martes, 16 de diciembre de 2014

Sabías que...?

Quedan muy poquitos días para Navidad. Hoy se inicia la Novena preparatoria, mañana la liturgia nos invita a contemplar al Señor que viene de una manera más especial a través de las antífonas del Magníficat en las Vísperas...

Son días especiales para acompañar a la Virgen María y a San José en su camino hacia Belén: ¿cómo estarían sus corazones?, ¿cuán grande sería su ilusión e, incluso, su curiosidad por Aquel Dios que se haría Niño entre sus brazos?. ¿Cuán grande no sería su asombro al contemplar el gran misterio de un Dios santísimo que escoge a humildes y pequeños, a los anawin, para cumplir sus designios de Salvación, de Redención, de inmensa Misericordia?

Hoy os invito a escuchar y orar con esta canción:



Está dedicada a María, pero os invito a que pongamos cada uno de nosotros nuestro propio nombre. Porque... ¿somos realmente conscientes de lo que celebramos estos días?

María, Madre, la más pequeña y humilde de las criaturas del Señor: ábrenos tu corazón. Acógenos en él y muéstranos cómo te preparabas para Jesús. Enséñanos a esperarle como tú, a abrir nuestras entrañas para engendrar a nuestro Salvador. Enséñanos a ser como tú...


¿María, lo sabías?

María, ¿sabías que tu bebé un día caminaría sobre el agua?
María, ¿sabías que tu bebé salvaría a nuestros hijos e hijas?

¿Sabías que tu Niño ha venido para hacerte de nuevo?
Que ese Niño que entregaste, pronto te hará libre.

María, ¿sabías que tu bebé dará la vista a un hombre ciego?
María, ¿sabías que tu bebé calmará la tormenta con su mano?

¿Sabías que tu bebé ha caminado donde los ángeles pisaron?
Cuando besas a tu pequeño bebé, besas el rostro de Dios.

¿María, lo sabías? ¿María, lo sabías?

Los ciegos verán, los sordos oirán.
Los muertos volverán a vivir.
Los paralíticos saltarán,
los mudos hablarán las alabanzas del Cordero.

María, ¿sabías que tu bebé es el Señor de toda la Creación?
María, ¿sabías que tu bebé  un día gobernará las naciones?

¿Sabías que tu bebés es el Cordero perfecto del Cielo?
Que el Niño dormido que sostienes en tus brazos es el gran Yo Soy.

¿María, lo sabías? ¿María, lo sabías?


Canción: Mary, did you know?
Intérprete: Pentatonix
https://www.youtube.com/watch?v=ifCWN5pJGIE



jueves, 4 de diciembre de 2014

Hoy... es siempre...

Hay vidas que resplandecen. Incluso en la mayor de las pobrezas. Y precisamente por eso... porque son pobres y sencillas a lo ojos humanos, pero inmensamente ricas para Dios. Porque el que se sabe pobre y necesitado, el de corazón profundamente humilde, se convierte en tierra fértil para que el Señor pueda plantar la semilla de su Palabra y que dé el fruto esperado (cfr. Mc 4, 2-20)

Y no importa que ese fruto sea del treinta, del sesenta o del ciento por uno... Lo único que importa es que son vidas que dan gloria a Dios dando fruto. Y su fruto es el amor.

"Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; 
así seréis discípulos míos. 
Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; 
permaneced en mi Amor" (Jn 15, 8-9)

Son vidas que se han descubierto profundamente amadas y han vivido derrochando a raudales el Amor recibido. Porque sólo así se da fruto abundante, dando gratis lo que gratis se recibe. El pequeño "sí" de hoy se convierte en un "sí" para siempre...

Estas líneas sirvan de tributo a tantos hombres y mujeres que han gastado y desgastado su vida dando mucha gloria a Dios. Muchos siguen entre nosotros, otros ya no... Honremos a los que aún tenemos a nuestro lado. Y el mejor modo es aprendiendo como buenos alumnos de aquellos que supieron dejarse hacer discípulos del Maestro.


