sábado, 14 de julio de 2018

Pequeñas ideas para la oración (5ª parte)

Hoy la Virgen María nos invita a HACER ORACIÓN CON LA PALABRA DE DIOS.

Cada día la Iglesia, como Madre sabia, nos ofrece una lectura continuada de la Escritura, a través de la primera lectura, el salmo y el Evangelio. Y los Domingos, además, contamos con una segunda lectura.

Podemos orar con estos textos que a diario nos ofrece la Iglesia. Y también podemos, sencillamente, coger los distintos libros de la Biblia y orar con ellos.

Es precioso adentrarse en las historias de nuestros hermanos mayores en la fe (cfr. Juan Pablo II, visita a la sinagoga de Roma del 13/04/1986) recogidos en lo que conocemos como Antiguo Testamento o en las peripecias de los primeros cristianos (el libro de los Hechos, las Cartas...) en el Nuevo.

Y cómo no, sumergirnos en la plenitud de la Revelación del mismo Dios hecho Hombre y la vida que nos regala, su misma Vida, en el Evangelio.

La Biblia es la historia de amor entre Dios y los seres humanos (cfr. Benedicto XVI, Deus caritas est, 9 y 17), en la que podemos reconocer el paso de Dios por nuestra propia historia. "Nosotros no buscamos a tientas ni necesitamos esperar que Dios nos dirija la palabra, porque realmente Dios ha hablado, ya no es el gran desconocido sino que se ha mostrado. Acojamos el sublime tesoro de la Palabra revelada" (Papa Francisco, Evangelii Gaudium, 175)

Y como dice San Jerónimo, experto en las Escrituras, patrono de las ciencias bíblicas y doctor de la Iglesia, "si, como dice el apóstol Pablo, Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios, y el que no conoce las Escrituras no conoce el poder de Dios ni su sabiduría, de ahí se sigue que ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo" (comentario de San Jerónimo sobre el libro del profeta Isaías, 1.2)

Tengamos sed de conocer más y más a Cristo. ¿Acaso el Amado no anhela ser conocido plenamente por el amante y el amante conocer plenamente a su Amado?


Canción: Vívela
Autor: Martín Valverde
https://youtu.be/joAtmWZRUNI



lunes, 9 de julio de 2018

Pequeñas ideas para la oración (4ª parte)

Hemos recorrido un precioso camino junto con María para aprender de su mano cómo estar con Jesús. Nos ha enseñado a sonreírle y contemplar cómo nos sonríe. A mirarle y dejarnos atrapar por su mirada. Le hemos dicho que le queremos y hemos procurado consolar su Corazón por todos aquellos que no le consuelan ni le aman...

Hoy la Madre, nuestra Maestra, nos enseña un pasito más, el pasito de la gratuidad: PON TODO TU CORAZÓN Y TODO TU AFECTO EN DIOS, y conviértelo en una humilde ALABANZA extasiada ante su Belleza, su Bondad, su Verdad.

La alabanza brota de un corazón enamorado y fascinado ante lo que Dios es en sí mismo.

De la mano de María, aprendemos a alabar a Dios por ser Dios: te alabo, Señor, por estos instantes de oración en los que siento mi alma descansar en tu Amor y en tu fidelidad. Te alabo y te doy gracias, Señor, porque me regalas descansar en el saber que todo está en tus manos santas, amorosas, sabias y poderosas. Que todos nosotros y todo lo que ocurre está marcado con el precioso sello de tu Providencia. Sólo así descansa mi alma. Sólo así descansa mi mente. Sólo así descansa mi corazón.

Te alabo y te bendigo, Señor, porque hasta esto es obra tuya. Míos son los agobios, el mirarme al ombligo, el pensar sólo en mí misma, los rencores, los juicios... los y los y los... Pero tú no me retiras tu favor ni desmientes tu fidelidad.

