Una de las antífonas que rezamos en las vísperas del Domingo de Resurrección, y durante toda la Octava de Pascua, dice: "Venid a ver el sitio donde yacía el Señor".
De vez en cuando es bueno recordar este lugar y, con ello, al mismo tiempo volver atrás en nuestra vida.
El sitio donde yacía el Señor es el lugar de los muertos, allí donde Cristo bajó para sepultar nuestro pecado y nuestras "muertes", y darnos en su lugar una nueva vida, bella, hermosa, santa, resucitada.
Hacer memoria de nuestra historia nos ayuda a recordar de dónde nos ha rescatado el Señor. Y volver a escuchar de sus labios, como la pecadora perdonada, "vete y no peques más" (Juan 8, 11)
Nos ayuda a vivir con un corazón agradecido, humilde, que se sabe rescatado, que se sabe mendigo de la Misericordia de Dios que se dona sin medida. Y nos ayuda a vivir con una actitud de súplica constante, para recibir la Gracia del Espíritu Santo que nos lance a vivir en esa vida nueva que ya ha sido dada, pero en la que tantas veces olvidamos vivir, superados por nuestro pecado y por los afanes de la vida.
La Gracia está dada... ¡vivamos! ¡No volvamos a nuestras muertes!
Y la Iglesia, como madre y maestra, nos recuerda las herramientas que Dios nos da para ayudarnos en este camino, como los sacramentos (sobre todo la Eucaristía), la vida comunitaria y el acompañamiento (donde los hermanos nos lanzan a seguir las huellas de Cristo), la formación, la lectura espiritual, la oración...
Uno de las maneras de orar es con la Liturgia de las Horas, a la cual pertenece la oración de Vísperas a la que me refería antes. La Liturgia de las Horas es rezar con la misma oración de Jesús. Él, como buen judío, recitaba los salmos varias veces al día.
A mí me ayuda mucho orar con ella, pues siento que me uno a los mismos sentimientos que Jesús tendría al orar con los salmos. Además, es una ayuda en medio de tanta actividad como siempre tenemos: me centra en ofrecer y dar gracias por el día que comienza (con Laudes), profundizar en la Palabra y en nuestra fe (con el Oficio de Lecturas), volver a poner al Señor en el centro de mi día y de mi trabajo de la tarde (con las Vísperas) y dejar por la noche en sus manos misericordiosas todo lo vivido (en Completas)
"Venid a ver el sitio...", pero no nos quedemos ahí. Vivamos, ¡vivamos!, en la Vida que ya nos ha sido dada. ¡Dejémonos inundar por esta vida que se hace nueva con la fuerza del Amor!
Canción: Resurrección
Autor: Nico Montero
https://youtu.be/d7luBgJweno
Si quieres saber más sobre qué es la Liturgia de las Horas y lanzarte a orar con ella, te comparto algunos links que pueden ser de tu interés:
¿Qué es la Liturgia de las Horas? ¿Cuál es su finalidad? ¿Cómo orar con Laudes y Vísperas?
Para orar con la Liturgia de las Horas
IbreviaryWeb Pro Terra Sancta
05 abril 2018
03 abril 2018
La Gracia está dada, ¡vive!
¡CRISTO HA RESUCITADO!
¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO! ¡ALELUYA!
¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN A TODOS!
Dice la Secuencia de Pascua que se recita en la Misa del Domingo de Resurrección y durante toda la Octava de Pascua: "Venid a Galilea, allí el Señor aguarda. Allí veréis los suyos la Gloria de la Pascua".
Esta semana muchos hemos vuelto a nuestra "Galilea", a esa vida cotidiana donde el Señor nos espera. Y, en ella, veremos la Gloria del Señor, la misma vida de Cristo resucitada en nosotros.
Atrás quedó el hombre viejo, sepultado con Cristo. No volvamos a nuestras "muertes", ¡vivamos la vida nueva resucitada y santa que ya nos ha sido dada con su Resurrección!
La Gracia está dada, ¡vive! Amén+
Canción: Sólo quiero decir que te quiero
Grupo: La Voz del Desierto
https://youtu.be/ZW842Aup6u4
10 marzo 2018
¿Estáis dispuestos...?
En uno de los coles donde trabajo suelen colocar por las paredes mensajes de todo tipo. El otro día me encontré con este que hoy os comparto. Me ha parecido muy acorde con lo que estamos viviendo en este tiempo de Cuaresma.
Sé que el reflexionar sobre el camino que vamos recorriendo y aprender de lo vivido es necesario en todo momento de nuestra vida. Pero debo reconocer que a veces esta vida me come y casi no tengo tiempo para hacerlo en profundidad.
