domingo, 29 de enero de 2017

Experiencia de fe versus sacramentalidad

Aprovechando la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, acudí a una oración ecuménica.

Tengo que reconocer que confío plenamente en el discernimiento de la Iglesia Católica sobre el camino emprendido y me congratulo al saber que se ha recorrido más en los últimos años que en 500 de historia.

Y también tengo que reconocer que cuanto más conozco de otras iglesias cristianas, más me enamora mi Madre Iglesia y Jesucristo en ella.

En esa oración predicó un pastor de la Reforma y escuché algunas cosas que me revolvieron profundamente. Pero no porque él las dijera, sino por lo que implicaban. Me voy a centrar en una.

El pastor comenzó su charla afirmando categóricamente que los cristianos reformados viven verdaderas experiencias de fe, frente a los católicos cuya relación con Cristo es meramente sacramental. Y me dolió, mucho, escuchar eso.

Lo primero, porque veo que los católicos hacemos esfuerzos por conocer, comprender y acercarnos a los hermanos separados, en su historia y en su realidad, pero no veo que todos los pastores reformados hagan un esfuerzo semejante. Se quedan con los "típicos tópicos" de toda la vida y nos "etiquetan" sin profundizar más allá. Y en este caso, aunque afirmó varias veces que ellos no son proselitistas y los católicos sí, prácticamente toda la charla se basó en las bondades de su iglesia y su buen hacer. Que está fenomenal, de veras, pero yo fui a escuchar sobre la unidad, sobre lo que nos une y no sobre lo que nos separa o sobre lo que se nos juzga.

Lo segundo, porque si bien es cierto que muchos católicos aún viven una relación meramente sacramental con Dios, sin un proceso de conversión y de encuentro con Cristo profundo, no todos somos así. Y la Iglesia que viene (y que ya es presencia real) es más bien lo contrario. Y esto lo vivo en mis carnes y lo veo en las de multitud de personas que me rodean o que conozco. Y es lo que procuramos transmitir en el día a día.

Que aún nos quede (mucho o no, eso se lo dejo al Señor) no lo voy a negar. Pero que estamos en ello, tampoco. Y además, ¡qué porras!, los Sacramentos son una inmensa riqueza, un regalo hermoso de nuestro Dios que alimenta ese encuentro personal con Cristo, esa "experiencia de fe", y que nos configura cada día más con Él. Y me niego a sentirme avergonzada por vivirlos, por gozarlos, por enamorarme del Señor cada día más a través de ellos.

Sigamos orando por la unidad de la Iglesia (cfr. Juan 17, 21)


Canción: Tomad, comed
Intérprete: Hakuna Group Musica
https://youtu.be/xAmrzAu2szY?list=PLIquW9Q_oS0AO0zgv5MK2_C1q_4mSB_Dd




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