jueves, 23 de febrero de 2017

HISTORIAS PARA REFLEXIONAR - No es peso si hay amor

HISTORIAS PARA REFLEXIONAR: pequeños textos que he ido encontrando en distintos sitios. A todos creo yo que se les puede sacar una moraleja o una reflexión sencilla para la vida cotidiana. Si os surge una, os animo a dejarla en los comentarios de abajo, para que todos nos podamos enriquecer con ellas :-)

NO ES PESO SI HAY AMOR

Un arqueólogo fue al Himalaya de peregrinación. Por aquel entonces, los templos antiguos situados a gran altura eran muy complicados de alcanzar y mucha gente simplemente ya no volvía. Se llegaba a través de pequeños senderos al borde de precipicios extraordinariamente profundos, con nieves perpetuas. Tan sólo un pequeño resbalón y todo habría acabado. Ahora los caminos están en mejores condiciones, pero en el tiempo del que hablamos eran muy difíciles.

El arqueólogo iba cansado, aun llevando muy poco equipaje (porque llevar mucho equipaje a esas alturas se hace imposible). Además, según se asciende, se hace más difícil respirar. Delante de él, vio a una niña que no tendría más de diez años, cargando a un niño, muy gordito, sobre sus hombros. Ella iba sudando, respirando pesadamente, y cuando el hombre pasó a su lado le dijo: Niña, debes de estar muy cansada, Llevas mucho peso sobre ti,

La niña le respondió: Usted es quien lleva peso, esto no es un peso, esto es mi hermanito.

Canción: Amar
Autor: Luis Alfredo Díaz (basada en un texto de Sta. Teresita del Niño Jesús)
https://youtu.be/EmJEdchAT3I?list=PLIquW9Q_oS0AO0zgv5MK2_C1q_4mSB_Dd





lunes, 13 de febrero de 2017

TESTIMONIO - Ser músico para Dios

Hoy compartimos el testimonio de un amigo que prefiere permanecer en el anonimato. Nos conocimos en el marco de los ensayos del coro y orquesta que sirvieron al Señor con el don de la música durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid en el año 2011.

El Señor tiene para cada uno distintos caminos en los que poder servirle y servir a los demás hombres, nuestros hermanos. Y la música es uno de los más hermosos, un regalo enorme del Señor.

SER MÚSICO PARA DIOS

A veces, de forma inesperada, Dios te regala una experiencia de tremenda paz. Viviendo esa experiencia tienes una fuerte impresión de que estás haciendo lo que tienes que hacer y eso te llena de alegría. Eso mismo me ocurrió tocando en la Orquesta de la JMJ durante los actos centrales de aquel agosto de 2011 en Madrid.

Desde pequeño he recibido formación religiosa y mi familia ha sido siempre una familia de fe. A los 10 años empecé a compaginar los estudios de música con el colegio (más tarde el instituto). Pero a mí lo que siempre se me dieron bien fueron las matemáticas y la física, por lo que a los 18 años decidí estudiar ingeniería.

Durante los duros años de ingeniería algo en mi interior me invitaba a seguir tocando, a no dejarlo a pesar de la dificultad de las materias. Así, pude hacer mis primeros "pinitos" tocando el violín en el coro del Colegio Mayor. Fue a partir de cuarto de carrera cuando más disfruté tocando en una orquesta sinfónica de Madrid.

Cuando salió la convocatoria de plazas para la orquesta de la JMJ no lo dudé un instante y Dios quiso que me aceptaran.

Esa PAZ de la que hablaba suele ir acompañada de mucho esfuerzo, pues los ensayos previos fueron cuantiosos e intensos, y las actuaciones durante los actos centrales calurosas y a veces parecían interminables.

Desde entonces busco poder tocar para Él, intentar ayudar a rezar a los demás y sentir esa "autopista" que se abre entre el cielo y la tierra cuando hay bella música de por medio.

La música eleva, la música relaja e interroga, la música puede sacar lo mejor de nosotros y nos sitúa ante el Creador como pequeños, como hijos, como seres muy queridos por Él. Dios gracias a Dios por haberme mostrado este camino en el que quiero seguir haciendo el bien.


