domingo, 14 de junio de 2015

Vivir en Pascua

Nada más comenzar el tiempo pascual, mi acompañante espiritual me animó a escribir una entrada en el blog sobre la Pascua. Estos meses no he tenido oportunidad para escribir, pero esa idea ha permanecido constante en mi corazón. Y el Señor me ha ido iluminando, en las cosas sencillas de cada día, sobre qué es vivir en Pascua.

Una imagen es esa madre que sube al autobús, con su bebé recién nacido enganchado a ella por medio de un chal, dejándola libre las manos. San Ireneo llama alegóricamente al Hijo y al Espíritu Santo las "manos" de Dios Padre. Para mí vivir en Pascua es ser como ese bebé, que duerme confiado y tranquilo en el regazo de su madre, con su cabeza apoyada en su corazón, mientras su madre hace y deshace a su alrededor con ambas manos. No importan los bamboleos al pagar el billete, o al sentarse, o el traqueteo del autobús... el bebé duerme en paz sabiéndose infinitamente amado por su madre y seguro en sus amantes brazos. Vivir en Pascua es reposar confiados en el Corazón de Dios, dejándose hacer por el Espíritu Santo, gozando del gran Amor de nuestro Padre.

Para mí vivir en Pascua es observar la fuerte tormenta a través del cristal de las ventanas de la casa. No importa lo fuerte que arrecie el viento o lo grandes que sean las bolas de granizo: el corazón está tranquilo porque se sabe a cubierto y bajo techo, porque sabe que algo más grande que él le cubre y protege. Y que, más tarde o más temprano, la tormenta terminará. Vivir en Pascua es acurrucarse a los pies de Jesús dormido en la barca, sabiendo que a su lado estamos seguros por muy fuerte que arrecie la tormenta y lo muy altas que sean las olas que abaten la barca (cfr. Mt 8, 23 - 27)

Vivir en Pascua es cruzar a pie enjuto el Mar Rojo, sintiendo bajo los pies descalzos la grandeza del caminar diario, y no quedarse mirando las grandes columnas de agua a los laterales. Ni dejarse llevar por el temor de qué pasaría si cayesen con toda su fuerza sobre el camino. Es mirar al horizonte, siempre al horizonte, con esperanza, sabiendo que más allá de él se encuentra Aquel que nos abre el camino y nos muestra la tierra firme, Aquel del que hemos salido y al que vamos a volver (cfr. Jn 16, 28). Aquel que es nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida (Jn 14, 6)

Vivir en Pascua es vivir así siempre, en el Corazón de Jesucristo resucitado...



Canción: Tú harás
Intérprete: Marcos Witt
https://www.youtube.com/watch?v=drlHJjbY7qQ


domingo, 29 de marzo de 2015

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

¡Ánimo, cristianos, sed valientes! ¡No tengáis miedo! ¡Aclamad al Rey y Señor con cánticos y palmas!

A ti te digo, hermano cristiano, hermana cristiana: mira a tu Dios que viene a ti, manso y humilde, sentado en un borriquito. No tengas miedo y sal a las calles de tu ciudad aclamándolo con cánticos y palmas. Hoy, en tu ciudad, en todas las ciudades, los cristianos acudimos a la Iglesia y en la procesión del Domingo de Ramos levantamos nuestros ramos y le confesamos públicamente como nuestro Dios y Señor.

Hermano, hermana, aclama hoy a Cristo que viene a ti... a morir por ti. Sí, el mismo Cristo que aclamas como Rey es el que camina inexorablemente hacia su muerte. Hacia los desprecios, las burlas, las risas, los flagelos, los golpes, los escupitajos... y la cruz... Y lo hace por ti, por ti, por ti.

Aclamando hoy al Señor, con mi ramo en alto, he tenido por un segundo la tentación de pedirle que no viniera, que no sufriera por mí, que no muriera por mí. Es terrible ver a mi Dios así, al más hermoso de los hijos de los hombres humillado, despreciado, ultrajado, molido a palos y crucificado. Sí, mi Señor, no vengas a Jerusalén a morir. Mira mi vida, mira lo que mi pecado hace con tu redención en ella...

Pero, ¿qué digo? Si para esto has venido. Si para esto has nacido... Y mi alma te grita, llena de tristeza y de esperanza: ¡necesito que mueras por mí! Necesito beber de tu Costado abierto, necesito el Amor Redentor de tu Corazón Bueno, Manso y Humilde. Necesito ser redimida, salvada, sanada por ti. Necesito que resucite esa Vida Nueva que tienes para mí en lo más profundo de mi ser. Necesito morir contigo para resucitar en Ti.