Porque Tú eres Santo... Tú eres Bueno... Tú eres Glorioso... Tú eres Hermoso... Tú eres Bondad... Tú eres Sabiduría.. Tú eres Providencia... Tú eres Simpatía... Tú eres Ternura... Tú eres Dulzura... Tú eres Consuelo... Tú eres Esperanza...

Al final es eso, sólo eso: Tú.

Tú eres...y eso BASTA...


Canción: Santo
Autor: Athenas Vénica
https://youtu.be/gkQH4XhaD0o



martes, 3 de julio de 2018

Pequeñas ideas para la oración (3ª parte)

Ya llevamos unos días sonriendo a Jesús y dejando que nos envuelva en su sonrisa; y mirando a Jesús y dejándonos mirar por Él.

En ello estaba, gozándome, cuando María me susurró: "Dile que le quieres. A Jesús. DILE QUE LE QUIERES".

Cuántas veces acudimos a la oración con el corazón cargado. Y eso es maravilloso, porque no hay mejor lugar que su Divino Corazón para descansar el nuestro.

Pero acuérdate de que el Corazón de Jesús es un Corazón de hombre. Le encanta que le compartas tus cosas y te desahogues con Él. Pero si después queda ahí todo... le duele. El Corazón de Cristo es profundamente sensible para el amor...

Dile a Jesús que le quieres. Dale las gracias, sí. Pero sobre todo dile que le quieres. Porque el Corazón de Cristo desborda de Amor por ti y desea profundamente ser correspondido a ese Amor por ti.

Santa Teresita del Niño Jesús lo dice con palabras aún más bellas: "He aquí todo aquello que Jesús espera de nosotros: no tiene necesidad de nuestras obras, sino sólo de nuestro amor. Tenía sed, pero diciendo: Dame de beber, el Creador del universo pedía amor a su criatura. Tenía sed de amor."

Y el mismo Corazón de Jesús compartió su dolor con Santa Margarita de Alacoque: "He aquí este Corazón, que ha amado tanto a los hombres, que no se ha reservado nada hasta agotarse y consumirse para demostrarles su Amor, y en respuesta no recibo de la mayor parte sino ingratitud, ya por sus irreverencias y sacrilegios, ya por su frialdad y desprecio con que me tratan en este Sacramento de Amor (...) Al menos tú ámame."

Dile que le amas. Consuela su Divino Corazón herido de Amor y que tan pocos corazones corresponden a ese Amor. Que Jesús de verdad pueda encontrar consoladores... (cfr. Salmo 69, 21)

Al menos tú ámale...


Canción: Nadie te ama como Yo
Autor: Martín Valverde
https://youtu.be/EmsjHnEBrc0



miércoles, 27 de junio de 2018

Pequeñas ideas para la oración (2ª parte)

En la anterior entrada nos quedamos mirando y sonriendo a Jesús, y dejándonos envolver por su sonrisa.

Otra cosilla que me enseñó la Madre es a PERMANECER con la mirada EN LA MIRADA DE JESÚS. No rehuirla.

Nos cuesta mucho dejarnos mirar a los ojos, ¿verdad? Nos sentimos a veces incómodos y apartamos la mirada. Por tantos motivos... Puede que no queramos que vean lo que llevamos en lo más profundo. O puede que tengamos miedo de lo que podamos ver en la mirada de los otros...

Pero, en mi experiencia, no hay nada como dejar que otro que te quiere te mire y te sostenga la mirada. Es una experiencia preciosa de sentirse profundamente amados.

María me enseñó a dejar que su Hijo penetre con su mirada totalmente mi ser. Dejar que se pose en mi corazón, en mi mente, en mi historia. Dejar que sus ojos recorran con Misericordia todo lo que llevo conmigo, desde mi rostro y mi cuerpo, a mis alegrías, mis preocupaciones, mis sueños...

Dejar que pose su mirada cálida en todo ello y me enseñe a mirarlo como Él lo mira. Con confianza, con esperanza, con ternura, con alegría...