Así que la Cuaresma es un tiempo precioso y muy valioso para mí, pues me ayuda a ser consciente de que debo parar y mirar el sendero recorrido. Según pasan estas semanas, mirar a Cristo crucificado por mi pecado me hace ser más consciente de él y de la necesidad que tengo de cambio. Y en este revisar mi vida y las consecuencias que el pecado ha tenido en Cristo, muchas veces caigo en la tentación de la lamentación y la culpa por el pasado.
Como siempre les digo a mis alumnos, no podemos juzgar el pasado con la luz que tenemos en el presente, y este cartel en el colegio me ayudó a recordarlo: "nada es un error, todo es aprendizaje"... siempre y cuando le demos "la vuelta a la tortilla" y aprovechemos la oportunidad que Dios nos da de recomenzar siempre de nuevo.
Dentro de nada viviremos la Pascua: Cristo tomará tooodo nuestro pecado, lo clavará en la Cruz y nos dará, a cambio, una vida nueva y resucitada. Yo no sé vosotros, pero yo... ¡qué ganas tengo! Como el aire queda limpio y fresco tras la lluvia, así nuestra alma quedará regada con la Sangre de Cristo y preparada para dar los frutos de la vida nueva en Él.
El Señor nos conoce mejor que nadie, ¡porque nos ha creado! ¡Él sabe bien lo que necesitamos! ¿Estáis dispuestos a esta vida nueva y preciosa que Cristo nos quiere dar? ¿Quién dice síííí?
Canción: Yo te necesito
Intérprete: Lucy Hilario
https://youtu.be/C1bGixkR3oo
Sé que el reflexionar sobre el camino que vamos recorriendo y aprender de lo vivido es necesario en todo momento de nuestra vida. Pero debo reconocer que a veces esta vida me come y casi no tengo tiempo para hacerlo en profundidad.
Así que la Cuaresma es un tiempo precioso y muy valioso para mí, pues me ayuda a ser consciente de que debo parar y mirar el sendero recorrido. Según pasan estas semanas, mirar a Cristo crucificado por mi pecado me hace ser más consciente de él y de la necesidad que tengo de cambio. Y en este revisar mi vida y las consecuencias que el pecado ha tenido en Cristo, muchas veces caigo en la tentación de la lamentación y la culpa por el pasado.
Como siempre les digo a mis alumnos, no podemos juzgar el pasado con la luz que tenemos en el presente, y este cartel en el colegio me ayudó a recordarlo: "nada es un error, todo es aprendizaje"... siempre y cuando le demos "la vuelta a la tortilla" y aprovechemos la oportunidad que Dios nos da de recomenzar siempre de nuevo.
Dentro de nada viviremos la Pascua: Cristo tomará tooodo nuestro pecado, lo clavará en la Cruz y nos dará, a cambio, una vida nueva y resucitada. Yo no sé vosotros, pero yo... ¡qué ganas tengo! Como el aire queda limpio y fresco tras la lluvia, así nuestra alma quedará regada con la Sangre de Cristo y preparada para dar los frutos de la vida nueva en Él.
El Señor nos conoce mejor que nadie, ¡porque nos ha creado! ¡Él sabe bien lo que necesitamos! ¿Estáis dispuestos a esta vida nueva y preciosa que Cristo nos quiere dar? ¿Quién dice síííí?
Canción: Yo te necesito
Intérprete: Lucy Hilario
https://youtu.be/C1bGixkR3oo
27 febrero 2018
Que en cada latido Él sólo oiga...
El otro día fui a celebrar la Misa en una iglesia en la que nunca había estado. Frente al lugar donde nos sentamos la cara bondadosa de una imagen, muy pequeña, de la Virgen María nos sonreía. En sus brazos, el Niño Jesús, también sonriente.
Al tener la imagen justo delante, me resultaba fácil posar los ojos en ella durante las lecturas. Y me fijé que el Niño Jesús tenía el cuerpo totalmente girado hacia afuera, un brazo agarrado a María y otro en actitud de apertura hacia quien estuviera frente a Él.
Parecía que el Niño quería dejarse coger por aquel que se le acercara. Y así me lo imaginé: cogiéndole en mis brazos y Él, feliz, acurrucando su suave cabeza sobre mi corazón.
Debo reconocer que en estas ensoñaciones se me iba pasando la Misa y llegó el momento de comulgar. Me puse en la fila y sentí fuertemente la cabeza del Niño Jesús sobre mi corazón. En verdad había querido ser cogido y acurrucado entre mis brazos.