Dolorosa división en mi corazón: sentir repulsión por aquellos que te sentencian "¡crucifícale!" y saber que yo soy una de ellos. Que yo también estaba allí... y sigo estando allí...





Canción: Si hubiera estado allí.
Intérprete: Jesús Adrián Romero
https://www.youtube.com/watch?v=0H4RlErfAW4



domingo, 22 de marzo de 2015

V Domingo de Cuaresma

¿Estás dispuesto a todo por Cristo?

Nos queda una semana escasa para el Domingo de Ramos y el comienzo de la Semana Santa. El Señor nos ha ido preparando el corazón, casi sin darnos cuenta, muy poco a poco, para vivir la Pasión con Él. Para entrar en el misterio de su Corazón acogiendo en sí todo el pecado de la humanidad y su Cuerpo entregado por la salvación del mundo.

En el evangelio de este Domingo Jesús nos dice: "Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el príncipe de este mundo va a ser echado fuera." Y tu corazón, ¿a quién pertenece? Porque, aunque aparentemente el príncipe de este mundo esté ganando la partida, la realidad es que ya está vencido. La realidad es que, una vez más, reviviremos que fue expulsado y que Cristo es elevado sobre la tierra en la cruz, atrayendo a todos hacia Él.

¿Estás dispuesto a dejarlo TODO por Cristo? Porque Él lo ha dejado todo por ti: su Gloria al lado del Padre, haciéndose Hombre por Amor a ti.

¿Estás dispuesto a todo por Cristo? ¿Estás dispuesto a morir a ti mismo por Él, a que el grano de trigo de tu vida caiga en tierra para dar fruto? ¿Estás dispuesto a seguir a Cristo con todo tu ser, con todo lo que eso significa?

Si le dices que sí al Señor, Él te promete: "donde esté yo, allí también estará mi servidor". Y Él subió a la cruz por Amor... ¡pero también está en la Gloria resucitado!

Te queda una semana para hacer tu opción REAL por Cristo. ¿El mundo o Cristo?

Ánimo, que la recompensa siempre es infinitamente mejor... Cien veces más y la vida eterna  :-)




Canción: Cien veces más
Autora: Maite Losada
https://www.youtube.com/watch?v=ZUWfug0ocGk




domingo, 15 de marzo de 2015

IV Domingo de Cuaresma

Hoy el Señor nos habla en el Evangelio de vivir en la luz. Más aún, ser hijos de la LUZ con mayúsculas.

También nos habla de la necesidad que tenemos de nacer de nuevo. Dejar atrás viejos esquemas, viejas ideas por una nueva vida en Él.

Y andaba pensando en un montón de cosas relacionadas, como ¿cuándo hay tinieblas en mi vida? ¿Cuáles tengo que poner a la Luz del Señor, para que Él las ilumine? ¿En qué cosas debo nacer de nuevo?

Y veía que mi corazón corría el peligro de ponerse "manos a la obra". De empezar a hacer un montón de propósitos, típicos de los momentos fuertes como la Cuaresma que estamos viviendo. Enumerar un montón de cosas que cambiar, listas de tinieblas en mi vida, etc., etc., etc....

Qué agotador.... Yo no sé vosotros, pero como Santa Teresita del Niño Jesús me veo absolutamente incapaz de subir "la ruda escalera de la perfección". Prefiero caminar en el abandono a la acción del Espíritu Santo en mi vida. Él lo va a hacer muchísimo mejor que yo y saberme absolutamente pobre me abre a su Misericordia.

A veces tenemos miedo a que entre la Luz en nuestra vida. Ya sabéis aquello de que si una habitación está bien cerrada... por muy llena de polvo que esté, al no haber luz, no lo vemos. Un simple rayito ilumina hasta la más pequeña mota.

No temas... Dios está enamorado de ti. Nadie mejor que Él para hacerte feliz.




Canción: No temas
Autor: Jaime Olguín
https://www.youtube.com/watch?v=5NsZD3SjlA0



domingo, 8 de marzo de 2015

III Domingo de Cuaresma

¿Qué necesito que expulses de mí, Señor?