Dejar que me dé una nueva mirada sobre mi vida, sobre los que van conmigo en ella, sobre aquellos con los que me encuentre, sobre la humanidad y la Creación entera...

Dejémonos mirar por Jesús. ¿Qué tenemos que perder? Nada. ¿Qué tenemos que ganar? TODO.


Canción: Mírame otra vez, Jesús
Autor: Javier Reyes M.
https://youtu.be/3txjcMNGz2Q



lunes, 25 de junio de 2018

Pequeñas ideas para la oración

A veces mis alumnos me preguntan cómo orar. En otras ocasiones, han sido personas adultas las que me han preguntado cómo hacerlo.

Y esas preguntas las he presentado en mi propia oración, pues es el Espíritu Santo el que nos enseña a orar como conviene (cfr. Romanos 8, 26).

Hay muchos métodos de oración que se pueden encontrar en libros y en internet. Los santos son una fuente de sabiduría por su propia experiencia orante. Y también contamos con la ayuda inestimable de la Virgen María. Ella, como buena Madre y Maestra, nos enseña a ser discípulos de su Hijo a su imagen, discípula predilecta.

De su mano, os comparto algunas pequeñas ideas que la Madre me ha dado durante mi propia oración sobre cómo debo acercarme a su Hijo, sobre todo ante el sagrario o cuando está expuesto para la adoración. Son sólo eso, pequeñas ideas. No pretenden ser un tratado de oración ni un único camino que recorrer. El Señor es el más interesado en que tengamos una relación de intimidad con Él. Así que lo mejor es dejarle hacer a Él...

Lo primero que me dijo la Madre es QUE SONRÍA. Voy a un encuentro cara a cara con Jesús. Y Él no me quiere con cara larga y preocupada, metida en mí misma y en mis problemas. Sino que quiere que acuda con confianza, que le sonría agradecida por el regalo del encuentro, y que después le vaya contando y depositando en su Corazón todo lo que hay en el mío. Darle todo lo mío para que después Él me pueda dar de lo suyo, con abundancia, con Misericordia...

Llegar al encuentro sonriéndole... y, al cruzar nuestras miradas, ver que Jesús también me está sonriendo. Y entonces mi sonrisa será más amplia, más dulce, porque será reflejo de la Suya en la mía.

Jesús me ama con locura. Más que nadie. Como dijo el Papa Francisco, "muchas veces los cristianos tienen más cara de ir a un funeral que de ir a alabar a Dios" (homilía en la Casa de Santa Marta, 31/05/2013). El Señor nos espera sonriendo. ¿Vamos a ir a su encuentro con cara de funeral?


Canción: Quiero verte sonreír
Autor: Comunidad María Mediadora
https://youtu.be/Xs_qG0d4CT0






lunes, 11 de junio de 2018

Hoy quiero ser el hijo mayor de la parábola...

Hoy quiero ser el hijo mayor de la parábola del Hijo Pródigo (o del Padre Misericordioso) (Lucas 15, 11-32)

Sí, hoy quiero ser ese hijo, pero de un modo nuevo. Con la novedad que siempre nos regala Dios para nuestra vida por medio del Espíritu Santo.

Quiero estar tan cerca del Corazón del Padre que sienta su mismo dolor por el hijo que desconoce su Amor y se marcha de Casa. Y así, tan cerca, ser partícipe de su mismo dolor y ser para Él fuente de ternura y consuelo. Porque el Señor busca consoladores pero no siempre los encuentra...

"El oprobio me ha roto el corazón y desfallezco. Espero compasión, y no la hay, 
consoladores, y no encuentro ninguno" (Salmo 69, 21)

Quiero ser corazón intercesor junto al Corazón del Padre, con María, la Madre, que siempre ora e intercede por sus hijos para que vuelvan a Casa; para que recuerden dónde se halla su dignidad de verdaderos hijos, dónde hallarán la felicidad que tanto buscan en lugares donde no pueden hallarla...