Canción: Gloria (JMJ 2011)
https://youtu.be/Jqgu19u6og0?list=PLIquW9Q_oS0AO0zgv5MK2_C1q_4mSB_Dd







lunes, 6 de febrero de 2017

TESTIMONIO - Historia de una bufanda

Hoy compartimos un testimonio que une dos países en distintos lados "del charco": el nuestro y México, porque la Misericordia de Dios no conoce fronteras. Y la oración tampoco.

HISTORIA DE UNA BUFANDA

Siendo el 24 de agosto del año 2014, en la parroquia Ntra. Sra. de la Encarnación, en el pueblo de Náquera (Valencia), algunas personas acudieron a dicha iglesia para participar en el bautismo de una niña milagro. Su padre mejicano y su madre española, ambos muy creyentes, habían estado pidiendo a Dios, durante seis años, el regalo de un hijo o hija, que en este caso ha sido una hermosa niña nacida el 6 de julio del mismo año. Dios, escuchando los ruegos y atendiendo a los sacrificios de estos esposos, les concedió el encargo de ser los padres de Gianna.

Poco antes del bautismo, dentro de la Iglesia, a los pies del sagrario, la tía de Gianna que había venido expresamente desde México para ser testigo de tan divina celebración, encontró al padrino de la niña, que es un Misionero Claretiano (sacerdote), orando de rodillas al buen Dios para que su ahijada, así como sus padres, creciera como testigo del infinito amor que Él había derramado en todas sus creaturas.

La oración de dicho sacerdote se prolongó por unos minutos, y fue el tiempo suficiente en el que la tía de Gianna, que llevaba una temporada un poco revuelta interiormente y casi que enfadada con Dios, al observarlo, experimentara un vuelco en el corazón reconociendo que el Señor escucha a los que se fían de su misericordia (“de la abundancia del corazón, hablan los labios” - Lc 6, 45). Aquella imagen le tocó de un modo inesperado su existencia y mucho de lo que deambulaba en su interior se volvió a resituar a los pies del Señor, que en breve le diría a su sobrina que por el bautismo empezaría a ser reconocida como su hija amada, en quien se llena de gozo (Cf. Mt 3, 17)

A raíz de aquella escena, inesperada, y en la que no hubo palabras, sólo Dios hecho visible en su ministro, Maripy empezó a amar mucho más a todos los sacerdotes, así que puso a pensar en la manera de agradecer y cuidar a quienes han sido llamados para dicha tarea: acercar a todos los hombres y mujeres al amor del Buen Padre Dios.

Lo primero que se le ocurrió fue orar, orar sin desfallecer, para que ningún sacerdote se pierda o se sienta solo. Orar por el sacerdote que sin decir palabra le había hablado al corazón en nombre de Dios. Desde aquel momento, la oración se ha convertido en una constante muy importante en su vida y esto la ha ayudado a vivir de un modo nuevo con su familia (con un esposo y dos hijos, también milagros de Dios)

Lo segundo a lo que estuvo dándole vueltas en su mente y en su corazón fue el intentar materializar tanto el amor como la oración, así que se puso manos a la obra y empezó a aprender a tejer una bufanda. Una prenda de vestir muy común y necesaria durante las temporadas de frío. Lo que no tiene nada de común es que en cada puntada Maripy ha rezado un Ave María por el sacerdote que portará dicha prenda de vestir (¿cuántas puntadas puede haber en una bufanda?). Al juntar tantas puntadas y tantas plegarias a la Madre del Cielo, el resultado viene siendo una bufanda que abriga al sacerdote y lo protege de los ataques del enemigo.

Aquella bufanda ha dejado de ser una prenda común de vestir y se ha convertido en una hermosa expresión de entrega y amor por los ministros de Dios. Sí, he dicho bien, “por los ministros de Dios”, pues desde aquel día ya ha tejido tantas bufandas que muchos sacerdotes han dejado de tener frío, y la confianza en la oración los está fortaleciendo en todo momento.

¿Quién se iba a imaginar que una sencilla oración de rodillas, delante del sagrario, se iba a convertir en tanto amor hecho visible acompañando y protegiendo a un pequeño hombrecillo, padrino de una niña milagro? (su historia hay que escuchársela a sus padres) Así es, una sencilla oración se ha convertido en la multiplicación de oraciones por tantos y tantos sacerdotes necesitados del amor y la protección del pueblo al que han sido consagrados, por amor al Amado.