Aprendamos de ellos:

"No hay que ir a los pobres más que con mucho amor, y ayudarles para que descubran, saboreen, experimenten y conozcan con qué amor y misericordia y ternura los ama Dios. Lo importante es que se sientan amados por Él (...) San Pablo dice: ¿Cómo van a creer, si nadie se lo anuncia? Por eso, si uno ama a Dios, habla de Él a los demás. El problema es que no conocemos a Dios. ¿Y cómo lo podemos conocer? Pues con la oración y con la Palabra; y también es necesaria la comunidad: la fe que no se comparte, no crece. Si tienes un encuentro con Jesucristo, tienes que darlo a los demás. ¡Muchos mueren tristes y amargados por no conocer a Dios".

"Lo que quiero es darle contento al Señor, darle descanso mientras otros le rechazan. Jesús es el más pobre de los pobres, siempre tan solo en el sagrario (...) Antes de entrar a la cárcel pido a Jesús la misericordia con la que Tú amas a cada uno de nuestros hermanos, solo quiero que conozcan lo maravilloso que es Dios".

"¿Se siente alguna vez impotente?  - Muchísimo. Él ha venido a salvarnos y hay tantas veces que no soy capaz de transmitirlo. Me da paz saber que todo está en sus manos. Yo no hago nada, es Cristo quien lo hace".

Gracias, sor Mari Luz. Descansa en el regazo del Amor de tu vida+



miércoles, 3 de diciembre de 2014

¿Etiquetados?

Vivimos en un mundo de etiquetas. Todo sirve para algo concreto y dura lo que dura, los alimentos tienen sus ingredientes, los aparatos sus indicaciones... Pero qué penoso cuando las etiquetadas son las personas y, más aún, cuando esto sucede dentro de la Iglesia.

Y yo me pregunto: ¿qué hubiera pasado si Jesús se hubiera dejado llevar por el "etiquetado" de sus discípulos respecto a la mujer samaritana? Según las reglas de la época, nunca se hubiera acercado a ella. Y ni ella ni todo el pueblo de Sicar hubieran tenido jamás la oportunidad de conocer al Mesías (Juan 4, 1-42)

¿Y qué hubiera pasado si María Magdalena, en lugar de haber sido profundamente amada y redimida por el Señor, hubiera sido etiquetada por éste? Según la mirada de las personas que la conocían, era una mujer sin esperanza, pecadora, no digna de confianza... y cosas peores (Juan 8, 1-11). Pero Jesús la mira con una mirada nueva, la hace sentirse digna de Misericordia y salvación, y la convierte en la apóstol de los mismos apóstoles (Juan 20, 11-18)

Yo no sé vosotros, pero yo estoy harta de los "etiquetados". Prefiero la Luz de la Vida :-) ¿Y tú?

"Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, 
sino que tendrá la luz de la vida" (Jn 8, 12)

Prefiero mendigar que su mismo Corazón reine en mí; tener ojos de Espíritu para mirar como Cristo mira, y así gozarme en mi Señor y en sus promesas:

"Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán Misericordia. 
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios" (Mt 5, 7-8)


Canción: Yo creo en las promesas de Dios
Autor: Daniel Poli
https://www.youtube.com/watch?v=8dnXds9iYpU



martes, 2 de diciembre de 2014

Enriquecidos en todo

Pues sí, por pura Gracia, por Cristo hemos "sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo" (1 Co 1, 5-6)

No importa que parezca (sólo parezca) que el mal nos rodea y envuelve. No importa que parezca (sólo parezca) que los malos siempre ganan a los buenos. No importa que parezca (sólo parezca) que la fatalidad tiene la última palabra, que la maledicencia nos persiga e intente ahogarnos, que la mentira intente inundar nuestras vidas; que la envidia, el odio, el rencor... y tantas palabras oscuras y vacías anden de boca en boca y de corazón en corazón, llenando todo de oscuridad.

