lunes, 3 de octubre de 2016

Novena a San Francisco de Asís - día 9

“Tránsito de San Francisco

Oración inicial

ORACIÓN ANTE EL CRUCIFIJO DE SAN DAMIÁN [OrSD] 

¡Oh alto y glorioso Dios! 
Ilumina las tinieblas de mi corazón 
y dame fe recta, esperanza cierta, caridad perfecta,
 sentido y conocimiento, Señor, 
para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.

Lectura tomada de los Escritos de san Francisco:

"Los pocos días que faltaban para su tránsito (Francisco) los empleó en la alabanza, animando a sus amadísimos compañeros a alabar con él a Cristo. Él, a su vez, prorrumpió como pudo en este salmo:

Clamé al Señor con mi voz, con mi voz supliqué al Señor (sal 141)

Invitaba también a todas las criaturas a alabar a Dios, y con unas estrofas que había compuesto anteriormente él las exhortaba a amar a Dios.

Aun a la muerte misma, terrible y antipática para todos la exhortaba a la alabanza y, saliendo con gozo a su encuentro, la invitaba a hospedarse en su casa: <<Bienvenida sea - decía - mi hermana muerte>>." (1 Celano 109)

Reflexión

San Francisco murió en el atardecer del 3 de octubre del año 1226. El 3 de octubre era sábado y asomaba el Domingo 4 de octubre: la Iglesia iniciaba el Domingo, día de la Pascua del Señor.

El tránsito nos evoca un momento sencillo y sublime: el triunfo del Amor en Francisco de Asís que, una vez que dejó sus vanidades, fue cristiano hasta la médula, perfecto discípulo de Jesús.

Los franciscanos celebran este tránsito de un modo muy especial. He tenido la oportunidad de celebrarlo con ellos en distintas ocasiones y, al contemplar cómo vivió y murió San Francisco, me quedo embargada de muchos sentimientos, incluida una cierta "envidia santa": algún día me encontraré también con el Señor gracias a la hermana muerte, ¿pero habré vivido como él, que tanto se pareció a Jesucristo?

Hace más de 800 años en la Porciúncula, Francisco poco antes de morir, se dirigió a los hermanos que le rodeaban, como a representantes de toda la Orden, presentes y futuros. Entonces los fue bendiciendo a todos, apoyando su mano derecha sobre la cabeza de cada uno de ellos. Bendijo también a todos los que entonces pertenecían a la Orden, y a los que pertenecerían a ella hasta el fin de los tiempos (LP117)

Muchos nos consideramos, de un modo u otro, hijos espirituales de San Francisco. Aunque propiamente no pertenezcamos a la Orden, de algún modo participamos de su carisma.

Hoy yo quiero acercarme con el corazón y sentarme a los pies de San Francisco en el momento de su partida. Quiero recibir su bendición y, como Eliseo con Elías, pedirle dos tercios de su espíritu para vivir como él vivió. Al menos dos tercios... que si me da más, mejor, pues yo no soy tan dócil como él lo fue. Y le pido que me ayude a seguir tras sus huellas, como Santa Clara le siguió. Y, como los dos, que me enseñe a ir tras las huellas de Cristo.

Hoy es un día de silencio, de contemplar, de dejarse empapar por la grandeza de este momento: hoy, por fin, el gran amante se encuentra con el Amado.

"Loado seas, mi Señor,
por nuestra hermana la muerte corporal
de la cual ningún hombre vivo puede escapar.
¡Ay de aquellos que morirán en pecado mortal!
Bienaventurados
los que encontrará en su santísima voluntad,
pues la muerte segunda no les hará mal."
(extracto del Cántico de las Criaturas)


Canción: Yo quiero ser como Tú
Autor: Marcos Witt
https://www.youtube.com/watch?v=IcuZCcCT8tI

Película "Clara y Francisco" (de las mejores versiones que conozco sobre la vida de San Francisco)