jueves, 1 de septiembre de 2016

Tragando... ¿agua?

Este verano he tenido la oportunidad de ir unos días a la playa. Ha sido, una vez más, un regalo del Señor. Él sabe bien cuánto me gusta el mar...

Esos días el agua estuvo muy tranquila por lo general. Daba gusto bañarse y observar el infinito que se abre en el horizonte, dejándome arrastrar por la belleza de la creación y soñando con la belleza de su Creador.

Sin embargo, uno de los días el agua estaba un poco picada. Se levantó la brisa y pequeñas olas jaleaban la playa. La verdad es que así el mar es más divertido, así que me lancé al agua sin pensarlo mucho.

Una vez escuché que contemplar el mar es como contemplar la Misericordia de Dios: no tiene fin, no puedes ver su límite más allá del horizonte. Cuando me encontraba en el agua, recordando esas palabras, una de las olas vino un poco más fuerte de lo normal y me pilló desprevenida. Sin saber cómo me encontré sumergida bajo el agua y parte de ella me la tragué.

Al salir a respirar pensé que ojalá mi vida fuera eso: sumergirme de tal modo en la Misericordia de Dios que no sólo me rodee externamente, sino que llene incluso lo más profundo de mi ser.

Comenzamos un nuevo curso y hoy eso le pido al Señor: que en el nuevo camino que se abre mi corazón sea dócil para dejarse inundar por su Amor y su Misericordia, y así sea canal de Misericordia para los que me rodean. ¿Te animas a pedirlo conmigo?


Canción: Himno oficial de la JMJ Cracovia 2016
Autor: Jakub Blycharz
https://www.youtube.com/watch?v=Wr0_x6mc0d8




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