Gracias Padre, por acoger la oración de tu pueblo.
Gracias Señor Jesús, por traer armonía y paz a los corazones inquietos.
Gracias Espíritu Santo, por hacernos entrar en comunión de hermanos.
¡Bendito seas por siempre Señor!
Gracias Santísima Virgen María, por no desamparar a tus hijos predilectos.

Por cierto, seguramente se preguntarán qué relevancia tiene la fecha del 24 de agosto, memoria de San Bartolomé, Apóstol. Es muy sencillo. El día del segundo nacimiento de Gianna, por el bautismo, también se ha convertido en un día para ser recordado como signo de un nuevo nacimiento para Maripy y para el P. Abel. Pues sólo en el encuentro con el Maestro reencontramos el sentido de nuestra vida:

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.» 
Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?» 
Felipe le contestó: «Ven y verás.» 
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» 
Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?» 
Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.» 
Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.» 
Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.» (Jn 1, 45-51)

¡Todo para la gloria de Dios!

Canción: Junto a la cruz
Autor: P. Gonzalo Mazarrasa (intérprete: Ana Moya)

martes, 31 de enero de 2017

TESTIMONIO - A sus pies hay paz...

Cuando dejamos un mínimo huequito al Señor en nuestro corazón, Él se cuela y nos llena de todo aquello que verdaderamente necesitamos. Esta ha sido (y es) la experiencia de mi amiga Idoia Azpilikueta que hoy os comparto.

A SUS PIES HAY PAZ...

Siempre en casa nos han inculcado una religión Católica y Cristiana. No es que se viviera una fe tremenda, pero mi madre ha sido catequista durante muchísimos años y los Domingos íbamos a Misa. Me bautizaron, igual que a mis hermanos, hicimos la Primera Comunión, y de ahí en adelante nada más. 

Allá por las navidades de 1985 llamó una persona a casa, y nos dijo a mi hermana y a mí que habría una acampada de Navidad en un pueblo cercano al nuestro. Que habría muchos jóvenes, guitarras, buen ambiente, que sería un fin de semana justo antes de Reyes, y que estábamos invitadas. Que además de la ropa y del saco de dormir, deberíamos de llevar una biblia. Mi hermana enseguida dijo que ella no iba, yo en cambio dije que sí, aún sin tener muy claro a dónde iba, pero dije que SI. Ese fue mi primer SI al SEÑOR sin darme cuenta de ello.

Recuerdo que fuimos 6 chicas de diferentes edades, pero del mismo pueblo, y aunque sea de vernos en la calle nos conocíamos. En el autobús, comenzamos a hablar y nadie sabía a dónde iba, pero todas nos imaginábamos sobre qué iría la acampada, o al menos que tenía algo que ver con la Iglesia puesto que llevábamos una biblia, todas excepto una que se quedó con que habría guitarras. Pensó que iba a un concierto de rock.

Pasó ese fin de semana y la verdad es que el Señor sabe muy bien por dónde agarrarnos, y así lo hizo,…. nos encandiló y nos enamoró a base de canciones. Aún recuerdo muy bien la primera canción que el Señor puso en mi boca. “JESÚS ES, JESÚS ES SEÑOR, ALELUYA, ALELUYA, GLORIA A DIOS, GLORIA A DIOS”, palabras sencillas, pero que calaron profundamente en mí.

Después de aquella acampada, con la excusa de no olvidar las canciones comenzamos a juntarnos una vez a la semana. Quedábamos en un local que nos dejaron las monjas Clarisas de nuestro pueblo y grabábamos las canciones para no olvidarlas. Yo creo que el Señor ya estaba abriendo camino en nuestros corazones a base de la música, porque no hacíamos mucho más, cantar y grabar canciones. Rezábamos el Padre Nuestro y poco más.

Con el tiempo decidimos que aquellas reuniones no podían seguir siendo sólo para grabar canciones, así que con ayuda al principio de la madre superiora de las Clarisas y más tarde por nuestra propia iniciativa, comenzamos a introducir oraciones, algunas escritas y otras espontáneas, porque nos daba mucha vergüenza hablar en alto, así que al principio las llevábamos escritas y las leíamos.