"Doble mal ha hecho mi pueblo: a mí me dejaron, Manantial de Aguas Vivas, para hacerse cisternas, cisternas agrietadas, que el agua no retienen" (Jeremías 2, 13)

Quiero estar con el Padre a la puerta de la Casa esperando, esperanzada, para ver, aun cuando estén todavía lejos (cfr. Lucas 15, 20), a mis hermanos alejados, a mis hermanos pródigos, que vuelven a Casa. Y correr, con Él y como Él, con el corazón conmovido a su encuentro y ser testigo de ese abrazo reparador, sanador, misericordioso, que tiene prisa por restituir el mejor vestido (cfr. Lucas 15, 22) de ese alma que vuelve a Casa. ¡Y celebrar la fiesta de la eterna Pascua!

"¡En Ti se gocen y se alegren todos los que te buscan! Repitan sin cesar:
¡Grande es el Señor!, los que aman tu salvación" (Salmo 40, 17)

Y quiero escuchar al Padre que me dice: "Hija, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo" (cfr. Lucas 15, 31). Y sentir que mi corazón se inunda de gozo... Sí, Él siempre está conmigo y yo siempre estoy con Él. Y todo lo suyo (todo su Corazón, su Amor, su ternura, su Misericordia... hasta su misma vida eterna) son míos. ¡Míos... y para siempre!

Todos somos hijos pródigos... todos somos hijos mayores... 
¿Qué lugar escoges hoy junto al Corazón del Padre?

Canción: Todo lo espero de Ti
Música y letra: Pablo Martínez
Artistas invitados: Athenas Vénica y Tobías Buteler.





viernes, 18 de mayo de 2018

Carta Encíclica DIVINUM ILLUD MUNUS, sobre el Espíritu Santo (Papa LEÓN XIII, 9/05/1897)

"Pidamos el Espíritu Santo.

15. Por último, conviene rogar y pedir al Espíritu Santo, cuyo auxilio y protección todos necesitamos en extremos. Somos pobres, débiles, atribulados, inclinados al mal: luego recurramos a Él, fuente inexhausta de luz, consuelo y de gracia. Sobre todo, debemos pedirle perdón de los pecados, que tan necesario nos es, puesto que es el Espíritu Santo don del Padre y del Hijo, y los pecadores son perdonados por medio del Espíritu Santo como por don de Dios, lo cual se proclama expresamente en la liturgia cuando al Espíritu Santo le llama remisión de todos los pecados.

Cuál sea la manera conveniente para invocarle, aprendámoslo de la Iglesia, que suplicante se vuelve al mismo Espíritu Santo y lo llama con los nombres más dulces de padre de los pobres, dador de los dones, luz de los corazones, consolador benéfico, huésped del alma, aura de refrigerio; y le suplica encarecidamente que limpie, sane y riegue nuestras mentes y nuestros corazones, y que conceda a todos los que en El confiamos el premio de la virtud, el feliz final de la vida presente, el perenne gozo en la futura. Ni cabe pensar que estas plegarias no sean escuchadas por aquel de quien leemos que ruega por nosotros con gemidos inefables (Rom 8, 26). En resumen, debemos suplicarle con confianza y constancia para que diariamente nos ilustre más y más con su luz y nos inflame con su caridad, disponiéndonos así por la fe y por el amor a que trabajemos con denuedo por adquirir los premios eternos, puesto que Él es la prenda de nuestra heredad (Ef 1, 14)”

Canción: Con tu Espíritu
Intérpretes: Luna Eikar & Kiki Troia.
https://youtu.be/BPaBvKiqJm8




miércoles, 16 de mayo de 2018

Elena Guerra y el Espíritu Santo (4º parte)

Desafiado por Elena Guerra, un Papa escribe una encíclica sobre el Espíritu Santo y consagra el siglo al Paráclito. Otro Papa, Juan XXIII, beatifica a Elena, habla de una permanente efusión del Espíritu y de la necesidad de un nuevo Pentecostés, y reza en la convocación oficial del Concilio Vaticano II, diciendo:

"Renueva en nuestro tiempo los prodigios como de un nuevo Pentecostés, y concede que la Iglesia santa, reunida en unánime y más intensa oración en torno a María, Madre de Jesús, y guiada por Pedro, propague el reino del Salvador divino, que es reino de verdad, de justicia, de amor y de paz. Así sea”.

