domingo, 15 de marzo de 2015

IV Domingo de Cuaresma

Hoy el Señor nos habla en el Evangelio de vivir en la luz. Más aún, ser hijos de la LUZ con mayúsculas.

También nos habla de la necesidad que tenemos de nacer de nuevo. Dejar atrás viejos esquemas, viejas ideas por una nueva vida en Él.

Y andaba pensando en un montón de cosas relacionadas, como ¿cuándo hay tinieblas en mi vida? ¿Cuáles tengo que poner a la Luz del Señor, para que Él las ilumine? ¿En qué cosas debo nacer de nuevo?

Y veía que mi corazón corría el peligro de ponerse "manos a la obra". De empezar a hacer un montón de propósitos, típicos de los momentos fuertes como la Cuaresma que estamos viviendo. Enumerar un montón de cosas que cambiar, listas de tinieblas en mi vida, etc., etc., etc....

Qué agotador.... Yo no sé vosotros, pero como Santa Teresita del Niño Jesús me veo absolutamente incapaz de subir "la ruda escalera de la perfección". Prefiero caminar en el abandono a la acción del Espíritu Santo en mi vida. Él lo va a hacer muchísimo mejor que yo y saberme absolutamente pobre me abre a su Misericordia.

A veces tenemos miedo a que entre la Luz en nuestra vida. Ya sabéis aquello de que si una habitación está bien cerrada... por muy llena de polvo que esté, al no haber luz, no lo vemos. Un simple rayito ilumina hasta la más pequeña mota.

No temas... Dios está enamorado de ti. Nadie mejor que Él para hacerte feliz.




Canción: No temas
Autor: Jaime Olguín
https://www.youtube.com/watch?v=5NsZD3SjlA0