Aquello que comenzó las navidades del 85, lleva funcionando como grupo de oración de la Renovación Carismática juntándose cada martes en el mismo local que nos cedieron hace 32 años, y de las 6 jóvenes que comenzamos somos 4 las que seguimos, así que pienso que el Señor hizo una buena obra regalándonos aquellas canciones.

El grupo ha tenido altibajos y cada uno de los que estamos también. La vida personal de cada uno es distinta aunque el amor del Señor nos una a todos por igual y yo soy una de esas personas que ha sufrido altibajos.

El grupo comenzó a ser más profundo, venía gente de fuera, algunos se quedaban, otros se marchaban, otras nos manteníamos… y conocí al que luego sería mi marido y padre de mis hijos en el grupo de oración. "¡Qué bueno!", pensaréis, los dos en el mismo camino, y así fue al principio. Llegaron los hijos y nos turnábamos para ir al grupo, pero poco a poco mi marido se fue apartando de Dios, del Señor, o eso pensaba yo al menos, porque ponía excusas para no ir al grupo.

Pasó el tiempo y mi vida cambió por completo de la mañana a la noche. Cuando llegué a casa me enteré que en mi matrimonio había una tercera persona y no era el SEÑOR. Mi vida se derrumbó y junto con la mía la de mis hijos. El tiempo quiso que mi matrimonio que hasta entonces había sido perfecto, o al menos sin ningún problema, terminara en un divorcio y con mi divorcio llegó mi enfado con el SEÑOR. Llegué a juzgarlo, a no querer saber nada de El ni de nadie de mi alrededor. Me ofrecían ayuda y yo no la aceptaba, los hermanos del grupo se ofrecían a orar por mí, y yo no les abría la puerta de mi corazón, ni a ellos ni a ese “Señor” que hacía más de 20 años se había ganado mi corazón. Para mí todo era negro, negativo, y nada ni nadie podía sacarme de aquel agujero porque mi corazón estaba cerrado con un gran candado, hasta que caí en una depresión. Había tocado fondo y ya nada me importaba, pero el Señor nunca te abandona y quiso que mi hija y mi hermana fueran mi mano derecha en aquellos momentos. Se valió de ellas para que poco a poco pudiera ir flotando.

Tiempo después me animé a ir a una eucaristía que celebraban como fin de un retiro y cuando llegué me acogieron como si nunca me hubiera marchado del grupo. En el abrazo de una hermana en concreto sentí el abrazo del Señor, sentí que nunca me había abandonado y poco a poco comencé a ir nuevamente al grupo. Al principio me costó un poco, pero poco a poco iba entrando nuevamente en oración, iba agradeciendo al Señor no haberme soltado nunca de su mano durante todo este tiempo. Aunque yo le negara cada minuto de mi vida, el Señor no había roto el cordón que nos unía.

Han ido pasando los años y el Señor me ha ido regalando muchas cosas, pero sentía que a cambio me pedía algo, y no sabía qué. Si tenía algún problema, se lo presentaba al Señor y al poco tiempo todo se solucionaba; si había algún dolor lo presentaba y el dolor desaparecía, y yo se lo agradecía, pero en mi corazón seguía sintiendo que el Señor quería algo más de mí.

Estas navidades, una hermana del grupo me dijo que teníamos que ir a la acampada de jóvenes de Navidad, a aquella que fuimos por primera vez en el año 1985, y mi primera reacción fue: “No puedo, tengo oculista”. A la mañana siguiente pasé por delante de la consulta y pensé: “¿Y si pudiera cambiar de fecha?”, así que entré y me dijeron: “No hay ningún problema, puedes elegir día y hora”. Así que cambié la cita médica, y llamé a la hermana del grupo y le dije: “Apúntame, voy”.

Volver a reencontrarte con gente que conociste en aquella acampada fue algo que no se puede explicar… y recordar aquella acampada fue el regalo más grande que he recibido estas navidades.

Sentí que el Señor me hablaba y me pedía eso que yo durante todo este tiempo no he sabido qué era. Me pedía que diera el paso de confesarme. Sí…el Señor quería que me confesase, porque desde que me divorcié no me había confesado más. El Señor quería enseñarme que cada vez que un hermano venía a ayudarme y yo le decía que NO, le estaba negando a El también; que cada vez que me regalaba una oración le decía NO, pero a pesar de todo eso El seguiría insistiendo regalándome cosas a cambio de CONFESARME. Así que, después de 8 años, en esta acampada de Navidad he vuelto a confesarme.

