lunes, 23 de enero de 2017

TESTIMONIO - A Dios sólo le basta que quieras estar con Él para que se manifieste

Hoy nos comparte su testimonio Sara Valverde, una buena amiga de Cantabria. Es un regalo enorme para mí conocerla porque está muy llena de Dios y siempre me lleva a Él, en lo más sencillo y creo que sin darse cuenta. En esta ocasión veremos cómo la adoración es uno de los lugares privilegiados de encuentro con Dios y su Amor. Ante Él encontramos las respuestas que necesitamos. Desahogándonos con Él nuestro corazón encuentra su verdadero descanso. Y una vez que se ha bebido de la Fuente del Amor... ya nada más puede saciar tu sed.


A DIOS SÓLO LE BASTA QUE QUIERAS ESTAR CON ÉL
PARA QUE SE MANIFIESTE

No solía ir a Exposiciones del Santísimo porque me parecían poco vivas y me costaba entrar en actitud de oración. Un día me invitaron a la parroquia de la Anunciación y me encantó. El ver aquella vela antes del altar rodeada de velitas aún sin encender me hizo pensar en que cada poco hemos de volver a encender nuestro corazón con la llama del Espíritu, no vale con haber sentido a Dios una vez, hemos de seguir buscándole, le necesitamos, nos necesita y nos ama.

A medida que pasaban los meses y de vez en cuando iba a adorar, el Señor, a través de una canción o una lectura me hablaba. Hubo una vez que estaba mi hermana y ya era tarde, y decidimos ir a casa. Cuando marchábamos, cogimos un papelito cada una de la cesta de la salida y, al abrirlo mientras bajábamos las escaleras, resulta que nos había tocado el mismo: "seguid conmigo". Las dos nos miramos y volvimos a entrar, le adoramos hasta terminar, sentimos paz y nos fuimos llenas de una inmensa alegría.

Dios nos habla de mil formas, sólo hemos de querer estar en su presencia, unas veces en nuestras habitaciones, otras en Misa, otras en la montaña o por la calle, y otras en adoración. Pero es cierto que en la Eucaristía y en la Exposición del Santísimo, Dios se hace presente de una manera especial y nueva.

Ahora pasan las semanas y no puedo dejar de ir a adorar, aunque sean cinco minutos o llegue únicamente a la bendición, pero no puedo dejar de beber de esa fuente de Gracia que Dios regala cada jueves cuando le entregas todo lo que eres para que lo haga nuevo.

A Dios sólo le basta que quieras estar en Él para que se manifieste. Sólo le basta que le digas "ayúdame" para que te dé la mano, para que te levante de donde estás y te dé la solución y la paz que necesitas.

Si nos entregamos a Dios, Él permite que Jesús nos ilumine con su presencia y nos guíe en nuestras vidas.

Canción: Su mirada
Autor: Redimi2 & Funky (feat. Annette Moreno)
https://youtu.be/eWo3OCOvslk?list=PLIquW9Q_oS0AO0zgv5MK2_C1q_4mSB_Dd






lunes, 16 de enero de 2017

TESTIMONIO - Dios está conmigo y es mi sustento

Hoy compartimos el testimonio de Jumi Bernal, hermano de la Renovación Carismática de Murcia. Nos va a hablar de su encuentro con este Dios nuestro que siempre se cuida de nosotros y que conoce bien nuestras necesidades.


DIOS ESTÁ CONMIGO Y ES MI SUSTENTO

Después de 10 años de noviazgo, Pedro y Josefa (mis padres) decidieron unirse en matrimonio y además tener familia numerosa, porque a los dos les encantan los niños. Durante casi 9 años lo estuvieron intentando, incluso con ayuda médica. Y, ¿qué creen? Cuando ya habían perdido la esperanza, cuando ya abandonaron la medicación para favorecer la fecundidad, cuando ya tenían decidida la decisión de adoptar, Dios, nuestro Dios, les dio el regalo que estaban esperando.

