domingo, 2 de noviembre de 2014

Y ahora...qué?

"Dios, rico en Misericordia, por el gran Amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho revivir con Cristo - estáis salvados por pura Gracia -; nos ha resucitado con Cristo Jesús, nos ha sentado en el Cielo con Él, para revelar en los tiempos venideros la inmensa riqueza de su Gracia mediante su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
En efecto, por gracia estáis salvados, mediante la fe. Y esto no viene de vosotros: es don de Dios. Tampoco viene de las obras, para que nadie pueda presumir" (Efesios 2, 4-9)


Por pura Gracia ya hemos sido salvados... Si nos paramos a pensarlo, esto es algo tremendo... Por pura Gracia, por pura Misericordia, ya hemos sido salvados. Cristo ha muerto y ha resucitado por nuestra Salvación. Ha derramado hasta la última gota de su preciosa Sangre por Amor, por puro Amor gratuito.

Y ahora... ¿qué vamos a hacer con esta Salvación? 

Al igual que si fuéramos invitados a asistir al concierto de Año Nuevo en Viena, se nos invita a prepararnos. Tal vez para asistir al concierto no compraríamos ropa nueva, pero sí procuraríamos vestir del modo más elegante que pudiéramos con la ropa que tengamos. Porque es un acontecimiento hermoso en un lugar hermoso... y encima salimos por la TV.

Así mismo, pero MUCHO MÁS, para entrar en el Cielo. No tenemos que "ganárnoslo" porque ya nos ha sido regalado. La Salvación de Cristo está completa, no hay que añadirla nada. Pero hay que engalanarse, con un traje mucho más hermoso que para ir a Viena, porque el lugar al que vamos es con mucho lo mejor.

Y el Señor pone sencillos instrumentos (los sacramentos, la oración, el rosario...) a nuestro alcance para engalanar nuestra alma e interceder por aquellos hermanos que no tienen la dicha de saberse profundamente amados y salvados, o aquellos que, aun sabiéndolo, viven angustiados pensando que se lo tienen que ganar.

Pero hay un camino incluso mejor... DEJARSE HACER. Sencillamente dejarse hacer por el Espíritu Santo. Él sabe mejor que nosotros cómo ponernos "guapos", por dentro y por fuera. Porque cuando uno vive en la voluntad del Señor, dejándose inundar por su Amor y su paz, te empuja a transparentar a los que nos rodean y aquellos con los que nos encontramos ese mismo Amor... y eso nos pone hasta más hermosos, con un rostro que irradia a Cristo.

Es que su Amor no tiene medida...

Canción: Amado Dios
Autor: Jonatan Narvaez
https://www.youtube.com/watch?v=4JF-nnxEB0g&index=3&list=PLobDvZUt8mZ1JKgvZ883IYqr_aR26_JkV


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