El Señor me dijo en el momento de la absolución por medio del Sacerdote que nunca se ha alejado de mí, que ha estado esperando a que depositara todo a sus pies para que siga iluminando mi vida, mi nueva vida y en una nueva dirección.

Hacía tiempo que me regaló una canción preciosa y estas Navidades he sentido muy dentro de mi corazón que si nos abandonamos a los pies del Señor, tendremos todo lo que verdaderamente necesitamos. Una confesión ha bastado para todo esto. Os escribo la letra de la canción que el Señor quiso regalarme en el momento adecuado:

Cuando el mundo te inunda de fatalidad
y te agobia la vida con su mucho afán.
Y se llena tu alma de preocupación
y se seca la fuente de tu corazón.
Cuando quieres huir porque no puedes más,
porque solo te sientes entre los demás,
y no hay más en tus ojos: brillo y emoción,
y se cierra tu boca porque no hay canción.

Puedes sentarte a sus pies y de sus manos beber 
la plenitud que tu alma necesita.

Puedes sentarte a sus pies y cada día tener
una nueva canción y nueva vida...

A sus pies hay Paz, Gracia y Bendición,

a sus pies tendrás Luz y Dirección.
La plenitud en Él nunca se agotará,
puedes descansar en su presencia....

Canción: A sus pies
Autor: Jesús Adrián Romero


domingo, 29 de enero de 2017

Experiencia de fe versus sacramentalidad

Aprovechando la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, acudí a una oración ecuménica.

Tengo que reconocer que confío plenamente en el discernimiento de la Iglesia Católica sobre el camino emprendido y me congratulo al saber que se ha recorrido más en los últimos años que en 500 de historia.

Y también tengo que reconocer que cuanto más conozco de otras iglesias cristianas, más me enamora mi Madre Iglesia y Jesucristo en ella.

En esa oración predicó un pastor de la Reforma y escuché algunas cosas que me revolvieron profundamente. Pero no porque él las dijera, sino por lo que implicaban. Me voy a centrar en una.

El pastor comenzó su charla afirmando categóricamente que los cristianos reformados viven verdaderas experiencias de fe, frente a los católicos cuya relación con Cristo es meramente sacramental. Y me dolió, mucho, escuchar eso.

Lo primero, porque veo que los católicos hacemos esfuerzos por conocer, comprender y acercarnos a los hermanos separados, en su historia y en su realidad, pero no veo que todos los pastores reformados hagan un esfuerzo semejante. Se quedan con los "típicos tópicos" de toda la vida y nos "etiquetan" sin profundizar más allá. Y en este caso, aunque afirmó varias veces que ellos no son proselitistas y los católicos sí, prácticamente toda la charla se basó en las bondades de su iglesia y su buen hacer. Que está fenomenal, de veras, pero yo fui a escuchar sobre la unidad, sobre lo que nos une y no sobre lo que nos separa o sobre lo que se nos juzga.

Lo segundo, porque si bien es cierto que muchos católicos aún viven una relación meramente sacramental con Dios, sin un proceso de conversión y de encuentro con Cristo profundo, no todos somos así. Y la Iglesia que viene (y que ya es presencia real) es más bien lo contrario. Y esto lo vivo en mis carnes y lo veo en las de multitud de personas que me rodean o que conozco. Y es lo que procuramos transmitir en el día a día.

Que aún nos quede (mucho o no, eso se lo dejo al Señor) no lo voy a negar. Pero que estamos en ello, tampoco. Y además, ¡qué porras!, los Sacramentos son una inmensa riqueza, un regalo hermoso de nuestro Dios que alimenta ese encuentro personal con Cristo, esa "experiencia de fe", y que nos configura cada día más con Él. Y me niego a sentirme avergonzada por vivirlos, por gozarlos, por enamorarme del Señor cada día más a través de ellos.

