domingo, 12 de marzo de 2017

Necesito más Cuaresma

Han transcurrido doce días desde que comenzó la Cuaresma. Parecen pocos, pero tengo la impresión de que han transcurrido muchos más. Y creo que es por esa percepción que todos tenemos de que las cosas transcurren más lentamente cuando las procuramos vivir en profundidad.

Como profesora les explico a mis alumnos qué es la Cuaresma y les invito, con cosas concretas, a profundizar y vivir este precioso tiempo litúrgico. Pero, cuando lo hago, siempre tengo la sensación en mi corazón de que yo estoy a años luz de lo que les animo a ellos a experimentar.

El otro día me sorprendía un alumno de 4º curso que, al hablar de anhelos profundos del corazón, nos compartía que el amar a los demás tal y como yo les hablo del Amor de Dios y desde Dios es un sueño que le gustaría alcanzar. Me emocioné al escucharlo, es precioso ver la obra del Señor en ellos y cómo les va tocando el corazón. Pero me ha hecho reflexionar estos días y llevarlo a la oración.

La Cuaresma es un tiempo precioso para parar y tomar conciencia de nuestra necesidad de conversión. Y la conversión no es una tontuna. Al menos eso creo yo. Porque hace años, cuando inicié mi camino de fe, ser cristiana me parecía algo muy "chulo" y atractivo, me enganchó. Ahora, además de "enganchada", estoy cada día más enamorada de mi fe y del Señor. Pero también soy más consciente de lo que implica la conversión y el dejarnos hacer hasta poder llegar a afirmar, como San Pablo, "ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí" (Gálatas 2, 20)

El amar en cosas concretas, en momentos concretos, como Cristo amó, hasta el perdón de aquellos que le crucificaban, no es fácil. Nada fácil. Y todos tenemos ejemplos. Ejemplos que duelen, ejemplos que hieren nuestro corazón y sacan a flote nuestro orgullo y soberbia, sobre todo cuando sabemos que tenemos razón y otros nos atacan injustamente.

Y hoy el Papa Francisco, en el Ángelus, ha dicho una frase que me ha dado la clave para vivirlo: "Quien muere con Cristo, con Cristo resucitará".

Jesús, ante el Sanedrín, no se defiende. Le atacan injustamente, pero no abre la boca. El que es la Verdad no hace callar a los que incluso mienten para salirse con la suya (cfr. Marcos 14, 61). Jesús sencillamente ama. Ama y perdona. Y da la vida por ellos, con la esperanza cierta en la Resurrección.

Yo no sé tú, que me estás leyendo, si necesitas de conversión. Pero yo realmente la necesito. Y mucho. Necesito aprender a morir con Cristo para que Él resucite en mí. Necesito abrir mi corazón con humildad para que Él pueda ir obrando poco a poco, hasta enseñarme a amar como Él ama. Sin excusas, sin rodeos, sin llevar cuentas.

Necesito más Cuaresma. Necesito más de Ti, Señor. Y con la confianza de saber que me amas profundamente, te entrego mi corazón, Señor, para que hagas con él lo que anhelas hacer. Amén+


Canción: Renuévame
Autor: Marcos Witt
https://youtu.be/oDq5UZSYaPw?list=PLIquW9Q_oS0AO0zgv5MK2_C1q_4mSB_Dd




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