miércoles, 23 de noviembre de 2016

Preparándonos para el Adviento (2ª parte)

El 18 de agosto de 1996, el padre Alejandro Pezet celebra la Misa en la iglesia del centro comercial de la ciudad de Buenos Aires, en Argentina. Cuando termina de dar la sagrada Comunión, una mujer le dice que ha visto una sagrada forma que alguien ha tirado en el fondo de la iglesia.

Tras dirigirse al lugar indicado, el sacerdote ve que la sagrada forma está sucia, la recoge y la pone en un pequeño recipiente de agua que deposita en el sagrario de la capilla del Santísimo.

El lunes 26 de agosto, al abrir el sagrario, comprueba estupefacto que la sagrada forma se ha convertido en una substancia saguinolenta. Informa de ello a Monseñor Jorge Bergoglio, obispo auxiliar del cardenal Quarracino y futuro Papa, que da instrucciones para que la sagrada forma así transformada sea fotografiada por un profesional. Las fotografías, tomadas el 6 de septiembre, muestran claramente que la sagrada forma, convertida en un fragmento de carne sangrienta, ha aumentado mucho de tamaño. Durante tres años, permanece conservada en el sagrario, guardándose en secreto el asunto; sin embargo, al constatar que la sagrada forma no sufre ninguna descomposición visible, Monseñor Bergoglio decide que sea analizada científicamente.


A partir de octubre de 1999, se realizan análisis de unas muestras de la sagrada forma, que desembocan en la declaración realizada en 2005 por el doctor Frederick Zugibe, experto en cardiología y patólogo médico-legal: "El material analizado es un fragmento del músculo izquierdo, cerca de las válvulas. Este músculo es responsable de la contracción del corazón. Hay que tener en cuenta que el ventrículo cardíaco izquierdo bombea sangre a todas las partes del cuerpo. El músculo cardíaco está en una condición inflamatoria y contiene un gran número de glóbulos blancos de la sangre. Esto indica que el corazón estaba vivo en el momento en que se tomó la muestra. Mi argumento es que el corazón estaba vivo, ya que los glóbulo blancos de la sangre mueren fuera de un organismo vivo; requieren un organismo vivo para mantenerse. Por lo tanto, su presencia indica que el corazón estaba vivo cuando se tomó la muestra. Además, esos glóbulos blancos habían penetrado el tejido, lo que indica que el corazón había estado bajo estrés severo, como si el propietario hubiera sido fuertemente golpeado en el pecho."

Dos australianos, el periodista Mike Willesee y el jurista Ron Tesoriero, fueron testigos de esos análisis. Tras la conclusión del médico, se informa al doctor Zugibe de que la substancia de donde procedía la muestra databa de 1996, ante lo cual pregunta: "Deben explicarme una cosa: si esa muestra procede de una persona muerta, ¿cómo es posible que, mientras la examinaba, las células de la muestra estuvieran en movimiento y animadas por pulsaciones? Si ese corazón precede de alguien que murió en 1996, ¿cómo puede seguir estando vivo?". Solamente entonces, Mike Willesee explica al doctor Zugibe que la muestra anañizada procede de una hostia consagrada que se transformó misteriosamente en carne humana sanguilonenta.

Estupefacto ante esa información, el doctor responde: "¿Cómo y por qué una hostia consagrada puede mudar su carácter y convertirse en carne y sangre humanas vivas? Es algo que quedará como un misterio inexplicable para la ciencia, un misterio que va más allá de su competencia".

Otros expertos procedieron a comparar los informes de laboratorio posteriores al milagro de Buenos Aires con los elaborados por el milagro de Lanciano. Y esos científicos, que desconocían el origen de las muestras, concluyeron que los dos informes de los laboratorios correspondían a muestras de material procedente, según parecía, de la misma persona.

Nosotros sabemos cómo y por qué esto sucede, ¿verdad? ;-)


Canción: Ave Verum
Intérprete: Libera
https://www.youtube.com/watch?v=yViewuUj1b0