Comulgué y comprendí que, por fin, Él estaba donde anhelaba estar: en lo más íntimo de lo más íntimo de mi ser (cfr. San Agustín). Y deseé, con toda mi alma, que los oídos de Jesús sólo pudieran escuchar en mi corazón latidos de amor por Él. Que no hubiera otra cosa: ni latidos de egoísmo, juicios, perezas, envidias... sólo amor. En cada latido. Sólo amor.
La Cuaresma va avanzando. Es un tiempo precioso para parar y tomar conciencia de lo que Jesús anhela vivir en nosotros y con nosotros. De, un poquito más que antes, dejarnos hacer por Él y por su infinito y fiel Amor.
Sí, es tiempo de conversión... de que cada latido de nuestro corazón lata de amor por Jesús.
Canción: Yo te amo
Autora: Celinés
https://youtu.be/mQ0OUBWelMg
Al tener la imagen justo delante, me resultaba fácil posar los ojos en ella durante las lecturas. Y me fijé que el Niño Jesús tenía el cuerpo totalmente girado hacia afuera, un brazo agarrado a María y otro en actitud de apertura hacia quien estuviera frente a Él.
Parecía que el Niño quería dejarse coger por aquel que se le acercara. Y así me lo imaginé: cogiéndole en mis brazos y Él, feliz, acurrucando su suave cabeza sobre mi corazón.
Debo reconocer que en estas ensoñaciones se me iba pasando la Misa y llegó el momento de comulgar. Me puse en la fila y sentí fuertemente la cabeza del Niño Jesús sobre mi corazón. En verdad había querido ser cogido y acurrucado entre mis brazos.
Comulgué y comprendí que, por fin, Él estaba donde anhelaba estar: en lo más íntimo de lo más íntimo de mi ser (cfr. San Agustín). Y deseé, con toda mi alma, que los oídos de Jesús sólo pudieran escuchar en mi corazón latidos de amor por Él. Que no hubiera otra cosa: ni latidos de egoísmo, juicios, perezas, envidias... sólo amor. En cada latido. Sólo amor.
La Cuaresma va avanzando. Es un tiempo precioso para parar y tomar conciencia de lo que Jesús anhela vivir en nosotros y con nosotros. De, un poquito más que antes, dejarnos hacer por Él y por su infinito y fiel Amor.
Sí, es tiempo de conversión... de que cada latido de nuestro corazón lata de amor por Jesús.
Es tiempo de dejarse hacer. ¿Te dejas hacer? ¿Late tu corazón de amor por tu Dios?
Canción: Yo te amo
Autora: Celinés
https://youtu.be/mQ0OUBWelMg
22 febrero 2018
¡Tú eres Pedro!
Hoy celebramos en la Iglesia la Cátedra de San Pedro.
Cuanto más conozco la Iglesia y más conozco al Papa, más consciente soy de sus flaquezas "humanas", pero también más me "enamoro" de ambos. Muchas veces me encuentro asombrada ante el Señor y dándole gracias por la belleza de nuestra fe y de nuestra Iglesia, por el regalo de nuestro Papa Francisco.
Hoy es uno de estos días preciosos llenos de belleza contemplada. ¡Es algo tan grande que Jesucristo pusiera sobre unos hombros tan frágiles como los de Pedro el timón de su Iglesia! ¡Es tan bello que, a través de la sucesión apostólica, el ministerio petrino llegue hasta nuestros días con la certeza de la misma fragilidad humana pero plenamente sostenida e iluminada por el poder del Espíritu Santo!
Sí, tú eres Pedro. ¡Tú eres Pedro!
Y hoy me congratulo y exulto de gozo por el regalo de tu vida entregada en obediencia a nuestro Señor.
Me sé unida a esta Madre Iglesia a través de tu guía certera, de mi fe confirmada, de tu ejemplo de cómo vivir en verdad una vida cristiana llena de amor en lo sencillo y cotidiano de cada día.
Hoy rezamos por ti, querido Papa Francisco. Invocamos con humildad al Espíritu Santo para que se siga derramando sobre tu persona y sobre tu ministerio: para que te sostenga con el don de fortaleza en la fragilidad de tus fuerzas físicas y ante las dificultades de tu día a día; te ilumine con los dones de sabiduría, inteligencia, consejo y ciencia en favor de su pueblo; y, a través de tu ejemplo, sigamos aprendiendo lo que es vivir humildemente bajo los dones de piedad y temor de Dios.
Y te damos gracias, ¡siempre gracias!, por tu oración por nosotros y por toda la humanidad, por tus horas ante el sagrario por nosotros. Por no reservarte nada y vivir sólo por Cristo y para Cristo, en nosotros, tus pequeños hermanos.
