domingo, 29 de marzo de 2015

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

¡Ánimo, cristianos, sed valientes! ¡No tengáis miedo! ¡Aclamad al Rey y Señor con cánticos y palmas!

A ti te digo, hermano cristiano, hermana cristiana: mira a tu Dios que viene a ti, manso y humilde, sentado en un borriquito. No tengas miedo y sal a las calles de tu ciudad aclamándolo con cánticos y palmas. Hoy, en tu ciudad, en todas las ciudades, los cristianos acudimos a la Iglesia y en la procesión del Domingo de Ramos levantamos nuestros ramos y le confesamos públicamente como nuestro Dios y Señor.

Hermano, hermana, aclama hoy a Cristo que viene a ti... a morir por ti. Sí, el mismo Cristo que aclamas como Rey es el que camina inexorablemente hacia su muerte. Hacia los desprecios, las burlas, las risas, los flagelos, los golpes, los escupitajos... y la cruz... Y lo hace por ti, por ti, por ti.

Aclamando hoy al Señor, con mi ramo en alto, he tenido por un segundo la tentación de pedirle que no viniera, que no sufriera por mí, que no muriera por mí. Es terrible ver a mi Dios así, al más hermoso de los hijos de los hombres humillado, despreciado, ultrajado, molido a palos y crucificado. Sí, mi Señor, no vengas a Jerusalén a morir. Mira mi vida, mira lo que mi pecado hace con tu redención en ella...

Pero, ¿qué digo? Si para esto has venido. Si para esto has nacido... Y mi alma te grita, llena de tristeza y de esperanza: ¡necesito que mueras por mí! Necesito beber de tu Costado abierto, necesito el Amor Redentor de tu Corazón Bueno, Manso y Humilde. Necesito ser redimida, salvada, sanada por ti. Necesito que resucite esa Vida Nueva que tienes para mí en lo más profundo de mi ser. Necesito morir contigo para resucitar en Ti.

Dolorosa división en mi corazón: sentir repulsión por aquellos que te sentencian "¡crucifícale!" y saber que yo soy una de ellos. Que yo también estaba allí... y sigo estando allí...





Canción: Si hubiera estado allí.
Intérprete: Jesús Adrián Romero
https://www.youtube.com/watch?v=0H4RlErfAW4