jueves, 12 de enero de 2017

Y tú... ¿de qué tipo eres?

Hoy quiero compartiros un texto que he recibido del padre Miguel José Cano, un amigo sacerdote de Jaén.

Te invito a añadir otras características que se te ocurran y que él puede que no haya recogido :-)

Creo que se pueden aplicar tanto a comunidades parroquiales como a otro tipo de comunidades como grupos de vida, de oración...

Comenzamos:

"En todas las parroquias contamos, gracias sean dadas al Altísimo, con un buen número de personas que dan su tiempo, su dinero y su vida entera a la comunidad. Como pueden imaginarse, he tenido de todo, y en su inmensa mayoría no digo bueno, sino óptimo. Algunos, fíjense en ellos, llevan años y años con tareas de responsabilidad en sus parroquias. Cambian los sacerdotes y ahí siguen. Siempre queridos y valorados. Por algo será.

Fijándome en ellos, hoy se me ha ocurrido apuntarles algunas de las más valiosas características del buen colaborador parroquial.

La primera y principal: el buen colaborador parroquial es un creyente en Cristo, que se esfuerza por vivir su fe como católico y que confía en su iglesia y ama a su iglesia. No es una persona simplemente voluntariosa o generosa con su tiempo. Es colaborador de Cristo, de la Iglesia y de su parroquia. Por tanto todo lo que hace es para la parroquia, para su comunidad, nunca para sí mismo.

Es discreto. Los mejores y mayores colaboradores son esos de los que la gente apenas conoce ni el nombre. Un buen colaborador jamás es protagonista. También es discreto hacia fuera. No cuenta, no chismorrea, no anda con dimes y diretes.

Su tarea está por encima de quién sea el sacerdote correspondiente. Los he conocido que llevan en su parroquia treinta, cuarenta, sesenta años... Cambia el sacerdote y siguen ofreciendo su disponibilidad.

No considera su oficio suyo. Mala cosa que una persona que ayuda se crea en posesión de algo.

Disponibilidad para aceptar responsabilidad. La misma para dejarlas si así se le pide.

El buen colaborador nada pide para sí, ni privilegios, ni consideraciones. Todo lo contrario: es el que renuncia específicamente a cualquier cosa justo para que nadie pueda decir que recibe un trato de favor.

Jamás hablará mal de los sacerdotes, aunque sepa que tienen sus fallos. Sabe que hacerlo es escandalizar y alejar a la gente de la Iglesia.

Es leal y sincero. Sabe transmitir a los sacerdotes lo que hay y tiene la confianza suficiente para decir esto sí, o esto no me parece.

Responsable. Porque una cosa es ser voluntario y otra no tomarse las cosas en serio.

Trabajador en equipo, porque en la parroquia hay muchos como él y tienen que colaborar todos, aceptándose y queriéndose.

Visto esto, imaginen lo que sería un colaborador problemático. Ya saben. Hoy viene, mañana no aparece, habla mal de los demás, crea mal ambiente, con el cura Fulano sí, pero con Mengano ya no, ahora me enfado y me voy, ahora me contento y vuelvo..."

Y tú que lees estas líneas... ¿qué tipo de colaborador eres?




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