La decisión que instituirá una “comisión preparatoria” para el Concilio se hizo pública exactamente el día de Pentecostés, el 17 de mayo de 1959, ocasión en que el Papa incentiva a los obispos del mundo entero a reunirse en un Concilio Ecuménico para un Nuevo Pentecostés, y termina su discurso con la siguiente oración: “Espíritu Santo, vuestra presencia dirige la Iglesia hacia el camino correcto. Nosotros os pedimos, derramad la plenitud de vuestros dones sobre este Concilio Ecuménico. Renovad vuestros milagros en nuestros días, en mira de un nuevo Pentecostés”. (cf. Ata Apostolical Sedis 51, pág. 832)

Sin embargo, antes de esta fiesta de Pentecostés en que él estableció la Comisión Preparatoria para el Concilio, el 26 de abril de 1959, Juan XXIII, preside su primera ceremonia de beatificación: ¡eleva a la honra de los altares a la fundadora de las Oblatas del Espíritu Santo, Elena Guerra!

En su discurso, Juan XXIII destaca que en la vida de Elena, “es notable cómo todo converge al cumplimiento de la misión que de parte de Dios le fue confiada, de ser en nuestros tiempos la apóstol de la devoción al Espíritu Santo”. Y resalta que ese apostolado no permaneció restringido a los muros de su ciudad, al ámbito de su Congregación, sino que tuvo resonancia por toda la Iglesia. Se la compara con Santa Margarita María Alacoque, en su apostolado de propagar el culto al Sagrado Corazón de Jesús.

Y afirma: “A semejanza de María Magdalena que fue la Apóstol de la Resurrección del Señor junto al Príncipe de los Apóstoles, así ella, de su nativa Lucca, escribe filialmente a nuestro Predecesor León XIII para exponerle sus planes”. “Si hoy, pues, se celebra con mayor solemnidad la Novena de Pentecostés, si a tantas almas dóciles al llamado del Pontífice se abrieron nuevos horizontes de santidad y de apostolado, se debe pensar con gratitud de aquella, de quien se sirvió la Providencia para influir en el gesto de nuestro Predecesor, tal como un bramido de vida nueva que impregna a toda la Iglesia”.

El Concilio Vaticano II se instala en octubre de 1962, y de una forma inédita en la historia de los Concilios va a referirse al Espíritu Santo por 258 veces. Se reconoce “reunido y dirigido” por Él. Abre las puertas a la reflexión teológica sobre los carismas (especialmente en 4 documentos: LG 4; 12; AA 3; PO 9; AG 4) y sobre los ministerios.

Al día siguiente de la beatificación de Elena Guerra, el Papa Juan XXIII en su discurso breve dirigido a las religiosas Oblatas del Espíritu Santo y a los peregrinos de Lucca, resumió el perfil de la Apóstol del Espíritu Santo, caracterizando su misión profundamente eclesial en:

Fundó una Congregación de educadoras y misioneras.
Fue maestra y escritora.
Vivió y sufrió con la Iglesia.
Murió destituida de su cargo, humillada y olvidada.
Pero, encima de todo, realizó, en la oración, en el sufrimiento y en el trabajo, su misión específica de ser en nuestros tiempos la APÓSTOL DEL ESPÍRITU SANTO.


