miércoles, 9 de marzo de 2016

¿Esperas que el mundo te felicite por ser mujer?

Así ha sido la pregunta que un buen amigo me ha dirigido en un mensaje a eso de las 8.30 de la mañana de hoy.

Y durante el resto del día hemos ido recibiendo (supongo que las mujeres de medio planeta) mensajitos llenos de flores, felicitaciones, frases alabando nuestras bondades y fortalezas... Porque hoy, 8 de marzo, por si alguien no se había enterado aún, hemos celebrado el Día Internacional de la Mujer. Y supongo que muchos ni siquiera sabrán que su origen está en un grupo de mujeres de la fábrica Triangle Shirtwaist que perdieron la vida por exigir unas condiciones laborales dignas, para que se las reconociera como seres humanos de pleno derecho.

Personalmente, este tipo de jornadas o "días internacionales" me dan bastante igual, excepto cuando sirven para denunciar y hacer visibles circunstancias que muchas veces pasamos de largo, como las enfermedades raras, la hambruna, la falta de agua...

Como yo intento ver a todos los seres humanos desde la igualdad de la mirada de Dios y desde sus propias diferencias que enriquecen a la humanidad, no celebro especialmente un día como el de hoy, pues la sociedad debería ser igualitaria de por sí, no discriminadora.

Por desgracia es aún así, y tal vez una jornada como esta sirva para llamar la atención sobre ello. Pero, ¿realmente es coherente que sigamos distinguiendo que haya mujeres que trabajen? ¿No debería ser algo tan incluido de forma natural en nuestra sociedad que no se celebre específicamente? ¿A veces no sirven este tipo de jornadas para que cierto feminismo radical intente hacer iguales dos formas de ser tan distintas y complementarias, como son el hombre y la mujer, anulando la especificidad de la mujer? Iguales en derechos y como seres humanos sí, pero no somos iguales en formas de vivir, sentir, de enfrentarnos a la realidad, etc. No sé...

Y respecto a lo de agradecer ser mujer... me ha venido dado. No he hecho nada para que se me agradezca.

Durante este día he considerado que esta reflexión la podría plasmar, como estoy haciendo, en el blog. Y como siempre pongo una imagen relacionada, he estado pensando cuál podría ser, y me quedo con esta:


La pecadora perdonada. La mujer levantada y repuesta en su dignidad como hija de Dios. Porque esa es la más alta dignidad que tenemos todos los seres humanos: que Dios ha enviado a su Hijo al mundo para reconciliarnos con Él, y hacernos hermanos entre nosotros y ser hijos en el Hijo.

Hoy día en el mundo hay muchas mujeres que aún viven postradas y aplastadas por miles de injusticias. Hoy, desde la oración, grito en vuestros corazones: "¡Levantad la cabeza, se acerca vuestra liberación!" (Lucas 21, 28). ¡Salta de gozo, alégrate! Miremos a nuestro Rey y Redentor, justo y triunfador, que viene pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna" (cfr. Ezequiel 9, 9), que se acerca a Jerusalén para dar la vida por toda la humanidad. Sin diferencias, por todos, porque Cristo es nuestra Paz y nuestra Justicia (cfr. 2 Corintios 5, 21)

Canción: Hoy se levanta nuestra Luz
Autor: Comunidad Emmanuel
https://soundcloud.com/comunidad-de-emmanuel/hoy-se-levanta-nuestra-luz