Y no importa porque Cristo ya ha vencido. Porque no es que el bien vaya a tener la última palabra... es que YA LA HA TENIDO. Y si vivimos así, dejando que el Amor de Cristo venza en nosotros, nuestra vida se llenará de luz y las tinieblas desaparecerán. E inundaremos a los demás de la misma luz divina.

Y entonces, ¡oh pura bondad de Dios!, en nuestra vida se habrá probado el testimonio de Cristo. ¡Somos ricos en Cristo! ¿Por qué lo dudamos? ¿Por qué no vamos con la frente en alto, con el orgullo de ser hijos de nuestro Padre Dios y hermanos del más hermoso de los hijos de los hombres? ¿Por qué no vamos con el corazón henchido de gozo y amor, derrochando tanta Gracia como recibimos por pura Misericordia? ¿De qué tenemos miedo? En Él estamos seguros... porque ¡¡Dios es fiel!!


"De hecho, no carecéis de ningún don, 
vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. 
Él os mantendrá firmes hasta el final (...). 
Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo, Señor nuestro. 
¡Y Él es fiel!" (1 Co 1, 7-9)


Sigue adelante...


Canción: En Cristo
Intérprete: Athenas Vénica
https://www.youtube.com/watch?v=6c2mzdZnePc


sábado, 22 de noviembre de 2014

Todo estará bien...

Estamos ya en otoño. Las hojas ocres de los árboles van cayendo a nuestro alrededor y nos recuerdan la cercanía del invierno. Los árboles se preparan para "morir" a sí mismos, para donar todo lo que tienen y todo lo que son. Para despojarse de su belleza exterior y recogerse en su interior. Y pronto, muy pronto, vendrá de nuevo la primavera con su salvaje y cautivadora belleza, llena de vida y de fuerza... una vida que brotó del letargo invernal.

El otoño es tiempo de recogerse, de profundizar en nuestro interior. De despojarnos de todo lo que nos sobra y dejar que nazca en nosotros una vida nueva. El tiempo litúrgico nos ayuda a ello: pronto llegará el Adviento, después la Navidad, luego la Cuaresma y finalmente, con su belleza salvaje y llena de vida, la Pascua.

Pero para poder vivir esa vida nueva, es necesario antes morir...

Y morir nos da pánico. Porque implica una absoluta confianza y un absoluto abandono. Porque muchas cosas parece que nos superan: lo que nos descoloca, lo que no nos gusta, lo que esperamos pero nunca se realiza... enfermedades, necesidades económicas y afectivas... Porque hay muchas cosas en nuestra vida que nos hieren pero sin embargo no somos capaces de soltarlas y abandonarlas en sus manos...

...aunque "sabemos que en todas las cosas interviene el Señor para bien de los que le aman" (Rom 8, 28)

Ahí, en medio de todo eso, está el Señor.

Cuando la noche está más oscura, es que va a amanecer... Todo estará bien...


Tema: Todo estará bien.
Intérprete: Son by four
https://www.youtube.com/watch?v=PQf6KhG9Qyo



sábado, 15 de noviembre de 2014

Si el grano...

Cuando leemos la vida de los santos, vemos que una de las muchas cosas que tienen en común es la persecución. Si ya lo decía el Señor:

<<Recordad lo que os dije: "No es el siervo más que su amo". 
Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán>> (Jn 15, 20)