Un 20 de diciembre, Dios les concedió tener un hijo (yo). Por ese motivo, desde entonces mis padres siempre han tenido claro que el hijo no es de ellos. sino que es de Dios y que ellos son su instrumento.

Pero, además, Dios no es sólo el que me dio la vida, sino que es el sustento de mi vida. Hace 5 años me decidí a echar currículums en páginas web como infojobs, buscotrabajo y cosas parecidas. De una de ellas me llamaron y a los dos días de hacer la entrevista entré de Jefe de Contabilidad con un contrato a prueba de 3 meses. A los 3 meses me lo renovaron por otro de 6 meses. Este sueldo lo dedicaba a ayudar económicamente en mi casa, porque mis padres se habían esforzado en darme la carrera que hoy tengo y yo no podía nada más que agradecérselo colaborando de esta manera con los gastos del hogar.

Dos días antes de un retiro de mis hermanos de Cartagena, cuando vencía mi contrato de 6 meses, me despidieron. No por mi actitud, sino porque entonces mi jefe tenía la costumbre de no hacer fijo a nadie. Yo fui al retiro hundido, porque volvía a estar en deuda con mis padres, porque ya no tendrían esa ayuda que les estaba aportando mi nómina. Pero Dios es GRANDE EN TODO. En ese retiro yo puse mi situación en manos de Dios y durante la intercesión, y en medio de la alabanza, una voz profética dijo: "un joven viene preocupado porque no tiene trabajo. Dios te dice: tranquilo, tú pronto tendrás trabajo". Yo pensé lo que todos: "a mí no es, porque este salón de actos está lleno de gente como yo, con la crisis que hay, ya te digo..."

De camino a casa me sonó el móvil. Era un conocido al que le había llegado mi curriculum hace muchos meses, pero que lo había guardado hasta el momento. Su yerno había montando una empresa recientemente y buscaba una persona de su confianza para llevar la gestión de la empresa. Y, ¿adivinan qué? Ese era yo. Desde entonces estoy trabajando en esa empresa y todo han sido subidas y bajadas, pero Dios está conmigo y es mi sustento. Es más, hubo un ERE en la empresa y mi confianza se tambaleó, porque yo era el último en entrar a la empresa y tenía todas las papeletas para salir de ella. Sin embargo, Dios me dijo: "tranquilo, este trabajo te lo he dado yo". Y, efectivamente, despidieron a mi compañera aún siendo la hija de uno de mis jefes, y yo sigo en la empresa.

Por otro lado, mientras mi trabajo se solucionaba, el de mis padres empeoraba. Con la crisis muchos clientes hicieron suspensión de pagos, con lo que me vi obligado a cerrar la empresa. Así, a mi madre la tenía con baja por enfermedad sin cobrar y a mi padre en el paro, pero sin cobrar también. Pasamos así mucho tiempo y un día, cuando estaba todo difícil, yo acabé mi carrera, a mi padre le dieron el alta en una empresa para que siguiera cotizando y así tener una jubilación, y a mi madre le concedieron la minusvalía, por lo que cobra algún dinerillo.

La tranquilidad poco nos duró. A unos días de acudir a un retiro de jóvenes, mi abuela falleció. Y, además, nos llegó una carta en la que se nos informaba que, por la situación de impagos de la empresa familiar, me embargaban las cuentas y los bienes podrían salir a subasta pública. Por ese motivo llegué al retiro desolado, a pedir al Señor un poco más de estabilidad.

Fue en el momento de la adoración cuando, como no sentía gran cosa, probé a acercarme a la intercesión y Dios se bastó de mis hermanas Mayca y Clara, las cuales me dijeron: "tú estás en un puente de los de la jungla, la unión de las maderas colgadas por las cuerdas al borde de un precipicio. Estás a medio camino de la otra orilla, en la que yo, tu Dios, te espero con los brazos abiertos. Las cuerdas son tus ángeles y los santos, que te llevan en volandas hacia mí. Y las maderas son tus momentos de fe. Si tú dudas, la madera se parte, pero si tú confías, das un paso más". Por esto, y junto a la oración y el abrazo de las hermanas, salí muy fortalecido.