Preciosa vida la de los santos, totalmente abiertos a la acción del Espíritu Santo, que les lleva a hacer (en todo momento y a pesar de las dificultades) la voluntad de Dios en sus vidas.

Encomendémonos a la poderosa intercesión de la Beata Elena Guerra y pidamos una nueva efusión del Espíritu Santo para nosotros, nuestras comunidades, para la Iglesia y para toda la humanidad. ¡Ven, Espíritu Santo!


Canción: Espíritu Santo
Autor: Athenas & Tobías Buteler
Intérprete: Athenas


 

lunes, 14 de mayo de 2018

Elena Guerra y el Espíritu Santo (3º parte)

De este periodo de correspondencia de cartas con Elena Guerra, León XIII destina a la Iglesia 3 documentos sobre ese asunto relacionado al culto al Espíritu Santo: 1º El Rescripto “Provida Matris Charitate” del 5 de mayo de 1895, donde invitaba a los fieles a invocar al Espíritu Santo, recomendando hacer una novena en ocasión de Pentecostés; 2º La primera encíclica sobre el Espíritu Santo, “Divinum illud munus” del 9 de mayo de 1897, de la cual hablaremos más adelante con más detalles; 3º La Carta a los Obispos, “Ad fovendum in cristiano populo”, en que refuerza las recomendaciones anteriores.

Por su parte, Elena prosigue trabajando intensamente por la difusión de la devoción al Espíritu Santo. Escribe diversos libros sobre el asunto, y envía al Papa León XIII una Novena de Pentecostés de su autoría, titulada “El Nuevo Cenáculo”. Tanto hizo por la devoción al Espíritu Santo que, una vez atacada por una enfermedad mortal, dejó brotar del corazón hacia sus labios esta apasionada y significativa oración: “Señor, te ofrezco mi vida y mi muerte por el triunfo del Espíritu Santo”.

El 18 de octubre de 1897 fue recibida por el Papa en una audiencia especial, recibiendo de él un gran estímulo para continuar en su apostolado por causa del Espíritu Santo. En esa ocasión, también la autorizó a dar a las religiosas de su Congregación el nombre de Oblatas del Espíritu Santo, identificándolas así, de modo más adecuado, al carisma que le es propio en la Iglesia. 

El 20 de junio de 1903 fallece el Papa León XIII. Después de algunos años, grandes sufrimientos se presentan en la vida de la madre fundadora Elena Guerra. Como tantas otras figuras de la historia de la espiritualidad cristiana, Elena también necesitó tomar con coraje su cruz y emprender el camino del calvario. Fue depuesta de su autoridad por vulgar conspiración de algunas personas soberbias, pero sobre todo ingratas. Por imposición de la autoridad eclesial local, tuvo que renunciar públicamente al cargo de Superiora de la Congregación. Vivió los últimos 7 años de su vida en un verdadero desierto, aislada de las actividades y de la compañía de sus hijas. 

Después de su muerte, se reveló la tremenda injusticia cometida contra la superiora y fueron presentadas diversas reparaciones. El Cardenal Lorenzelli, al final de los trabajos y de la tempestad, exclamó: “Encontramos oro donde creíamos que había basura, y basura donde creíamos que había oro…”.

Elena Guerra falleció en Lucca el 11 de abril de 1914 (11 años más tarde del mismo día y mes en que murió su discípula Gemma Galgani, también en un Sábado Santo), habiendo convivido con 4 Papas: Gregorio XVI (1831-1846), Pío IX (1846-1878), León XIII (1878-1903) y Pío X (1903-1914).

En la siguiente entrada veremos la vinculación de la Beata Elena Guerra con el Papa Juan XXIII y la convocatoria del Concilio Vaticano II.

