. Tenía sed, pero diciendo: Dame de beber, el Creador del universo pedía amor a su criatura. Tenía sed de amor."

Y el mismo Corazón de Jesús compartió su dolor con Santa Margarita de Alacoque: "He aquí este Corazón, que ha amado tanto a los hombres, que no se ha reservado nada hasta agotarse y consumirse para demostrarles su Amor, y en respuesta no recibo de la mayor parte sino ingratitud, ya por sus irreverencias y sacrilegios, ya por su frialdad y desprecio con que me tratan en este Sacramento de Amor (...) Al menos tú ámame."

Dile que le amas. Consuela su Divino Corazón herido de Amor y que tan pocos corazones corresponden a ese Amor. Que Jesús de verdad pueda encontrar consoladores... (cfr. Salmo 69, 21)

Al menos tú ámale...


Canción: Nadie te ama como Yo
Autor: Martín Valverde
https://youtu.be/EmsjHnEBrc0



27 junio 2018

Pequeñas ideas para la oración (2ª parte)

En la anterior entrada nos quedamos mirando y sonriendo a Jesús, y dejándonos envolver por su sonrisa.

Otra cosilla que me enseñó la Madre es a PERMANECER con la mirada EN LA MIRADA DE JESÚS. No rehuirla.

Nos cuesta mucho dejarnos mirar a los ojos, ¿verdad? Nos sentimos a veces incómodos y apartamos la mirada. Por tantos motivos... Puede que no queramos que vean lo que llevamos en lo más profundo. O puede que tengamos miedo de lo que podamos ver en la mirada de los otros...

Pero, en mi experiencia, no hay nada como dejar que otro que te quiere te mire y te sostenga la mirada. Es una experiencia preciosa de sentirse profundamente amados.

María me enseñó a dejar que su Hijo penetre con su mirada totalmente mi ser. Dejar que se pose en mi corazón, en mi mente, en mi historia. Dejar que sus ojos recorran con Misericordia todo lo que llevo conmigo, desde mi rostro y mi cuerpo, a mis alegrías, mis preocupaciones, mis sueños...

Dejar que pose su mirada cálida en todo ello y me enseñe a mirarlo como Él lo mira. Con confianza, con esperanza, con ternura, con alegría...

Dejar que me dé una nueva mirada sobre mi vida, sobre los que van conmigo en ella, sobre aquellos con los que me encuentre, sobre la humanidad y la Creación entera...

Dejémonos mirar por Jesús. ¿Qué tenemos que perder? Nada. ¿Qué tenemos que ganar? TODO.


Canción: Mírame otra vez, Jesús
Autor: Javier Reyes M.
https://youtu.be/3txjcMNGz2Q