Por todo esto, os animo a poner en manos de Dios vuestras preocupaciones, no importa las que sean, porque Dios te dará las fuerzas necesarias para llevarlas. ¡Recuerda!, Dios es BUENO, JUSTO, LISTO Y TODOPODEROSO, por lo que nunca tendrás una cruz que no puedas llevar. ¡Sólo CONFÍA EN ÉL!

Canción: Tu fidelidad
Autor: Marcos Witt
https://youtu.be/vGaWSKk6DdY?list=PLIquW9Q_oS0AO0zgv5MK2_C1q_4mSB_Dd





jueves, 12 de enero de 2017

Y tú... ¿de qué tipo eres?

Hoy quiero compartiros un texto que he recibido del padre Miguel José Cano, un amigo sacerdote de Jaén.

Te invito a añadir otras características que se te ocurran y que él puede que no haya recogido :-)

Creo que se pueden aplicar tanto a comunidades parroquiales como a otro tipo de comunidades como grupos de vida, de oración...

Comenzamos:

"En todas las parroquias contamos, gracias sean dadas al Altísimo, con un buen número de personas que dan su tiempo, su dinero y su vida entera a la comunidad. Como pueden imaginarse, he tenido de todo, y en su inmensa mayoría no digo bueno, sino óptimo. Algunos, fíjense en ellos, llevan años y años con tareas de responsabilidad en sus parroquias. Cambian los sacerdotes y ahí siguen. Siempre queridos y valorados. Por algo será.

Fijándome en ellos, hoy se me ha ocurrido apuntarles algunas de las más valiosas características del buen colaborador parroquial.

La primera y principal: el buen colaborador parroquial es un creyente en Cristo, que se esfuerza por vivir su fe como católico y que confía en su iglesia y ama a su iglesia. No es una persona simplemente voluntariosa o generosa con su tiempo. Es colaborador de Cristo, de la Iglesia y de su parroquia. Por tanto todo lo que hace es para la parroquia, para su comunidad, nunca para sí mismo.

Es discreto. Los mejores y mayores colaboradores son esos de los que la gente apenas conoce ni el nombre. Un buen colaborador jamás es protagonista. También es discreto hacia fuera. No cuenta, no chismorrea, no anda con dimes y diretes.

Su tarea está por encima de quién sea el sacerdote correspondiente. Los he conocido que llevan en su parroquia treinta, cuarenta, sesenta años... Cambia el sacerdote y siguen ofreciendo su disponibilidad.

No considera su oficio suyo. Mala cosa que una persona que ayuda se crea en posesión de algo.

Disponibilidad para aceptar responsabilidad. La misma para dejarlas si así se le pide.

El buen colaborador nada pide para sí, ni privilegios, ni consideraciones. Todo lo contrario: es el que renuncia específicamente a cualquier cosa justo para que nadie pueda decir que recibe un trato de favor.

Jamás hablará mal de los sacerdotes, aunque sepa que tienen sus fallos. Sabe que hacerlo es escandalizar y alejar a la gente de la Iglesia.

Es leal y sincero. Sabe transmitir a los sacerdotes lo que hay y tiene la confianza suficiente para decir esto sí, o esto no me parece.

Responsable. Porque una cosa es ser voluntario y otra no tomarse las cosas en serio.

Trabajador en equipo, porque en la parroquia hay muchos como él y tienen que colaborar todos, aceptándose y queriéndose.

Visto esto, imaginen lo que sería un colaborador problemático. Ya saben. Hoy viene, mañana no aparece, habla mal de los demás, crea mal ambiente, con el cura Fulano sí, pero con Mengano ya no, ahora me enfado y me voy, ahora me contento y vuelvo..."

Y tú que lees estas líneas... ¿qué tipo de colaborador eres?




lunes, 9 de enero de 2017

TESTIMONIO - Que los médicos se maravillen de tus prodigios

Seguimos con nuestra nueva serie TESTIMONIOS.

