lunes, 4 de abril de 2016

A ti me rindo... ¡hágase!

Hoy celebramos en la Iglesia la Anunciación, litúrgicamente atrasada por haber caído este año en Viernes Santo. Y hoy pienso en el "Hágase" de la Virgen María a los planes de Dios para su vida y que nos marcó maravillosamente a toda la humanidad...

Hágase es rendir el corazón, aceptar la voluntad de Dios en lo pequeño y cotidiano de cada día. Sin quejas cuando no salen las cosas como yo quiero.

Hágase es rendir el corazón y hacer lo pequeño de forma extraordinaria, llenando de amor las pequeñas cosas cotidianas. Pero no de un amor cualquiera, sino del Amor de Dios, dejando que Él ame en mí.

Hágase es aceptar que mi vida no es mía, sino que el Señor tiene un plan para ella y con un fin que siempre será glorioso: la Resurrección y la vida eterna en el Cielo.

Hágase es mirar a Jesús: un Corazón dócil al querer del Padre, en constante escucha a su voluntad, que se mantiene sereno y elegante en su Pasión.

Hágase es mirar a María, que va aceptando los planes de Dios para su vida y la de su Hijo sin quejas ni amarguras, y que nos susurra a cada instante al corazón: "Haced lo que Él os diga".

Hágase es dejarse lavar los pies, como Pedro en la Última Cena. Dejar que Cristo abrace, lave y bese mis miserias, y las redima, y pueda encontrar su Rostro cuando abrazo las de mis hermanos y me pongo a su servicio.

Hágase es reconocer mi pobreza, como el Buen Ladrón en la cruz, y, a pesar de una vida de pecado, dejarme salvar como él gratuitamente por la Misericordia de Cristo. Sin méritos, sin hacer nada, más que reconocer mi necesidad de Salvación. Es reconocer que todo es Gracia.

Hágase es una actitud de vida, de corazón y de mente. No algo de sólo un momento "de subidón" en la oración y olvidarlo. El voluntarismo, el hacer las cosas "por puños", normalmente nunca tiene buen término. Es rendirse, abandonarse, que el decirle sí a Dios forme parte de cada latido de mi corazón, de cada respiración. Eso sí da frutos de paz, de amor, de santidad.

Esto es lo que te pido y anhelo, Señor. Que nunca más ande poniendo parches ni tiritas. Que mi vida siempre esté abierta ante ti. Sin excusas, sin mentiras, sin caretas ni dobles caras. Quiero una vida limpia ante ti, con una mirada limpia que me permita descubrir tu Rostro a cada instante: en lo que me gusta y en lo que no. Porque, ya sea con Rostro de Viernes Santo, doliente y crucificado, ya sea con Rostro transfigurado en la Resurrección, eres Tú el que me sale al encuentro, ofreciéndome una vida más plena, más hermosa, más digna, más llena de belleza de lo que jamás podría imaginar. Tú me la ofreces y yo debo acogerla desde mi sí, desde mi hágase, pobre y humilde, y seguro que lleno de errores, pero sincero y fiel.

¡Hágase, Señor! ¡Haz Tú en mí según tu voluntad! ¡A ti me rindo!


Canción: A ti me rindo
Intérprete: Hillsong
https://www.youtube.com/watch?v=Leyc6u9ynmM

(existe una versión en castellano del propio Hillsong aquí: https://www.youtube.com/watch?v=YPs-akTj_P0 )