Canción: Tú eres Pedro
Autor: Alejandro Mejía Peredo
https://youtu.be/-IFV8JP6qDI
Cuanto más conozco la Iglesia y más conozco al Papa, más consciente soy de sus flaquezas "humanas", pero también más me "enamoro" de ambos. Muchas veces me encuentro asombrada ante el Señor y dándole gracias por la belleza de nuestra fe y de nuestra Iglesia, por el regalo de nuestro Papa Francisco.
Hoy es uno de estos días preciosos llenos de belleza contemplada. ¡Es algo tan grande que Jesucristo pusiera sobre unos hombros tan frágiles como los de Pedro el timón de su Iglesia! ¡Es tan bello que, a través de la sucesión apostólica, el ministerio petrino llegue hasta nuestros días con la certeza de la misma fragilidad humana pero plenamente sostenida e iluminada por el poder del Espíritu Santo!
Sí, tú eres Pedro. ¡Tú eres Pedro!
Y hoy me congratulo y exulto de gozo por el regalo de tu vida entregada en obediencia a nuestro Señor.
Me sé unida a esta Madre Iglesia a través de tu guía certera, de mi fe confirmada, de tu ejemplo de cómo vivir en verdad una vida cristiana llena de amor en lo sencillo y cotidiano de cada día.
Hoy rezamos por ti, querido Papa Francisco. Invocamos con humildad al Espíritu Santo para que se siga derramando sobre tu persona y sobre tu ministerio: para que te sostenga con el don de fortaleza en la fragilidad de tus fuerzas físicas y ante las dificultades de tu día a día; te ilumine con los dones de sabiduría, inteligencia, consejo y ciencia en favor de su pueblo; y, a través de tu ejemplo, sigamos aprendiendo lo que es vivir humildemente bajo los dones de piedad y temor de Dios.
Y te damos gracias, ¡siempre gracias!, por tu oración por nosotros y por toda la humanidad, por tus horas ante el sagrario por nosotros. Por no reservarte nada y vivir sólo por Cristo y para Cristo, en nosotros, tus pequeños hermanos.
"¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará." (cfr. Mateo 16, 13-19)
Sí, ¡dichoso tú, Francisco, porque eres la piedra
sobre la que Cristo sigue edificando su Iglesia!
Canción: Tú eres Pedro
Autor: Alejandro Mejía Peredo
https://youtu.be/-IFV8JP6qDI
31 octubre 2017
Somos linaje escogido
Estos días llegan muchos mensajes relacionados con halloween (sí, lo pongo a propósito en minúscula): su origen, por qué no hay que celebrarlo, el verdadero significado...
Sin embargo, debo reconocer que algunos de ellos no me han terminado de convencer porque creo que se explayan demasiado en un montón de explicaciones. Cierto que hay casos en los que hay que darlas. Ya decía San Pedro que teníamos que estar "siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza" (1 Pedro 3, 15). Y, como profesora de Religión, sobre eso voy aprendiendo poco a poco.
Pero este año, al comenzar a recibir esos mensajes, me vino al corazón la Palabra de Dios: "eres linaje elegido". Ni siquiera recordaba la cita, pero tenía esa frase una y otra vez en el corazón estos días atrás.
Creo que es una invitación del Señor a vivir de otra manera estas fiestas paganas, a no dejar que sean el centro ni siquiera los mensajes en su contra; sino volver a poner en el centro de mi vida y corazón lo ÚNICO que es realmente "lo más importante" (cfr. Lucas 10, 42), como Jesús invitó a María en Betania.
Y eso es lo que yo hoy escojo: celebro que "soy linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que nos ha llamado de las tinieblas a su admirable luz" (cfr. 1 Pedro 2, 9)
Sin embargo, debo reconocer que algunos de ellos no me han terminado de convencer porque creo que se explayan demasiado en un montón de explicaciones. Cierto que hay casos en los que hay que darlas. Ya decía San Pedro que teníamos que estar "siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza" (1 Pedro 3, 15). Y, como profesora de Religión, sobre eso voy aprendiendo poco a poco.
Pero este año, al comenzar a recibir esos mensajes, me vino al corazón la Palabra de Dios: "eres linaje elegido". Ni siquiera recordaba la cita, pero tenía esa frase una y otra vez en el corazón estos días atrás.
Creo que es una invitación del Señor a vivir de otra manera estas fiestas paganas, a no dejar que sean el centro ni siquiera los mensajes en su contra; sino volver a poner en el centro de mi vida y corazón lo ÚNICO que es realmente "lo más importante" (cfr. Lucas 10, 42), como Jesús invitó a María en Betania.
Y eso es lo que yo hoy escojo: celebro que "soy linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que nos ha llamado de las tinieblas a su admirable luz" (cfr. 1 Pedro 2, 9)
¡¡Viva la solemnidad de Todos los Santos!!