Hoy compartimos el testimonio de Diego Carvajal, actor, ex-presentador de televisión, profesor de actores, cantantes y predicadores... cuya hija fue sanada por el Señor.


EL SEÑOR LO NECESITA

¡Qué alegría! No os podéis imaginar qué alegría sentimos de saber que un niño venía de camino. Llevábamos sólo unos meses casados y mi mujer ya estaba encinta. No nos importaba no tener una casa grande, ni empleo estable. Nuestro amor lo habíamos puesto al servicio de Dios y Él nos daba este regalo. En secreto consagré este niño al Señor. "Este niño nuestro es tuyo, Señor".

Y llegó el momento de la primera ecografía, el 19 de octubre. "Bueno - dice la doctora - tiene pliegue nucal positivo y alto. ¿Has pensado hacerte una amniocentesis?". "No", responde mi mujer, "si no es necesario no queremos hacerla por los riesgos que conlleva para el niño".

"Pues yo te recomiendo que te la hagas porque este niño viene con síndrome de Down o alguna otra anomalía cromosómica y cuanto antes lo sepas, antes podrás decidir, que aún estáis a tiempo".

"¿Nos está hablando de abortar?". Os podéis imaginar cómo nos sentíamos. Todo nos daba vueltas, iba demasiado deprisa. Otra doctora le practicó a mi mujer un "screening", prueba determinante para conocer el Síndrome de Down. Dio positivo. Enseguida nos habló de "interrumpir voluntariamente este embarazo...". Al llegar a casa cogí los Evangelios, le pedí a Dios una palabra en la que me explicase qué estaba ocurriendo. Y me dijo: "El Señor lo necesita...". Fui a donde estaba mi mujer y le dije que no entendía por qué necesitaba Dios esto de nuestro hijo, pero que teníamos que decir sí como María.

Un ginecólogo privado certificó que el pliegue nucal había aumentado de 4,7 a 5,4 milímetros. Además, fueron detectadas dos manchas en el cerebro que "pueden borrarse o convertirse en hidrocefalia". Esto en un niño con Síndrome de Down significaba que "podría morir al nacer, tener diversas cardiopatías... o ser un niño adorable y extremadamente cariñoso... Pero sufren mucho y sufren sus padres... Sois jóvenes... Podréis tener más niños... Esto no es más que un accidente". ¿Mi hijo un accidente? Otra vez nos hablaban de abortar.

El 24 de octubre fuimos a una Misa con oración de sanación celebrada por el sacerdote dominico Jaime Burke. Fuimos a verle y le contamos lo que nos ocurría. Humildemente le rogamos que rezara por nosotros y por el niño. "Muy bien"; nos dijo, "pon las manos sobre el vientre de tu esposa". Nos abrazó y entre otras palabras dijo: "Que en la próxima revisión, los médicos se maravillen de tus prodigios, Señor". Tras aquella oración sentimos muchísima paz.

El 30 de octubre, en la siguiente prueba, varios hermanos estaban orando por nosotros. Yo también me puse a rezar: "Hágase tu voluntad, Padre, pero una palabra tuya, una mirada...y mi hijo sanará". Cuando se abrió la puerta, salió mi mujer riéndose y dijo: "Los médicos no se lo explican, pero ha desaparecido el pliegue nucal y las manchas en el cerebro. El niño está perfectamente. Me han hecho una segunda ecografía porque no entendían lo que estaba pasando".

Dios necesitaba a mi hijo para hacer sus prodigios, para que los médicos se maravillasen, para que brillase su Gloria, para que los creyentes le adoremos, para que CONFIEMOS EN ÉL, para que le demos GRACIAS, para que le cantemos eternamente: "Gloria a Ti por siempre, por siempre, por siempre. Amén. ALELUYA".