Sigamos orando por la unidad de la Iglesia (cfr. Juan 17, 21)


Canción: Tomad, comed
Intérprete: Hakuna Group Musica
https://youtu.be/xAmrzAu2szY?list=PLIquW9Q_oS0AO0zgv5MK2_C1q_4mSB_Dd




lunes, 23 de enero de 2017

TESTIMONIO - A Dios sólo le basta que quieras estar con Él para que se manifieste

Hoy nos comparte su testimonio Sara Valverde, una buena amiga de Cantabria. Es un regalo enorme para mí conocerla porque está muy llena de Dios y siempre me lleva a Él, en lo más sencillo y creo que sin darse cuenta. En esta ocasión veremos cómo la adoración es uno de los lugares privilegiados de encuentro con Dios y su Amor. Ante Él encontramos las respuestas que necesitamos. Desahogándonos con Él nuestro corazón encuentra su verdadero descanso. Y una vez que se ha bebido de la Fuente del Amor... ya nada más puede saciar tu sed.


A DIOS SÓLO LE BASTA QUE QUIERAS ESTAR CON ÉL
PARA QUE SE MANIFIESTE

No solía ir a Exposiciones del Santísimo porque me parecían poco vivas y me costaba entrar en actitud de oración. Un día me invitaron a la parroquia de la Anunciación y me encantó. El ver aquella vela antes del altar rodeada de velitas aún sin encender me hizo pensar en que cada poco hemos de volver a encender nuestro corazón con la llama del Espíritu, no vale con haber sentido a Dios una vez, hemos de seguir buscándole, le necesitamos, nos necesita y nos ama.

A medida que pasaban los meses y de vez en cuando iba a adorar, el Señor, a través de una canción o una lectura me hablaba. Hubo una vez que estaba mi hermana y ya era tarde, y decidimos ir a casa. Cuando marchábamos, cogimos un papelito cada una de la cesta de la salida y, al abrirlo mientras bajábamos las escaleras, resulta que nos había tocado el mismo: "seguid conmigo". Las dos nos miramos y volvimos a entrar, le adoramos hasta terminar, sentimos paz y nos fuimos llenas de una inmensa alegría.

Dios nos habla de mil formas, sólo hemos de querer estar en su presencia, unas veces en nuestras habitaciones, otras en Misa, otras en la montaña o por la calle, y otras en adoración. Pero es cierto que en la Eucaristía y en la Exposición del Santísimo, Dios se hace presente de una manera especial y nueva.

Ahora pasan las semanas y no puedo dejar de ir a adorar, aunque sean cinco minutos o llegue únicamente a la bendición, pero no puedo dejar de beber de esa fuente de Gracia que Dios regala cada jueves cuando le entregas todo lo que eres para que lo haga nuevo.

A Dios sólo le basta que quieras estar en Él para que se manifieste. Sólo le basta que le digas "ayúdame" para que te dé la mano, para que te levante de donde estás y te dé la solución y la paz que necesitas.

Si nos entregamos a Dios, Él permite que Jesús nos ilumine con su presencia y nos guíe en nuestras vidas.

Canción: Su mirada
Autor: Redimi2 & Funky (feat. Annette Moreno)
https://youtu.be/eWo3OCOvslk?list=PLIquW9Q_oS0AO0zgv5MK2_C1q_4mSB_Dd






lunes, 16 de enero de 2017

TESTIMONIO - Dios está conmigo y es mi sustento

Hoy compartimos el testimonio de Jumi Bernal, hermano de la Renovación Carismática de Murcia. Nos va a hablar de su encuentro con este Dios nuestro que siempre se cuida de nosotros y que conoce bien nuestras necesidades.


DIOS ESTÁ CONMIGO Y ES MI SUSTENTO

Después de 10 años de noviazgo, Pedro y Josefa (mis padres) decidieron unirse en matrimonio y además tener familia numerosa, porque a los dos les encantan los niños. Durante casi 9 años lo estuvieron intentando, incluso con ayuda médica. Y, ¿qué creen? Cuando ya habían perdido la esperanza, cuando ya abandonaron la medicación para favorecer la fecundidad, cuando ya tenían decidida la decisión de adoptar, Dios, nuestro Dios, les dio el regalo que estaban esperando.

Un 20 de diciembre, Dios les concedió tener un hijo (yo). Por ese motivo, desde entonces mis padres siempre han tenido claro que el hijo no es de ellos. sino que es de Dios y que ellos son su instrumento.