12 octubre 2017
La fe de María
Hay días en los que el Señor se hace presente en mi corazón a través de una canción. Bueno, la verdad es que suele ser muy a menudo. La música es uno de los medios que Dios suele utilizar para llevarme a un encuentro con Él.
Esta mañana, al instante de despertarme, me ha venido al corazón la canción de Son By Four "La fe de María". Como a veces me pasa a esas horas, ni siquiera recordaba qué día era. Pero, al pensar en la canción, al instante he caído en la cuenta de que celebrábamos en España a la Virgen del Pilar.
Hoy es día de María. Es día de la Virgen. Y, como dice la canción, "¿qué hubiese pasado si Ella hubiese dicho que no?".
Si María hubiese dicho que no al anuncio del Ángel Gabriel... Si hubiera dicho que no a acogernos como hijos a los pies de la cruz, mientras su Hijo Amado daba la vida por nosotros, a quienes nos entregaba a su corazón... Si hubiera dicho que no a la voluntad del Padre de hacerse presente tantas veces, desde su Asunción al Cielo, en nuestro pequeño mundo humano, trayéndonos su mensaje y tantos milagros, como en Calanda, Guadalupe, Lourdes, Fátima... y tantos otros...
María fue valiente. Cuando se le apareció el Ángel y después, toda su vida. Tuvo la fortaleza y la valentía de decirle sí al Señor; un sí en lo cotidiano, en lo humilde y sencillo, pero con proyección de eternidad, totalmente confiada en su Amor y su providencia.
¿Qué hubiese pasado si María hubiera dicho que no? ¿Qué pasará si tú y yo le decimos que no al Señor? ¿Acaso Él podrá hacer la obra para la cual hemos nacido? ¿Acaso no son nuestras manos y pies los que Dios necesita para hacerse presente y seguir llevando su Palabra, su Misericordia y su Amor? ¿Acaso no es nuestro sí cotidiano, en lo humilde y sencillo de cada día, de lo que Él necesita valerse para seguir haciendo milagros en nuestra tierra tan necesitada de proyección de eternidad?
Viendo los frutos en María y los santos... ¿acaso no tendremos la valentía de decirle sí al Señor? Vale la pena, vale la vida. Hágase.
Canción: La fe de María, interpretada por Ítala Rodríguez)
https://www.youtube.com/watch?v=RBQJeG84nbo
Esta mañana, al instante de despertarme, me ha venido al corazón la canción de Son By Four "La fe de María". Como a veces me pasa a esas horas, ni siquiera recordaba qué día era. Pero, al pensar en la canción, al instante he caído en la cuenta de que celebrábamos en España a la Virgen del Pilar.
Hoy es día de María. Es día de la Virgen. Y, como dice la canción, "¿qué hubiese pasado si Ella hubiese dicho que no?".
Si María hubiese dicho que no al anuncio del Ángel Gabriel... Si hubiera dicho que no a acogernos como hijos a los pies de la cruz, mientras su Hijo Amado daba la vida por nosotros, a quienes nos entregaba a su corazón... Si hubiera dicho que no a la voluntad del Padre de hacerse presente tantas veces, desde su Asunción al Cielo, en nuestro pequeño mundo humano, trayéndonos su mensaje y tantos milagros, como en Calanda, Guadalupe, Lourdes, Fátima... y tantos otros...
María fue valiente. Cuando se le apareció el Ángel y después, toda su vida. Tuvo la fortaleza y la valentía de decirle sí al Señor; un sí en lo cotidiano, en lo humilde y sencillo, pero con proyección de eternidad, totalmente confiada en su Amor y su providencia.
¿Qué hubiese pasado si María hubiera dicho que no? ¿Qué pasará si tú y yo le decimos que no al Señor? ¿Acaso Él podrá hacer la obra para la cual hemos nacido? ¿Acaso no son nuestras manos y pies los que Dios necesita para hacerse presente y seguir llevando su Palabra, su Misericordia y su Amor? ¿Acaso no es nuestro sí cotidiano, en lo humilde y sencillo de cada día, de lo que Él necesita valerse para seguir haciendo milagros en nuestra tierra tan necesitada de proyección de eternidad?
Viendo los frutos en María y los santos... ¿acaso no tendremos la valentía de decirle sí al Señor? Vale la pena, vale la vida. Hágase.
Canción: La fe de María, interpretada por Ítala Rodríguez)
https://www.youtube.com/watch?v=RBQJeG84nbo
25 septiembre 2017
Escuchar desde el silencio
Hay días en los que el peso del mundo cae sobre el corazón. El sábado pasado fue uno de ellos: tuve la oportunidad de caminar paseando por la noche de Madrid y observando a las personas que había a mi alrededor.
