domingo, 20 de marzo de 2016

¿Tiene que cortarse la cabeza el Señor?

No, no se me "ha ido la pinza", no. Ahora lo entenderás. De momento, empieza leyendo este salmo:

SALMO 23
Entrada solemne de Dios en su templo
.

1Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe, y todos sus habitantes:
2él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.
3-¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
4-El hombre de manos inocentes,
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
5Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
6-Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.
7¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.
8-¿Quién es ese Rey de la gloria?
-El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.
9¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.
10-¿Quién es ese Rey de la gloria?
-El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.


Este Domingo de Ramos nos abre las puertas a la Semana Santa. El Señor viene, una vez más, a morir y resucitar en el "Jerusalén" de nuestro corazón.

Sí, "mira a tu Rey que viene a ti justo y victorioso, modesto y cabalgando en un asno, en un pollino de borrica" (Zacarías 9, 9). Manso y humilde, con manos inocentes y puro corazón.

Y cuando llega a la puerta de tu corazón... ¡¡se golpea la frente!! Porque tenemos nuestros esquemas, juicios, ideas preconcebidas, etc., etc. etc... y un largo etcétera más... de lo que tiene que ser nuestra vida, de cómo vivir nuestra fe cristiana, de lo que el Señor tiene que traer o no, pedir o no a nuestra vida, de cómo ha de ser la Semana Santa, y la Pascua, y el Tiempo Ordinario y....

Vamos, que la puerta de nuestro corazón se ha quedado tan estrechuja que el Señor, con su buen 1,80 (según la Sábana Santa) no entra por mucho que se agache...

Y si el Señor no entra para llevar a la cruz y resucitar todo aquello que en nuestra vida debe morir y resucitar a una vida nueva, algo habrá que hacer, ¿¿no??

Pues eso... "¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas", que de puro antiguas ya se han quedado oxidadas... ¿O no...? Todavía puedes abrirlas. ¿Las abres?


Canción: Dos mil años de luz
Autor: Betania
https://www.youtube.com/watch?v=i5IUvMK1FCA