Pero, además, Dios no es sólo el que me dio la vida, sino que es el sustento de mi vida. Hace 5 años me decidí a echar currículums en páginas web como infojobs, buscotrabajo y cosas parecidas. De una de ellas me llamaron y a los dos días de hacer la entrevista entré de Jefe de Contabilidad con un contrato a prueba de 3 meses. A los 3 meses me lo renovaron por otro de 6 meses. Este sueldo lo dedicaba a ayudar económicamente en mi casa, porque mis padres se habían esforzado en darme la carrera que hoy tengo y yo no podía nada más que agradecérselo colaborando de esta manera con los gastos del hogar.

Dos días antes de un retiro de mis hermanos de Cartagena, cuando vencía mi contrato de 6 meses, me despidieron. No por mi actitud, sino porque entonces mi jefe tenía la costumbre de no hacer fijo a nadie. Yo fui al retiro hundido, porque volvía a estar en deuda con mis padres, porque ya no tendrían esa ayuda que les estaba aportando mi nómina. Pero Dios es GRANDE EN TODO. En ese retiro yo puse mi situación en manos de Dios y durante la intercesión, y en medio de la alabanza, una voz profética dijo: "un joven viene preocupado porque no tiene trabajo. Dios te dice: tranquilo, tú pronto tendrás trabajo". Yo pensé lo que todos: "a mí no es, porque este salón de actos está lleno de gente como yo, con la crisis que hay, ya te digo..."

De camino a casa me sonó el móvil. Era un conocido al que le había llegado mi curriculum hace muchos meses, pero que lo había guardado hasta el momento. Su yerno había montando una empresa recientemente y buscaba una persona de su confianza para llevar la gestión de la empresa. Y, ¿adivinan qué? Ese era yo. Desde entonces estoy trabajando en esa empresa y todo han sido subidas y bajadas, pero Dios está conmigo y es mi sustento. Es más, hubo un ERE en la empresa y mi confianza se tambaleó, porque yo era el último en entrar a la empresa y tenía todas las papeletas para salir de ella. Sin embargo, Dios me dijo: "tranquilo, este trabajo te lo he dado yo". Y, efectivamente, despidieron a mi compañera aún siendo la hija de uno de mis jefes, y yo sigo en la empresa.

Por otro lado, mientras mi trabajo se solucionaba, el de mis padres empeoraba. Con la crisis muchos clientes hicieron suspensión de pagos, con lo que me vi obligado a cerrar la empresa. Así, a mi madre la tenía con baja por enfermedad sin cobrar y a mi padre en el paro, pero sin cobrar también. Pasamos así mucho tiempo y un día, cuando estaba todo difícil, yo acabé mi carrera, a mi padre le dieron el alta en una empresa para que siguiera cotizando y así tener una jubilación, y a mi madre le concedieron la minusvalía, por lo que cobra algún dinerillo.

La tranquilidad poco nos duró. A unos días de acudir a un retiro de jóvenes, mi abuela falleció. Y, además, nos llegó una carta en la que se nos informaba que, por la situación de impagos de la empresa familiar, me embargaban las cuentas y los bienes podrían salir a subasta pública. Por ese motivo llegué al retiro desolado, a pedir al Señor un poco más de estabilidad.

Fue en el momento de la adoración cuando, como no sentía gran cosa, probé a acercarme a la intercesión y Dios se bastó de mis hermanas Mayca y Clara, las cuales me dijeron: "tú estás en un puente de los de la jungla, la unión de las maderas colgadas por las cuerdas al borde de un precipicio. Estás a medio camino de la otra orilla, en la que yo, tu Dios, te espero con los brazos abiertos. Las cuerdas son tus ángeles y los santos, que te llevan en volandas hacia mí. Y las maderas son tus momentos de fe. Si tú dudas, la madera se parte, pero si tú confías, das un paso más". Por esto, y junto a la oración y el abrazo de las hermanas, salí muy fortalecido.

Por todo esto, os animo a poner en manos de Dios vuestras preocupaciones, no importa las que sean, porque Dios te dará las fuerzas necesarias para llevarlas. ¡Recuerda!, Dios es BUENO, JUSTO, LISTO Y TODOPODEROSO, por lo que nunca tendrás una cruz que no puedas llevar. ¡Sólo CONFÍA EN ÉL!

Canción: Tu fidelidad
Autor: Marcos Witt
https://youtu.be/vGaWSKk6DdY?list=PLIquW9Q_oS0AO0zgv5MK2_C1q_4mSB_Dd