Canción: No tengas miedo
Autor: Hmna. Glenda
https://youtu.be/-6B2DRSL0EU?list=PLIquW9Q_oS0AO0zgv5MK2_C1q_4mSB_Dd




martes, 3 de enero de 2017

TESTIMONIO - Estoy a la puerta y llamo

Con el nuevo año comenzamos un nuevo ciclo de TESTIMONIOS. Varias personas, de esas de "a pie", nos irán compartiendo su experiencia de encuentro con Dios. A su modo, en su vida, en lo cotidiano.

También compartiremos algún testimonio de personas que nos llevan la delantera en esto de la fe y ya han alcanzado el Cielo, el lugar al cual nuestra vida está encaminada y, al menos yo, por la Misericordia de Dios, espero encontrarme allí.

Os invito a comentar libremente lo que os ha parecido cada testimonio y si os ha ayudado de algún modo en vuestra vida. También os invito a compartir estas entradas del blog para que a muchos más pueda llegar la bendición que en ellas Dios va a derramar.

Comenzamos.

Hoy compartimos el testimonio de una buena amiga que prefiere quedar en el anonimato. Estoy segura de que os va a encantar su humildad y sencillez, como a mí. Es una persona de la que aprendo siempre mucho a vivir desde la fe y el amor, es un regalo del Señor en mi vida.


ESTOY A LA PUERTA Y LLAMO

En mi vida, tengo muy claro cuándo me di de bruces con Dios. Tengo fijado en mi mente el lugar y el momento, aunque no me acuerde del día exacto...

Mi vida era como la de muchos cristianos de antes (años 80): te bautizan, te llevan a hacer la comunión, te ofrecen ir a confirmación y, sin plantearte nada, lo haces; lo hacen los demás, así que... Después, llegó la Universidad y para mí fue salir del cascarón: fiestas, ambientes diversos, nueva gente, novios... Y, poco a poco, la práctica religiosa desapareció de mi vida; no me hacía falta Dios.

Eso sí, me casé por la Iglesia, ya que éramos de tradición cristiana, pero sin saber realmente la profundidad del sacramento, sólo que me comprometía a que fuera para siempre. Pasaron las vicisitudes normales de una vida, acabar los estudios, tener un hijo, crisis y paro, y surgieron en nuestro horizonte las enfermedades, primero mi hija y luego mi marido, hasta que él se murió.

Apareció el dolor y, con él, personas que te ayudan y te sostienen; la familia, los amigos y también Dios. Mi marido quiso confesarse, mi hija iba a hacer la comunión y nos fuimos acercando a la Iglesia.

Y empecé a encajar las piezas de mi vida: Dios me había llamado de jovencita a las misiones, pero me dio miedo y huí, y ahora me volvía a llamar mediante la fe que mostraba el sacerdote de mi parroquia. Me sentía atraída por esa vida de trato y confianza con Dios, y comencé suavemente el camino de la conversión.

Durante unos años, yo llamaba a la puerta, pero no se abría. No conseguía creer, no veían nada, sólo los signos exteriores, a pesar de rezar y recibir los sacramentos, pero perseveré y no dejaba de pedir la luz. Luego me explicaron que era mi purificación, porque a Dios no te puedes acercar así como así y yo tenía mucho que limpiar.

Finalmente, me invitaron súbitamente a unos ejercicios espirituales, y yo dije sí, sin saber a lo que iba; organicé rápidamente todo y al día siguiente estábamos de viaje. Y allí, en medio del silencio de una capilla, Dios me abrió por fin la puerta: sentí sus consuelos y mi vida cambió. ¡¡¡Dios está vivo y yo lo podía experimentar!!!

Mi vida se transformó radicalmente: tenía una flecha de amor clavada en el corazón, necesitaba ir a la capilla a estar con Él, y Él se daba a mí suavemente, pero llenando mi corazón de paz y gozo. Y cada vez iba llenando más huecos de mi vida y ahora es mi centro: mi trabajo, mi familia, mis actividades personales, mis ocupaciones sociales, mis amigos,... todo está alrededor de Él.

