martes, 27 de septiembre de 2016

Novena a San Francisco de Asís - Día 3

“San Francisco y la paz
Oración inicial

ORACIÓN ANTE EL CRUCIFIJO DE SAN DAMIÁN [OrSD] 

¡Oh alto y glorioso Dios! 
Ilumina las tinieblas de mi corazón 
y dame fe recta, esperanza cierta, caridad perfecta,
 sentido y conocimiento, Señor, 
para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.

Lectura tomada de los Escritos de san Francisco:

"Como más tarde él mismo atestiguó, había aprendido, por revelación divina, este saludo: «El Señor te dé la paz». Por eso, en toda predicación suya iniciaba sus palabras con el saludo que anuncia de la paz.

Y es de admirar -y no se puede admitir sin reconocer en ello un milagro- que antes de su conversión había tenido un precursor, que para anunciar la paz solía ir con frecuencia por Asís saludando de esta forma: «Paz y bien, paz y bien».

Se creyó firmemente que así como Juan, que anunció a Cristo, desapareció al empezar Cristo a predicar, de igual manera este precursor, cual otro Juan, precedió al bienaventurado Francisco en el anuncio de la paz y no volvió a comparecer cuando éste estuvo ya presente.

Dotado de improviso el varón de Dios del espíritu de los profetas, en cuanto desapareció su heraldo, comenzó a anunciar la paz, a predicar la salvación; y muchos que habían permanecido enemistados con Cristo y alejados del camino de la salvación, se unían en verdadera alianza de paz por sus exhortaciones." (Leyenda de los Tres Compañeros nº 26)

Reflexión

El común de las personas relaciona a San Francisco con la paz, hasta el punto que todos los líderes religiosos se reunieron en Asís el año 1986 para orar por la paz, convocados por el Papa San Juan Pablo II. El espíritu de ese encuentro se ha ido repitiendo en distintos lugares, siendo el último de ellos en la misma ciudad de Asís hace unos días, de la mano del Papa Francisco.

En sí, San Francisco provoca y crea un sentimiento de unión y respeto entre quienes le admiran, sin importar su condición. Por lo tanto, el hermano de Asís es un modelo a seguir para quienes desean ser constructores de paz. El saludo de Francisco “el Señor te dé la paz”, con el cual procuraba iniciar toda predicación y además recomendaba a sus hermanos hacer, ha perdurado en el tiempo consolidándose como el lema particular de toda la familia franciscana, tal como lo anunciaba el precursor por las calles de Asís: ¡Paz y bien!

El deseo de paz que alojaba en el corazón y en la vida de Francisco no es otro que el regalo de Dios al hombre, pues el Señor le reveló que dijese ese saludo (Test.23)

Quien siente la gratuidad de Dios en su vida no hace otra cosa que compartirla. Así, el deseo de paz se recibe como uno de los dones más grandes de Dios: “que el Señor te dé su paz”. En consecuencia, la paz que predica Francisco es la paz que Dios ofrece a todos los hombres.

Canción: Paz, paz, paz
Autor: Juanes
https://www.youtube.com/watch?v=CT3ti7EQmOM

Oración ecuménica y ceremonia conclusiva de la Jornada Mundial para la Paz - 2016.09.20