Había mucha gente en la noche madrileña. La mayoría muy arreglados, cenando o tomando algo en las terrazas abiertas o en los restaurantes por los que pasaba. Y yo miraba sus rostros y no veía risas. Ni sonrisas. Incluso crucé la mirada con algunos de esos rostros y sólo vi tristeza y vacío. Y oré por ellos, escuché su dolor desde mi silencio.
Llegué a mi coche, en medio de un descampado, y me encontré rodeada de chicas ejerciendo la prostitución. Más personas por las que orar, más vidas guardadas en lo profundo.
Con esos rostros en mi corazón y preguntando al Señor cómo podía ser luz en medio de tanta oscuridad, encendí la radio y saltó, como siempre, Radio María.
A los pocos minutos comenzó un monje del Monasterio Cisterciense de Santa Mª de las Escalonias (Córdoba) a hacer una oración. Y fue como la voz de Dios que llenaba de bálsamo y consuelo mi corazón. Y me dio la luz que necesitaba, en respuesta a mi plegaria y como invitación a aquellos rostros con los que me había encontrado.
Transcribo parte de esa oración y te invito a escuchar la voz de Dios que hoy es también para ti:
"Levántate y anda. Ven y sígueme. Ven a beber de la fuente de la Misericordia y llegarás a ser consolado. Dios es la meta. La única meta de nuestra vida. No te engañes más: sin Dios no puedes nada. Él es tu vocación. Dios es tu vocación. Jesucristo es tu vocación. La vocación a la vida, la vocación de la esperanza. La vocación a no parar de levantarse después de caer. La vocación de ser luz en este mundo de tinieblas. La vocación de la verdad en medio de tanta confusión.
No te pierdas en el camino o buscando cuál es el camino en esta vida. O si el que has elegido es el correcto. No lo dudes: Dios es tu meta. Dios es tu vocación. Él es el camino. Tu sí es a Él, el que dio la vida por ti en una cruz. Tu sí es a Él, que se hace Carne y Sangre en las manos del sacerdote en el altar, para que lo comamos y que Él nos coma.
¿Por qué tantas dudas, tantos miedos? Confía en Él. Sólo en Él. Él sólo tiene Palabra de vida eterna. Dios da su Gracia a quienes lo buscan de corazón y están dispuestos a dejarse transformar. Lo importante no es la obra, sino la persona. No cuenta tanto lo que uno hace, sino lo que uno es. Nuestro trabajo principal es el de llegar a ser lo que estamos llamados a ser: hombres y mujeres de Dios. Llegar a ser y conseguir la misión del creyente, que es llegar a la unión plena con el Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo en esta búsqueda y en este camino. En esta búsqueda de Dios, equivale a dejarse encontrar, a acoger al Dios que te busca. Cuando alguien se abre a alguien para acogerle, no lo hace para disponer de él, sino para dejarse disponer por él. No para servirse de él, sino para servirle.
Tú que siempre buscas la voluntad de Dios, ¿sabes cuál es?: que sirvas a los hombres para llevarlos a Dios. Hacer lo que dice y hace, como nos ordenó María en la Boda de Caná. "Haced lo que Él os dice, ya no hay vino". Sólo Dios puede renovarlo y cambiarlo todo. Él está vivo y te busca.
Ya lo sabes, querido hermano, no tardes más. Escucha hoy su voz, levántate y anda."
Había mucha gente en la noche madrileña. La mayoría muy arreglados, cenando o tomando algo en las terrazas abiertas o en los restaurantes por los que pasaba. Y yo miraba sus rostros y no veía risas. Ni sonrisas. Incluso crucé la mirada con algunos de esos rostros y sólo vi tristeza y vacío. Y oré por ellos, escuché su dolor desde mi silencio.
Llegué a mi coche, en medio de un descampado, y me encontré rodeada de chicas ejerciendo la prostitución. Más personas por las que orar, más vidas guardadas en lo profundo.
Con esos rostros en mi corazón y preguntando al Señor cómo podía ser luz en medio de tanta oscuridad, encendí la radio y saltó, como siempre, Radio María.
A los pocos minutos comenzó un monje del Monasterio Cisterciense de Santa Mª de las Escalonias (Córdoba) a hacer una oración. Y fue como la voz de Dios que llenaba de bálsamo y consuelo mi corazón. Y me dio la luz que necesitaba, en respuesta a mi plegaria y como invitación a aquellos rostros con los que me había encontrado.