Soy feliz, con una alegría profunda que me hace estar segura de mis pasos y siento cómo crezco como persona día a día. Los sufrimientos y dolores de la vida se viven como desde arriba, porque ya no duelen tanto, Él nos ayuda a llevarlos. Este camino no termina nunca, siempre se avanza, pero cada vez que das un paso en la fe, tienes más claro que estar con Dios es lo único que de verdad satisface el corazón.

Anónimo.


Canción: Estoy a la puerta y llamo
Autor: Jésed




sábado, 31 de diciembre de 2016

Feliz y santo año 2017

"Sólo busco una cosa: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, hacia el premio, al cual me llama Dios desde arriba en Cristo Jesús" (Filipenses 3, 13-14)

Feliz y santo año 2017 a todos. Dob+



martes, 27 de diciembre de 2016

San Juan Evangelista: también lo quiero para mí

Me ha encantado esta imagen que me ha enviado un sacerdote amigo de Jaén esta mañana. Llamamos a San Juan Evangelista el apóstol del amor. Pero, ¿siempre fue así?

Juan es aquel que empezó recibiendo por parte de Jesús el nombre de "Boanerges", es decir, "hijo del trueno" por su fuerte carácter (Marcos 3, 17) y que pedía con orgullo que cayera fuego del cielo sobre los que no acogían su mensaje (Lucas 9, 54). Y Jesús le reprendió por ello. También es aquel que exigía a Jesús sentarse, junto a su hermano Santiago, a su derecha e izquierda en su Gloria (Marcos 10, 37). Y de nuevo recibió la reprensión del Señor.

Pero Juan es aquel que acabó reposando su cabeza sobre el Costado de Cristo en la Última Cena (Juan 13, 23), teniendo el privilegio de escuchar el latido de Amor del Corazón de Dios. Aquel que, viendo las vendas y el sudario en el sepulcro, creyó en la Resurrección sin necesitar más pruebas (Juan 20, 8). Aquel que le reconoció en la distancia, resucitado, en el lago de Galilea (Juan 21, 7)

Juan se dejó amar por Jesús y eso, poco a poco, fue transformando su corazón hasta convertirse, él mismo, en fuente de amor para otros. En maestro del amor de Dios (ver toda la Primera Carta de San Juan, en especial el capítulo 4). Seguro que mucho le enseñó sobre ello María, cuando la recibió en su casa (Juan 19, 25-27)

Y, humildemente, creo que esta imagen es uno de los momentos decisivos del proceso de conversión de Juan, el Boanerges, en San Juan, el discípulo del amor: Cristo, crucificado, yaciendo inerme en sus brazos. El Dios AMOR dejándose sostener por su criatura. Me imagino la terrible indefensión, el silencio enorme que habría en su alma y en su mente.

Puede que a muchos sorprenda que la Iglesia, justo después de la celebración de la Navidad, nos presente en la liturgia el primer mártir (San Esteban) y hoy, en el evangelio, se nos hable del sepulcro vacío. Este Niño que ahora duerme plácido en el pesebre es el que ha nacido para dar la vida por nosotros. Y sólo en esta realidad podemos entender el pleno significado de la Encarnación.

La vida de San Juan, como la de tantos santos, me llena de esperanza: si en ellos el Señor pudo hacer el milagro de cambiarles el corazón, en mí también puede. En cualquiera puede, porque para Dios nada es imposible. Sé que no es fácil vivir desde el amor hoy en día. Pero lo HE VISTO, he visto a personas vivir así y la plenitud que tienen es envidiable.

Así que... también lo quiero para mí. Y así se lo pido a San Juan, ¿te unes a mí?: querido hermano San Juan, por tu intercesión, concédeme la Gracia de dejarme inundar del Amor de Jesús, ese mismo Amor que tú experimentaste durante toda tu vida y que transformó tu corazón a imagen del Corazón de Cristo. Y que sea, como tú, fuente del Amor de Dios para los demás. Amén+

Canción: Nadie más que Tú
Autor: Kike Pavón
https://www.youtube.com/watch?v=xH-gl8t_Bxg