Y esta persecución es muy actual. Soy testigo de ello: personas que intentan hacerte pasar "por el aro" (por el suyo, por supuesto) y cuando te niegas te juzgan y etiquetan, expandiendo las lindezas de su juicio por doquier y olvidando que no somos posesión de nadie, que para ser libres Cristo nos ha liberado (cfr. Gál 5, 1) y que nuestra vida únicamente le pertenece a Él; personas que están empeñadas en poner en ti una paja que no te corresponde, porque no son capaces de asumir y corregir la viga que ellos llevan (Mt 7, 3-5); personas que no son capaces de bajarse del trono donde se han puesto a sí mismas para compartir la vida de aquellos que miran por encima del hombro y que ya han asumido "que son así y no van a cambiar" (cfr. Jn 8, 1-11); personas que, por envidia, "matan" a otras personas hundiendo públicamente su buena fama, pero a las espaldas y sin hablar directamente con aquellos a los que enjuician (cfr. Lc 12, 1-3); personas cobardes e incoherentes que, por no enfrentarse al resto y seguir la corriente, dejan que sus hermanos queden heridos y apartados (cfr. Mt 26, 69-75)... y tantos otros ejemplos...

Con toda su pobreza, los santos intentaban vivir todo esto desde el amor y el perdón. Abrazaban la cruz de Cristo, sabiendo que ahí estaba su salvación y la de toda la humanidad. Comprendían que debían morir a sí mismos para dar frutos de vida eterna. Porque:

"En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, 
queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde, 
y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna" 
(Jn 12, 24-25)

Todos los días debemos ventilar nuestras casas. Los expertos dicen que con 10 minutos basta. Estos días de viento frío, lo que más apetece es cerrar cuanto antes las ventanas y mirar a través del cristal cómo la naturaleza va muriendo a sí misma, con la promesa de una vida nueva en primavera.

También debemos ventilar nuestras almas. Dejar que el viento purificador del Espíritu nos invada y nos renueve. Que aparte todas esas insidias y maldades, y nos empuje a una vida en santidad. Y después cerrar las ventanas de nuestras almas, porque nuestro "castillo interior" (en palabras de Santa Teresa de Jesús) sólo le pertenece a Cristo.

Pero no estamos llamados a encerrarnos en nosotros mismos. Al contrario: nuestro cristal debe permanecer limpio. Debemos ser transparencia de Cristo, como los santos. Que en nosotros le vean, que nuestras vidas sean transparencia de su Gloria. Que en nosotros sólo vean servidores de Cristo (cfr. 1 Co 4, 1).

Como los santos, debemos morir a nosotros mismos para que Cristo SEA en nosotros. Sabiendo que donde quiera que vayamos y en cualquier situación que estemos viviendo, Jesucristo está. Ven, Espíritu Santo, y elévanos siempre más y más alto...


Canción: Far Away
Intérprete: Libera
https://www.youtube.com/watch?v=kCpszpAZcA0



miércoles, 12 de noviembre de 2014

Eras Tú...

Hay veces que en nuestra vida nos despistamos. Parece que el Señor ha retirado su mano de nosotros y densas tinieblas invaden nuestra alma. Perdemos el rumbo, nos alejamos del Amor, nos alejamos del Señor...

O al menos eso parece...

... porque, en el fondo, es sólo apariencia. Y, en el fondo, LO SABEMOS. Sabemos que esto pasará, que Él jamás nos deja. Que siempre, SIEMPRE, está a nuestro lado. Él nos levanta, continuamente, de allí donde estamos postrados. Él siempre nos muestra otro camino allí donde parece que todas las puertas se han cerrado. Él siempre nos da nueva vida allí donde parece que el pasado y sus heridas nos ahogan...

Pero hay que hacer una apuesta: PONER A CRISTO EN EL CENTRO. Dejar que realmente Él reine y sea el Señor de nuestra vida. Sólo así todo estará en su sitio y volverá la paz...

¿A qué estás dispuesto a renunciar y dejar morir en tu vida para que Cristo reine? ¿Cuán pequeño estás dispuesto a ser? ¿Cuánta humildad hay realmente en ti?

Porque "Dios es... y eso basta..." (San Francisco de Asís)


"Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. 
Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; 
y todo esto se os dará por añadidura" (Mt 6, 32-33)


Canción: Eras Tú
Autor: Jesús Adrián Romero