Transcribo parte de esa oración y te invito a escuchar la voz de Dios que hoy es también para ti:
"Levántate y anda. Ven y sígueme. Ven a beber de la fuente de la Misericordia y llegarás a ser consolado. Dios es la meta. La única meta de nuestra vida. No te engañes más: sin Dios no puedes nada. Él es tu vocación. Dios es tu vocación. Jesucristo es tu vocación. La vocación a la vida, la vocación de la esperanza. La vocación a no parar de levantarse después de caer. La vocación de ser luz en este mundo de tinieblas. La vocación de la verdad en medio de tanta confusión.
No te pierdas en el camino o buscando cuál es el camino en esta vida. O si el que has elegido es el correcto. No lo dudes: Dios es tu meta. Dios es tu vocación. Él es el camino. Tu sí es a Él, el que dio la vida por ti en una cruz. Tu sí es a Él, que se hace Carne y Sangre en las manos del sacerdote en el altar, para que lo comamos y que Él nos coma.
¿Por qué tantas dudas, tantos miedos? Confía en Él. Sólo en Él. Él sólo tiene Palabra de vida eterna. Dios da su Gracia a quienes lo buscan de corazón y están dispuestos a dejarse transformar. Lo importante no es la obra, sino la persona. No cuenta tanto lo que uno hace, sino lo que uno es. Nuestro trabajo principal es el de llegar a ser lo que estamos llamados a ser: hombres y mujeres de Dios. Llegar a ser y conseguir la misión del creyente, que es llegar a la unión plena con el Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo en esta búsqueda y en este camino. En esta búsqueda de Dios, equivale a dejarse encontrar, a acoger al Dios que te busca. Cuando alguien se abre a alguien para acogerle, no lo hace para disponer de él, sino para dejarse disponer por él. No para servirse de él, sino para servirle.
Tú que siempre buscas la voluntad de Dios, ¿sabes cuál es?: que sirvas a los hombres para llevarlos a Dios. Hacer lo que dice y hace, como nos ordenó María en la Boda de Caná. "Haced lo que Él os dice, ya no hay vino". Sólo Dios puede renovarlo y cambiarlo todo. Él está vivo y te busca.
Ya lo sabes, querido hermano, no tardes más. Escucha hoy su voz, levántate y anda."
11 septiembre 2017
El hatillo de...
He tenido la oportunidad de colaborar en varias mudanzas, algunas de sacerdotes. Estos días atrás, en una de ellas, he escuchado en varias ocasiones hacer referencia al "hatillo del padre Claret".
San Antonio María Claret guardaba en un pequeño hatillo que siempre llevaba consigo su libro de oración, la Biblia, la ropa indispensable para cambiarse y algún mapa. Y nada más, pues el corazón misionero debe estar libre de ataduras terrenales para volar allí donde el Señor le llame a llevar su Amor y su Palabra.
Reflexionando sobre esto, creo que es una buena enseñanza para todo cristiano. Y, si me apuráis, para todo hombre. Al fin y al cabo, estamos "de paso" por esta tierra y nada de lo que poseemos como bienes materiales nos llevaremos a la otra vida. Y realmente no importa cuántas cosas traslademos de un lugar a otro si el corazón no está enganchado a ellas. Sólo quedará aquello que hayamos sembrado y que se resume, básicamente, en el amor.
Parece que Septiembre ha sido siempre un mes de comienzos. Una vida nueva surge después de los días de descanso y vacaciones, aunque aparentemente las actividades por fuera sean las mismas.
Y yo me preguntaba: ¿cuál es el hatillo que llevo yo para este nuevo comienzo? ¿Sigo arrastrando pesos del pasado? Reconozco que algunas cosas sí son pesos que no vale la pena seguir portando. El corazón debe volar ligero para abrirse a las novedades que el Espíritu Santo quiera traer.
¿Qué tal si dejamos atrás todo aquello que nos estorbe y nos quedamos en el hatillo sólo aquello que nos enriquece y hace crecer como personas y como cristianos? Miro al horizonte y sólo veo luz y belleza. Y, sobre todo, infinitud: la infinitud que nos trae el Señor cuando caminamos con Él y dejamos que nos llene el corazón del gozo de las aventuras nuevas que viviremos de su mano. Con Él, no hay límites. Nuevos lugares, nuevas personas, nuevas experiencias, nuevos aprendizajes... y los amigos y lugares de siempre que nos llenan el corazón con su amor y nos siguen ayudando a crecer, poquito a poquito, pasito a pasito.
Caminemos, ligeros, con los ojos fijos en Aquel que nos lleva siempre más allá de los límites de nuestro horizonte.
San Antonio María Claret guardaba en un pequeño hatillo que siempre llevaba consigo su libro de oración, la Biblia, la ropa indispensable para cambiarse y algún mapa. Y nada más, pues el corazón misionero debe estar libre de ataduras terrenales para volar allí donde el Señor le llame a llevar su Amor y su Palabra.