El 15 de agosto del año 2005 el Papa Benedicto XVI concedió una entrevista a Radio Vaticana, en el ámbito de la Jornada Mundial de la Juventud. En ella afirmaba lo siguiente:

“Quisiera mostrarles lo bonito que es ser cristianos, ya que existe la idea difundida de que los cristianos deban observar un inmenso número de mandamientos, prohibiciones, principios, etc., y que por lo tanto el cristianismo es, según esta idea, algo que cansa y oprime la vida y que se es más libre sin todos estos lastres. Quisiera en cambio resaltar que ser sostenidos por un gran Amor y por una revelación no es una carga, sino que son alas, y que es hermoso ser cristianos. Esta experiencia nos da amplitud, pero sobre todo nos da comunidad, el saber que, como cristianos, no estamos jamás solos: en primer lugar encontramos a Dios, que está siempre con nosotros; y después nosotros, entre nosotros, formamos siempre una gran comunidad, una comunidad en camino, que tiene un proyecto de futuro: todo esto hace que vivamos una vida que vale la pena vivir. El gozo de ser cristianos, que es también bello y justo creer”.

Vivimos nuestra fe como si fuéramos “agentes secretos”. Con miedo de dar razones de nuestra alegría y esperanza. Con miedo a ser distintos en medio de lo que nos rodea. Con ataduras que nos impiden vivir la libertad de los hijos de Dios, como si tuviéramos que pedir perdón por conocer a Cristo crucificado y resucitado. Con una mentalidad reduccionista y negativa, que usa frases como: “huy, si tuviera más fe” o “huy, yo cristianito de a pie, yo nunca seré santo”.

¿Qué necesito que Cristo expulse de mi vida para mostrar el gozo de ser cristiano? ¿Qué necesito que Cristo cambie en mis pensamientos para tener una mentalidad de victoria, con una confianza absoluta en el Amor y la Misericordia de Dios? ¿Cuáles son las cargas que me impiden desplegar mis alas y volar hacia la santidad?

Entra, Señor, en el templo de mi cuerpo, edifica una nueva vida en mí y llévame más allá…



Canción: “En mi Getsemaní"
Autor: P. Eduardo Meana






domingo, 1 de marzo de 2015

II Domingo de Cuaresma

¿Qué escucho de ti, Señor?

Cuaresma. Tiempo de escucha. Tiempo de verter toda nuestra vida hacia Aquel que nos dice: “Este es mi Hijo amado, escuchadlo”.

Y Tú nos hablas de ser discípulos que se olvidan de sí mismos, cargan con su cruz de cada día y te siguen. Nos hablas de perder nuestra vida para salvarla. Nos hablas de que no has venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, a los enfermos, a los más necesitados de tu Misericordia, y entre ellos estamos nosotros.

Nos aseguras que todo lo que hagamos por los más humildes y sencillos te lo estamos haciendo a ti. Nos enseñas a orar con humildad, pidiendo que venga tu Reino y perdonando a los que nos han herido.

La Cuaresma es tiempo de escucha. Pero tiempo de escucha activa, que se vuelca en acción misericordiosa, en acción que se lanza a socorrer a los crucificados de este mundo y levantarlos a la vida digna y bella a la que están llamados. Porque nos invitas a vivir en la perfección y santidad del Amor, como Tú mismo eres Santo.

Tiempo de escucha… y de decir “amén” a tu plan, Señor.



Canción: A tus palabras
Autor: Jonatan Narvaez




domingo, 22 de febrero de 2015

I Domingo de Cuaresma

¿Por qué necesito conversión?


Necesito conversión porque estoy más pendiente de mi voluntad que de la tuya. Porque aferro mi corazón a las cosas de este mundo en lugar de anclar mi corazón en el Cielo.

Necesito conversión porque muchas veces mi pereza es mayor que mis deseos de orar y estar contigo amándote y dejándome amar por ti, Señor. Porque mi impaciencia hace que no sea capaz de respetar los ritmos en la vida de los demás. Ni siquiera el ritmo que Tú quieres para mi vida.

Necesito conversión porque no soy capaz de sonreír en mi corazón y alegrarme cuando me cruzo con esa persona que me ha hecho daño. Porque no soy capaz de mirar con ternura al que pide en la calle y socorrerle con misericordia, sino que camino acelerando el paso.

Necesito conversión porque no soy capaz de mirar al hermano, a la hermana poniendo tu cruz entre nosotros. Porque me impaciento con aquella persona que me resulta cansina por su edad o por su conversación. Porque pongo caretas y no abro libremente mi corazón para perdonar como Tú me perdonas, Señor.


Necesito conversión porque no sé amar. Sencillamente, porque no sé amar. Porque no amo hasta que duela como nos ama Dios.



Canción: Como nos ama Dios
Autor: Son by Four