Canción: Dulce Huésped
Autor: Luis Mauricio
Intérprete: Celines & Luis Mauricio







domingo, 13 de mayo de 2018

Elena Guerra y el Espíritu Santo (2ª parte)

En los años posteriores a la fundación de la Congregación, Elena siente crecer día a día en su corazón una profunda devoción al Espíritu Santo. Algunas experiencias místicas como locuciones y llamadas interiores, van colocando en su corazón una acentuada inquietud en relación a la condición bastante precaria que se podía notar en la Iglesia, en relación a la devoción y al culto a la persona del Espíritu Santo. El Señor la inspiraba y le pedía tomar alguna iniciativa; pero ella dudaba…

En 1893, un “portavoz”, como diría ella en su diario (E.Guerra, Mss. VI, 242) aumentó su valor profético: “Ermínia Georgetti, una señora muy sencilla, ignorante de los conocimientos del mundo, pero bien cimentada en las virtudes cristianas” (Mss. VI, 244), le revela que hacía una semana después de la comunión, el Señor insistía en que ella hablase con la Madre (Georgetti era ayudante en la cocina) y, como ella no tenía valor para hacerlo, su corazón se encontraba inquieto… Una mañana, el Señor le repetía la orden, pidiéndole obedecer. Georgetti le dijo: “En mi interior la voz de Jesús me dice: Desearía que le digas a la Madre que convocase a mi corazón a todos los fieles en una oración universal por medio de la devoción del Nuevo Cenáculo… El Amor no es conocido… El Amor no es amado… Mi corazón no puede reposar ni incluso en los corazones consagrados a mí… Dile todo esto a la Madre… Dile que escriba una carta al Santo Padre, pidiéndole que reúna a todos los fieles en una continua oración…”

Después de casi dos años, Elena cede a esas llamadas. Monseñor Giovanni Volpi, quien hacía algunos años frecuentaba la Comunidad de las hermanas como Padre espiritual, comenta con el Papa León XIII, en una visita hecha a Roma en 1894 sobre su intención. El Papa no refutó la idea de hacer cualquier cosa en ese sentido y, así el 17 de abril de 1895, Elena envía al Papa León XIII, por medio del Padre Bertini, prior de Santa María del Pueblo – su primera carta (de otras 12 cartas y una pequeña “nota”, por decir así, que seguirían como secuencia) donde manifiesta su agonía por la poca atención dada por la Iglesia a la persona del Espíritu Santo. En un pasaje, dice así:

“Santo Padre, el mundo es perverso, el espíritu de Satanás triunfa en nuestra sociedad pervertida y arranca del Corazón de Jesús una multitud de almas; y en este terrible estado de cosas los cristianos no dedican ningún pensamiento a dirigir súplicas unánimes a Aquel que puede ‘renovar la faz de la tierra’... Las personas recomiendan todo tipo de devociones, pero mantienen silencio sobre esa única devoción que, según el Espíritu Santo de la Iglesia, debería ser la primera y principal. Las personas recitan tantas novenas, pero esa única novena, que por mandato de Nuestro Salvador en persona, fue recitada incluso por la Santísima María y por todos los Apóstoles, está ahora casi olvidada. Los predicadores alaban a todos los santos, pero ¿cuándo escuchamos alguna vez un sermón en honor del Espíritu Santo, Aquel que modela a los santos? … Por lo tanto, oh Santo Padre, sólo usted puede hacer que los cristianos vuelvan al Espíritu Santo, de modo que el Espíritu Santo pueda volver a nosotros; derrote el reino maligno del diablo, y concédanos la largamente ansiada renovación de la faz de la tierra”.

Un momento de gracia, profético, iluminado, en el cual la Iglesia parece reencontrar la capacidad de escuchar la voz del Espíritu que le habla a través de una humilde monja provinciana, insignificante y desconocida, pero preciosa en aquel tiempo y en aquel momento de la historia.

En la siguiente entrada, terminaremos con la preciosa vida de nuestra Beata.

Canción: Muévete en mí
Autor: Koren Axel Ruiz
Intérpretes: Koren & Jessica ft. Athenas & Jonatan Narváez