Reflexionando sobre esto, creo que es una buena enseñanza para todo cristiano. Y, si me apuráis, para todo hombre. Al fin y al cabo, estamos "de paso" por esta tierra y nada de lo que poseemos como bienes materiales nos llevaremos a la otra vida. Y realmente no importa cuántas cosas traslademos de un lugar a otro si el corazón no está enganchado a ellas. Sólo quedará aquello que hayamos sembrado y que se resume, básicamente, en el amor.
Parece que Septiembre ha sido siempre un mes de comienzos. Una vida nueva surge después de los días de descanso y vacaciones, aunque aparentemente las actividades por fuera sean las mismas.
Y yo me preguntaba: ¿cuál es el hatillo que llevo yo para este nuevo comienzo? ¿Sigo arrastrando pesos del pasado? Reconozco que algunas cosas sí son pesos que no vale la pena seguir portando. El corazón debe volar ligero para abrirse a las novedades que el Espíritu Santo quiera traer.
¿Qué tal si dejamos atrás todo aquello que nos estorbe y nos quedamos en el hatillo sólo aquello que nos enriquece y hace crecer como personas y como cristianos? Miro al horizonte y sólo veo luz y belleza. Y, sobre todo, infinitud: la infinitud que nos trae el Señor cuando caminamos con Él y dejamos que nos llene el corazón del gozo de las aventuras nuevas que viviremos de su mano. Con Él, no hay límites. Nuevos lugares, nuevas personas, nuevas experiencias, nuevos aprendizajes... y los amigos y lugares de siempre que nos llenan el corazón con su amor y nos siguen ayudando a crecer, poquito a poquito, pasito a pasito.
Caminemos, ligeros, con los ojos fijos en Aquel que nos lleva siempre más allá de los límites de nuestro horizonte.
15 agosto 2017
Medio Cielo, medio Tierra...
Hoy es un día precioso. Para la Iglesia y para la humanidad entera. Me refiero, claro está, a la celebración de la Asunción de la Virgen al Cielo.
Es decir, hoy celebramos que Jesús, como buen Hijo, se llevó a su Madre con Él para que fuera nuestra Madre por toda la eternidad. Chuli, ¿verdad?
Rezando antes de la Misa he sentido un gozo profundo al pensar en este día cuando fue el primero: cómo sería la llegada de María al Cielo. Y me he imaginado la fiesta tremenda con que la recibirían los Ángeles, con música, cantos y bailes. Y seguro que algún adornillo habría.
Y también he pensado en el rostro de alegría y sorpresa de la Madre al encontrarse a los Patriarcas y a los Profetas. Y su humilde rostro resplandecer de gozo al ver cara a cara a la Trinidad (al fin y al cabo, Ella había tenido experiencia de Dios Trinidad por "separado" y ahora se encontraba de frente al Misterio completo)
Y qué gozo y alegría tan grandes al mirarnos a nosotros desde el Cielo, sabiendo que tenía toda una eternidad para cuidarnos como hijos.
Hoy es un día precioso, sí. Con María ya siento medio cuerpo mío en el Cielo. De algún modo, ya pregustamos en Ella lo que sus hijos gozaremos por siempre. Y, así, con el otro medio cuerpo, esta Tierra nuestra ya es medio Cielo...
Gracias, Señor, por nuestra Madre María+
Es decir, hoy celebramos que Jesús, como buen Hijo, se llevó a su Madre con Él para que fuera nuestra Madre por toda la eternidad. Chuli, ¿verdad?
Rezando antes de la Misa he sentido un gozo profundo al pensar en este día cuando fue el primero: cómo sería la llegada de María al Cielo. Y me he imaginado la fiesta tremenda con que la recibirían los Ángeles, con música, cantos y bailes. Y seguro que algún adornillo habría.
Y también he pensado en el rostro de alegría y sorpresa de la Madre al encontrarse a los Patriarcas y a los Profetas. Y su humilde rostro resplandecer de gozo al ver cara a cara a la Trinidad (al fin y al cabo, Ella había tenido experiencia de Dios Trinidad por "separado" y ahora se encontraba de frente al Misterio completo)
Y qué gozo y alegría tan grandes al mirarnos a nosotros desde el Cielo, sabiendo que tenía toda una eternidad para cuidarnos como hijos.
Hoy es un día precioso, sí. Con María ya siento medio cuerpo mío en el Cielo. De algún modo, ya pregustamos en Ella lo que sus hijos gozaremos por siempre. Y, así, con el otro medio cuerpo, esta Tierra nuestra ya es medio Cielo...
Gracias, Señor, por nuestra Madre María+
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