lunes, 20 de marzo de 2017

TESTIMONIO - El dibujo de mi vida

Hoy tenemos un precioso testimonio de una amiga que prefiere quedar en el anonimato. Su alma bella se ve reflejada en el dibujo que acompaña sus líneas. Dios nos habla de mil maneras, sólo hay que tener los oídos del corazón bien abiertos para reconocerlo.

EL DIBUJO DE MI VIDA

Hace unos años me apunté con una amiga a un curso de pintura en Italia durante las vacaciones de verano.

La idea, al inicio, me pareció descabellada, ya que no tengo ninguna formación en pintura. Pero el hecho de pasar unos días con mi amiga, con la que disfruto mucho, me decidió a apuntarme.

Este curso era para aprender a pintar iconos en una escuela especializada para ello. La particularidad que tiene pintar un icono es que se debe hacer en oración.

Nos apuntamos al primer curso. La técnica que utilizamos era calcar un modelo con un plumín con tinta negra. No resulta fácil, ya que no es posible borrar. Hay que controlar el pulso para que las líneas salgan rectas; la inclinación del plumín, por el trazo, que podía ser más fino o grueso, y tener la vista fija en el modelo para no equivocarse.

Yo dibujaba muy lento, sumida en el silencio, en una concentración total. Y, a través de esos días dibujando, el Señor me hablaba.

Soy una persona que me he preguntado muchas veces por el sentido de mi vida. Cuál es la misión a la que estoy llamada. Por qué no soy capaz de ver claro el plan de Dios en mi vida a largo plazo.

Dibujando me dí cuenta que en el momento presente sólo puedo ver aquella parte del dibujo que estoy trabajando (no el dibujo completo), concentrada en cada línea no soy capaz de ver el conjunto. Entendí que puede haber personas que desde muy temprano puedan ver el dibujo de su vida por entero. Pero, en mi caso, y posiblemente en otros muchos, sólo podemos ver el presente y muy poco del futuro inmediato. Entendí que no era importante saber en mi vida la totalidad de mi misión. Sólo será posible cuando finalice el dibujo.

Por otro lado, en alguna ocasión, tenía un borrón en algún trazo. Y ¡no lo podía borrar!, qué desesperación. Lo único que podía hacer era disimularlo un poco. Me dí cuenta que en nuestra vida cuando causamos una ofensa ya no se puede borrar. El daño causado se puede intentar reparar, pero la huella queda impresa en el dibujo.

Finalmente, al acabar el dibujo, pude ver su belleza, y entendí que el dibujo es más bonito cuánto más se parece al modelo original. Esto es, en la medida que mi vida se ajusta más a la voluntad de Dios para mí, el dibujo de mi vida es más bello, más perfecto.

En definitiva, Dios tiene para cada uno de nosotros un dibujo precioso que quiere que pintemos. Él nos dará el papel, el plumín y la tinta... también el tiempo necesario para hacerlo. Nosotros tenemos que poner lo mejor de nosotros, nuestra confianza, amor y atención para que resulte bonito.

Hoy he buscado la carpeta de los dibujos realizados durante el curso, y yo que soy muy crítica conmigo misma y que sólo me fijaba en el fallo del dibujo, hoy me parecían todos maravillosos. ¿Cómo fui capaz de dibujar aquello tan bonito sin tener ni idea? Sin duda Dios suple todo aquello a donde nosotros no llegamos, y así fue en mi caso. Y lo será en el vuestro, realizando obras prodigiosas en vuestra vida.

Así sea. Un abrazo para todos.

Canción: Si conocieras cómo te amo
Autor: Hmna. Glenda
https://youtu.be/or88T8tU4rY?list=PLIquW9Q_oS0AO0zgv5MK2_C1q_4mSB_Dd




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